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jueves, 10 de octubre de 2013

"El caballero del jubón amarillo" (Alatriste#5), de Arturo Pérez Reverte: no hay burlas con el amor






Ficha técnica:


Título: El caballero del jubón amarillo  (Las aventuras  del Capitán Alatriste 5)                                                         Autor: Arturo Pérez-Reverte                    Editorial: Alfaguara Género: novela, novela histórica, novela de aventuras      Páginas: 360
Publicación: 2003      ISBN: 9788420469423

Sinopsis (página del autor):


  "Don Francisco de Quevedo me dirigió una mirada que interpreté como era debido, pues fui detrás del capitán Alatriste. Avísame si hay problemas, habían dicho sus ojos tras los lentes quevedescos. Dos aceros hacen más papel que uno. Y así, consciente de mi responsabilidad, acomodé la daga de misericordia que llevaba atravesada al cinto y fui en pos de mi amo, discreto como un ratón, confiando en que esta vez pudiéramos terminar la comedia sin estocadas y en paz, pues habría sido bellaca afrenta estropearle el estreno a Tirso de Molina. Yo estaba lejos de imaginar hasta qué punto la bellísima actriz María de Castro iba a complicar mi vida y la del capitán, poniéndonos a ambos en gravísimo peligro; por no hablar de la corona del rey Felipe IV, que esos días anduvo literalmente al filo de una espada. Todo lo cual me propongo contar en esta nueva aventura, probando así que no hay locura a la que el hombre no llegue, abismo al que no se asome, y lance que el diablo no aproveche cuando hay mujer hermosa de por medio."
   La nueva novela del capitán Alatriste se desarrolla en el mundo de los corrales de comedias del Madrid del XVII. Cruzándose con viejos amigos y viejos enemigos, y con los personajes famosos de la época, como Lope de Vega, Calderón de la Barca y el capitán Alonso de Contreras, Diego Alatriste e Íñigo Balboa se enfrentarán a una conspiración en la corte de Felipe IV.
   Lances, estocadas, intrigas palaciegas y aventuras amorosas salpican un relato de acción trepidante.

   A lo largo de la saga, hemos visto al capitán Alatriste defender España y luchar por el rey. Pero en esta ocasión, el rey se convertirá no en un valor que defender sino en un enemigo tangible, de carne y hueso. Más que enemigo, será un contrincante amoroso, alguien que luche por los favores de la misma mujer con la que Alatriste mantiene una relación. No me atrevería a decir que el capitán está enamorado de María de Castro, la famosa actriz que se tendrá que disputar con el monarca de ambos mundos pero sí hay una atracción especial que le hará no arrojar la toalla cuando los intermediarios del rey le insten a dar por perdida la batalla. 
    A esta intriga amorosa, Pérez-Reverte suma, en esta ocasión, otra intriga relacionada con la corte, en la que están implicados (¡cómo no!) Angélica de Alquézar, su padre Luis y el temible Fray Emilio Bocanegra. A pesar de ser dos intrigas diferentes, una y otra confluirán poniendo a Alatriste en la tesitura de luchar contra o a favor del rey, de renunciar a sus principios o de comprobar la diferencia entre luchar por el rey contra un enemigo común o entendiendo esa lucha como un fin superior o como un ente abstracto, una institución más, y luchar por o contra el rey en el cuerpo a cuerpo, de caballero a caballero.
    La introducción de la figura de María de Castro y de su marido permite a Pérez-Reverte seguir hablando del teatro, en este caso, de la trastienda del espectáculo. La verdad es que me hubiera gustado que desarrollara más el teatro entre bambalinas del Siglo de Oro o el papel de los actores, porque me parece que hay aspectos muy curiosos que tratar como, por ejemplo, que en ella época el actor declamaba mirando al público, no intentando dar la réplica a su compañero de escenario, o que, si el parlamento era festejado por el público, el actor se permitía el lujo de repetirlo, aún a costa de menguar el ritmo de la representación.
    Además, sigue indagando en el mundo de los autores teatrales, recuperando al personaje de Calderón de la Barca, ahora convertido ya en heredero de Lope, o haciendo referencias a Tirso de Molina, además del propio Quevedo, que en esta entrega no solo escribe versos, sino que prepara una obra teatral: La espada y la daga. Por si todo esto fuera poco, Pérez-Reverte introduce en la primera parte a un hijo de Lope de Vega, Lopito, que le sirve para hablar del fénix de los Ingenios, además de crearle una pequeña tramita que continúa hablando de los argumentos de las comedias de la época y de la vida misma del gran dramaturgo áureo.
    No será la única vez que el autor aproveche una trama propia del teatro del Siglo de Oro, o alguna otra de sus características (como las mujeres disfrazadas de hombres) para aplicarlas al propio argumento de la novela, como ocurre, esta vez, con las salidas nocturnas de Angélica de Alquézar.
    Y es que la trama amorosa no alcanza, en esta novela, solo al capitán: también Íñigo probará las mieles de los besos de la persona amada y el dolor de la puñalada traidora.
    Me ha parecido que la trama de esta quinta entrega está mejor armada que el resto, o se me ha hecho más interesante, quizá por esos dos hilos conductores de los que he hablado al principio. En cualquier caso, es el argumento que más recordaba de la película, así que mientras he leído el libro sus imágenes han vuelto a mi cabeza y hasta me han entrado ganas de volverla a ver. Lo que espero que siga adelante es la serie que está preparando Telecinco y deseo que sea lo más fiel posible a la saga porque, sinceramente, me parece fabulosa: la ambientación, las tramas, los personajes, el trasfondo literario... Creo que permite aprender y disfrutar y que puede ser una buena manera de picar la curiosidad de los lectores hacia la literatura clásica.
    Nos seguimos leyendo.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Capitán Alatriste 5/7

