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viernes, 8 de julio de 2016

"Martina en tierra firme" (Horizonte Martina#2), de Elísabet Benavent: la madurez literaria de Benavent

   Me dejó muy tocada la segunda parte de la bilogía Horizonte Martina, de Elísabet de Benavent. Después de Martina con vistas al mar, esperaba más de lo mismo y me encontré con algo que no esperaba, con una novela más madura y que toca unos temas que me han interesado muchísimo. Así lo plasmé en la reseña que publiqué en Anika entre Libros y que ahora traigo al blog.

Título: Martina en tierra firme (Horizonte Martina 2)
Título Original: (Martina en tierra firme, 2016)
Autor: Elísabet Benavent
Editorial: Suma de Letras Colección: Fuera de Colección
Copyright:
© Elísabet Benavent Ferri, 2016
© Penguin Random House Grupo Editorial, 2016
Edición: 1ª Edición: Febrero 2016
ISBN: 9788483658499
Tapa: Blanda
Etiquetas: bebés, amor, erótica, feminismo, gastronomía, psicología, literatura española, novela, novela de personajes, niños, bilogías, sexo, anorexia - bulimia, paternidad, depresión, matrimonio, emociones, maternidad, crecimiento, educación emocional, cocina, baby blues, depresión postparto
Nº de páginas: 704

Argumento:

Tras el bache con el que se cerró la primera entrega de este "Horizonte Martina", los protagonistas de la bilogía, Martina y Pablo, retoman su relación y se enfrentan a nuevo reto: ser padres. Mientras, tanto Amaia como Sandra se pondrán a prueba en su evolución hacia la vida adulta.

Opinión:


  Aunque, como comenté en la reseña de "Martina con vistas al mar", el final (el cliffhanger que pretende atar al lector de una entrega a otra) no fue demasiado de mi agrado, he de decir que esta novela me ha sorprendido muy gratamente. En ella he encontrado a una Elísabet Benavent mucho más madura, que profundiza muchísimo más en los temas que toca y que no se centra en lo meramente romántico o erótico (aunque sigue habiéndolo) para ofrecer una obra que convenza al lector.
  Me ha impresionado mucho la profundidad, la humanidad y la verosimilitud con la que toca algunos temas importantes, como la maternidad y la depresión postparto, los trastornos alimentarios, la pésima relación que muchas veces (o en determinados momentos) tenemos las mujeres con nuestros cuerpos, los diferentes estilos de familia y su influencia en el futuro de los hijos o los ajustes que hay que hacer a medida que vamos creciendo y tenemos que ir despidiéndonos de ciertas situaciones o lugares, dando la bienvenida a otros y acomodando a quienes nos acompañaron en nuestro viaje y quienes lo harán a partir de ahora.... Es ley de vida, hay que crecer, evolucionar... y las tres amigas que protagonizan esta bilogía lo aprenderán en esta novela, aunque con éxito desigual.
  En este sentido, he decir que me ha conquistado la historia de Amaia y que me ha dado mucho sobre lo que pensar la de Sandra. Sandra siente eso que nos han dicho tantas veces a las mujeres: "que se te pasa el arroz". Y actúa más movida por ese gran reloj imaginario sobre su cabeza que por motivos basados en los sentimientos o la razón. Y gracias a ella, Benavent nos hace ver qué ocurre cuando tomas decisiones fundadas en motivaciones incorrectos, qué arriesgas en esa apuesta y qué y cuánto puedes llegar a perder.
   Esta conclusión final de la historia de Sandra cuadra muy bien con la ideología subyacente que encontramos en la novela: una ideología feminista que aboga por relaciones entre iguales, por respeto, por reparto equitativo de tareas y por compartir en vez de poseer. Nadie posee a nadie, dice uno de los personajes, contraviniendo el mensaje global que tantas canciones, películas y novelas románticas nos siguen lanzando.
   Y por eso (entre otras cosas), esta bilogía me ha parecido actual e, incluso, muy necesaria, dados los tiempos que corren y la regresión que estamos sufriendo en aspectos relacionados con las relaciones sexuales y los roles de género. Me gustan mucho los mensajes que se lanzan en forma de diálogos o reflexiones de los personajes pero que también se ven a través de lo que viven y lo que les pasa.
De igual modo, también me ha gustado mucho cómo aborda Benavent un tema tan peliagudo como la gestión de nuestras propias emociones (con esos dos modelos tan opuestos que son Martina y Pablo y que deben ir amoldando sus posturas -e, insisto: amoldando ambos, no imponiéndose uno sobre el otro- si es que quieren conjugar el verbo futuro en plural) o la depresión postparto, un enfoque que viene a quitarle mucha utopía irreal a cómo nos venden la mayoría de veces la maternidad para añadirle una buena dosis de realidad.
  El resultado de todo ello es una obra más dramática (aunque no faltan los toques de humor, ni de romanticismo, ni de erotismo a los que nos tiene acostumbrados la autora) y, como digo, más madura, más... quizá responsable en lo que respecta al compromiso entre autor y sociedad.
  Para hacernos llegar esta trama, Benavent vuelve a utilizar las dos voces narrativas en primera persona contrapuestas y complementarias (la de Pablo y la de Martina) y, aunque es verdad que Martina se desdibuja en un momento dado (quiero pensar que como un reflejo de lo que estaría pasando en su vida en esos meses de bloqueo), lo cierto es que casi no se la echa de menos con un Pablo que toma las riendas de la vida, de la narración y del futuro con dudas y frustraciones pero sin titubear.
  Y también mantiene la autora su estilo personal (deslenguado, directo y ágil) aunque, como digo, añade reflexiones y frases que le dan profundidad y que, sin duda, harán reflexionar al lector sobre tantas cuestiones vitales.
En definitiva, una obra amena y profunda que aborda temas francamente interesantes con humanidad y verosimilitud y ofreciendo algunos puntos de vista distintos a los que suelen ser habituales.
   Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

