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viernes, 1 de junio de 2018

"Verdad", de Care Santos: una magnífica continuación para la historia iniciada en "Mentira"

  Aunque se publicaron con algunos años de diferencia, yo leí Mentira y Verdad casi seguidos y publiqué ambas reseñas en Anika entre Libros. Tras traer hasta el blog la de la primera parte la semana pasada, subo ahora la de la segunda, que también me gustó muchísimo. Y lo mejor: la autora anunció en Azuqueca que habrá tercera parte. Ya estoy deseando hincarle el diente.


http://www.edebe.es/publicaciones-generales/libro-verdad=4204=1=4 Título: Verdad
Título Original: (Verdad, 2017)
Autor: Care Santos
Editorial: Edebé Colección: Periscopio

Copyright:
© Care Santos, 2017
© Ed. Cast: Edebé, 2017
Edición: 1ª Edición: Junio 2017
ISBN: 9788468333151
Tapa: Blanda
Etiquetas: drogas, familia, amistad, internet, amor, educación, crossover, delincuencia, derechos humanos, marginación, moral, literatura española, metaliteratura, novela, redes sociales, 17 años, 18 años, 15 años, 16 años, literatura juvenil, bilogías, solidaridad, delincuencia juvenil, crimen, reformatorios, barrios, prejuicios, confidentes
Nº de páginas: 268


Argumento:

Tras salir del Correccional de Menores, absuelto del cargo de asesinato, Eric tendrá que sobrevivir en la gran jungla de la vida. Y tendrá que hacerlo sin Xenia, quien creía que sería su principal apoyo. Así, el protagonista y narrador de "Mentira" y de "Verdad" aprenderá a valerse por sí mismo, descubrirá lo difícil que es vencer los prejuicios de ser un expresidiario y averiguará hasta dónde es capaz de llegar un delincuente por seguir ganando dinero.

Opinión:

  Si en "Mentira", Care Santos nos contaba la historia de Eric, trenzada con la de Xenia, la joven que le ayudará a salir de esa mentira y contar la auténtica razón por la que está internado en un Correccional para Menores, en "Verdad" descubriremos qué le ocurre al joven, ahora ya con dieciocho años, al recuperar la libertad. Siendo sincera, no sé cuál de las dos historias es más triste y descorazonadora: la del cautiverio o la de la libertad. Y es que Santos plantea una cuestión fundamental en la esta novela, una cuestión en la que a veces no pensamos cuando hablamos de delincuencia juvenil: lo difícil que es abrirse camino cuando uno no tiene nada y, encima, carga con el sambenito de haber sido presidiario y lo duro que puede llegar a ser romper con tu vida anterior, paso primordial, no obstante, para salir de la rueda de la violencia y la delincuencia en el que uno ha entrado.
  Así, Eric trata, en un principio, de no volver a su antiguo barrio, fuente de marginalidad, delincuencia y de un pasado al que no quiere regresar. Pero descubrirá que la vida es dura y las traiciones están al orden del día, por lo que, finalmente, tendrá que retornar. Y ahí su camino volverá a torcerse.
Care Santos reflexiona, así, sobre la importancia de una buena educación y de unos padres que ejerzan como tal al mismo tiempo que nos hace pensar en el determinismo social que lleva a muchas de las personas que se crían en barrios marginales a perpetuar el clima de delincuencia, falta de educación y violencia en el que han vivido.
  Pero Eric se sabe diferente y lucha por no volver a lo de siempre. En esa lucha tendrá que enfrentarse a los prejuicios de la gente pero también a sus propios prejuicios y juicios previos, incluso, sobre sus propios compañeros de correccional.
  Del mismo modo, también descubrirá la traición y las trampas que son capaces de urdir los delincuentes para que caiga en el camino del mal. Lo bueno es que Eric cuenta con sólidos principios y gente que le apoya y que le echará una mano cuando más lo necesite.
  También contará con el amor de Xenia, aunque en esta segunda entrega será más platónico que real, puesto que los prejuicios también jugarán una mala pasada a la relación. En este sentido, Santos también nos propone reflexionar sobre nuestras propias reacciones (como padres o como enamorados) ante amores que parecen improbables o inconvenientes y ante las decisiones que toman nuestros hijos.
  Aunque puede resultar un poco decepcionante el poco protagonismo de Xenia en esta segunda entrega, lo cierto es que me ha gustado que Eric tenga que enfrentarse por sí solo a las dificultades que van surgiendo en su camino. Care Santos se aleja, así, de esa imagen del amor todo poderoso y de la dependencia emocional que se refleja en otras muchas novelas y nos acerca a un modelo de persona mucho más maduro, independiente, seguro de sí mismo e, incluso, ejemplarizante.
  Y como ya ocurriera en "Mentira", la literatura vuelve a ser pilar fundamental de la novela y de la vida de Eric. Si en aquella primera novela era "El guardián entre el centeno" la que cambiaba la suerte del protagonista, aquí volverá a hacerlo (en una subtrama que me ha encantado y en la que me hubiera gustado que se profundizara un poquito más), junto a "El principito", otra gran obra de la literatura universal capaz de transformar vidas enteras.
  Santos mantiene a la perfección la intriga de la obra y va revelando con maestría los nuevos contratiempos y trampas a los que tendrá que enfrentarse el protagonista/narrador. La novela se lee muy fácil porque esta intriga te anima a seguir leyendo pero, por ponerle algún pero, el final se me ha hecho un poco precipitado. Creo que la subtrama de la recta final de la novela es lo suficientemente interesante como para recrearse un poco más en ella y me hubiera encantado que así fuera.
  En cualquier caso, si te gustó "Mentira" no puedes dejar de leer "Verdad" y si no has leído ninguna de las dos, no sé a qué estás esperando.
    Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