   Otros títulos de la saga reseñados en el blog:

lunes, 15 de julio de 2013

"El oro del rey", de Arturo Pérez-Reverte: Alatriste y el oro de las Indias


Ficha técnica:


Título: El oro del rey  (Las aventuras  del Capitán Alatriste 4)             Autor: Arturo Pérez-Reverte                    Editorial: Alfaguara                                                        Género: novela, novela histórica, novela de aventuras      Páginas: 264
Publicación: 2000      ISBN: 9788420442402

Sinopsis (página del autor):


  Sevilla, 1626. A su regreso de Flandes, donde han participado en el asedio y rendición de Breda, el capitán Alatriste y el joven mochilero Íñigo Balboa reciben el encargo de reclutar a un pintoresco grupo de bravos espadachines para una peligrosa misión, relacionada con el contrabando del oro que los galeones españoles traen de las Indias. Los bajos fondos de la turbulenta ciudad andaluza, el corral de los Naranjos, la cárcel real, las tabernas de Triana, los arenales del Guadalquivir, son los escenarios de esta nueva aventura, donde los protagonistas reencontrarán traiciones, lances y estocadas, en compañía de viejos amigos y de viejos enemigos.

   Después de abordar la Inquisición y la limpieza de sangre y de hablar de las guerras necesarias para mantener vivo el imperio español, Arturo Pérez-Reverte cambia en esta cuarta entrega de Las aventuras del Capitán Alatriste de tema y escenario para situar la acción de la novela en Sevilla y hacer girar la trama en torno a las riquezas llegadas de las Indias. Una trama que va llevando al lector hacia el rescate de una partida "desviada" del oro y la plata del Nuevo Mundo, rescate organizado y ejecutado por el capitán Alatriste, claro está.
   Siendo los capítulos más emocionantes de la novela los últimos, en los que se narran los preparativos, la elección de compañeros de andanzas, el acecho, la espera, el abordaje y la lucha con todo lujo de detalles (y sin escatimar algunos pasajes truculentos), toda la obra resulta interesante, puesto que en ella Pérez-Reverte ahonda en diferentes aspectos atractivos para el lector, bien desde el punto de vista de la crítica o el dibujo social de la época, bien desde el de la trama de la saga al completo, además del de la intriga de esta entrega en sí, claro está.
    Así, el autor, por boca del narrador, Íñigo Balboa, nos habla del ambiente de la Sevilla del siglo XVII, de sus costumbres, sus pecados, sus habitantes... en un retrato social y demográfico muy interesante. Asimismo, describe el viaje habitual de la riqueza que llegaba de América y poca parada hacía en España, destinada a pagar las deudas contraídas y los enfrentamientos bélicos por el mantenimiento del imperio español y la religión católica. Íñigo nos habla además de esa España corrupta, de esa parte de la riqueza que se queda por el camino y de un oro que, en cualquier caso, nunca llega al pueblo. 
    Por lo que respecta a la trama de toda la saga, Pérez-Reverte sigue delimitando los contornos de los dos bandos destinados a encontrarse una y otra vez: el de Alatriste, Quevedo, Íñigo, Guadalmedina y compañía enfrentado al de Alquézar y Malatesta, en el que se incluye una Angélica que se confiesa en esta entrega enamorada de Íñigo pero que, como bien le advierte el capitán, nunca abandonará a los de su bando. 
    Íñigo recupera este pasaje de la historia del capitán desde un futuro en el que todos los protagonistas (menos él) ya han fallecido, como él mismo dice en un momento de la novela, intentando devolverles algo de vida a través de su recuerdo y de la narración de sus andanzas. De ahí el tono melancólico con el que a veces habla de Alatriste, un personaje que, en esta ocasión, es caracterizado (como siempre) por lo que Íñigo nos cuenta de él pero también por lo que otros personajes comentan sobre él (como las opiniones que el capitán merece a quienes participan con él en la aventura de rescatar el oro real, opiniones que muestran la admiración y el respeto que Diego despierta) y también por las intervenciones directas del propio Alatriste. En este sentido, me ha encantado oírle organizando el asalto del barco, dar instrucciones, prever contratiempos y resolver dudas con autoridad, seguridad y mordacidad. El parco en palabras capitán Alatriste nos ofrece en esta entrega una pequeña pildorita de su forma de ser y de expresarse en los contextos adversos, todo un regalo para los seguidores de Diego y admiradores de su personalidad.
    Y casi tanto como este perfil de Alatriste me ha gustado el personaje de Saramago, ese mercenario portugués que también participa en la hazaña y que, en lugar de encomendarse a Cervantes o a Lope, recita versos de Camoens antes de enzarzarse en la batalla. Pérez-Reverte rescata así esa literatura que salva vidas, a la que vale la pena agarrarse en cualquier circunstancia, la que ofrece consuelo aún en los momentos previos a jugarse la vida.
    Por lo demás, el autor mantiene su tono mordaz, su estilo ágil, sus descripciones en ocasiones detalladas, su magnífica documentación, su vocabulario, sus pullas y su ironía. Más y mejor Alatriste para una saga que estoy deseando continuar.
    Nos seguimos leyendo.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Desafío100 libros: 70/100
  • Reto Sumando: 14/2013
  • Reto Capitán Alatriste 4/7

   Otros títulos de la saga reseñados en el blog:

miércoles, 6 de febrero de 2013

"El capitán Alatriste", de Arturo Pérez-Reverte: aventuras, literatura, crítica y humor en el Madrid del Siglo de Oro


Ficha técnica:


Título: El capitán Alatriste                                       Autor: Arturo y Carlota Pérez-Reverte                       Editorial: Alfaguara                                                        Género: novela, novela histórica, novela de aventuras      Páginas: 248
Publicación:  20/11/1996      ISBN:  978-84-204-8353-5

Sinopsis (editorial):


  "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente"... Con estas palabras empieza El capitán Alatriste, la historia de un soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive como espadachín a sueldo en el Madrid del siglo XVII. Sus aventuras peligrosas y apasionantes nos sumergen sin aliento en las intrigas de la Corte de una España corrupta y en decadencia, las emboscadas en callejones oscuros entre el brillo de dos aceros, las tabernas donde Francisco de Quevedo compone sonetos entre pendencias y botellas de vino, o los corrales de comedias donde las representaciones de Lope de Vega terminan a cuchilladas. Todo ello de la mano de personajes entrañables o fascinantes: el joven Íñigo Balboa, el implacable inquisidor fray Emilio Bocanegra, el peligroso asesino Gualterio Malatesta, o el diabólico secretario del rey, Luis de Alquézar. Acción, historia y aventura se dan cita en estas páginas inolvidables.