viernes, 24 de junio de 2016

"Martina con vistas al mar" (Horizonte Martina #1), de Elísabet Benavent: más Benavent en una historia gastronómica

  Me gustan mucho los libros de Elísabet Benavent porque, aunque es novela romántica y erótica, presenta unos modelos de mujer que se ajustan bastante a lo que yo entiendo que es una mujer y una relación con un hombre (o con varios, como ocurre en su anterior trilogía). Por eso, en cuanto ofrecieron esta bilogía para reseñar en Anika entre Libros supe que sería mía. Y ahora la traigo al blog.

http://www.megustaleer.com/libro/martina-con-vistas-al-mar-horizonte-martina-1/ES0144173Título: Martina con vistas al mar (Horizonte Martina I)
Título Original: (Martina con vistas al mar, 2016)
Autor: Elísabet Benavent
Editorial: Suma de Letras Colección: Fuera de Colección


Copyright:
© Elísabet Benavent Ferri, 2016
© Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U., 2016
Edición: 1ª Edición: Enero 2016
ISBN: 9788483658482
Tapa: Blanda
Etiquetas: amistad, amor, erótica, gastronomía, música, literatura española, Madrid, novela, novela de personajes, sagas, bilogías, sexo, parejas, pandilla, madurez, sentimientos, restaurantes, cocina
Nº de páginas: 672


Argumento:

Martina es una gran cocinera pero tan contenida que ella misma piensa que es un poco robot. Martina adora a Pablo Ruiz, chef de renombre, innovador y apasionado. Pablo es todo lo contrario: puro impulso, puro sentimiento. A veces demasiado. Así que cuando se junten, está claro que saltarán chispas.


Opinión:


   Elísabet Benavent ha conseguido dar con la fórmula mágica que le permite escribir sagas diferentes pero totalmente reconocibles, de tal manera que ha logrado crear un universo coherente que, incluso, podría ser compartido por todos los personajes que ha ido creando a lo largo de los años.
   Todas sus novelas comparten, pues, una serie de ingredientes comunes: amor, amistad, una pandilla de chicas y sus vivencias laborales, sentimentales y personales; erotismo, un escenario urbano (Madrid), buen rollo, emociones, un lenguaje directo, un estilo sencillo, un ritmo ágil y un argumento que atrapa a quien guste del género.
   Volvemos a encontrar todos estos elementos, que ya se han convertido en marca personal de la autora, en esta nueva saga (bilogía, en este caso) que nos traslada al mundo de la gastronomía y los restaurantes más experimentales y exitosos.
   Dos serán los personajes que se desenvuelvan en este contexto, los dos centrales: Martina y Pablo. Dos personajes totalmente opuestos (Martina es pura contención mientras Pablo es adrenalina, energía y pasión) que acabarán atrayéndose como imanes cuando ella comience a trabajar en el restaurante de él.
   Benavent aliña el plato principal que conforman estos dos personajes con un surtido de secundarios con bastante peso en las subtramas que se desarrollan de forma paralela. Subtramas encabezadas por Sandra y Amaia, las dos amigas y compañeras de piso de Martina, y sus problemas sentimentales y laborales.
   A pesar de esta división en tres subtramas diferentes, será Martina la que ejerza de narradora de todas ellas (como también suele ser habitual en las novelas de Benavent), de manera que las historias llegan al lector a través de la voz en primera persona de la protagonista y de su filtro personal: en varias ocasiones, Martina analiza lo que hacen sus amigas y, hasta cierto punto, juzga sus decisiones. Incluso llega a saber más que ellas, lo que la convierte en una suerte de voz narradora omnisciente cuando no lo es. Es este uso de la voz narradora el que más hace saltar mis alarmas de verosimilitud porque no paro de pensar "¿y cómo sabe Martina esto?", sobre todo en un momento dado en el que dice explícitamente que su amiga le contó otra cosa. Ciertamente, es un recurso que da mucha frescura a la novela (da la impresión de que es la propia Martina la que te está contando la historia mientras toma un café con el lector) y unifica todas las tramas, pero nunca puedo evitar que me asalten esas preguntas cuando leo los libros de Benavent.
   Junto a la voz de Martina, también escuchamos de Pablo, quien narra algunos de los episodios de la novela, también en primera persona, creando un contrapunto muy interesante y enriquecedor para la trama.
   Tanto las voces narrativas en primera persona como el lenguaje coloquial (que podría considerarse incluso vulgar o soez por la gran cantidad de tacos y expresiones mal sonantes que incluye, pero que también son marca de la casa) contribuyen a generar cercanía en el lector, potencian que este empatice con los personajes y que se involucre en sus historias hasta devorar los libros, a pesar del número de sus páginas. A propósito de este tipo de lenguaje he de decir que me parece interesante el contraste que propone respecto al género romántico y a sus convenciones tradicionales. Es una forma de transgredirlas y, creo yo, de actualizarlas.
   Benavent reflexiona e invita a pensar en esta bilogía sobre el poder de la pasión (no solo erótica sino entendida como un enamoramiento de todas y cada una de las parcelas de tu ser, que te hacen vivir la vida de una forma tremendamente intensa) y sus peligros, sobre el punto contrario: la contención casi casi inhumana; sobre la necesidad de expresar nuestros sentimientos y emociones y, sobre todo, sobre el deber de sentirlos; sobre esas veces en las que nuestra vida entra en una vía muerta de la que no nos atrevemos a salir, por comodidad, por miedo, por pereza...; sobre la amistad, sobre el amor, sobre el matrimonio o sobre qué es necesario para que una pareja llegue a buen puerto.
   La autora sabe mantener el ritmo de la historia, ir gestionando los nudos y las subtramas y, sobre todo, crear un clímax final que se convierte en un auténtico gancho para continuar leyendo la segunda parte.
   Solo hay una cosa que no me ha gustado: siendo esta una obra tan moderna, actual e incluso transgresora en algunos sentidos, me ha sorprendido (y disgustado) que Martina no reaccione con más rotundidad cuando Pablo la humilla en público y, sin embargo, sí reaccione de tal forma al final, cuando descubre que el chef le ha mentido y le ha ocultado una parte importante de su vida (que, por otra parte, era fácil de adivinar y, además, tampoco me parece tan grave). Creo que la situación actual frente a la violencia de género debe llevarnos a salir corriendo ante cualquier menosprecio y/o humillación pública o privada, por muy justificada por su carácter que esté. De hecho, creo que ese es el problema: que justificamos según qué cosas en el carácter, la pasión o, incluso, el amor y no deberíamos hacerlo. Y qué mejor manera de sacar a la luz socialmente este tipo de situaciones que a través de un libro que aboga por las relaciones de pareja diferentes y por una vivencia del sexo y del amor en total libertad.
   En cualquier caso, Benavent nos vuelve a ofrecer una obra divertida, amena, cercana, con alto contenido sexual y directa que reflexiona sobre el poder del amor y de la pasión y sobre sus límites.
   Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

lunes, 27 de abril de 2015

"¿A qué llamas tú amor?", de Pilar Muñoz Álamo: una historia valiente que da que pensar (y mucho)

http://www.palabrasdeaguaeditorial.com/2014/09/a-que-llamas-tu-amor.html


Título: ¿A qué llamas tú amor?
Autora: Pilar Muñoz Álamo
Editorial: Palabras de agua
Género: novela romántica, erótica, intimista
Páginas: 424
Publicación: octubre 2014
ISBN: 9788494264184

