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lunes, 15 de junio de 2020

"La cautiva", de Inma Bretones: un acertado acertamiento a la identidad de género

La cautiva de Inma Bretones

Título: La cautiva
Autora: Inma Bretones
Editorial: autopublicado
Género: novela, intimista, romántica
Páginas: 315
Publicación: 19/4/2020
ISBN: 9788409083107


 A sus sesenta y cinco años, y tras la muerte de su mujer, Rafael repara en que el tiempo, su vida, ha pasado demasiado deprisa. Y lo que es más grave, sin sentir que esa parte de su vida le pertenezca.
  Sin embargo, a pesar de su edad, no todo está perdido, como él cree. Aún tiene la oportunidad de ser feliz, de conocer el amor y la pasión y de cumplir su sueño.  No será fácil conseguirlo. Deberá hacer frente a mucho dolor y desencuentros.  Una historia sobre atrevernos a mostrar quiénes somos realmente, al precio que sea.
   Ya sabéis que tengo el blog un poco en "stand by" desde hace tiempo pero, en esta ocasión, regreso por un buen motivo. Es cierto que (para mí) este confinamiento al que nos estamos viendo sometidos ha tenido (al menos) una cosa buena: he tenido mucho más tiempo para leer y he logrado reducir considerablemente mi montaña de libros pendientes. Así que publicaré alguna reseña más por aquí.
    Pero es verdad que esta situación también ha tenido consecuencias negativas. Muchas y terribles, en algunos casos. Otras, menos graves pero también importantes, sobre todo para quien las padece. Y así, muchos autores se han visto afectados por este parón. Esperemos que el daño no sea muy profundo y que puedan salir del bache cuanto antes.
   Entre esas autoras afectadas, está mi querida Inma Bretones (administradora del blog Lectora de tot), quien publicó su tercera novela justo al comienzo del confinamiento. Me ofreció un ejemplar para que la leyera y, aprovechando que tenía más tiempo, lo acepté. Y aquí estoy para contaros mis impresiones.
    Es curioso, pero durante estos meses he leído otros dos libros que tratan, por separado, dos cuestiones que aparecen en esta novela: "El eco de la piel", de Elia Barceló habla de hombres que se sienten mujeres y que tienen que ocultarlo, por los motivos que sea. Y "El consuelo", de Anna Gavalda, trata de esa vida gris que no nos convence, que no nos hace feliz, pero de la que no sabemos cómo salir. Así que entre los tres me han dado una perspectiva más amplia de estas dos cuestiones.
   Dos cuestiones, sin duda, interesantes y que dan mucho juego en la novela de Bretones. Sobre todo porque Rafael, el protagonista de la obra, se te mete muy pronto en el corazón, así que compartes con él toda su frustración, todos sus sueños prohibidos, toda la tristeza, o la añoranza, por lo que él siente como una vida... no perdida, porque ha sido feliz a su manera con lo que ha tenido, pero sí quizás vivida a medias. Me ha encantando sentir con él esa sensación de que el tiempo pasa muy deprisa, que crees que siempre vas a poder seguir cumpliendo sueños y que, muy al contrario, si no te apresuras a ir poniéndolos en marcha, corres el peligro de quedarte sin ellos.
   Por otra parte, también me ha interesado mucho tanto su relación con sus hijas como la configuración de estas como personajes. Es cierto que, al ser secundarios, son personajes con menos desarrollo, pero lo que la autora nos cuenta de ellas es suficiente y retratan muy bien su manera de pensar, de sentir y de actuar. Y reflejan que esto de los sueños rotos no tiene que ver con la edad, sino con el empeño que uno le ponga.
   Otro de los grandes temas (por no decir el más importante) que se plantean en la novela es el de la identidad de género y las preferencias sexuales de cada uno. En este sentido, me ha encantado el enfoque de Bretones, valiente, cercano, realista y... bueno, no voy a comentar nada del final... pero da mucho que pensar. Y me encanta porque me ha resultado novedoso y, como digo, osado desde el punto de vista literario.
   En cuanto al estilo, es cercano, es amable, el narrador se mantiene muy cercano a los personajes y, aunque es cierto que en ocasiones esta voz narradora me ha causado cierta incomodidad (pero no sabría decir por qué), la novela es muy ágil y engancha fácilmente, sobre todo, con la fuerza de unos personajes muy trazados.
    Me ha costado ponerle la etiqueta de romántica porque no es una historia de amor al uso, por lo que ese membrete podría dar lugar a equívocos a lectores que busquen "más de lo mismo". Y también porque hay muchas más cosas además de una historia de amor romántico (aunque sobre esto también se podría hablar... y mucho). En realidad, "La cautiva" es una historia de amor a la vida, a la música, a los sueños, a la familia, a los amigos, a las pequeñas cosas y a uno mismo.
     En definitiva, una historia entrañable y certera que no deja indiferente.
     Nos seguimos leyendo.

