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viernes, 30 de enero de 2015

"Un millón de gotas", de Víctor del Árbol: una profunda reflexión sobre la dualidad del ser humano

http://www.planetadelibros.com/un-millon-de-gotas-libro-118941.html


Título: Un millón de gotas

Autor: Víctor del Árbol
Editorial: Destino
Género: novela negra, thriller
Páginas: 672
Publicación: 13/5/2014
ISBN: 978-84-233-4813-8

Gonzalo Gil es un abogado metido en una vida que le resulta ajena, en una carrera malograda que trata de esquivar la constante manipulación de su omnipresente suegro, un personaje todopoderoso de sombra muy alargada. Pero algo va a sacudir esa monotonía. Tras años sin saber de ella, Gonzalo recibe la noticia de que su hermana Laura se ha suicidado en dramáticas circunstancias. Su muerte obliga a Gonzalo a tensar hasta límites insospechados el frágil hilo que sostiene el equilibrio de su vida como padre y esposo. Al involucrarse decididamente en la investigación de los pasos que han llevado a su hermana al suicidio, descubrirá que Laura es la sospechosa de haber torturado y asesinado a un mafioso ruso que tiempo atrás secuestró y mató a su hijo pequeño. Pero lo que parece una venganza es solo el principio de un tortuoso camino que va a arrastrar a Gonzalo a espacios inéditos de su propio pasado y del de su familia que tal vez hubiera preferido no afrontar. Tendrá que adentrarse de lleno en la fascinante historia de su padre, Elías Gil, el gran héroe de la resistencia contra el fascismo, el joven ingeniero asturiano que viajó a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, que fue delatado, detenido y confinado en la pavorosa isla de Nazino, y que se convirtió en personaje clave, admirado y temido, de los años más oscuros de nuestro país.  Una gran historia de ideales traicionados, de vidas zarandeadas por un destino implacable, una visceral y profunda historia de amor perdurable y de venganza postergada; un intenso thriller literario que recorre sin dar respiro la historia europea.
  Víctor del Árbol se ha convertido ya para mí en apuesta segura. He leído tres novelas y las tres no solo me han gustado o no me han decepcionado, sino que me han encantado. A las tres les he dado cinco mariposas y las tres me han hecho pensar, disfrutar de la lectura (a pesar de los temas tratados y del cierto pesimismo de fondo que destilan los argumentos) y maravillarme por la capacidad del autor para armar la trama de la novela y crear unos personajes redondísimos, llenos de matices, creíbles y profundamente humanos. Para bien y para mal.
    Leímos Un millón de gotas en el club de lectura. La mayoría de nosotras ya éramos fans de Víctor del Árbol y habíamos leído sus novelas anteriores. Las que no tenían el placer de conocerle, se quedaron prendadas de su manera de escribir, de su forma de presentar la historia y de los temas que trata, aunque hubo a quien le costó entrar en una novela tan llena de personajes y quien creyó que le sobraban algunas páginas. Aunque todas coincidimos es que es una grandísima obra.
    Como ya ocurriera en La tristeza del samurái, Víctor del Árbol nos habla en esta novela de las decisiones del pasado que acaban marcando toda nuestra vida o de cómo a veces los hijos siguen pagando las deudas de los padres. Claro que un padre como Elías Gil, héroe y villano al mismo tiempo, comprometido con la causa comunista casi tanto como con la suya propia... está claro que esas deudas tenían que ser estratosféricas.
   Una de las cosas que más me gusta del club es cómo profundizamos en lo que nos van contando los autores y cómo vamos haciendo nuestras cábalas sobre lo que pasará. En este caso, hemos hablado mucho de crudeza de Del Árbol, de su honestidad y su capacidad para no ahorrarnos detalles, por muy violentos o crueles que sean. Comparamos la trama relacionada con Nazino con lo que nos contaba Ruta Sepetys en Entre tonos de gris y, aunque esta novela también nos gustó, es verdad que se queda en un punto narrativo en el que lo que nos cuenta duele pero no desgarra, mientras que Del Árbol te deja con el corazón en un puño, aterrada por hasta dónde puede llegar la crueldad humana o la lucha por la supervivencia.
    Y todo este horror no es gratuito. Forma parte de una compleja reflexión sobre la maldad y la bondad, sobre la dualidad del ser humano, sobre que todos (en determinadas circunstancias) somos capaces de lo peor y de lo mejor. Bueno, no todos. En la novela también hay algún personaje que prefiere cumplir con su deber antes de aprovecharse del camino corto que otros le señalan o que antepone sus creencias a sí mismo, cueste lo que cueste. Todo ese horror que reflejan las novelas de Del Árbol se integra en una reflexión profunda sobre la naturaleza del ser humano, sus actuaciones y sus reacciones, su moralidad o su egoísmo, su escala de valores, su capacidad para perdonar o su sed de venganza perpetua. Una reflexión que el autor arrastra de novela en novela casi como una condena, como una obsesión, como una búsqueda insaciable de una verdad que quizá no exista.
     Un millón de gotas es una grandísima novela, llena de historias profundas, de temas para la reflexión, de personajes impactantes escrita con un estilo bellísimo y con un ritmo tan bien medido que se lee casi sin darse cuenta, sin caer en lo que pesan sus más de 600 páginas de historias e Historia. Es, pues, una novela en la que se nota el crecimiento como escritor de un Víctor del Árbol, que es más pero sin dejar de ser lo que es: un hombre capaz de hacerte pensar, de mostrarte una realidad que no siempre queremos ver, unas conexiones entre actos y consecuencias que se extienden a través de los años y que es capaz de enamorarte con el firme pulso de su pluma. Víctor del Árbol es más en Un millón de gotas y yo sigo queriendo más Víctor del Árbol.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Genérico: 4 (1/5 misterio)/40 
  •  Reto 25 españoles: 4/25
  •  Reto Novela Histórica: 1/15 
  •  Reto Autores de la A a la Z: A 4/24
  