  Jana, una atractiva periodista próxima a los cuarenta, se siente hastiada de sacrificar su vida en favor de su matrimonio con Julio, un escritor de éxito centrado en sí mismo y en su profesión.  Tras tomar la decisión de romper con todo, Hugo –un nuevo compañero de trabajo– irrumpe en su vida haciendo que descubra una parte de sí misma que desconocía.  La atracción sexual que surge entre ambos parece no tener límites, empujándola a vivir experiencias impactantes que provocarán en ella un dilema moral para el que no sabe si está preparada. Julio y Hugo, dos caras de una misma moneda llamada AMOR que marcarán la vida de Jana.  ¿A qué llamas tú amor? Una novela intimista de corte erótico que puede alterar las bases de tu propia relación.
   Después de todo lo que nos contó Pilar Muñoz en la presentación de este libro, la verdad es que tenía muchas ganas de ponerme con él. Por razones varias lo he ido dejando hasta que he dicho "de aquí no pasa" y por fin lo he leído. He comprobado, en primer lugar, que todo lo que nos dijo la autora en aquella presentación era cierto y, en segundo lugar, que me siguen gustando las historias que nos propone, se enmarquen en el género que se enmarquen.
     Pilar Muñoz vuelve a tentarnos con una historia que va más allá de las apariencias. El título y, sobre todo, la portada, ya proclaman a los cuatro vientos la condición de romántica y erótica de esta novela pero dejan como sorpresa al lector algo que sí se anuncia en la sinopsis: el componente intimista y, por lo tanto, de reflexión que incluye la autora. Intimista, reflexivo y reivindicativo, diría yo, aunque poco hablaré de ello para no desvelar a nadie el desenlace de la historia de Jana. Ella misma es la encargada de contar es historia al lector, en primera persona, lo que refuerza la impresión de intimismo, de confesión y de reflexión.
   Es fácil empatizar con Jana porque, como decía Muñoz en la presentación, es una mujer real. Una mujer que duda, que siente el paso del tiempo, que tiene claras algunas cosas pero necesita debatir con sus amigos y conocidos sobre otras; una mujer profesional, con una vida privada interesante que, en un momento dado, se deja llevar por la pasión sexual. Aunque es cierto que, aun habiendo empatizado con Jana desde el principio, como he dicho, no he compartido algunas de sus decisiones o, mejor, de sus no decisiones, sobre todo cuando se ha dejado llevar por la situación, a pesar de que el corazón le estaba dando señales de que algo no era como ella creía que debía ser. 
    Con quien no he empatizado para nada es con Hugo, el compañero sexual de Jana, así que no he logrado meterme en las escenas sexuales tanto como en otros libros eróticos que he leído. Al principio, me preocupaba esta falta de empatía pero Pilar Muñoz no da puntada sin hilo, como ya demostró en Los colores de una vida gris. Y no voy a decir nada más al respecto. Si has leído el libro, sabes a qué me refiero. Y si no, ya estás leyéndolo a ver qué te parece a ti.
    De hecho, me parece que la historia de fondo es tan potente que las escenas de sexo son un mero aderezo que sí, sirven para hablarnos (y mucho) de los personajes pero no sustentan el peso de la novela, no son la clave para leerla ni para disfrutarla. Justo lo que pretendía la autora.
    Porque si algo hay en ¿A qué llamas tú amor? es profundidad. Profundidad en la propia pregunta que lanza el título y que es debatida en numerosas ocasiones por los personajes de la novela, personajes que defienden posturas diferentes, lo cual da mucha riqueza a la reflexión sobre qué es el amor o si hay formas diferentes de entenderlos. Pero también hay mucha profundidad en un tema muy muy serio que se toca en la novela, del que no voy a hablar para no fastidiar la lectura de nadie, pero que me parece interesante y que es necesario que se aborde en la literatura. Es más, me parece que la manera de abordarlo de Muñoz es valiente, sobre todo teniendo en cuenta algunos de los libros eróticos que estamos viendo en los últimos años y que más parecen defender la postura contraria a esta.
   La autora también se distancia de ellos en el lenguaje: Muñoz huye del lenguaje demasiado franco que incluso roza lo soez de algunas obras eróticas actuales y nos seduce con un estilo muy literario y elegante que se acerca más a la literatura erótica tradicional.
   En definitiva, Muñoz vuelve a hacernos pensar con una novela que, en este caso, profundiza en uno de los temas más tratados en literatura, el amor, pero desde una perspectiva seria y reflexiva que considero tan valiente como necesaria.
     Nos seguimos leyendo.