domingo, 16 de junio de 2019

"Un matrimonio perfecto", de Paul Pen: un thriller adictivo que da mucho que pensar



Título: Un matrimonio perfecto
Autor: Paul Pen
Editorial: Plaza&Janés
Género: novela, thriller, misterio, intriga
Páginas: 352
Publicación: Abril 2019
ISBN: 9788401023132

 Frank y Grace forman el matrimonio perfecto. Pero cuando emprenden junto a sus dos hijos un viaje en autocaravana a través de los Estados Unidos, no pueden imaginar que se dirigen a un encuentro inesperado, capaz de destruir a la familia y poner sus vidas en peligro mortal.
  Traducido en Alemania, Italia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos, y con más de 150.000 ejemplares vendidos, Paul Pen regresa con una sorprendente novela que se lee sin freno. Un vertiginoso descenso al lado oscuro de lo cotidiano, a los terribles secretos que todos escondemos tras nuestras fachadas de aparente perfección.
    Ufffff. Escribo esta reseña nada más terminar Un matrimonio perfecto y aún tengo el corazón acelerado por la adrenalina que acabo de soltar leyendo su final. Y lo peor es que aún no tengo muy claro qué siento por este libro.
   Indudablemente, me ha gustado. Pero creo que tiene que pasar algo de tiempo para que digiera todo lo que me ha hecho sentir y  pensar. Porque, como suele pasar con los libros de Paul Pen, hay mucho sobre lo que pensar.
  Quizá la reflexión más importante que propone la novela sea sobre la propia identidad. ¿Quién somos realmente? ¿Qué parte de nosotros ocultamos a los demás y por qué motivos? ¿Quién podemos llegar a ser?
  De igual modo, y hablando de lo que mostramos y lo que ocultamos, está la reflexión sobre nuestros secretos. Es uno de los pilares del libro. Obviamente, el secreto (o, mejor, uno de los secretos) que oculta uno de los protagonistas de la novela es extremo; es complicado que alguien en la vida real guarde un secreto de tal magnitud. Pero creo que la reflexión es extrapolable. De hecho, en la novela, la importancia de los secretos que guardar va en aumento: al principio es algo pequeño, que va creciendo como una bola de nieve descontrolada hasta sepultar lo que somos (o lo que creíamos ser. Y tener). Y eso sí me parece muy real.
  Y ahí está la invitación a pensar sobre nuestros propios secretos y sobre las líneas rojas que estamos dispuestos a sobrepasar por protegerlos.
  Quizá por todo esto que esto diciendo, no puedo señalar ningún malo, malo en esta novela. Porque todos los actos reprochables que los personajes cometen en ella tienen un motivo. Ojo, no una justificación, pero sí una razón que el lector puede compartir más o menos pero que nos hace pensar que no se trata de malvados al uso, gente sin alma que comete fechorías a diestro y siniestro, sino que tienen una profunda motivación que les lleva a hacer lo que hacen. Y creo que eso es un gran acierto del autor, porque los humaniza, los acerca a un lector que llega, incluso, a empatizar con ellos. En lo bueno y en lo malo.
  Como el propio título adelanta, otra de las reflexiones que plantea la novela es la de la diferencia entre la fachada de algunas familias y matrimonios y lo que realmente bulle en su interior. En esta época de redes sociales en las que solo mostramos lo bonito y lo excitante, pocos son los que se resisten a mostrar la mejor cara de su vida familiar. Incluso puede ser que no se trate de una fachada, sino que, simplemente, la manera en la que vivimos y la forma en la que los demás nos ven haga parecer que nuestra familia es perfecta. O, incluso, puede ser que lo sea, ¿por qué no? Pero Pen nos hace pensar en lo que se revuelve por debajo, en las cloacas, en la oscuridad de uno o varios de los miembros de esa aparente familia perfecta.