viernes, 25 de mayo de 2018

"Mentira", de Care Santos: una novela para jóvenes muy interesante

  Me encanta Care Santos así que, siempre que puedo, pido sus libros para reseñar en  Anika entre Libros. Este no fue una excepción y, como siempre, me encantó. Y lo mejor es que luego pude ver a la autora contarle cosas sobre la novela a los chicos de los institutos de Azuqueca en un encuentro (bueno, en realidad fueron tres) organizado por la Biblioteca de Azuqueca. Fabulosa, como siempre.
http://www.edebe.es/publicaciones-generales/libro-mentira=3826=1=4


Título: Mentira
Título Original: (Mentira, 2015)
Autor: Care Santos
Editorial: Edebé Colección: Periscopio

Copyright:
© Care Santos, 2015
© Edición Cast.: Edebé, 2015
Edición: 1ª Edición: Marzo 2015
ISBN: 9788468315775
Tapa: Blanda
Etiquetas: drogas, adolescentes, familia, amistad, biblioteca, internet, cárcel, clases sociales, amor, marginación, libros premiados, metaliteratura, padres e hijos, 17 años, 15 años, 14 años, 16 años, premio Edebé, literatura juvenil, primeros amores, Salinger, delincuencia juvenil, servicios sociales, familias desestructuradas, crimen, reformatorios, barrios, sobre literatura, parejas por internet
Nº de páginas: 252

Argumento:

Xenia es una chica aplicada, responsable y estudiosa que ve cómo su vida se trasforma cuando se enamora de un chico a través de internet. Pero pronto descubrirá que lo que le ha contado sobre él es mentira y que no es oro todo lo que reluce en la red. Pero Eric también ha empezado a sentir algo por ella así que le escribirá una larga carta en la que le cuente la verdad de su complicada vida. Toda la verdad.
Premio Edebé de Literatura Juvenil 2015


Opinión:

  Con el extraordinario pulso narrativo que caracteriza a Care Santos, la autora nos mete de lleno desde la primera página en una historia llena de matices y medias verdades que resultará muy interesante a los jóvenes y que puede usarse con gran aprovechamiento en clubes de lectura o talleres en clase con ellos.
  Y es que Santos pone la mesa un buen puñado de temas muy interesantes para hablar con ellos: desde las drogas hasta los peligros de internet, la autora explora el mundo de los adolescentes para traer hasta esta novela (ganadora el Premio Edebé de Literatura Juvenil en 2015) cuestiones como las relaciones con nuestros padres, el amor, la amistad, el civismo, los delitos juveniles, la vida en los barrios marginales o cómo la literatura puede transformar nuestra vida.
Todo ello sin olvidar las emociones. Y es que, como la propia autora explica en la nota final de la novela (en la que también aclara que la obra está inspirada en hechos reales) le importa más hacer sentir y emocionar que sentar cátedra sobre determinados temas. Y aun así, ahí están esos temas para mostrar a los más jóvenes el camino hacia la reflexión y el espíritu crítico.
  Care Santos sabe dosificar la información que nos va ofreciendo de los personajes principales (sobre todo de Eric, que es el que sustenta el relato) para mantener la intriga y dar un golpe de efecto final que cambie el rumbo de sus vidas. También la estructura (con una primera parte narrada por Xenia, una segunda parte en la que Eric le toma el relevo y una cortísima tercera parte en la que Xenia vuelve a ser quien nos guía hacia la resolución de la trama) contribuyen a generar interés e intriga y mantener oculta la mentira que da título a la novela.
  A todo ello hay que sumar un toque metaliterario que me ha encantado: Eric y Xenia se conocen gracias a un foro de literatura impulsado por la biblioteca en el que ambos comentan "El guardián entre el centeno", de J. D. Salinger. Un libro que se convertirá en metáfora de muchas cosas y sobre el que los protagonistas hablarán largo y tendido.
  En definitiva, una obra muy bien tramada, francamente interesante y jugosa a la que se le puede sacar mucho partido y que nos pone frente al poder transformador de la literatura y su capacidad para salvarnos de muchas cosas.
    Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