Agradezco a la autora el envío de este ejemplar.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Genérico: 21 (3/5 narrativa contemporánea)/40 
  •  Reto 25 españoles: 22/25
  

jueves, 4 de septiembre de 2014

"Valeria al desnudo" (Saga Valeria #4): la transformación definitiva

http://www.sumadeletras.com/es/libro/valeria-al-desnudo/


Título: Valeria al desnudo

Autora: Elísabet Benavent
Editorial: Suma de Letras
Género: novela, chick-lit, romántica, erótica
Páginas: 300
Publicación: 13/11/2013
ISBN: 9788483655559

Valeria está con Bruno pero ¿por qué no deja de pensar en Víctor?
Valeria ha elegido no sufrir y Víctor ser sincero, ¿podrán ser amigos?
Valeria titubea, calla, respira, siente…
Valeria no sabe que su vida dará un giro en su próximo cumpleaños…
Y desconoce que Lola, Nerea y Carmen buscan su propio final de cuento, ¿o no?
Elísabet Benavent ha conseguido enganchar a miles de lectores a un fenómeno, el de Valeria, que emociona y altera, en una experiencia de lectura única e irrepetible. En los zapatos de Valeria, Valeria en el espejo y Valeria en blanco y negro hablan de amor, pero también de amistad, de lealtad, de pasión y de fidelidad a uno mismo. Valeria al desnudo pone el punto y final a las aventuras de Valeria y de sus amigas y promete de nuevo no dejar indiferente a nadie.
  Se acabó lo que se daba. No podía dejar de leer y me he terminado la saga en un pispás. Ahora me da penita... Y es que he disfrutado mucho con las cuatro entregas, con sus personajes, sus historias, sus enredos, sus idas y venidas, sus transformaciones y su final.
    La evolución de los personajes continúa su andadura y desemboca en lo que podríamos llamar la aceptación de uno mismo, con su edad y sus circunstancias. Todos los personajes experimentan ese cambio y, al final de la saga, acaban aceptando quiénes son y qué quieren en la vida, aunque en determinados momentos sufran recaídas. Quizá es Valeria la que menos cambio sufre o, al menos, el que queda menos reflejado. Cambia, es cierto, pero sabemos de ese cambio casi más por lo que dicen de ella los demás personajes que por lo que ella nos muestra de sí misma. Al menos, esa ha sido mi impresión.
   Llegados a este punto, y afirmando que la saga me ha gustado, hay un par de puntos que me han resultado conflictivos. En primer lugar, que Valeria repita algunas de las situaciones de la primera entrega. Es verdad que dicen que el destino nos pone una y otra vez frente a las situaciones que no hemos superado con éxito pero, no sé, quizá debería haber aprendido algo en el camino... De igual modo, no acabo de entender por qué se obceca en no creer a Víctor. Está herida, sí, y no lo ha superado pero... No sé, me falta algo. Y en ningún momento se hace un guiño de comprensión al pobre Víctor: es verdad que él falló en su relación con Valeria, pero me parece innegable que también Valeria vivía en un circo que a lo mejor también podía afectar/espantar/herir a Víctor. De hecho, en el primer libro ya me chocó que ninguno de los personajes pudiera ver que a lo mejor Víctor tenía un poco de razón cuando sale huyendo. Sí, Lola siempre está de su parte, pero se hace más hincapié en el factor cambio que en el hecho de que su reacción también tuviera un punto humano.
   En cualquier caso, Víctor da un giro a su vida, se quita la máscara tras la que vivía y descubrimos algo de su pasado que, hasta cierto punto, justifica un poco su manera de vivir y de sentir. Sea como fuere, el nuevo Víctor (al que Benavent hace que siga teniendo sus momentos de dudas) es poco menos que el hombre perfecto, en todos los sentidos. Espero que Valeria sepa aprovecharlo.