viernes, 2 de enero de 2015

BBF#118: "Un millón de gotas", de Víctor del Árbol

  
  ¡Qué ganas! ¡Pero qué ganas más grandes tenía yo de hincarle el diente de una vez por todas a esta novela! Me empeñé en que fuera una de las lecturas de los clubes de lectura de Azuqueca de este año y esperé pacientemente hasta conseguirlo. Una vez conseguido, seguí esperando a que llegar el turno de nuestro club y... ¡por fin ha llegado el momento! Tenía tantas ganas que ya llevo un buen trozo, a pesar de haberlo empezado ayer. Este es su comienzo:

 BBF#118



Después de la lluvia el paisaje tomaba un trazo grueso y los colores del bosque se volvían más contundentes. El limpiaparabrisas seguía batiendo de derecha a izquierda con menos desesperación que al salir de Barcelona, una hora antes. Por delante quedaban las montañas que ahora, mientras anochecía, no eran más que un volumen oscuro a lo lejos. El joven conducía con precaución, pendiente de la carretera que se estrechaba curva tras curva a medida que ganaba altura; los mojones de cemento que delimitaban la trazada no parecían una protección muy sólida contra el enorme barranco que se abría a su derecha. De vez en cuando miraba por el retrovisor interior y le preguntaba al niño si se mareaba. El chico, medio adormilado, negaba con la cabeza, pero tenía el rostro pálido y pegaba continuamente la frente al cristal de la ventanilla. (“Un millón de gotas, Víctor del Árbol)  
   Me gusta y me regusta. Y a las chicas del club también las tiene enamoradas. ¡Como para no hacerlo!
   Nos seguimos leyendo.

martes, 22 de julio de 2014

"Respirar por la herida", de Víctor del Árbol: una araña negra que atrapa al lector en su red