martes, 22 de julio de 2014

"Respirar por la herida", de Víctor del Árbol: una araña negra que atrapa al lector en su red

http://www.megustaleer.com/ficha/P329245/respirar-por-la-herida


Título: Respirar por la herida

Autor: Víctor del Árbol

Editorial: DeBolsillo

Género: Novela negra, misterio, suspense

Páginas: 528

Publicación: Mayo 2014
ISBN: 9788490329245

  Una macabra y desgarradora historia sobre el amor, la pérdida, la venganza y la tragedia. El nuevo libro de Víctor del Árbol creará una profunda huella en el corazón del lector.  Para Eduardo la vida no tiene sentido desde que perdió a su esposa y a su hija en un trágico accidente de coche. A partir de entonces, pasa los días inmerso en un estado depresivo, incapaz de cerrar la profunda herida que le atormenta. Abandonó la pintura y pasó de ser un artista respetado a convertirse en víctima del alcohol y la autocompasión. Pero su vida da un nuevo giro cuando recibe un encargo insólito. Gloria Tagger, una famosa violinista, le pide que pinte el retrato de Arthur Fernández, un rico empresario responsable de la muerte de su hijo y de otra niña. Él, tanto como Gloria, necesita comprender qué se esconde tras su rostro; averiguar qué siente, qué piensa y si se arrepiente. A cada pincelada, y a medida que cobra forma la obra, más supura la herida de Eduardo. Ha iniciado un viaje del que tal vez no podrá regresar...
   La verdad es que me cuesta mucho abordar esta reseña. Sobre todo porque no quiero destripar nada de la tela de araña que Víctor del Árbol va tejiendo, en la que los personajes ejercen como nudos que van uniendo el entramado y en la que es fácil que el lector se quede pegado, como una inocente mosca que desconoce que la araña está al acecho, dispuesta a devorarla. Una araña que, en este caso, podría ser la tristeza, la reflexión sobre la maldad humana, sobre la venganza, el dolor de la pérdida, la muerte, la explotación, los baches de la vida que se vuelven insalvables o el rincón más oscuro y despiadado del alma humana. Una araña, pues, voraz capaz de dejar el corazón el lector seco, triturado, devorado, despanzurrado, desangrado... roto.
   El universo que dibuja Del Árbol es tan oscuro que no es fácil ni entrar en él al principio de la novela ni salir de él cuando llegas al punto final. Pero lo bueno es que, en el camino, la novela muta, cambia, se transforma: lo que empieza siendo una historia de encuentros y desencuentros teñida de la terrible tristeza que provocan las heridas que siguen supurando (que supurarán para siempre) se convierte, a medida que avanzan las páginas y se va enredando la trama, en un angustia trepidante en la que todo va cobrando sentido. Y me refiero a un sentido literario: según vas leyendo descubres el entramado que ha orquestado el autor, el trabajo casi de orfebre que ha llevado a cabo para construir las piezas, pulir las aristas, enmarañar los nudos y hacer que, finalmente, todo encaje. 
   El otro sentido, el sentido que se refiere al significado de lo que ocurre, a su trascendencia, a su porqué creo que es imposible de aprehender. ¿Por qué el ser humano es como es? ¿Por qué esas ansias de poder, de romper límites, ese defender causas perdidas, no ver lo que está delante de sus ojos, amar hasta la locura, perder la razón y hacer perder la dignidad? ¿Por qué?
   Y poco más puedo decir sobre la novela. Creo que Víctor del Árbol se ha convertido en uno de mis autores favoritos pero uno de los que más me cuesta reseñar. Como ya me ocurriera con La tristeza del samurái, no sé hasta dónde contar para no desvelar la puesta en escena que el autor ha ideado para sorprender al lector. Porque el trabajo literario de Del Árbol va más allá de crear unos personajes de carne y hueso, unos acontecimientos sobrecogedores, una trama perfectamente armada y de sembrar en el lector dudas o preguntas sobre la naturaleza humana. Víctor no solo escribe una obra que pasa ante los ojos del lector como la mejor película. Víctor también monta las butacas cómodas, la iluminación perfectamente regulada y la temperatura ideal. Sus novelas dejan ver que el trabajo literario del autor puede ir más allá de unos personajes y una historia, que incluye una trama que puede enredarse hasta el infinito (si está bien sustentada, por supuesto) y que puede contar con las emociones, sentimientos, reacciones, recuerdos, pensamientos y reflexiones del lector como materia prima para construir el significado global de la novela, su sentido último.
    Todo ello sin olvidar el estilo bello, lleno de pensamientos valiosos y de frases para dejar anotadas; las descripciones tan vívidas que te meten de lleno en la acción (¿quién no ha estado dentro del coche con Eduardo en el momento del accidente?) y una narración tan templada como medida y hermosa.
   En definitiva, Del Árbol vuelve a hacer un regalo al lector: una joya quizás envenenada, llena de preguntas sin respuesta y de aristas que le morderán la conciencia mientras lee, pero perfectamente pulida, brillante y mágica.
   Nos seguimos leyendo.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 66/100
  •  Reto Negro y Criminal: 15/15 
  •  Reto Encuentra al personaje: 23/24
  En esta novela he encontrado al personaje de origen asiático que pedía el Reto Encuentra al Personaje: se trata de Who, uno de los personajes principales, un chino adoptado y criado en España del que, en el capítulo 4, se dice:
 Se sentó en ropa interior frente al escritorio y rebuscó en los cajones hasta dar con los cigarrillos chinos de nombre impronunciable y de sabor demasiado fuerte que fumaba desde que Chang le había contado que esa era la marca que fumaban los chinos de verdad. Y el señor Who había decidido ser un auténtico chino, costara lo que costara.