    Y ahora voy a hablar un poco del final, así que no leas si no has acabado la serie y no quieres que te destripe nada. Aunque creo que hay poco que destripar... ¿o es que alguien puede creer que una saga romántica como esta puede acabar con un final infeliz? Pero me gusta el matiz que le da Benavent: final feliz, sí; pero no perfecto. Porque no hay nadie ni nada perfecto. Muy real, más abierto y mucho menos artificial que el tópico "fueron felices y comieron perdices". Fueron felices y comieron perdices, por supuesto, pero también comieron pizza, solomillo y algún día hasta algún sapo. Así es la vida.
    En este sentido, me gusta el mensaje final sobre la mujer: tal y como están las cosas, no se puede tener todo. No puedes tener la familia perfecta y el trabajo ideal. Algo hay que dejar por el camino, porque es una utopía (o una fantasía castrante, según quién la pinte) que se puede conseguir todo. Bueno, es un enfoque. Mucho más real, por supuesto, que el de las superwoman que se ven en otras novelas y, sobre todo, en algunas películas. Pero quizá podría haber roto una lanza a favor de que eso pueda llegar a ocurrir. No sé, me dejó un poco desinflada esa aceptación hasta cierto punto pesimista de una realidad que quizá pueda ser cambiada...
    Termino hablando de la voz narradora y del tiempo en el que se sitúa. La verdad es que mientras leía la saga, siempre he pensado que, como se dice en las propias novelas, Valeria iba escribiendo a medida que le iban ocurriendo las cositas que le suceden y que los libros se iban publicando casi al mismo tiempo en la realidad. Como los he leído tan del tirón no logro acordarme (y no he conseguido encontrar ninguna referencia que me ayude) de si en el tercero hay un cambio en este sentido, como sí ocurre en el cuarto. En el cuarto descubrimos que hay una variación en esa inmediatez: Valeria no nos habla en caliente sino que se ha tomado su tiempo para contarnos el final de la historia, quizá para analizar lo ocurrido, quizá para disfrutar de lo que estaba viviendo; no lo sabemos, porque no nos los dice. Sí nos va dando pistas, en diferentes momentos de la narración, que nos hacen pensar que ha pasado más tiempo que en las entregas anteriores, porque hace comentarios del tipo "yo por aquel entonces aún creía que...", cosa que no haría si estuviera escribiendo al mismo tiempo que vive lo narrado. Al final de la novela descubrimos que han pasado seis o siete años, lo que nos da una mayor perspectiva y permite un mayor análisis por parte de Valeria. De hecho, en algún momento del capítulo final escribe en presente, aunque no lo mantiene durante toda la narración. Me parece una buena solución, sobre todo porque nos permite ver la evolución de los personajes a largo plazo, pero me crea una duda de verosimilitud: si se supone que ha cambiado el tipo de libros que está publicando, ¿a qué vendría retomar la saga seis años después? ¿Y por qué habría decidido dejar la saga abierta durante seis años? Es una licencia literaria, claro está, pero me ha generado este tipo de preguntas.
   Y preguntas me ha generado, también, el silencio de la voz narradora sobre Bruno. ¿Cómo le dice Valeria que ha cambiado de opinión? ¿Cómo se lo toma él? Sí, nos reencontramos con él seis años después, en ese capítulo final a modo de epílogo resumen pero... ¿por qué nos hurta su reacción y, sobre todo, el trago de Valeria explicándole sus verdaderos sentimientos?
   Preguntas de esta lectora picajosa al margen, lo cierto es que la saga Valeria me ha gustado mucho y me parece muy recomendable para amantes de la novela romántica y del chick-lit. Una historia llena de sentimientos y que profundiza en la dimensión contradictoria que todos llevamos dentro, aunque a veces ni nos demos cuenta.
    Nos seguimos leyendo.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 76/100 
Todas las reseñas de la saga: 

