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lunes, 23 de noviembre de 2015

"Emma", de Jane Austen: un clásico inmortal




Título: Emma
Autora: Jane Austen
Editorial: Alba Editorial
Género: novela, realismo, costumbrismo, romántica
Páginas: 560
Publicación: 2010
ISBN: 9788484285649

 Emma es la reina de su pequeña comunidad: planea los romances de sus amigas y provoca entuertos y situaciones comprometidas aunque cómicas. Entre todas sus peripecias llegará un momento en que descubrirá que ella también quiere abrazar la sensatez y enamorarse. «El arte de Jane Austen -dijo Thornton Wilder en 1938- es tan consumado que oculta su secreto. Uno puede mirar con lupa sus novelas, darles la vuelta, desmontarlas y nunca sabrá cómo están hechas.»
   Si me descuido, no llego a cumplir con el Reto-homenaje que nos propuso Carmen y amig@s allá por marzo al hilo del bicentenario de la obra de Austen. El plazo acababa en noviembre y lo apuro al máximo para publicar hoy mis impresiones de una de las obras canónicas de la literatura universal.
    Emma nos cuenta la historia de esta inteligente mujer que decide ejercer de alcahueta con algunas de sus amigas y favorecer una relación que lleve no ya tan solo al deseado matrimonio, objetivo final de la mujer en la época, sino a un matrimonio en la mejor de las condiciones para ambos contrayentes. Así, son numerosas las referencias, a lo largo de la obra, a la condición o la posición social de varios de los personajes y al juicio que otros personajes hacen sobre los matrimonios y noviazgos que se van sucediendo en la novela. Austen nos empapa de esta manera de la mentalidad y los usos sociales de las clases más acomodadas del siglo XIX y su preocupación no solo por casarse sino por casarse bien, de acuerdo a lo socialmente esperado y a lo más ventajoso desde el punto de vista económico.
    En este retrato social que nos ofrece Austen no faltan toques de costumbrismo que nos hablan de cómo era la sociedad inglesa del siglo XIX, con sus reuniones sociales, sus encuentros, sus bailes, sus visitas, sus compromisos... y la cantidad de dimes y diretes, de cotilleos y chismes que cuentan unos de otros.
    Sin embargo, me parece que en este escenario de convencionalismos sociales y obsesión por el matrimonio, Emma destaca como alguien que quiere hacer las cosas como manda la sociedad, sí, pero también un poco a su manera. De hecho, ella reniega, al comienzo de la obra, del matrimonio y prefiere, aunque sea de momento, cuidar de su padre (un hipocondríaco que da mucho juego en la obra), mantener su corazón a buen recaudo y centrarse en buscar pareja a varias de las mujeres de su círculo social. Es cierto que en varios momentos su voluntad flaquea y se deja embaucar por las atenciones de algunos de los pretendientes que van poniendo obstáculos a sus intenciones, pero también es verdad que cumple su objetivo prácticamente hasta el final, cuando surge otro de los grandes asuntos amorosos de Austen: su apuesta no tanto por el amor pasión que llega como un vendaval y te da la vuelta a la vida y a tus ideas sino por ese amor gota a gota, que va calando sin que des cuenta, que tienes al lado y en el que casi ni has reparado hasta que te das cuenta de que quieres a ese amigo como algo más.
    Si la ambientación y el factor social son importantes en esta obra, no menos importante me parece el dibujo de caracteres. Creo que Austen logra hacernos ver a los personajes de manera magistral, sin grandes explicaciones ni descripciones físicas, sino dejando que hablen, que hagan, que se muestren... y que los demás cotilleen sobre ellos. Y con esos mimbres, logra personajes bien diferenciados que se salen del mero telón de fondo y que, aunque sean secundarios, tienen personalidades y actitudes bien distintas entres sí. Lo cual, claro está, contribuye a enriquecer la obra y darle mayor profundidad y verosimilitud. Y a generar cierto humor y cierta ironía en toda la obra, todo hay que decirlo.
     Ahora solo me queda revisar la película protagonizada por Gwyneth Paltrow que vi en su momento para comprobar hasta qué punto es fiel la adaptación cinematográfica. Recuerdo que me gustó cuando la vi, hace ya muchos años, lo confieso, así que tengo curiosidad por descubrir qué impresión le causa a mi yo de 2015.
     Nos seguimos leyendo.