   Todavía recuerdo lo que sentí la primera vez que leí este libro, allá por 1996. Por aquel entonces, estudiaba periodismo y Arturo Pérez-Reverte era un dios para mi amigo Edu y para mí. Además, tuvimos la oportunidad de escucharle en una charla que dio en nuestra facultad y nos encantó, a pesar de que dio palos a diestro y siniestro (o quizá por eso). Y nos hizo pensar mucho sobre la profesión que habíamos elegido, sobre límites éticos, sobre escrúpulos, sobre profesionalidad... En fin, sobre un millón de cosas de las que Pérez-Reverte nos dio su siempre ácida y cruda opinión. 
   Me gustaba como periodista pero cuando comenzó a escribir novelas... me perdí. Las iba devorando todas a medida que iban saliendo y cada una me gustaba más que la anterior. Como todo en la vida, hubo un punto de inflexión y, tampoco sabría decir ahora muy bien por qué, empecé a dejar de leerle. Coincidí en otra rueda de prensa con él y entonces me pareció un poco (demasiado) soberbio. Además, las novelas que continuó publicando me llamaban cada vez menos la atención y alguna que leí no resultó ser lo que esperaba de él. Leía algunos de sus artículos... pero estaba un poco desencantada. Quizá lo que ocurría es que estaba desencantada de muchas cosas y, sobre todo, de mi profesión, y pagaba mi frustración (principalmente periodística) con quien había sido un referente para mí (en alguna cosas, claro, en otras nunca comulgaré con sus opiniones, sobre todo si hablamos del ejercicio de mi profesión).
   Pero la vida está construida a base de ciclos. Nuestra trayectoria vital es una montaña rusa formada por costosas escaladas y rápidas caídas que, en su tramo final, siempre te dejan el cuello dolorido. Así que, poco a poco, vuelvo a reconciliarme con Pérez-Reverte, sobre todo en su faceta como escritor.
   Por eso, cuando Carmen puso en marcha un reto para leer todas las novelas del capitán Alatriste durante este año, pensé que por qué no, que podría ser una buena manera de recordar lo mucho que me gustaba la pluma de Pérez-Reverte, lo que me divertí leyendo las primeras entregas de la saga, lo que disfruté con las aventuras del capitán, lo que aprendí, lo que reí, lo que sentí. Y aquí estoy, como una chiquilla palmoteando ilusionadísima tras leer la primera entrega. Como la primera vez.
   El capitán Alatriste es una novela para leer, para disfrutar y para aprender. Es una novela que disfrutarán quienes se sientan atraídos para la literatura, su historia y sus autores más importantes; por quienes amen las aventuras; por quienes elijan libros con personajes muy bien definidos, con sus contradicciones, pero sólidos y con fuertes principios; por quienes quieran echarse unas risas leyendo, por quienes quieran aprender algo de historia, por quienes se lo pasen bomba con las intrigas políticas y cortesanas... Porque todo eso es El capitán Alatriste: una aventura de intrigas internacionales en la que se ve envuelto el protagonista, a costa de poner en peligro su propia vida.
  Creo que Alatriste es un personaje con mayúsculas. Es un personaje muy sólido, al que vamos conociendo a través de lo que nos va contando su pupilo Íñigo pero, también, a través de lo que va haciendo y de lo que los demás van haciendo por él (lo cual da buena muestra de los afectos que despierta su lealtad y su valentía). Es un personaje oscuro, que malvive, mercenario... y sin embargo tiene un código de conducta propio que deja ver su escala de valores, en la que ocupan puestos destacados la lealtad (aunque sea entendida a su manera), no hacer nada sin motivo, no asaltar a quien está desprotegido y nunca atacar a los más débiles, sobre todo, ancianos y niños.