martes, 12 de agosto de 2014

"Valeria en el espejo" (Saga Valeria #2), de Elísabet Benavent:

http://www.sumadeletras.com/es/libro/valeria-en-el-espejo-1/


Título: Valeria en el espejo

Autora: Elísabet Benavent
Editorial: Suma de Letras
Género: novela, chick-lit, romántica, erótica
Páginas: 448
Publicación: 02/10/2013
ISBN: 9788483655382

Valeria está inmersa en una vorágine emocional.
Valeria acaba de publicar su novela y tiene miedo a las críticas.
Valeria se está divorciando de Adrián y no es fácil.
Valeria no sabe si quiere tener una relación con Víctor.
Y mientras Valeria teme, llora, disfruta, sueña...
...Lola no sabe qué hacer con Sergio. Se siente sola.
...Carmen se ha despedido y lucha por comprender a Borja, su novio y antiguo compañero de trabajo.
...y Nerea se levanta cada mañana con náuseas.

La publicación en Internet de En los zapatos de Valeria despertó la curiosidad de centenares de lectores, que se entregaron a la lectura de las peripecias de Valeria y sus amigas. Adictiva, desternillante, sugerente y sensual, Valeria regresa para adueñarse de tu cabeza, para que rías, llores, te desesperes... y para que, tal vez, vuelvas a creer en el amor.
   Valeria ha vuelto a conquistarme en la segunda entrega de una saga que, de momento, no me cansa. Es verdad que su historia con Víctor pasa en esta novela por una etapa de montaña rusa muy propia de las sagas que han de alargar los conflictos amorosos quizá un poco más allá de lo razonable por motivos obvios pero, hasta ahora, no me ha resultado inverosímil.
   Creo que el contexto favorece esa verosimilitud: Valeria acaba de separarse y aún no está muy segura de nada. Sabe que está bien con Víctor pero no puede dejar de preguntarse hasta cuándo, primero, por su propia experiencia sentimental y, segundo, por el pasado sexual de él. Los tiras y aflojas, las rupturas y reencuentros están, pues, bastante justificados, creo yo. A ver qué ocurre a partir de ahora.
    Por lo demás, las tres amigas de Valeria siguen conformando un escenario muy enriquecedor, cada una con sus propias crisis y problemas (lo de la suegra de Carmen me parece taaaaaan creíble -y que conste que no lo digo por propia experiencia, ¿eh?-). Añaden color a la trama principal pero aportan mucho más que un fondo en el que situar a Valeria y sus conflictos emocionales. La personalidad diferenciada de cada una de ellas permite la introducción de diferentes visiones no solo del amor o de las relaciones sexuales sino también del trabajo, la familia o la amistad.
   Elísabet Benavent mantiene el tono y las cualidades literarias positivas que ya me gustaron en En los zapatos de Valeria y en este caso no he encontrado esas distorsiones que sí hallé en la primera entrega, así que miel sobre hojuelas.
   Leyendo sagas como esta una no puede evitar pensar que escribir erótica o romántica o chick-lit parece tan sencillo que cualquier podría hacerlo. Pero luego vas topando que novelas que no y que tampoco y que fallan en esto o en lo otro y te das cuenta de que no, que no es tan fácil como parece. Benavent tiene el don de hacerlo. Espero que le saque provecho durante muuuuchos libros.
    Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 71/100 
  •  Reto Encuentra al personaje: 27/36
  El Reto Encuentra al Personaje pedía que encontráramos a un personaje que esté o se vaya de vacaciones y, en esta segunda entrega, Valeria se pega un viajecito maravilloso con Víctor en el capítulo titulado "La escapada": 
 A decir verdad, a día de hoy a veces me cuesta recordar detalles de esas vacaciones de las que presumí frente a Víctor. El viaje con mis amigas que hice a los veinte años casi se borró poco a poco. De aquellos días en Menorca, con él, guardo hasta el recuerdo exacto del reflejo del sol en el agua y el tacto de la arena de cada cala. De eso y de él. Los olores, los sabores, los placeres, los sonidos y la piel de Víctor pegada a la mía casi a cada momento. Fue íntimo. Fue especial. Fue… lo mejor que me había pasado en la vida hasta aquel momento. Para mí fue la prueba de que aquella relación podía funcionar. Podía ser plácida, tranquila, sexy pero suave. Víctor podía ser divertido, intrigante, cariñoso y sensual a la vez. Era todo lo que yo necesitaba.
  Todas las reseñas de la saga: 


martes, 15 de julio de 2014

"En los zapatos de Valeria" (Saga Valeria#1), de Elísabet Benavent: amor, humor y vitalidad que enganchan


http://www.sumadeletras.com/es/libro/en-los-zapatos-de-valeria/


Título: En los zapatos de Valeria

Autora: Elísabet Benavent
Editorial: Suma de letras
Género: novela romántica, chick-lit, erótica
Páginas: 480