http://www.megustaleer.com/ficha/P329245/respirar-por-la-herida


Título: Respirar por la herida

Autor: Víctor del Árbol

Editorial: DeBolsillo

Género: Novela negra, misterio, suspense

Páginas: 528

Publicación: Mayo 2014
ISBN: 9788490329245

  Una macabra y desgarradora historia sobre el amor, la pérdida, la venganza y la tragedia. El nuevo libro de Víctor del Árbol creará una profunda huella en el corazón del lector.  Para Eduardo la vida no tiene sentido desde que perdió a su esposa y a su hija en un trágico accidente de coche. A partir de entonces, pasa los días inmerso en un estado depresivo, incapaz de cerrar la profunda herida que le atormenta. Abandonó la pintura y pasó de ser un artista respetado a convertirse en víctima del alcohol y la autocompasión. Pero su vida da un nuevo giro cuando recibe un encargo insólito. Gloria Tagger, una famosa violinista, le pide que pinte el retrato de Arthur Fernández, un rico empresario responsable de la muerte de su hijo y de otra niña. Él, tanto como Gloria, necesita comprender qué se esconde tras su rostro; averiguar qué siente, qué piensa y si se arrepiente. A cada pincelada, y a medida que cobra forma la obra, más supura la herida de Eduardo. Ha iniciado un viaje del que tal vez no podrá regresar...
   La verdad es que me cuesta mucho abordar esta reseña. Sobre todo porque no quiero destripar nada de la tela de araña que Víctor del Árbol va tejiendo, en la que los personajes ejercen como nudos que van uniendo el entramado y en la que es fácil que el lector se quede pegado, como una inocente mosca que desconoce que la araña está al acecho, dispuesta a devorarla. Una araña que, en este caso, podría ser la tristeza, la reflexión sobre la maldad humana, sobre la venganza, el dolor de la pérdida, la muerte, la explotación, los baches de la vida que se vuelven insalvables o el rincón más oscuro y despiadado del alma humana. Una araña, pues, voraz capaz de dejar el corazón el lector seco, triturado, devorado, despanzurrado, desangrado... roto.
   El universo que dibuja Del Árbol es tan oscuro que no es fácil ni entrar en él al principio de la novela ni salir de él cuando llegas al punto final. Pero lo bueno es que, en el camino, la novela muta, cambia, se transforma: lo que empieza siendo una historia de encuentros y desencuentros teñida de la terrible tristeza que provocan las heridas que siguen supurando (que supurarán para siempre) se convierte, a medida que avanzan las páginas y se va enredando la trama, en un angustia trepidante en la que todo va cobrando sentido. Y me refiero a un sentido literario: según vas leyendo descubres el entramado que ha orquestado el autor, el trabajo casi de orfebre que ha llevado a cabo para construir las piezas, pulir las aristas, enmarañar los nudos y hacer que, finalmente, todo encaje. 
   El otro sentido, el sentido que se refiere al significado de lo que ocurre, a su trascendencia, a su porqué creo que es imposible de aprehender. ¿Por qué el ser humano es como es? ¿Por qué esas ansias de poder, de romper límites, ese defender causas perdidas, no ver lo que está delante de sus ojos, amar hasta la locura, perder la razón y hacer perder la dignidad? ¿Por qué?
   Y poco más puedo decir sobre la novela. Creo que Víctor del Árbol se ha convertido en uno de mis autores favoritos pero uno de los que más me cuesta reseñar. Como ya me ocurriera con La tristeza del samurái, no sé hasta dónde contar para no desvelar la puesta en escena que el autor ha ideado para sorprender al lector. Porque el trabajo literario de Del Árbol va más allá de crear unos personajes de carne y hueso, unos acontecimientos sobrecogedores, una trama perfectamente armada y de sembrar en el lector dudas o preguntas sobre la naturaleza humana. Víctor no solo escribe una obra que pasa ante los ojos del lector como la mejor película. Víctor también monta las butacas cómodas, la iluminación perfectamente regulada y la temperatura ideal. Sus novelas dejan ver que el trabajo literario del autor puede ir más allá de unos personajes y una historia, que incluye una trama que puede enredarse hasta el infinito (si está bien sustentada, por supuesto) y que puede contar con las emociones, sentimientos, reacciones, recuerdos, pensamientos y reflexiones del lector como materia prima para construir el significado global de la novela, su sentido último.
    Todo ello sin olvidar el estilo bello, lleno de pensamientos valiosos y de frases para dejar anotadas; las descripciones tan vívidas que te meten de lleno en la acción (¿quién no ha estado dentro del coche con Eduardo en el momento del accidente?) y una narración tan templada como medida y hermosa.
   En definitiva, Del Árbol vuelve a hacer un regalo al lector: una joya quizás envenenada, llena de preguntas sin respuesta y de aristas que le morderán la conciencia mientras lee, pero perfectamente pulida, brillante y mágica.
   Nos seguimos leyendo.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 66/100
  •  Reto Negro y Criminal: 15/15 
  •  Reto Encuentra al personaje: 23/24
  En esta novela he encontrado al personaje de origen asiático que pedía el Reto Encuentra al Personaje: se trata de Who, uno de los personajes principales, un chino adoptado y criado en España del que, en el capítulo 4, se dice:
 Se sentó en ropa interior frente al escritorio y rebuscó en los cajones hasta dar con los cigarrillos chinos de nombre impronunciable y de sabor demasiado fuerte que fumaba desde que Chang le había contado que esa era la marca que fumaban los chinos de verdad. Y el señor Who había decidido ser un auténtico chino, costara lo que costara.

viernes, 11 de julio de 2014

BBF#94: "Respirar por la herida", de Víctor del Árbol

  
  Llevo toda la semana enamorada de este libro y, la verdad, no quiero que acabe. Hay formas de escribir tan especiales, historias tan singulares y novelas que te mantienen con el alma en vilo y el corazón encogido que te roban el aliento sin remedio. Y Respirar por la herida es una de ellas. Empieza así:

 BBF#94




El paisaje no miente pero la mirada lo disfraza, de modo que cada vez el mismo lugar es distinto, como si lo que vemos fuera un reflejo de nuestro estado de ánimo.
   Una señal desdibujada junto a la carretera de Toledo indicaba la entrada del pueblo. No era bonito, ni siquiera tenía la iglesia románica que al menos tienen todos los pueblos feos. Pero estaba en el mapa y existía. Su existencia se adivinaba a lo lejos como una mancha pardusca en medio de la nada, flanqueado a lado y lado por vastísimas extensiones de campos dorados. Eduardo subió el volumen de la radio y se sumergió en la música de Miles Davis, como si «Blue in Green» se hubiera compuesto solo para que él pudiera disfrutar de ese momento ingrávido. El sonido silbante de la melodía y el crepitar del tabaco al quemarse cerca de su nariz le permitían sentirse bien y eso era más de lo que conseguía la mayor parte del tiempo. La botella medio vacía de whisky que rodaba bajo el asiento había hecho el resto. Pero no se puede vivir dentro de una canción, como no se puede vivir dentro de un coche que huele a tabaco y que tiene la guantera llena de tiquetes de aparcamiento caducados que nunca recordaba tirar.
(“Respirar por la herida, Víctor del Árbol) 
    Es difícil leer cuando sientes dos cosas totalmente dispares a la vez: la necesidad de continuar adelante, profundizando en las historias que nos proponer Del Árbol y parar, detener el tiempo y quedarte toda la vida acompañando a Eduardo, Gloria, Arthur, Ibrahim, Graciela, Olga, Andrea y el resto de personajes inolvidables que pueblan una novela tan especial como esta. Lo acabaré, está claro, pero sé que algunas de las historias y de las escenas que nos dibuja Víctor del Árbol se quedarán conmigo. Para siempre. Imposible olvidarlas.
   Nos seguimos leyendo.

miércoles, 11 de junio de 2014

Un día en la Feria del Libro de Madrid (bueno, dos)

  Lo confieso: nunca había ido a la Feria del Libro de Madrid a la caza de firmas. Y, la verdad, no entiendo cómo he podido tardar tanto en hacerlo. ¡Me lo pasé pipa! Primero: por poder hablar con los autores que te gustan, aunque sea nada más que unos minutillos y, en algunos casos, sentirte hasta reconocida por ellos. Y, segundo: porque este año tenía el aliciente de conocer o volver a ver a algunas blogueras de esas a las que acabas queriendo a fuerza de comentar, tuitear, feisbuquear y enviar privados y correos. 
  Así que muy ilusionada y muy cargada (dos cosas que se me debían notar en la cara, porque hasta Alejandro Palomas se dio cuenta e hizo referencia a ellas en su dedicatoria, por cierto, una de las más bonitas que me han escrito nunca) me marché el domingo por la mañana a El Retiro, eso sí, acompañada por mi niña (que no se pierde una) y por mi chico, convencido después de sobornos varios.
  Antes de hablar de la jornada del domingo quiero hacer un inciso para decir que Lucía y yo nos escapamos el jueves por la tarde para poder conocer (¡por fin!) a César Pérez Gellida. Se portó como una campeona y aguantó jugueteando por el parque dos horas hasta que llegaron las siete y comenzó la firma de César, con quien pude hablar (y con mucho gusto) durante unos minutitos. "¡Qué majo!", me dijo Lucía. Y no me extraña: fue super cariñoso con ella y también conmigo así que nos vinimos las dos tan contentas de vuelta a casa. 
   Y, como decía, llegó el domingo 8 de junio. A las once y media ya estábamos en El Retiro. Dejé a mi chico y a la niña a la sombrita y me fui a la caseta de FNAC, donde esteba previsto que firmaran Víctor del Árbol y Lorenzo Silva. Tenía pensado comprar ambos libros, así que fui con tiempo y en lo que pagaba y poco más llegó Víctor. Estuvimos hablando un rato y se mostró encantando por las lecturas conjuntas o simultáneas que organizamos y nos felicitó por la difusión de la literatura que hacemos. Le dije que en julio íbamos a leer Respirar por la herida, gracias a la iniciativa de Laky, y volvió a insistir en agradecernos nuestra labor. "Y con autores como tú, ¡con muchísimo gusto!", le dije. Y es verdad: ya estoy deseando poder ponerme con Respirar por la herida y con Un millón de gotas, la novela que me traje firmada.
 