   Íñigo Balboa ejerce de protector pupilo dentro de la novela y, respecto al lector, de narrador que, en primera persona, nos va contando, por un lado, los infortunios del capitán y, por otro, sus pequeñas cuitas, amorosas en este caso, con Angélica de Alquézar. Es un narrador que cuenta pero que también analiza, que pone al lector en antecedentes, que a veces esboza hechos futuros, que completa información, que nos introduce de lleno en el contexto social, histórico, político y literario del Siglo de Oro, sin ahorrarse comentarios críticos, irónicos, sardónicos, humorísticos y punzantes. No he comprobado el árbol genealógico pero apostaría algo a que Íñigo es antepasado directo de Pérez-Reverte. Su forma de ver y de transmitir lo que ven es tan parecida que no pueden menos que ser familia directa.
   Además de ese narrador que no se muerde la lengua y ese protagonista del que es imposible no enamorarse otro de los éxitos de la novela es su magnífica ambientación. Una ambientación que surge de la conexión de varias ramas: los datos históricos, la descripción de escenarios, los personajes históricos incluidos y su caracterización y ese lenguaje que te lleva directamente al siglo XVII. Es riquísimo el vocabulario (sobre todo el léxico que tiene que ver con el hampa), las expresiones coloquiales, las muletillas, los nombres de objetos, monedas, ropas... Es soberbia la documentación. Es magnífica la fusión de ficción y no ficción, de personajes históricos e inventados, de acontecimientos reales e imaginados. 
   Personalmente, me ha encantado su forma de acercar la literatura a la vida, su forma de literaturizar la literatura (convirtiendo a autores como Quevedo en personajes, citando pasajes de diferentes obras, hablando del clima cultural de la época...) pero también su forma de literaturizar la vida, como cuando aplica (acertadamente) el adjetivo "quijotesco" a una forma de actuar en la realidad: "Pero meter mano a la blanca y darse de cuchilladas por asistir a una representación teatral era algo reservado a aquella España de los Austrias que para lo bueno, que fue algo, y para lo mano, que fue más, viví en mi juventud: la de las hazañas quijotescas y estériles, que cifró siempre su razón y su derecho en la orgullosa punta de una espada", dice Íñigo, mostrando que la vida es literatura y la literatura también es vida.
   Este fragmento está incluido en otro de los juegos metaliterarios de la novela: la narración de la representación teatral. Pérez-Reverte es capaz de meternos en el Corral del Príncipe a través de los ojos de Íñigo, nos hace asistir a la comedia junto a ellos. Y al situar uno de los momentos de máxima tensión argumental justo en ese escenario, no sólo retrata algo habitual en la época, sino que enfatiza la importancia de la representación teatral, justo como hacían los españoles del siglo XVII. Ese siglo que fue de oro en lo cultural (y así queda constancia fehaciente en esta novela) pero que era cada vez más de cartón piedra en lo político y social.
   Madrid cobra vida en esta novela. No es un escenario, es casi un personaje más. Y hablando de personajes, imposible no alabar los antropónimos que elige con tanto acierto Pérez-Reverte, esos nombres propios que ya sirven para caracterizar al personaje antes de que abra la boca, antes de que dé un paso, antes de que les amemos: Gualterio Malatesta, Alatriste, Caridad la Lebrijana, Emilio Bocanegra...
  El capitán Alatriste es un libro sencillo de leer que habla de historia, de literatura, de política, de pintura, de teatro, de amor, de lealtad y de la vida. Un libro escrito por un maestro que maneja la pluma como Alatriste la espada, bien documentado, con un argumento suficientemente atractivo (y más aún por lo que promete, por esos comentarios que Íñigo va avanzando y que dejan la miel en los labios) y con el estilo personal de Pérez-Reverte. Una novela para disfrutar de la literatura como texto y como pretexto.
    Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos: 
- Reto 13.000 páginas: 248/13.000                        - Reto Capitán Alatriste: 1/7
- Reto Genérico: 1/2 histórico lejano.
- Desafío100 libros: 10/100                                   - Reto Autores de la A a la Z: P (Pérez-Reverte)
- Reto Sumando: 20/2013                                    - Reto histórico: 2/5
- Reto 25 españoles: 8/25 
 