 
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Jane Austen: 2/8  
  •  Reto Genérico: 37 (1/2 clásicos)/40 

miércoles, 31 de diciembre de 2014

"El inocente", de Gabriele D'Annunzio: un profundo análisis de las debilidades del ser humano

http://www.depoca.es/novedad_el_inocente.htmlhttp://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2014/11/diciembre-mes-de-la-novela-clasica.html

Título: El inocente
Autor: Gabriele D'Annunzio
Editorial: d'Época
Género: novela, clásicos universales, novela psicológica
Páginas: 336
Publicación: abril 2014
ISBN: 978-84-938972-8-4

   El inocente narra la historia de un adulterio protagonizado por Tullio Hermil, un joven aristócrata italiano, refinado y libertino, que, abrumado por una carga sensual incontrolable, profesa continuas humillaciones y sufrimientos a su bella esposa Giuliana, traicionándola con hermosas mujeres, entre ellas, algunas de sus mejores amigas.
   Tras un tardío intento de acercamiento a su esposa, Tullio comienza a sospechar que la sumisa Giuliana, tras soportar durante años tan dolorosas y repetidas infidelidades, se ha visto tal vez empujada a los brazos de otro hombre. Atormentado por los celos, Tullio enferma de un odio irrefrenable que le lleva a enloquecer con terribles e irreparables consecuencias.
  Me ha sorprendido muchísimo esta novela. No me esperaba para nada que fuera como es, o mejor, que contase lo que cuenta (ya sabes, mi manía de leer en diagonal las sinopsis de los libros para dejar que estos me sorprendan, como ha sido el caso). Y eso que, a poco que ates cabos, está todo dicho en la primera página de la novela y en el título. Pero vayamos por partes.
  Lo primero que tuve que hacer fue vencer a la indignación que me produjo la primera parte de la novela. Publicada originariamente en 1892, es (obviamente) hija de una sociedad, de una época y de una determinada manera de entender las relaciones humanas en general y las matrimoniales en particular. Pero me estomagaba ese Tullio, protagonista de la novela, tan egoísta, con una doble moral tan hipócrita, tan débil de carácter (mi duda es si realmente es débil de carácter o le conviene serlo). No adelanto mucho sobre el contenido de la obra, porque ya lo dice la sinopsis: Tullio es infiel por sistema a su mujer, no puede (ya digo, o no quiere) dejar de hacerlo (a pesar de que sabe lo humillante que es pera ella y las consecuencias que tiene para su salud y su estabilidad emocional) y, bueno, sí que reflexiona sobre ello, promete no volver a hacerlo, parece arrepentido... pero vuelve a caer. Pero el gran problema es cuando sospecha que su mujer puede serle infiel también, en sus palabras, que pueda ser "impura". Ya sabes de qué pie cojeo, así que obviamente esta disparidad de criterios y ese "impura" me indignaron. Pero, ya lo he dicho, la novela es hija de una sociedad y de una forma de ver a la mujer, aunque no por eso yo deba dejar de poner énfasis lo que es una clara desigualdad. No intento mirar la novela con los ojos del siglo XXI pero sí quiero destacar esa doble moral que siempre ha perjudicado a la mujer.
    Giuliana cumple con su papel de esposa devota, sumisa, entregada, bella y débil físicamente hasta que sorprende con su infidelidad. No me ha gustado que tanto en la sinopsis como en el posfacio de la novela se venga a decir que se vio abocada a ello, como si quien lo ha escrito creyese que, tal y como pensaban en la época (o algunos pensaban en la época), la mujer no tiene voluntad propia para decidir ni capacidad para discernir lo que está bien de lo que está mal. Vale que Tullio, en la novela, llegue a pensar no en que haya sido forzada pero sí en que alguien haya bombardeado sus defensas hasta hacerla sucumbir, en un "segundo de debilidad", como ella dice, pero creo que usar esa expresión en sinopsis y posfacio, escritos hoy en día, contribuye a mantener el estereotipo falso de la mujer incapaz de tomar las riendas de su propia vida, por mucho que concuerde con la visión de lo femenino que se tenía en aquella época. Es mi opinión, claro.

EXCEPCIONAL TRATAMIENTO DE LO PSICOLÓGICO

 