  Y hablando de redes sociales e internet, las nuevas tecnologías también están muy presentes en la novela. Y me ha interesado mucho la manera en la que aparecen: me parece muy realista y acertada.
    Junto a todo esto, también podemos encontrar la reflexión sobre la responsabilidad y la culpa, sobre asumir la parte que nos corresponde en los actos que llevamos a cabo o que nos afectan aunque sea de forma tangencial o echar balones fuera y cargar sobre hombros ajenos lo que, en realidad, es de nuestra competencia.
    Finalmente, me gustaría hacer una mención especial a Audrey, la hija mayor de este matrimonio, y a toda la ideología que exhibe a lo largo de la novela. Me ha encantado su visión del mundo, su falta de prejuicios y su capacidad de encontrar los de los demás y desmontarlos. Ojalá supiera educar una hija así. Al final va a resultar que sí eran una familia perfecta...   
    En definitiva, una novela sobrecogedora que engancha con una trama que da algunas vueltas muy interesantes y que da mucho que pensar. Pero mucho, mucho. 
     Nos seguimos leyendo.


viernes, 26 de junio de 2015

"La familia", de Laura Rojas-Marcos: un manual para descubrir la esencia de la convivencia en familia

  Es curioso pero en muchas de las novelas que leo o de las series y películas que veo, la infancia y la convivencia familiar se convierten en la clave para entender los compartamientos actuales de muchos de los personajes. La literatura y el cine reflejan la realidad, aunque la maticen, la manipulen o la reelaboren con fines estéticos o reflexivos. La familia siempre ha sido una de mis grandes obsesiones, de ahí que no me lo pensara dos veces cuando vi este libro que, desde la pura realidad y en el ensayo, nos ofrecer pautas para no tener que lamentar comportamientos futuros como los de muchos libros y muchas series. Lo reseña para Anika entre Libros y hoy lo rescato para el blog.

La familia. De relaciones tóxicas a relaciones sanas Título: La familia. De relaciones tóxicas a relaciones sanas
Título Original: (La familia. De relaciones tóxicas a relaciones sanas, 2014)
Autor: Laura Rojas Marcos
Editorial: Grijalbo
Colección: Grijalbo Autoayuda


Copyright:
© Laura Rojas-Marcos, 2014
© Penguin Random House Grupo Editorial S.A.U., 2014
Edición: 1ª Edición: Noviembre 2014
ISBN: 9788425352355
Tapa: Blanda
Etiquetas: familia, autoayuda, ensayo, psicología, literatura española, relaciones personales, relaciones sociales, emociones, inteligencia emocional, crecimiento, convivencia, empatía, educación emocional, personas tóxicas
Nº de páginas: 320




Argumento:

 Laura Rojas-Marcos nos ofrece en este libro un auténtico manual para construir relaciones familiares sanas y, por extensión, relaciones interpersonales eficaces que nos conduzcan al mayor grado de felicidad posible. La autora toma a la familia como germen de lo que uno puede llegar a ser y compara modelos positivos y negativos para brindarnos un compendio de consejos sobre cómo conseguir características personales tan importantes como la seguridad en uno mismo, la confianza (en sí mismo y en los demás), la asertividad o la empatía.


Opinión:


  Laura Rojas-Marcos lo repite una y otra vez en esta obra (para que quede bien claro y se nos grabe en la memoria): en la familia que nos cría está el germen de lo que seremos. La familia es el primer lugar en el que experimentamos la forma de comunicarnos, nuestras habilidades sociales o valores como la generosidad o la buena convivencia; donde aprendemos a identificar y gestionar nuestros sentimientos (gracias al modelo y/o a las enseñanzas de nuestros padres o tutores), a ser asertivos, a empatizar, a formar parte de un núcleo social, a afrontar los cambios y las crisis y, en definitiva, a vivir. De ahí que sea vital identificar cómo es nuestra familia si es que queremos ofrecer a nuestros hijos el mejor modelo posible, si queremos que sean las mejores personas que puedan llegar a ser.
  La autora utiliza un tono sereno pero convincente y un estilo claro y totalmente comprensible para hablarnos de la importancia de la familia como principio de todo. Ordena los contenidos de la obra en siete capítulos (a los que añade una nota inicial al lector) en los que nos habla de la familia (su configuración, los tipos que hay, su variedad, su adaptabilidad, las dinámicas que se establecen dentro de ella…), la inteligencia emocional familiar (lo importante que es identificar nuestras emociones y conocernos para poder reaccionar de la manera más eficaz y sana posible), la comunicación familiar (la importancia de las palabras, de la empatía, de la asertividad, de la sinceridad, de no dar por sentados ni la amabilidad o ni la manifestación de cariño solo por convivir cada día con el resto de los miembros de nuestra familia…), los conflictos (las crisis y la capacidad de adaptarse a los cambios), las relaciones familiares tóxicas, la convivencia (compartir tiempo y espacio con la familia pero seguir siendo seres individuales, con características propias) y los pilares de las relaciones familiares positivas y saludables.
  Los contenidos son, pues, amplios y profundos y abarcan todos los aspectos de la convivencia en familia y de la tarea de crecer en una unidad con miembros con distintas personalidades y maneras de afrontar las crisis. Pero, además, de estos contenidos de carácter más teórico (aunque evidentemente prácticos), Rojas-Marcos va salpimentando los distintos supuestos tratados con ejemplos reales extraídos de las consultas con sus pacientes. Tales ejemplos añaden humanidad a la obra, la plagan de sufrimientos, de traumas, de dolor, de sensibilidad, de verdad y de modelos de personas que nos hacen ver cuáles pueden llegar a ser las consecuenciales reales de las familias tóxicas, rígidas, autoritarias o de aquellas en las que aspectos como los aquí expuestos no son apreciados y/o respetados.
  Pero, como bien dice la autora, psicóloga y psicoterapeuta, el aprendizaje de convivencia en familia dura toda la vida, porque cada nueva etapa, cada fase, cada cambio o cada vez que un nuevo miembro llegue o se vaya del núcleo familiar conllevará un proceso adaptativo tanto para el conjunto como para cada uno de sus integrantes. Y lo que es más: siempre se pueden corregir hábitos insalubres, toxicidades, palabras que no comunican, dinámicas violentas o falta de respeto a los sentimientos, el tiempo o el espacio de los demás. Solo hay que conocerse, identificar los problemas, cambiar la óptica y afrontar esos errores para enderezar el camino hacia la felicidad. Que, al final, es lo que importa.
   Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

miércoles, 3 de abril de 2013

"El año en que me enamoré de todas", de Use Lahoz: un año para cambiar una vida


Ficha técnica:


Título: El año en que me enamoré de todas                           Autor: Use Lahoz                                 EditorialEspasa Género: novela                                    Páginas: 320
Publicación:  20/03/2013    ISBN:  978-84-670-2543-9

Sinopsis (editorial):