  Al ladito de Víctor de Árbol estaba el gran Lorenzo Silva. Y aunque nos tocó esperarle un poquito por culpa de una manifestación que le retrasó media hora, pudimos disfrutar de él. Después de reseñar durante el año pasado toda la saga protagonizada por Bevilacqua y Chamorro, estaba claro que tenía que tener firmada la última novela, recién publicada. Así que puse a Silva a hacer su labor y, tras unos minutitos de conversación, salí disparada hacia otra caseta, más feliz que una perdiz.
    Y aunque no sabía que también estaría firmando y no me había llevado ninguno de sus libros, no pude resistirme a sacarle una foto al gran Manuel Rivas, otro de mis autores favoritos (aunque es verdad que lo tengo un poco abandonado últimamente. Tengo que ponerme las pilas).
 Zigzagueando, cuadrando números de casetas, horas y colas, pude acercarme también a saludar a Alejandro Palomas, autor cuya literatura acabo de descubrir y que espero no soltar en mucho mucho tiempo. De momento, tengo bajo el brazo Una madre y El tiempo que nos une para leer este veranito. El primero, con firma incluida.
Esta foto se la tomo prestada a Bea y a Concha porque me encanta
  Fue un placer charlar un ratito con él. Es un hombre espectacular, muy cercano y con el que espero cruzarme otra vez muy pronto. Mientras estaba en su caseta llegaron Concha y Bea, de De lector a lector (por cierto, su crónica de la Feria no tiene desperdicio), y ahí estuvimos departiendo los cuatro otro ratillo, mientras el autor firmaba y firmaba y firmaba...

 El alma del mundo, de Alejandro Palomas, ha sido una de las novelas que hemos leído en el Club de Lectura de Azuqueca este año. Otra ha sido Lo que encontré bajo el sofá y como también tenía muchas ganas de saludar en persona a Eloy Moreno, allá me fui a contarle que nos había gustado mucho su libro y que estábamos haciendo campaña para que venga a vernos a Azuqueca el año que viene. Y él, como siempre, dispuesto a lo que sea. 

 Casi me temblaban las rodillas cuando crucé a las casetas de enfrente para saludar a uno de los grandes entre los grandes, un referente, uno de los mejores escritores españoles: Luis García Montero. Un auténtico placer verle y saludarle.
 
 A estas alturas de la mañana, ya solo nos quedaban unos cuarenta minutos antes de que se acabaran las firmas, así que hubo que desdoblarse: mi chico se quedó haciendo cola para Santiago Posteguillo (¡y menuda cola!) y yo me fui a por Clara Sánchez. Pude hablar con ella bastante rato, charlando de sus libros, de conocidas comunes y del nueve y medio que conseguí en mi Trabajo Fin de Máster gracias, en otros, a algunos de sus personajes masculinos. También estuvo charlando con Lucía (quien no pudo evitar mentarle su blog. ¡Qué tía! ¡Cómo se vende!) y Clara le preguntó que si leía mucho y que si mamá le compraba muchos libros. Y ahí la liamos porque a partir de ese momento empezó su cantinela de "mamá, cómprame un libro".
 
    Y dio la casualidad de que, camino de la caseta de Posteguillo, nos encontramos una fila de niños. "¡Mamá, aquí seguro que hay algo para mí!", me dijo Lucía con los ojitos brillantes... así que nos acercamos. Y sí, efectivamente: allí estaba María Menéndez-Ponte, la autora de los libros de Pupi, firmando. Claro, Lucía se puso como loca, porque últimamente lee bastante a Pupi y le encanta. "Anda, mami, vamos a pararnos. Y cómprame un libro, que me lo firme... ¡y me sirve también para mi blog!" (no sabe nada, la tía). Así que ahí nos quedamos, ahí picamos y ahí estuvo charlando con la "mamá de Pupi", como ella misma se presentó. Lucía acabó encantada, como puedes suponer, porque cayeron dos libros firmados y un peluche de Pupi futbolero de regalo. Si es que soy más blanda...
 
   Después del encuentro con Pupi y María, llegamos por los pelos a la firma de Santiago Posteguillo. Todavía no me he estrenado con él pero es uno de los autores favoritos de mi chico, así que allá que me fui cargada con Circo Máximo y con La noche en que Frankestein leyó El Quijote. Cada uno, según sus gustos. Es lo bueno que tiene Posteguillo. Por cierto que me dijo que pronto iba a publicar un libro de relatos que, si me gusta la metaliteratura, me iba a encantar. Así que ya estoy esperando impaciente...