lunes, 9 de junio de 2014

"La última vuelta del scaife", de Mercedes Pinto Maldonado: donde hay un hombre hay un sueño

Ficha técnica: 


Título: La última vuelta del scaife                                         Autora: Mercedes Pinto Maldonado                                           Editorial: Ediciones Irreverentes   Género: novela contemporánea, de aventuras, de viajes, de aprendizaje Páginas: 464 Publicación: 2009 ISBN: 9788496959422

Sinopsis (editorial):


  La última vuelta del scaife nos relata la dilatada y escabrosa vida de Josué, un judío que huye de Alemania a los diecinueve años, en los albores del nazismo, empujado por un amor imposible. El protagonista nos narra su historia desde el ocaso de su aventura vital, cuando al fin alcanza la serenidad ansiada. Educado en un ambiente judío ortodoxo, necesitará una larga «travesía por el desierto» para comprender, a través de los dos grandes amigos que encuentra en el camino, que más allá de religiones y culturas existe un denominador común a todo ser humano: la capacidad de sobreponerse al instinto de supervivencia por el bien más preciado de la humanidad, el amor. Al igual que el scaife da vueltas incansable para convertir un diamante en bruto en una cegadora estrella, la vida girará alrededor de Josué durante casi un siglo, implicándolo en las situaciones más adversas e inesperadas, hasta hacerle comprender que en realidad su viaje no era una búsqueda, sino una huída de sí mismo. Nos encontramos ante una narración ágil y muy documentada. No es una novela histórica, sino una obra de auto-conocimiento dentro de un marco histórico convulso: la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, y las secuelas que dejaron en el paisaje y en sus gentes
 Tenía muchísimas ganas de leer esta novela de Mercedes Pinto Maldonado y, la verdad, no me ha defraudado. Me alegro más que nunca de haber organizado la macro lectura conjunta junto a El búho entre libros y a De lector a lector porque creo que es un libro que merece la pena leer y, como dice la autora en la generosa dedicatoria que escribió en mi ejemplar, una historia que merece ser rescatada del olvido.
    Y lo es, en primer lugar, por las vivencias, aventuras y desventuras que viven los protagonistas de la novela: Josué (el principal, el que narra, en primera persona, el grueso de la historia), Carlos y, en menor medida, Kuaima. Esta novela con un gran componente de viajes y aventuras nos lleva de Londres a Essen, de Alemania a África, de allí a España, para regresar a Essen, de nuevo. Este recorrido en kilómetros es, también, un recorrido interior: Pinto nos regala una historia de aprendizaje, de despojarse de prejuicios y abrir los ojos al mundo y sus habitantes, tan diferentes, tan válidos, tan ricos. Es un viaje hacia la apertura de la mente y hacia la comprensión del sufrimiento ajeno.
  Lo es, en segundo lugar, por sus personajes. Y fíjate que, en este caso, casi hay un secundario que se come al protagonista: Carlos conquista más al lector que el propio Josué. En cierto modo, ambos son contrarios; más bien, complementarios. Josué disfraza su orgullo y su vanidad de amor y sale al mundo escudado por ese amor que, en realidad, esconde el orgullo herido y la necesidad de demostrar que vale tanto como el que más. Pero por el camino aprender a amar sin condiciones, aprende a compartir, la felicidad que da la entrega mutua y el valor del compromiso. En el lado negativo, también probará el amargo sabor de la cobardía y los problemas de conciencia que da no actuar como uno cree que tenía que hacerlo.