   Esta es la historia de Sylvain Saury, un joven parisino adicto a la vida que se acerca peligrosamente a los treinta y que sufre el síndrome de Peter Pan. Tiene muchas virtudes: es sensible, bilingüe y sabe hacer amigos, pero también tiene grandes defectos: en cuestiones de amor no consigue pasar página, tiende a meterse donde no le llaman y el verbo ‘madurar’ le asusta.
    Cuando recibe la propuesta de un trabajo mal pagado en Madrid no se lo piensa: prefiere vivir allí a salto de mata que hacerse adulto en París. Y, además, en Madrid vive Heike Krüger, su exnovia alemana, a quien no ha conseguido olvidar.
  Mientras se instala, Sylvain va trazando el plan de reconquista de Heike, pero el inesperado hallazgo de un manuscrito cambiará sus planes y le abrirá una ventana a una historia emocionante, llena de sorpresas y casualidades. Esta lectura trastocará su brújula y le recordará la gran verdad oculta tras la frase con la que le despidió de París su amigo Michel Tatin: «El corazón está para usarlo».
   No sé muy bien cómo empezar esta reseña porque no sé muy bien cómo me siento después de acabar el libro, galardonado con el Premio Primavera de Novela de este 2013. Quizá si empiezo a escribir y comentar mis impresiones, pueda ir sacando alguna conclusión.
   Tal vez lo primero sea decir que el libro se lee bien, rápido y que hay partes con un estilo que me ha cautivado. Digo que hay partes porque Use Lahoz se vale de dos narradores en primera persona para contar esta historia. Por un lado, está Sylvain, el parisino afincado (en principio, temporalmente) en Madrid que lleva la voz cantante del relato. Por otro lado, Metodio Fournier, pastelero, cuyo relato vital encuentra Sylvain de forma casual y lee con avidez e interés. Las diferencias entre una voz y otra aparecen marcadas claramente mediante el cambio de tipografía pero también hay particularidades estilísticas bien claras. La narración de Sylvain es la que da cuerpo a la novela. Hay en ella narración, diálogo, saltos temporales, historias colindantes... mientras que el relato de Metodio es, permíteme el juego de palabras, un relato más metódico, más clásico; una narración en la que también hay saltos temporales y algunos diálogos aunque la manera de contar es más clásica, más cuentística, más "había una vez un niño...". Da la impresión de ser más ordenada: Metodio quiere llegar a un sitio y nos lleva a él, con algunos saltos temporales, pero hacia él caminamos; en cambio, la narración de Sylvain es más desordenada, más irregular, más sucesión de situaciones que relato ordenado de acontecimientos. Además, los capítulos en los que se oye la voz de Metodio son mucho más literarios, mucho más poéticos, en general, mientras que los de Sylvain (aunque también tienen sus toques brillantes) mantienen un lenguaje más coloquial y una forma de expresarse más cotidiana e informal (en términos generales). Aunque ambas salen de la mano de Lahoz, sí hay, pues, diferencias estilísticas marcadas que nos hablan acertadamente del carácter de estos dos personajes principales: Metodio conoce sus objetivos, es dulce, apasionado y entregado mientras que Sylvain es indeciso, se deja llevar por las circunstancias, no se decide, no lucha por quien se supone que debe luchar, picaflorea aquí y allá... .
   Ambos cuentan sus historias personales (más que historias habría que decir amores) y las de sus familiares. Metodio hace arqueología familiar para llevar a su relato los amores de sus abuelos y sus padres, hasta llegar a su gran amor, su mujer. Sylvain recoge, por su parte, algunas de sus aventuras amorosas hasta la fecha (sobre todo, la protagonizada por Heike Krüger, motivo por el que recala en Madrid) y también las de su madre. Entre los dos ofrecen al lector un catálogo de amores posibles e imposibles que dan una buena idea de la variabilidad del corazón humano y su inmensa capacidad para romperse, repararse y seguir latiendo. En este sentido, mención honorífica merece el que me ha parecido el personaje más mágico y entrañable de la novela: Monsieur Tatin, el único capaz de arreglar lo mismo un enchufe que un corazón roto.