  Y para el final, un postre de lujo. Tenía muchas ganas de ir ese día porque era la primera oportunidad que tenía para conocer a Mar Mella en persona. No pude ir a la presentación de Azul Vermeer en su día pero gracias a la entrevista que le hice por correo y a los comentarios en las redes sociales habíamos entablado una relación llena de admiración y tenía muchas ganas de poder charlar con ella. Varias blogueras habíamos quedado con ella para tomar algo después de las firmas, así que pudimos disfrutar de un ratito muy muy agradable. Allí estuvimos varios amigos de Mar, mi chico y Lucía, Concha y Bea, Manuela (de Entre mis libros y yo), Bego (de Rustis y Mustis leen) y Nieves (de Mundos de lectura) la mar de a gustito.

   Echamos de menos a más de un bloguero... pero, en fin, otra vez será. Y acabo con las fotos de mis nuevas adquisiciones (como ves, fui muuuuy buena)


  Y una foto de grupo de mis libros firmados


  De los hombros, las narices y las frentes quemadas no hablamos...
  Nos seguimos leyendo.























sábado, 7 de junio de 2014

Booktrailer de la semana: "Un millón de gotas", de Víctor del Árbol

  A estas alturas de la vida, seguro que ya has visto el booktrailer, leído mil reseñas y tienes unas ganas tan locas como yo de hacerte con este libro (si es que no lo tienes ya). Pero como es uno de los compraré mañana en la Feria de Libro (sí o sí) me apetecía compartir hoy este anticipo.
 

UN MILLÓN DE GOTAS, DE VÍCTOR DEL ÁRBOL


http://planetadelibros.com/un-millon-de-gotas-libro-118941.html
TÍTULO: Un millón de gotas
AUTOR: Víctor del Árbol
EDITORIAL: Destino
672 páginas
ISBN: 978842334813
SINOPSIS:
  Gonzalo Gil es un abogado metido en una vida que le resulta ajena, en una carrera malograda que trata de esquivar la constante manipulación de su omnipresente suegro, un personaje todopoderoso de sombra muy alargada. Pero algo va a sacudir esa monotonía.

  Tras años sin saber de ella, Gonzalo recibe la noticia de que su hermana Laura se ha suicidado en dramáticas circunstancias. Su muerte obliga a Gonzalo a tensar hasta límites insospechados el frágil hilo que sostiene el equilibrio de su vida como padre y esposo. Al involucrarse decididamente en la investigación de los pasos que han llevado a su hermana al suicidio, descubrirá que Laura es la sospechosa de haber torturado y asesinado a un mafioso ruso que tiempo atrás secuestró y mató a su hijo pequeño.

  Pero lo que parece una venganza es solo el principio de un tortuoso camino que va a arrastrar a Gonzalo a espacios inéditos de su propio pasado y del de su familia que tal vez hubiera preferido no afrontar.

  Tendrá que adentrarse de lleno en la fascinante historia de su padre, Elías Gil, el gran héroe de la resistencia contra el fascismo, el joven ingeniero asturiano que viajó a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, que fue delatado, detenido y confinado en la pavorosa isla de Nazino, y que se convirtió en personaje clave, admirado y temido, de los años más oscuros de nuestro país.
   Una gran historia de ideales traicionados, de vidas zarandeadas por un destino implacable, una visceral y profunda historia de amor perdurable y de venganza postergada; un intenso thriller literario que recorre sin dar respiro la historia europea.
   La pinta es inmejorable y sabiendo cómo escribe Víctor del Árbol... ¡imposible resistirse!
  Nos seguimos leyendo.

miércoles, 26 de marzo de 2014

"La tristeza del samurái", de Víctor del Árbol: una novela perfecta

http://www.alreveseditorial.com/fitxallibre.php?i=23




Ficha técnica: 


Título: La tristeza del samurái         Autor: Víctor del Árbol          Editorial: Alrevés  Género: novela negra, thriller, histórica      Páginas: 416  Publicación:  2011   ISBN: 978-84-15098-02-7

Sinopsis (editorial):


  Extremadura 1941 / Barcelona 1981
  Dos tramas se desarrollan de forma paralela; una en Extremadura en el año 1941; la otra en Barcelona en 1981. Un crimen cometido durante la posguerra española produce consecuencias en tres generaciones de la familia Alcalá y en aquellos que se han cruzado en sus vidas durante cuarenta años. Complots, secuestros, asesinatos, torturas, violencia machista, son algunos ingredientes de esta fantástica novela. Con un estilo descriptivo pero no por ello lento, el autor narra los acontecimientos ocurridos y poco a poco va entrelazando los personajes de ambas tramas, entrando en la psicología de cada uno de ellos. El resultado es una magnífica novela de intriga e investigación, de sentimientos y rencores, de amor y odio, de ambición y dolor, de hipocresía y sobre todo de culpa, una lacra que se transmite de generación en generación, donde los hijos heredan los delitos de los padres y los nietos los de sus abuelos.
   Una novela que atrapa al lector desde el primer momento
.