    Una vez que me he quitado la espinita de la ideología patriarcal de la novela, ya puedo hablar con gusto del estilo de D'Annunzio y, sobre todo, del retrato psicológico que realiza de Tullio, protagonista y narrador en primera persona de la novela. Tullio nos va contando la cadena de sucesos que le llevan a confesar un crimen en la primera página de la obra, de modo que el desarrollo viene a ser casi una declaración judicial (llena, eso sí, de titubeos morales y reflexiones personales) para que el lector le condene o declare inocente, según sus propios criterios.
    Es extraordinaria la capacidad para el detalle de D'Annunzio, así como para conocer (y dibujar con palabras) el alma humana con todas sus contradicciones, debilidades e inclinaciones, naturales o sociales. El autor retrata con exactitud pasmosa la personalidad cambiante de un Tullio que se deja arrastrar por sus pasiones, deseos, pulsiones y afectos casi sin medida, sin olvidar la sensualidad o, directamente, la sexualidad, muy presente en la novela.
    Si lo psicológico está muy logrado en la obra, no menos logrado está lo físico. D'Annunzio habla en muchas ocasiones de las consecuencias físicas que tienen determinados sentimientos exacerbados y, sobre todo, en la parte final del libro, habla con gran  detalle de enfermedades y síntomas, lo cual da una idea integradora del ser humano: es sangre, humores y "secreciones" (una palabra que acaba cobrando muchísima importancia en el contexto de la obra, y no digo más) pero también es razón y sentimiento; es cuerpo y es alma; es carne y corazón.
    Finalmente, no puedo dejar de hablar de la exquisita edición de d'Época, el cuidado que han puesto en este libro como objeto físico y literario y en la lámina y el marcapáginas con la portada de la novela que incluyen como regalo. Agradezco a la editorial que me haya hecho llegar esta joya literaria, en todos los sentidos. 
    Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Genérico: 40 (2clásicos)/40 
  