   Ese catálogo de amores es, también, un catálogo de familias, familias que, en muchos casos, cuentan con miembros añadidos. Y la reflexión que el autor propone a partir de la descripción de todas estas familias me ha encantado. Porque en la novela encontramos las típicas agrupaciones de mamá-papá-hijo pero también conocemos familias con padre ausente en las que el hueco es cubierto por una sucesión de hombres de tránsito que nunca llenarán el vacío dejado por el que debería haber sido el cariño del padre (y este guiño me parece muy interesante porque habla de situaciones muy frecuentes para muchos hijos de padres separados, por ejemplo, y describe dinámicas muy reconocibles para muchos de los lectores); familias generosas en las que siempre es bienvenido uno más; familias irresponsables en las que no se asumen las tareas asignadas; familias sin lazos sanguíneos pero con vínculos  más estrechos que otras en las que sí hay consanguinidad; familias rotas por la enfermedad y por la muerte; familias felices, familias tristes... y hasta esas familias que todos nos creamos en ese momento de la vida en el que los amigos ocupan más espacio en nuestro tiempo y nuestro corazón que nuestros padres o hermanos. Este inventario de familias me ha parecido muy atractivo porque, sin entrar a juzgar cuál es mejor o cuál es peor (si es que hay alguna mejor o peor) el autor dice mucho a cualquier lector interesado en el tema (como es mi caso).
   También me ha gustado mucho el juego metaliterario que se propone en la novela, que más que juego metaliterario es una matrioska de juegos metaliterarios. Porque al habitual recurso de la novela dentro de la novela (el relato escrito por Metodio que Sylvain encuentra y lee), el autor añade el recurso del protagonista escritor (periodista, en este caso, que también trae hasta la novela algunos de sus artículos) y el recurso del "como me ha pasado todo esto que es interesantísimo, ahora escribo un libro en el que lo cuento... y me forro", amén del compañero de piso fantasma que también es escritor. Total, que crea un mundo de ficciones interconectadas que, particularmente, me resulta muy atractivo, aunque tampoco se trate de ninguna novedad novedosísima.
   Sin embargo, hay un gran pero en esta novela, por lo menos así ha sido para mí: el propio Sylvain. No he acabado de simpatizar con él, no he empatizado con sus problemas y ni siquiera he llegado a comprender muchas de las cosas que ha hecho (o que ha dejado que ocurrieran). Me ha parecido un poco superficial, poco centrado, nada resolutivo. Quizá sea por el momento de cambio en el que le encontramos... pero no ha llegado a conectar conmigo. Y si el gran protagonista de una novela no conecta contigo... pues al final la sensación que queda es la que yo tengo en este momento: sí, deja un buen sabor de boca, pero por el camino ha habido momentos en los que le hubiera dados dos (o alguna más) buenas collejas al insulso de Sylvain.
  Y otro gran pero (insisto, para mí) es que no creo que coincidan la expectativas que te crea el título o la portada o la definición de "comedia romántica" que aparece en la contraportada con el contenido del libro. Creo que el título está elegido para llamar la atención (aunque al final lo explica, aunque no va por donde crees que va) y no da una idea acertada de lo que vas a encontrar en sus páginas. De igual modo, la portada (que me encanta), da la sensación de que vas a encontrar una comedia divertida, fresca, chispeante (no sé, a mí me recuerda a la cartelera de una peli de Almodóvar)... y tampoco es así. No es un drama, obviamente, pero tampoco utiliza el humor, o la ironía, como recursos literarios.
   Total, que sigo con mis sentimientos contradictorios respecto al libro. Es una novela que está bien escrita, ágil, fácil de leer, con una combinación de estilos muy acertada, con una forma de expresión general muy cálida y acogedora... así que casi será mejor que juzgues por ti mismo.                   
   Nos seguimos leyendo.   