 Sinceramente, no pensé que esta novela me fuera a gustar tanto. Sabía que me iba a gustar, pero no esperaba que me enamorara como lo ha hecho. La tristeza del samurái me ha encantado, por tres razones principales.
    La primera: por la estructura. Cuando leí en la sinopsis que tenía dos tramas en dos épocas diferentes pensé: "ya estamos con la alternancia entre capítulos del pasado y del presente, con esas novelas en las que, en la mayor parte de las veces, el presente no te interesa para nada y le quitarías un buen número de páginas quedándote solo con lo realmente interesante, el pasado". Y resulta que no. Víctor del Árbol consigue urdir una trama de acontecimientos pasados y presentes (hablamos de presente pero la acción se sitúa en 1981) totalmente relacionados e imbricados a la perfección. La tensión no se crea, como en otras novelas, porque el autor deja colgando el hilo de una época para pasar a hablar de la otra. Ni mucho menos. Aquí la tensión se crea con el argumento, con los giros del guión, con la definición de los personajes, en definitiva, con la historia misma, con la esencia de la novela. Pasado y presente están tan bien unidos en la estructura como lo están en el argumento, en un intento por mostrar que somos lo que éramos, las cargas de nuestro pasado o del pasado de nuestras familias que seguimos soportando y que, en el fondo, nada cambia, todo sigue más o menos igual, aunque ni los escenarios ni los títeres que aparecen en ellos sean los mismos.

PERSONAJES DE CARNE Y HUESO 


   La segunda razón por la que esta novela me ha conquistado ha sido por los personajes. Acabo de hablar de títeres no porque los personajes de esta novela sean de cartón-piedra, muñecos animados sin vida ni alma. Nada más lejos de lo que ocurre en La tristeza del samurái. Hablo de títeres porque, al final, la impresión que te queda es la del destino moviendo los hilos de los pobres humanos que nos afanamos por vivir nuestra vida mientras él decide tirar de la cuerda y cambiar nuestro rumbo. Del Árbol reflexiona sobre la inexorabilidad de algunos destinos, de algunas vidas que parecen condenadas de antemano, de una maldición que se hereda de padres a hijos sin que nada más que la muerte puede romper esa cadena. 
  Me han encantado los personajes de esta novela por sus contradicciones, por los errores que cometen, por sus dudas. Hay malos malísimos pero no hay buenos buenísimos. No hay inocentes. Quizá solo Marcelo, cuyo único error fue, tal vez, enamorarse de la persona equivocada. Pero todos caen y arrastran a alguien en su caída, todos son ángeles y demonios. Bueno, todos ángeles... no. Hay malos muy malos sin más motivo que la ambición o la pura maldad. Pero, en general, todos son muy complejos, llenos de matices y de tonos de grises.
   Además, la sensación final que queda es que no hay puntada sin hilo, o sea que todos los personajes que aparecen (y son muchos) juegan un papel en la historia. No hay rellenos, no hay decorado. Solo hay un personaje del que me hubiera gustado saber más: Isabel. Sus contornos solo son perfilados y me hubiera encantado saber algo más sobre ella. Pero ella, como todos los demás, es necesaria para que el argumento y la lectura avancen. Y digo la lectura porque, en muchas ocasiones, son ellos los que van tirando del lector. ¿Qué pinta este aquí? ¿Qué relación hay entre este y este?... Ese es el hilo de Ariadna que va guiando al lector, en este caso, no para sacarlo del laberinto, sino para todo lo contrario: engullirlo hasta su corazón, conducirlo hasta el núcleo de la maraña y atraparlo en esa madeja de cabos aparentemente enredados hasta el final, hasta que vas tirando de uno y de otro y de otro y aparece el magnífico tapiz que Del Árbol ha urdido.