jueves, 24 de enero de 2013

"El marido más firme", de Lope de Vega: la actualización de un mito inmortal

     El curso pasado, el máster me dio la oportunidad de relanzar mis lecturas clásicas, sepultadas durante años por la avalancha de novedades. Entre los muchos clásicos que pude leer estaba esta obra de teatro de Lope de Vega, basada en la mitología y que bebe de las fuentes de autores imprescindibles de la Antigüedad, como Virgilio y Ovidio. Una lectura que aproveché para reseñar en Anika entre Libros.

EL MARIDO MAS FIRME (Edición e-book 2011)
(El marido más firme, 1625)
Felix Lope de Vega y Carpio

Editorial Linkgua
Colección Teatro

E-Book
© Red ediciones, S.L., 2011
1ª Edición, 2011

Género y tags: Teatro, comedia del Siglo de Oro, mitología, literatura española
ISBN: 9788498977097
140 Páginas

   
Argumento:

     Orfeo no cree en el amor hasta que conoce a Eurídice. Eurídice busca la interpretación al oráculo de Venus sobre su matrimonio: “breve, gustoso y perdido”. Cuando ambos se conozcan, Orfeo descubrirá el amor de verdad y Eurídice deseará que su premonición se refiera a que iba a conocer a su marido en breve, que iba a ser muy gustoso y guapo y que iba a perder su soledad. Sin embargo, será la peor interpretación a tal oráculo la que, finalmente, se cumpla. 