   Carlos y Kuaima son el contrapunto perfecto a Josué. Carlos es alegre, generoso, desprendido y con una capacidad para comprometerse increíble: "El destino te ha puesto en mi camino y acepto el reto", le dice a Josué. Y Kuaima es la fuerza, la valentía, el labrarse el camino propio sin importar lo que un día fuiste o lo que viviste, o sabiendo aprovechar ese sufrimiento a tu favor, no en tu contra. Los tres son personajes que merece la pena salvar del olvido porque los tres ofrecen valores de los que aprender y defectos que valorar en su justa medida.
   La historia también merece ser rescatada del olvido por la impresionante labor de documentación que (calculo) Pinto tuvo que llevar a cabo para sustentar una novela como esta y hacerlo con solvencia. La documentación se nota pero no pesa, no echa para atrás al lector, no parece un alarde de la escritora en ningún momento. Creo que todo lo que cuenta está más que justificado y que, además, es muy apropiado para la historia. En mi caso, además, agradezco los conocimientos que me ha aportado sobre gemas y tallas, sobre la vida de los garimpeiros, las costumbres africanas, algunos ritos judíos y varios detalles sobre los campos de concentración nazis y el holocausto. Porque es verdad que no se puede decir que esta sea una novela histórica, pero no es menos cierto que el fondo histórico está ahí y que cobra muchísima importancia en determinados momentos de la narración. Un aspecto que, para mí, enriquece el balance final. 
    Y es, finalmente, una novela que no merece el castigo del olvido porque plantea una serie de cuestiones y reflexiones que me parecen fundamentales. En primer lugar, como queda demostrado ya, es un canto a la amistad (masculina, en este caso). Una amistad sin condiciones, que no busca réditos, hasta el final y en toda condición. Una amistad generosa que comprende y acompaña, que perdona y no defrauda.
   Una amistad que va más allá de razas, ideologías, colores de piel y religiones. Y esa es una reflexión que me ha encantado de la novela: el entendimiento entre personas por encima de las creencias, las costumbres o las etiquetas. Las religiones y sus doctrinas, normas y costumbres tienen mucho peso en la novela pero están tratadas desde el respeto mutuo y el diálogo enriquecedor. Como dice Josué de Kuaima: "valorar a cada hombre por lo que ofrece, no por su forma de entender la vida, que no debe escandalizarnos ni ofendernos". Una gran lección, desde luego.
   También la sinrazón nazi, el perseguir un sueño, la constancia, el esfuerzo, los tipos de amor, el valor del dinero o la familia son temas que aparecen en la novela hasta completar un fresco de ideas tan valiosas como interesantes.
    En definitiva, una obra muy interesante, con una trama bien urdida y unos personajes inolvidables narrada con un pulso bien medido que nos mete en la vida de Josué desde la primera página y no nos saca ni aún después de haber cerrado el libro.
    Y acabo con una aclaración: hablo tanto del olvido porque la versión en papel de esta novela, la que yo he tenido el placer de leer y la que la autora hizo llegar a todos los participantes de la lectura conjunta, forma ya parte de la historia. Ahora mismo, ya solo se puede conseguir en su versión digital: es un consuelo saber que la historia sigue viva.
   
  Nos seguimos leyendo.  