LA CONCEPCIÓN GLOBAL DE LA NOVELA


   Y esa la tercera razón por la que esta novela me ha encantado: todo está perfectamente medido, todo está pensando, no hay cabos sueltos ni puntadas sin hilo. Y lo mejor es que el lector tiene que armar el puzle. Todo está desordenado (pero con un desorden que hace crecer el interés, el ritmo y la intriga, no con un desorden de los que te hacen pensar "yo ahí no me meto") pero todo tiene su sentido. La tristeza del samurái es un libro muy muy complejo que hay que leer con mucha atención para que no se te escape ninguna pista clave, ningún nombre y, sobre todo, ningún apellido. No es como una apacible travesía por un mar en calma; esta novela es como luchar contra el vendaval, intentando ordenar lo que la tempestad se ha llevado por delante.
   Me ha encantado esta participación activa del lector que requiere la novela. Del Árbol le desafía y dosifica la información de una manera tan certera que al lector no le queda más remedio que picar el anzuelo y entrar en el juego. Y lo mejor es que no quedará decepcionado. Todo está urdido con la inteligencia suficiente como ni para despreciar las capacidades del lector ni para que se sienta superado por las exigencias de la obra.
    Pero este juego que propone el autor, tan ameno y gratificante para el lector, es lo único lúdico y divertido de esta novela negra negrísima. Sin seguir el esquema tradicional de la novela negra (poli o similar persigue a asesino), Víctor del Árbol nos habla de los tonos más negros del corazón humano: la venganza, el afán de matar, la sinrazón de la guerra, las causas que uno cree justas pero que no lo son, los errores, la ambición desmedida, el ansia de riqueza, notoriedad y/o poder... Todos estos temas, el ambiente y el tono general de la obra y el fondo de la historia hacen que la lectura sea amarga y que al final quede un regusto triste y descreído en el paladar de quien la lee. Pero la vida, a veces, es así. Y es bueno que nos lo recuerden de vez en cuando.
    En definitiva, una novela de matrícula de honor a la que soy incapaz de ponerle algún pero. Todo es perfecto: desde la trama hasta el tema, desde la planificación de la historia hasta su ejecución, desde la estructura hasta los personajes, desde el fondo de lo que nos cuenta hasta los detalles. Pasando, por supuesto, por la interesantísima reflexión sobre la memoria y los secretos familiares que nos condenan por el mero hecho de tener una determinada sangre corriendo por nuestras venas y por el estilo del autor, con frases hermosas cargadas de verdad y tristeza, como la que da comienzo a la obra. Un buen aperitivo para lo que vendrá. O un buen resumen, depende de cómo se mire.
    Nos seguimos leyendo.  


   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 26/100
  •  Reto 25 españoles: 24/25 
  • Reto Negro y Criminal: 6/15 
  •  Reto Genérico: 21 (1 guerrero)/40
  • Reto Novela Histórica: 5/15
  •  Reto Encuentra al personaje: 11/12
   En La tristeza del samurái he encontrado al personaje que accione o sostenga que un arma de fuego que nos proponía el Reto Encuentra el Personaje. En una novela como esta, hay muchos que lo hacen en un momento u otro. Me quedo con Fernando Mola y esta escena del capítulo 19:
   Fernando desenfundó su pistola Luger, tiró de la corredera y la amartilló, clavando la boca del cañón en la sien del prisionero.
  —¿Conociste a una mujer llamada Isabel Mola? ¡Contesta!
   El prisionero parpadeó, desconcertado al escuchar aquel nombre. Abrió mucho los ojos y su rostro se puso pálido.
  —Tú… ¿Eres Fernando Mola?
  Fernando apretó con más fuerza su pistola, fuera de sí.

viernes, 14 de marzo de 2014

BBF #77: "La tristeza del samurái", de Víctor del Árbol

  
  Voy muy mal este mes en cuanto a número de lecturas pero la verdad es que todo lo que estoy leyendo me está encantando. Llevo desde el martes disfrutando de esta maravilla de Víctor del Árbol que empieza así:

 BBF#77

Existe un tipo de personas que huye del cariño y se refugia en el abandono. María era una de ellas. Tal vez por esa razón se negaba a ver a nadie, incluso ahora, en aquella habitación de hospital, que era como una estación de final de trayecto. (“La tristeza del samurái, Víctor del Árbol)
 Es un comienzo brillante y, hasta donde llevo leído (algo más la mitad) el desarrollo no desmerece ese prometedor principio. La historia mantiene alto el interés y me encanta el estilo de Víctor del Árbol como escritor. Ya te contaré mis impresiones finales en cuanto acabe el libro y haga la reseña pero de momento... ¡sobresaliente!
   Nos seguimos leyendo.
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