Opinión:

   El mito de Orfeo es uno de los pasajes de la mitología más conocidos y con más largo recorrido literario y artístico a lo largo de los siglos. A pesar de que en la Antigüedad griega ya se conocía y difundía, la primera obra escrita en la que aparece que conservamos se la debemos a los romanos. De hecho, fueron Ovidio y Virgilio quienes (en las Metamorfosis y en las Geórgicas, respectivamente) fijaron el canon de la historia: Orfeo y Eurídice están felizmente casados pero ella es mordida por una serpiente y fallece. Desesperado, Orfeo bajará a los infiernos para convencer a los dioses del Hades de que le dejan regresar a la tierra con ella. Su música y la firmeza de su amor les convencerán. Sin embargo, ponen una condición a Orfeo: no debe mirar hacia atrás durante el ascenso, sólo puede ver a su Eurídice una vez que hayan finalizado el viaje. Esta espera será demasiado larga para Orfeo: se volverá a mirarla antes de acabar la escalada y perderá a su esposa, esta vez, para siempre. 
  Según cuentan los autores (que introducen leves variaciones en el desarrollo de la historia central), después de este episodio Orfeo se refugiará en la música y en la poesía (es el patrón de tales artes) y rechazará todo contacto con cualquier mujer. De hecho, esta actitud ha hecho que sea considerado como el precedente de la homosexualidad e, incluso, de la pederastia. Este rechazo hará que acabe sus días muerto a manos de las mujeres que tan despreciadas se sentían por él. 

    Sobre esta materia mítica básica (ampliamente conocida en su época), Lope construye una comedia ajustada a su tiempo y al molde del género que él creó. Así, mezcla tragedia y comedia (cuando el mito original era eminentemente trágico), elimina los pasajes relacionados con su muerte y toda mención a la homosexualidad o la pederastia, humaniza a Orfeo (su divinización podría chocar con la doctrina cristiana imperante en la época) y lo convierte en símbolo del amor, de la fidelidad matrimonial y de la firmeza. De ahí el título de la obra. 
    Además, introduce numerosos personajes, ligándolos a los tipos característicos de la comedia. Así, si Orfeo será el galán y Eurídice, la dama, Aristeo (personaje que aparece en Virgilio pero no en Ovidio, culpable de la muerte de Eurídice ya que ésta es mordida por la serpiente mientras huye de él) será el poderoso y Orfeo tendrá un criado (Fabio) que encajará muy bien con el gracioso o figura del donaire, uno de los personajes más exitosos de la comedia áurea. 
    Junto a ellos, Lope incluye un nuevo personaje, Fílida, sobre el que hará caer todo el peso de la muerte de Eurídice, puesto que ella (enamorada de Orfeo) será la que urda la trama que acabará con el fallecimiento de la dama. Lo hará con la colaboración de Aristeo, en esta obra locamente enamorado de Eurídice, príncipe de Tracia, que se hace pasar por pastor para conquistarla. 
   Lope  también suma tramas y subtramas que enriquecen y enredan el mito original, como la relacionada con los celos o el tema del honor, dos cuestiones que no pueden faltar en la comedia del Siglo de Oro. De igual modo, también cuenta los antecedentes del matrimonio, presentando a un Orfeo que rechaza todo amor lujurioso y a una Eurídice que busca la solución al oráculo de Venus. En esta búsqueda, acudirá a Orfeo, famoso por desentrañar premoniciones, y ambos caerán localmente enamorados.
    Lope introduce todos estos argumentos con la maestría que le caracteriza, ligándolos con solidez y coherencia, haciendo gala del buen hacer que le convirtió en uno de los mejores dramaturgos de la literatura española. 
    Sólo el final queda un poco inconsistente: tras el regreso de Orfeo del infierno, éste arregla las bodas entre Fílida y Aristeo y Fabio (que durante toda la obra había estado enamorado de Fílida) con Dantea, una pastora de Tebas. No podía haber final sin boda… aunque en este caso la solución parezca precipitada y poco justificada, tal y como se ha ido desarrollando la historia. 
    Pero ese final no resta ni un ápice de calidad al resto de la comedia, con grandes parlamentos referidos al amor, a las diferentes maneras de amar, al compromiso, a los celos… y también a la lucha por el amor no correspondido. En definitiva, un catálogo de sentimientos de lo más humano, alejados de los héroes y los dioses de la mitología original. 
    Lope adapta con talento y maestría un mito de todos los tiempos. Y lo hace humanizándolo, completándolo con los componentes característicos de la comedia que él creó y actualizándolo con giros y comentarios críticos o humorísticos referidos a su época hasta completar una obra que conserva la materia mítica original, pero que aporta más. Mucho más.
   Enlace a la publicación original en Anika entre Libros. 
   Nos seguimos leyendo.