   Agradezco a Espasa que me haya facilitado este ejemplar.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 13.000 páginas: 320/13.000
  •  Reto Genérico: 4/5 narrativa contemporánea
  •  Desafío100 libros: 30/100
  • Reto Sumando: 33/2013
  • Reto 25 españoles: 25/25






lunes, 19 de noviembre de 2012

"Algún amor que no mate", de Dulce Chacón: la violencia que destruye la vida



    Pocos libros me han hecho sentir tantas cosas mientras lo leía como lo ha hecho este. Es muy cortito, son solo 128 páginas, lo he devorado en menos de un día. Y he empleado más tiempo porque en un par de ocasiones he tenido que parar, he tenido que cerrar el libro, despejarme, alejarme de una historia dura pero contada con una ternura sin parangón, desprenderme de la angustia de esa Prudencia desdoblada, aislada, maltratada.
    El título ya lo dice todo: Algún amor que no mate habla sobre la violencia doméstica, la violencia de género, la violencia que ejerce el hombre sobre la mujer a la que considera suya, objeto de su posesión al que puede tratar como a una silla o a un armario. Prudencia, cosificada, encerrada, coja, sumisa, alienada, despojada de su propia personalidad mira a través de la ventana en busca de un mundo que ya no le pertenece, un mundo al que ya no pertenece; un mundo que la ha olvidado y que ha sido incapaz de ayudarla a remontar. Por eso, habla consigo misma, se cuenta a sí misma el nacimiento de un amor que no resultó ser como ella esperaba. El amor de un hombre enfermo mentalmente, que la llama mamá cuando hacen el amor (aunque hayan pasado ya 15 años desde la última vez) y que se consuela con una amante a la que también maltrata. 
    Prudencia se encoje, se empequeñece, languidece en la espera. Desde una cama de hospital ve a quienes fueron su familia, sus amigas, su familia, su marido pedirle perdón, tratar de enmendar los errores que la han llevado a lo no existencia, al olvido, a la ausencia hasta de sí misma.
    Por el tema que trata, es una novela socialmente interesante. Pero literariamente también lo es, porque Dulce Chacón incluye varias voces narrativas que dan perspectiva a la historia, completan el argumento y añaden tanto dramatismo como credibilidad. En primer lugar, Prudencia nos cuenta en primera persona cómo ha vivido sus años de matrimonio. En segundo lugar, la mujer apartada y maltratada se desdobla para hablar consigo misma en tercera persona ("Prudencia me contó", dice para completar la narración de la vida de la protagonista). Su deterioro psicológico y su soledad justifican este diálogo consigo misma, esta dualidad entre la cordura y la razón, entre quien ha entregado su vida por un hombre que no merece la pena y quien es testigo de esa vida desaprovechada. Esta voz hace las veces, en algunas ocasiones, de narrador omnisciente, sin apelaciones directas a la protagonista, por lo que podría hablarse de una voz omnisciente dentro del relato. De todos modos, hay párrafos en los que no se diferencia claramente quién es el narrador y, en otros, la voz narrativa se dirige en segunda persona a Prudencia reprochándole su actitud, como si de su propia conciencia se tratara. Finalmente, en la novela también escuchamos la voz de la amante del marido de Prudencia, a través de las cartas que envía a este. Su presencia epistolar la distancia de la narración, potenciando la imagen de tercera en discordia, de invitada a un matrimonio condenado al fracaso, al tiempo que completa la historia presentando ante el lector pasajes de su también frustrada historia de amor y pone un contrapunto a la personalidad de la protagonista: Prudencia se dejó ahogar, se consumió en un matrimonio sin esperanza pero ella no hará lo mismo. Ella optará seguir adelante y librarse de un amor que puede llegar a matar.
    En cualquier caso, la intención de los narradores no es dar todos los detalles de estos amores condenados al fracaso. No hay descripciones de los personajes, ni de los lugares en los que se desarrolla la acción, no hay orden cronológico en los acontecimientos. Lo que importa es el análisis de los sentimientos, la profundización en las sensaciones y los estados psicológicos, sobre todo, de Prudencia. Es, pues, una novela de sentimientos más que de personajes o de acciones; una novela que refleja tantos sentimientos como despierta en el lector.
    Algún amor que no mate se lee del tirón, con el corazón en la mano y la angustia apretando fuerte la garganta. Es una novela sosegada que desasosiega, por los sentimientos que presenta y por su verosimilitud; que no se recrea en la violencia, aunque sí describe algunos episodios y da a entender a alguno más. Escrito con una prosa ágil, que destila tristeza, ternura y belleza a partes iguales, pone el dedo en la llaga de uno de los problemas más graves de la sociedad actual. Una lacra que mata, que marca y que anula. Una lacra basada en la errónea supremacía del hombre sobre la mujer y en todo un andamiaje de creencias sociales, canciones, frases hechas y consejos maternos que la sustentan y refuerzan. "Una mujer no debe enmendarle la plana a su marido", "una mujer debe velar para que a su marido no le falta de nada", "una mujer debe hacer lo que a su marido le haga feliz"... piezas de una sabiduría popular obsoleta, que afianza el patriarcado y convierte a las mujeres en meros apéndices matrimoniales. Una filosofía de vida casi superada pero que sigue haciéndose notar, hoy en día, en muchas canciones, películas, novelas, personajes de series... que hacen de la búsqueda de un marido su objetivo vital, que entienden el amor como posesión y los celos como símbolo inequívoco de enamoramiento. Una filosofía no erradicada por la que seguimos pagando un precio demasiado alto: el de las vidas de las mujeres muertas a manos de sus parejas y el menos sonoro peaje que desembolsamos por las vidas de aquellas mujeres que prefieren morir antes que continuar viviendo una vida sin vida, antes que seguir habitando una soledad que las asfixia, antes que seguir soportando un amor que solo se manifiesta a través de golpes y palizas, que prefieren morir antes que ser matadas. 

Nos seguimos leyendo.

Ficha técnica:

Título: Algún amor que no mate (Trilogía de la huída, 1)
Autor: Dulce Chacón
Editorial: Punto de lectura           Género: novela   Páginas: 128 
Publicación  05/03/2009    ISBN: 9788466317726
    He encontrado varias páginas interesantes que hablan de esta novela y el tratamiento que hace la violencia de género. Estos son los enlaces de las que más me han ayudado a completar mi visión sobre Algún amor que no mate.
  •  Jacqueline Cruz hace un estudio sobre la violencia de género en el arte a través de esta novela y de la película de Icíar Bollaín Te doy mis ojos. El artículo está publicado en Letras Hispanas y puede consultarse aquí.
  • Lucía I. Llorente analiza, por su parte, las distintas voces narrativas que podemos encontrar en la novela. El artículo fue publicado en Espéculo: Revista de Estudios Literarios y puede consultarse on line aquí. 


Las otras dos novelas de la Trilogía de la Huída son:
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