  Agradezco a Mercedes Pinto su compromiso con esta iniciativa, su generosidad a la hora de facilitarnos los ejemplares para la lectura, el café que nos tomamos en Atocha, mi ejemplar y su dedicatoria. No se puede pedir más.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 51/100
  •  Reto Generación Kindle: 5/10 
  •  Reto Encuentra al personaje: 21/24
  • Reto Genérico: 34 (1landscape)/40
   He encontrado en La última vuelta del scaife a ese personaje que ingiera un alimento de una cultura diferente que nos pedía el Reto Encuentra al Personaje. En este caso, son Carlos y Josué los que pasan por el trago de probar la carne especialidad de la tribu de Kuaima:
   Kuaima nos sirvió una buena ración, nos la ofreció y se sentó junto a nosotros. Después sacó un paquete del bolsillo de su chaqueta, lo abrió y nos lo extendió diciendo:
   —Carne seca salada, es buena, muy buena. Todos los hombres quieren carne seca de Kuaima.
Me quedé mirando aquellas láminas alargadas, rígidas, onduladas y negras, que no parecían ser precisamente el plato más exquisito, y decidí privarme del supuesto placer. Tenía suficiente con las gachas. Pero Carlos me miró desafiante y me clavó sus pupilas como flechas. Leí en sus ojos lo que intentaba decirme: “No se te ocurra jugarte nuestra amistad con el líder por culpa de un pedazo de carne seca”. De manera que cogí el trozo que me pareció más pequeño. Lo partí, a posta, en dos trozos desiguales y le di el más grande a Carlos, intentando aparentar, con aquel gesto, que no queríamos abusar de la amabilidad de Kuaima ni mermar demasiado sus provisiones, pero mi intención era muy distinta.
   Para nuestra sorpresa, la carne resultó tener un sabor muy agradable. Carlos, incluso, comió un segundo trozo
(páginas 202-203).

jueves, 29 de mayo de 2014

"El alma del mundo", de Alejandro Palomas: una novela, múltiples lecturas


http://www.planetadelibros.com/el-alma-del-mundo-libro-49093.html

Ficha técnica: 


Título: El alma del mundo          Autor: Alejandro Palomas          Editorial: Espasa  Género: novela contemporánea Páginas: 304  Publicación:  5/4/2011   ISBN: 978-84-670-3619-0

Sinopsis (editorial):


  Otto Stephens y Clea Ross ingresan en un asilo para ancianos ricos y solicitan que una cuidadora en particular, Ilona, se ocupe de ambos.
  Clea, de noventa años, en su juventud una brillante violonchelista, sacrificó su carrera para permanecer a la sombra de su marido, un célebre director de orquesta. Dotada de un estimulante sentido del humor, es dueña de una ironía demoledora, libérrima y encantadora cuando quiere, pero dura con todo aquello que le resulta despreciable. Otto, de edad semejante, es un anciano seductor que conserva el encanto y el glamur de su juventud.