lunes, 31 de diciembre de 2012

"La leyenda del ladrón", de Juan Gómez-Jurado: una novela perfecta para disfrutar, devorar y jugar

Ficha técnica:


Título: La leyenda del ladrón Autor: Juan Gómez-Jurado
Editorial: Planeta                                                   Género: novela, novela histórica, novela de aventuras, picaresca                                    Páginas: 664 
Publicación:  01/06/2012    ISBN:  978-84-08-00499-8

Sinopsis (editorial):


   Prepárate a transportarte a la Sevilla del XVI, a un fascinante mundo de mendigos y prostitutas, nobles y comerciantes, espadachines y ladrones. El amor, la pasión y la venganza son los pilares de esta magistral novela de aventuras en torno a un niño salvado misteriosamente de la muerte, que crecerá para erigirse en la última esperanza de los desfavorecidos. El destino de Sancho y el de quienes le rodean hunde sus raíces en los secretos orígenes de la literatura. Su historia te cambiará para siempre.
   ¡Qué bien sienta coger, de vez en cuando, una de esas novelas que te dejan sin resuello! ¡Qué bien sienta leer un libro-máquina del tiempo que sea capaz de llevarte a otras épocas! ¡Qué bien sienta (siempre) encontrar un libro bien escrito! ¡Cómo me gusta que los autores jueguen con el lector, consigan meterles no solo en el argumento o en el contexto social o histórico de la novela, sino que les propongan retos y adivinanzas o, como en el roscón de Reyes, guiños, referencias o regalos que hay que ir descubriendo entre la nata y el bollo que sustentan a una obra tan deliciosa como La leyenda del ladrón.
   He disfrutado mucho con la (hasta el momento) última novela de Juan Gómez-Jurado. Me he sentido como una niña atrapada en una historia en la que un montón de señuelos te van conduciendo hasta el final, hasta donde el autor quiere que vayas. Pero también me he sentido como lo que soy: una amante de la lectura que disfruta con las novelas bien urdidas, bien construidas y bien contadas y que ofrecen, por si todo eso fuera poco, guiños y referencias metaliterias que aumentan el valor de la obra y el placer de su lectura.
    Decía el dramaturgo José Luis Alonso de Santos (autor, entre otras obras, de La estanquera de Vallecas o Bajarse al moro) que en toda obra literaria hay un "Y si..." que funciona como detonante para el autor. Es la llave que abre el universo de la ficción, el cristal mágico que permite una mirada diferente, creativa y analítica a la vez, sobre la naturaleza y el ser humano. Es, en definitiva, el punto de partida y el sustento de una obra literaria, entendida como producto de la imaginación de un autor. Juan Gómez-Jurado explica el "Y si..." de La leyenda del ladrón en la nota sobre algunos personajes que incluye al final de la novela: ¿Y si Cervantes y Shakespeare se hubieran conocido? ¿De qué habrían hablado? ¿Qué hubiera pasado si hubiesen sembrado mutuamente semillas literarias en el cerebro del otro? Esta es el escenario imaginario que dio pie al autor a escribir una novela tan maravillosa como esta.
    La historia de Sancho (obvio guiño literario que se refuerza aun más al final del libro), ese entrañable huérfano que pasa de ladrón a héroe y con el que es imposible no simpatizar, mezcla varios de los géneros más populares en el Siglo de Oro (época en la que Gómez-Jurado sitúa la acción de la obra): la novela de aventuras o bizantina, la picaresca, un toque de novela sentimental y la alusión a la novela de caballería (aunque aquí aparezcan solo como referencia y como guiño intertextual, en este caso, a la gran novela que consiguió acabar con su preeminencia: El Quijote), para construir una novela histórica de hoy ambientada en la Sevilla del siglo XVI. Esta mezcla de géneros y elementos está perfectamente imbricada en el argumento, de tal manera que el viaje hacia el pasado se sustenta en la historia, en la ambientación y en la propia literatura del momento (además de hacerlo en esos dibujos apenas esbozados y la caligrafía que aparece en esas páginas y en la letra capitular que da inicio a cada capítulo, tomada del propio Shakespeare, según explica el autor en la nota antes citada). En este sentido, y para que el traslado del lector hubiera sido absoluto, me ha faltado la inclusión de un lenguaje menos estándar-siglo XXI y más acorde con el castellano que se hablaría en esa Sevilla del XVI, con su acento, sus expresiones populares, sus dichos, sus pardiez y sus vive Dios. Pero esta es una impresión totalmente personal que no desluce para nada el producto final.