jueves, 26 de julio de 2012

Narrativa de la segunda mitad del siglo XIX: guía de lecturas

    Narrativa de la segunda mitad del siglo XIX. Así se llamaba una de las asignaturas del máster que he cursado este año, en el segundo cuatrimestre; una asignatura que me ha encantado, así que voy a hablar de los libros que leí para aprobarla.
   La parte teórica había que prepararla con manuales como Historia de la Literatura Española, dirigida por Víctor García de la Concha, o Historia de la Literatura Española, escrita por Juan Luis Alborg. La primera es buena como material didáctico pero aburrida de leer. La segunda, en cambio, es difícil utilizarla para elaborar temas teóricos que vas a exponer en un examen pero es bastante divertida de leer. En realidad, no se trata de una enciclopedia, sino de un compendio de opiniones sobre libros. Alborg recoge las suyas y las contrasta con lo que la crítica ha ido diciendo de una determinada obra o de un determinado autor a lo largo de los años. Lo mejor es que Alborg no se muerde la lengua y descubre las intenciones ocultas de buena parte de la crítica: desde las manías a determinados autores en su época hasta las propias contradicciones entre lo que un mismo crítico opina. El tono es irónico y fustigador y tiene pasajes francamente divertidos. Te ayuda a situar la crítica literaria en su justo lugar.
    Las lecturas obligatorias eran útiles pero exigentes. Leer Pepita Jiménez, Sotileza, Fortunata y Jacinta, Historietas Nacionales, Los Pazos de Ulloa y Pipá y otros cuentos en cuatro meses... tenía tela. Por si fuera poco, las profesoras (con razón pero, en fin, a ver quién tenía tiempo para seguir su consejo) recomendaban leer toda la novela del XIX que fuera posible pero yo con estas seis lecturas tuve suficiente. Hablaré brevemente de ellas, menos de Fortunata y Jacinta, que merece un extenso post para ella solita.
  • Pepita Jiménez es un libro muy fácil de leer, cortito, que retrata muy bien un determinado tipo de sociedad (la andaluza de clase alta a mediados del XIX) y que ofrece una historia de amor sencilla pero muy de la época: la que unirá a un seminarista con una joven viuda. La historia da pie a Valera a hablar sobre otras muchas cuestiones, sobre todo, religiosas. Y es que el autor pretendía homenajear a los místicos de la literatura española, por lo que buena parte de la prosa y de su contenido les rinde tributo. Es un libro entretenido, aunque muy criticado en la época. Se llevaban por aquel entonces las novelas de tesis y todo el mundo andaba buscando la tesis de esta: que si una contraposición entre la vida contemplativa y la vida mundana en la que la segunda salía vencedora, que si un canto al amor por encima de las convenciones sociales, que si una manera de escandalizar... Valera siempre dijo que el único objetivo de esta novela era hacer disfrutar, que no había defendido ninguna tesis en ella, aunque su atenta lectura deja entrever, si no unas tesis bien definidas, sí unas ideas concretas bastante argumentadas. Si quieres saber más sobre el libro, hice una reseña bastante más amplia para Anika entre Libros.
  • Sotileza es la novela que menos me ha gustado de todas. Es como un gran cuadro de la vida santanderina ligada al mar. José María Pereda dibuja con acierto las costumbres de la época, de los hombres y las mujeres del mar, la rudeza de su trabajo, la furia de la naturaleza, la belleza de los paisajes. En ese marco general sitúa a varios personajes inolvidables: Sotileza (Silda), el generoso pae Apolinar, el bronco Murgo, el exquisito Andrés, Mechelín y la tía Sidora... Cuenta la historia, a través de los años de infancia y juventud, de Silda, una pobre huérfana recogida en un hogar en el que la maltratan y, después, con una bondadosa pareja de pescadores y Andrés, bien situado, amigo y protector de la joven, que acabará enamorándose de ella. La crítica ha discutido mucho acerca de un aspecto de la novela que a mí también me extrañó cuando la leí: parece como si Pereda hubiera empezado a escribir sin un plan establecido. Es como si, a la mitad del libro, hubiera dicho "sí, voy a ir por aquí" y es entonces cuando empiezan a pasar cosas. Hay quien dice que no, que en la primera parte presenta a los personajes en su infancia (las "crisálidas" que dan título al primer capítulo) mientras que en la segunda se centra en la acción que se establece entre esos personajes, ya jovencitos ("mariposas", como señala el título que abre esa segunda parte). También ha sido objeto de análisis por parte de la crítica el personaje principal, Sotileza. Pese a ser el centro de toda la trama, el lector no acaba de conocerla, no comprende bien sus decisiones ni sus actuaciones. ¿Por qué no acepta el amor de Andrés? (la respuesta podría ser que la sociedad de la época jamás habría visto con buenos ojos un final feliz para una historia de amor con protagonistas de diferentes clases sociales). ¿Por qué su preferencia por el rudo Murgo? ¿Qué le pasa por la cabeza? Las dudas que suscita hacen que parte de la crítica crea que se trata de un personaje femenino no muy logrado mientras que otros creen mantiene el misterio y deja al lector el trazado final del personaje. A todo ello hay que sumar las descripciones, absolutamente artísticas, pero que alargan la resolución del conflicto. Costumbrismo y realismo se unen en este retrato de una sociedad y una forma de vida. El trabajo que realiza Pereda es tan fidedigno que sirve para reconstruir ese modo de vida que el propio autor ya sentía que se perdía cuando lo dejó fijado por escrito, a buen recaudo del olvido.
  • Historietas Nacionales, de Pedro Antonio de Alarcón, es un compendio de cuentos muy variados: fantásticos, sentimentales, sobre guerra... Hay algunos excepcionales, como El afrancesado, El ángel de la guarda, Fin de una novela o El libro talonario. Otros son costumbrismo puro y duro, sin más. En general, es entretenido. Aunque el asombro con el que leí los primeros cuentos se fue desinflando y al final se me hizo un pelín pesado. 
  • Los Pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán, sí que me gustó. He leído críticas en diferentes blogs que dicen que se hace muy pesado con tanta descripción... la verdad es que no coincido para nada. Me parece que no tiene tanta descripción y la que hay sirve o para ubicar el relato, el contexto y la situación de los personajes o para ilustrar lo que estos sienten, identificando naturaleza y ser humano. Más allá de la historia de amor (en este caso solo presagiada) entre el cura y la señora de los Pazos, me ha interesado mucho el tratamiento que Pardo Bazán da a otros temas como el de la violencia contra la mujer o los niños, la política, la diferencias entre el mundo rural y la ciudad... Me encantó la perspectiva literaria de una autora que luchó por los derechos de las mujeres, tanto en la sociedad como en la propia literatura. También tengo reseña amplia en Anika entre Libros, por si quieres saber más de la novela.
  • Pipá y otros cuentos, de Leopoldo Alas Clarín, fue como entrar en el Museo del Prado después de caminar por el Paseo del Prado: el camino es maravilloso, muy bonito, pero entras... y ¡buf! es otro mundo, una maravilla... es como magia. Se lo dije a mi chico: hasta ahora lo que he leído me ha gustado pero Clarín y Galdós son como el Cristiano Ronaldo y el Messi de la literatura del XIX. Juegan en otra liga. Lo que para los demás es una ardua labor para ellos parece fácil y sencillo. Todo fluye, todo encaja, todo está pensado y trabajado. Son una auténtica gozada.  No puedo elegir unos cuentos de esta compilación en detrimento de otros porque todos me parecieron perfectos: bien estructurados, con un argumento interesante, una trama bien desarrollada, unos personajes perfectamente definidos y presentados. Una maravilla.
      En definitiva, que he disfrutado mucho con esta asignatura y que, más allá de estudiar el Realismo, el Naturalismo, el Costumbrismo en sí mismos, lo que más me ha interesado es encajar estas piezas en la evolución histórica de la novela y ver cómo los autores de la época le dieron un giro a la novela hasta convertirla en lo que es hoy: el género dominante de la literatura. 
    Nos seguimos leyendo.
 
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