Publicación: 04/09/2013
ISBN: 9788483655368

Valeria es escritora de historias de amor
Valeria vive el amor de forma sublime
Valeria tiene tres amigas: Nerea, Carmen y Lola
Valeria vive en Madrid.
Valeria ama a Adrián hasta que conoce a Víctor.
Valeria necesita sincerarse consigo misma.
Valeria llora, Valeria ríe, Valeria camina…
Pero el sexo, el amor y los hombres no son objetivos fáciles.
Valeria es especial.
Como tú.
En los zapatos de Valeria se autopublicó en Amazon y en poco tiempo conquistó a cientos de lectores y se situó en los primeros puestos de la lista de más vendidos de ficción. Altamente divertida, emotiva y sensual, Valeria llega para a aquellos lectores que se enamoraron con Federico Moccia o Blue Jeans y que ahora quieren algo más.
   Hay novelas que te llegan. Así, sin más. Te identificas con alguno de los personajes, has vivido situaciones o sentimientos parecidos, compartes edad, estado civil, grupo de amigas... cualquiera de las características o escenarios o aventuras descritas te son familiares y te enganchas a la historia sin problemas. Otras veces no ocurre así pero empatizas con los personajes, con sus dudas, sus necesidades, su forma de vivir la vida... y también te enganchas a sus cuitas. Y otras veces la protagonista es tan fresca y natural que es como esas personas a las que conoces y te enamoras en un minuto. Y lo único que quieres es pasar tiempo con ellos, que te sigan contando sus aventuras, que te hagan reír, que te emocionen, que continúen intrigándote con su día a día. 
   Eso es lo que me ha ocurrido a mí con Valeria. No es que me haya sentido identificada con lo que se cuenta pero me he sentido atrapada por este torbellino convertido en escritora. Confieso que al principio me costó entrar en la novela, tampoco sé muy bien por qué. Era un "bueno, vale... a ver dónde me lleva todo esto". Pero hacia la cuarta parte de la obra ya me sentía muy interesada por lo que ocurría, a la mitad quería seguir leyendo y leyendo y al 75% no quería parar. Y así lo hice. Y por eso he acabado esta novela antes de lo que pensaba.
    Creo que el símil que he visto en internet, comparando a Valeria y a sus amigas con las protagonistas de Sexo en Nueva York, es bastante acertado. Comparten características muy obvias como el hecho de ser un grupo de cuatro amigas, la presencia de la moda, las juergas nocturnas, el que las dos protagonistas principales sean escritoras, las referencias al amor, al sexo y a los hombres, los estereotipos femeninos (y masculinos) que se presentan son bastante parejos... Incluso en algún momento de la obra se cita explícitamente a esta serie que hizo historia. Pero (gracias a Dios, al menos para mí) Valeria no es Carrie Bradshaw, sobre todo porque nunca me cayó especialmente bien. Y, sin embargo, Valeria me encanta. De hecho, me he enganchado a la saga y, aunque no estaba en mis previsiones mensuales, he comenzado ya la segunda entrega.
    Elísabet Benavent no renuncia al romanticismo ni al erotismo ni al sexo explícito pero se aleja del cliché en el que se han convertido otras novelas románticas o eróticas tan de moda ahora. Me ha parecido que todo está mucho más equilibrado en la saga Valeria, que todo es más normal, menos forzado.
   Y, sobre todo, me han gustado la vitalidad y el humor que desprende la obra, dos de los grandes puntos fuertes de la novela. El sentido del humor está muy presente en todos los capítulos y hace viajar al lector desde el simple "¡qué agradable es esto que estoy leyendo!" hasta la risotada, pasando por la media sonrisa, la sonrisa abierta y la risa contenida.
     Solo le pondría un pero y es que a veces se me ha hecho poco verosímil el narrador en primera persona. Se supone que todo el libro está narrado en primera persona, que es Valeria la que nos cuenta todo lo que aparece en la novela. Pero cuando habla de lo que le ocurre a sus amigas, esa primera persona se transforma en una tercera persona omnisciente que en ocasiones se me ha hecho poco creíble o, no sé, que profundiza demasiado en cómo se sienten sus amigas y en los sucesos que les ocurren como para que sea fácil creer que se trata de una narración diferida, o sea, que Valeria transcribe lo que ellas le habrían contado. No sé, me ha costado creérmelo. Incluso creo haber detectado un par de errores en ese sentido: me parece recordar un momento en el que, en una reunión de las amigas, Valeria le pregunta por algo que ya nos ha contado como narradora supuestamente omnisciente. Y en el final, cuando está con Víctor y su marido está de viaje, también hace un comentario anacrónico: dice algo así como que parece que sea Víctor (o ella, ya no lo recuerdo muy bien) el que ha tomado opiáceos pero, en ese momento, es imposible que Valeria sepa que su marido ha tomado drogas, porque cada uno está en un lugar de España y todavía no habrían hablado (si es que nos creemos que el marido le hubiera contado con pelos y señales lo que pasó en su viaje para que ella pudiera contárnoslo como lo hace).
    En cualquier caso, y exceptuando estos pasajes que me han chirriado un poco, el resto de la novela me ha parecido tremendamente ágil, escrita con buen pulso narrativo y llena de una vitalidad y un humor que no solo resultan contagiosos, sino que también enganchan. ¡Y de qué modo!
   Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 65/100
  •  Reto Encuentra al personaje: 22/24 

  En esta novela he encontrado a otro de los personajes que me faltaban dentro del Reto Encuentra al Personaje, concretamente, he hallado a ese al que se le corta la conexión a internet en algún momento. Concretamente, al final del capítulo 13 ocurre esto:
  Llegó a casa empapada, de modo que se quitó los zapatos y se puso el pijama. Se soltó el pelo para que se secase y encendió el ordenador. Llamó a su hermano, revisó las cartas del correo y después se echó de cabeza a su entretenimiento preferido: mirar las fotos nuevas de sus contactos de Facebook. Le parecía muy divertido y además, era tema de conversación asegurado en el trabajo. Quería estar al día.
  Cuando entró le llamó la atención ver que habían cambios en la página de Nerea, así que entró a cotillear un poco. Un par de comentarios: uno de Lola, otro de Jaime, su ex. Tenía fotos nuevas. Se sobreexcitó. ¡Podrían ser las de su nuevo novio!
  Y…
  Un trueno sonó en la lejanía poniéndole la piel de gallina y de pronto… todas las luces de la casa parpadearon y el ordenador se apagó con un ruido extraño justo antes de quedarse en la más total penumbra.
  Carmen tuvo que acabar la noche leyendo su libro a la luz de una vela. De todas formas no había nada que temer. Nerea nunca colgaría las fotos de su recién estrenado novio… aún.
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