    Es imposible no caer en el encanto de los ojos verdes de Sancho y acompañarle hasta los confines de un mundo cada vez  más amplio. Así, iremos a su lado en cada paso que dé, convirtiéndonos en Josué, su amigo, su compañero leal, su protector. Con él viviremos las consecuencias de la peste, la tristeza del orfanato, la dureza de la vida en las calles, la nobleza de algunos ladrones frente a la vileza de ciertos nobles, la explotación de los galenos, el cariño del herrero, la pasión por Clara, el sabor de la venganza y la insatisfacción de quien busca esculpir la mejor versión de sí mismo, aunque tenga que hacerlo a dentelladas, porque los cinceles que tiene a mano no tienen la calidad suficiente.
    El narrador omnisciente que nos habla en presente centra el foco en la figura de Sancho pero en varias ocasiones se desvía de su camino para abrir al lector el campo de visión, para que conozca el pasado (cercano o lejano) de algunos personajes fundamentales para la historia o que van a ser trascendentales en un momento concreto del relato. Ese narrador nos cuenta sucesos y acontecidos pero también nos permite entrar en el alma de la ciudad de Sevilla y en el corazón de la figura que pone el contrapunto femenino a la historia de Sancho: Clara. La esclava de Vargas convertida en boticaria con gran talento nos permite conocer otro punto de vista sobre cómo era la vida en la época, al ofrecernos, en este caso, la perspectiva de los criados y esclavos traídos del Nuevo Mundo. Me ha gustado mucho la historia de Clara y ese contrapunto perfecto que añade a la de Sancho, aunque he echado de menos que el narrador pusiera el ojo sobre ella en los capítulos finales. Al hurtarnos el reflejo de lo que pasa por el corazón y la mente de Clara, el narrador nos deja ciegos respecto a cómo vive ella uno de los momentos cumbre de la trama, el momento en el que (si hay que hacer caso a Groot y no se trata de una de sus fanfarronadas) sus peores pesadillas se hacen realidad.
   La leyenda del ladrón es una historia de superación, de lealtad, de venganza y de amor. Todo ello envuelto en el papel de regalo de una buena narración en la que las aventuras van implicando al lector en cada capítulo y el ritmo se va acelerando paulatinamente hasta desembocar en el final que desea. Y, como guinda del pastel, esos guiños y referencias metaliterarias construidas con tanta picardía como destreza; esos juegos literarios que se disfrutan durante la lectura y que, tras la nota del autor, dejan ganas de regresar a Sancho y analizar con lupa lo que se dicen Shakespeare y Cervantes.
   La sensación de juego se amplía gracias a la realidad aumentada (el libro contiene códigos en determinadas páginas que se pueden escanear con una aplicación valida tanto para iOs como para Android y que ofrecen al lector información complementaria) y el reto que propone el autor en la página oficial del libro. 
   Si te apetece completar mi personal visión sobre La leyenda del ladrón, puedes visitar la web oficial del autor, la página de la editorial y leer los primeros capítulos de la novela (además del BBF que le dediqué). Y Anika entre Libros le dedicó un bocado literario (que puedes ver aquí) en el que el autor da un buen puñado de razones por las que leer la novela.  
   Y recuerda que me he propuesto un reto personal relacionado con Juan Gómez-Jurado y que estaría encantada de que me acompañaras.
   Incluyo esta reseña en el Mes de la Novela Histórica organizado por Libros que hay que leer. 
    Nos seguimos leyendo.
 
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