   La joven Ilona esconde un pasado terrible en su Hungría natal, sometida al terror soviético. Es una mujer zarandeada por el destino. En Barcelona, conoce a Miguel. Además de vivir un gran amor con él, este le enseña oficio de luthier. La felicidad se rompe cuando Ilona viaja a Budapest y permanece allí un largo periodo de tiempo para cuidar a su madre.
Otto le pide a Ilona que dediquen su tiempo a fabricar un violonchelo y esta ocupación se convierte para el anciano en lo más importante de su vida. Ilona tiene otros intereses: reconstruir su relación con Miguel.
   Durante tres meses, las vidas de Clea, Otto e Ilona se entrelazan, se llenan de confidencias, de secretos, de verdades a medias, de medias mentiras, de descubrimientos, y acaban formando un mosaico en el que nada es lo que parece. El violonchelo será en última instancia el desencadenante que los protagonistas esperan para encauzar la segunda oportunidad de sus vidas y retomar los cabos sueltos que les impedían a cada uno, por distintos motivos, ser felices.
   Soy fiel creyente de la teoría que dice que cada libro puede tener múltiples lecturas, tantas como lectores. Más, diría, yo, porque un libro no te dice lo mismo en momentos diferentes de tu vida. Así que cada libro puede tener infinitas lecturas, varias por cada lector que se acerque a él. Y mi creencia se reafirma en situaciones como la que pasamos en la reunión del club de lectura en la que analizamos esta novela en su globalidad: más allá de si a unas les había gustado, a otra nada o a otra le había decepcionado el final, cada una tenía su propia teoría sobre el objetivo de la novela y sobre lo que sus personajes querían, realmente, conseguir con la historia que nos cuenta Alejandro Palomas.
    Ahí reside una de las grandezas de la literatura: en decir cosas diferentes a personas distintas. Con los mismos mimbres: el mismo argumento, los mismos personajes, las mismas situaciones. Pero cada persona interpreta esas señales para inferir un mensaje diferente. Para algunas, esta es una historia sobre vidas malgastadas, quizá por orgullo, quizá por cobardía, quizá por inseguridad. Para otras, esta es una historia optimista: siempre hay tiempo para enmendar errores, nunca es tarde para ser feliz, o, al menos, intentarlo. Para otras, es una historia de amor, profundo, duradero, que va más allá del rencor y de los años compartidos. Para otras, una metáfora sobre lo falsos que podemos llegar a ser los humanos, sobre las mentiras que creemos o nos hacen creer y el daño que nos provocan durante años y años. Para otras, es una historia triste: hay que ver la de vicisitudes y heridas con las que puede cargar una persona. Para otras, una historia alegre: el amor (entendido en sentido amplio, incluyendo el de la familia o la amistad) es que nos salva de la oscuridad del día a día. Para otras, es todo eso al mismo tiempo. O ninguna de estas opciones.
    Para mí, esta es una historia que pone el acento en los peligros y las consecuencias de la incomunicación, en todas esas veces que no hablamos con el que tenemos al lado, que no nos desnudamos ante la persona con la que compartimos vida (sea pareja, hijo o hija, madre o padre...), esas ocasiones en las que nos callamos lo que necesitamos (una verdad, un abrazo, más tiempo compartido...) y esperamos a que el otro lo adivine, lo intuya, nos conozca tanto que sepa leer nuestros más íntimos anhelos y temores, aunque nunca se los hayamos confiado. Misión imposible. A veces es más fácil desnudar el cuerpo que el alma. Pero el alma es lo que da cuerda al ser humano, así que mantener la ropa interior y el maquillaje en ella, no mostrarla tal cual es, puede tener consecuencias tan terribles como las que quedan reflejadas en la historia de Otto, Ilona y Clea.
    Pero más allá del punto de llegada de la novela, de su mensaje o mensajes finales, El alma del mundo también es una obra que gusta disfrutar hasta que llegas allí. En el trayecto, he pasado muy buenos momentos con esos tres personajes principales, a cual más diferente, pero que tanto tienen que aportarse los unos a los otros. Me he reído con el carácter y la brutal sinceridad de Clea. Me he enamorado de Otto, aunque quizá sea el personaje más opaco, el que menos deje ver sus razones y sus sentimientos. Y he sufrido con Ilona, la chica de las rodillas rotas, con una trayectoria vital que duele casi en cada uno de sus días.
    Y, sobre todo, me he sentido atrapada por el estilo de Alejandro Palomas, lleno de magia y de poesía; una narrativa que te atrapa y te mete hasta el fondo de la historia, a veces divirtiéndote, otras robándote la respiración, pero siempre impresionándote con un lenguaje trabajado, pulcro y hermoso.
    En definitiva, una obra maravillosa, que enamora tanto por su estilo como por su historia y por las reflexiones que hacen nacer las vida de Otto, Clea e Ilona. Tres historias excepcionales, en su grandeza y en sus heridas.
    Nos seguimos leyendo.  


   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 46/100
  •  Reto 12 meses, 12 libros: 4/12 
  •  Reto Encuentra al personaje: 19/24
   En El alma del mundo hay un personaje que pasa una noche de insomnio, otro de los ítems que teníamos que buscar dentro del Reto Encuentra el Personaje. Se trata de Rocío, la directora de la residencia en la que se desarrolla la acción, quien la noche anterior a la decisión de Clea y Otto sobre si quedarse o marcharse del centro no puede pegar ojo:

 Insomnio.
 Una tímida campanada se filtra entre el silencio nocturno de Buenavista mientras en el apartamento situado en lo alto del edificio principal el sueño tarda en llegar. Rocío aparta la sábana a un lado, enciende la lámpara de la mesita de noche y mira la hora en el despertador digital. La una (página 282).

miércoles, 28 de mayo de 2014

"La edad de la ira", de Fernando J. López: una novela valiente que invita a abrir y los ojos y a reflexionar sobre nuestra sociedad

http://www.planetadelibros.com/la-edad-de-la-ira-libro-116561.html

Ficha técnica: 


Título: La edad de la ira          Autor: Fernando J. López          Editorial: Booket Género: novela criminal, realista, contemporánea Páginas: 320  Publicación:  6/2/2014   ISBN:  978-84-670-4059-3

Sinopsis (editorial):


  Marcos, un adolescente de clase media, asesina a su padre y deja malherido a uno de sus cuatro hermanos. El crimen de Marcos no es un suceso aislado. Demasiados casos en los últimos años de menores envueltos en situaciones de extrema violencia. Bullying. Acoso cibernético. Ataques racistas. Trapicheos con drogas. Vídeos en YouTube con humillaciones a profesores. Docentes deprimidos. Fracaso escolar... ¿La culpa es de los adolescentes? ¿De sus profesores? ¿De sus padres? ¿Hay en verdad culpables o somos todos víctimas?
 Es cierto que, como sociedad, juzgamos a nuestros jóvenes cargados de prejuicios, de comparaciones con lo que nosotros fuimos y de la falsa imagen que de ellos crean los medios de comunicación o determinados grupos con los que nos cruzamos en un momento puntual de nuestras vidas. Los juzgamos desde la ignorancia, desde la distancia, desde la brecha intergeneracional que nos impide ver la vida con sus ojos. Por eso, muchas veces, no comprendemos lo que hacen, ni lo que dicen. O lo que dejan de hacer, porque ese es, precisamente, el aspecto que muchas veces criticamos: su pasividad. Y, por si todo eso fuera poco, los juzgamos como colectivo, como masa, como grupo, no como individuos aislados que cargan sobre sus espaldas el peso de unas vidas determinadas, de unos sentimientos, de unas vivencias a veces inimaginables. Y sinceramente creo que prejuicios, ignorancia, distancia y generalización no pueden ser los ingredientes adecuados para hablar de nadie. Mucho menos para juzgar a nadie. Ni, por supuesto, para dictar sentencia.
    Fernando J. López sí los conoce. O al menos tanto como se puede conocer a alguien con el que pasas varias horas al día. Es profesor y sabe lo que se cuece en los pasillos y las aulas de los institutos. Para bien y para mal. Entre los alumnos pero también entre los profesores y los equipos directivos. Su propuesta narrativa nos puede servir como ejemplo pero, sobre todo, como acicate para tirar a la basura esos ingredientes equivocados y acercarnos a los problemas reales de los jóvenes de hoy en día y de quienes conviven con ellos.
    López parte de un argumento con toques negros y de intriga (un joven es detenido acusado de haber agredido a su hermano y matado a su padre con una máquina de escribir) para ofrecernos una obra llena de matices, de perspectivas y, sobre todo, de reflexión. No será un policía quien lleve a cabo la investigación que nos propone esta novela, sino un periodista/escritor (Santiago) que quiere profundizar en la realidad reflejada por los medios de comunicación, rascar la superficie de la noticia amarilla para llegar (o tratar de llegar) a la verdad de un suceso firmando por alguien con nombres y apellidos, con un pasado y, sobre todo un presente.
    Ese alguien es Marcos, el joven cuya personalidad y trayectoria vital vamos dibujando gracias a las pinceladas que recibimos a través de las entrevistas que Santiago va realizando a sus amigos, compañeros y profesores. También escuchamos su propia voz a través de algunos de sus trabajos del instituto y de algunos comentarios en internet, una voz capaz de ponernos los pelos de punta, sobre todo en el texto que abre la novela.
    Tal y como nos ocurrirá en otros momentos de la lectura. Porque La edad de la ira es muchas cosas: es una novela ágil, una novela interesante, una novela que fluye con un magnífico pulso narrativo, que dibuja personajes muy muy parecidos a muchas personas (con sus luces y sus fracasos, con sus mentiras y sus militancias), que profundiza en una realidad y en un contexto muy actual y que trata de formular preguntas sobre problemas tan preocupantes como la violencia (la física pero también la psicológica y la que, sin que nos demos cuenta, nos llega a través de la televisión, internet o una simple conversación con nuestros familiares y amigos o en la calle), el acoso, el maltrato, los prejuicios, la homofobia, la educación, cómo afrontan los profesores su día  a día, los recursos con los que cuenta y aquellos de los que carecen... 
   Así que, sobre todo, La edad de la ira es una novela que invita a conocer y a reflexionar, que lanza flechas envenenadas a modo de ejemplos para que pensemos en lo que está pasando delante de nuestros ojos sin que lo estemos viendo, que formula preguntas a las que podemos buscar respuestas y ofrece algunas respuestas que no nos gustará escuchar. Porque, ante todo, La edad de la ira es una novela valiente que reconstruye una parte de la nuestra realidad para que recapacitemos sobre lo que estamos haciendo o lo que estamos permitiendo que hagan a quienes serán nuestro futuro.
    Nos seguimos leyendo.  
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 39/100
  •  Reto Negro y criminal: 10/15 
  •  Reto Encuentra al personaje: 14/24
   En La edad de la ira he encontrado a otro de los personajes que nos proponía el Reto Encuentra el Personaje: alguien que masque chicle. Se trata de Meri, una de las compañeras de Marcos, de quien Santiago nos habla así en la página 215:
  —Tío —me responde mientras masca chicle ostensiblemente—, eso es el Kansas.
   No puedo evitar sonreír al escuchar ese nombre y noto que a Meri no le hace ninguna gracia mi reacción. De algún modo, siente que me estoy burlando de su mundo, o de sus referencias, y me devuelve una mirada de indignación que intento calmar cuanto antes. No puedo permitir que se enfade conmigo antes de saber dónde está exactamente ese sitio.
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