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viernes, 20 de marzo de 2015

"El final de Sancho Panza y otras suertes", de Andrés Trapiello: el adiós de unos secundarios de lujo

   Si hace una semanas te hablaba de Al morir don Quijote, hoy rescato la reseña de su continuación, El final de Sancho Panza y otras suertes, reseña que publiqué en Anika entre Libros. Un magnífico final para unos personajes ya inmortales.

El final de Sancho Panza y otras suertes
Título: El final de Sancho Panza y otras suertes
Título Original: (El final de Sancho Panza y otras suertes, 2014)
Autor: Andrés Trapiello
Editorial: Destino
Colección: Áncora y Delfín

Copyright:
© Andrés Trapiello, 2014
© Editorial Planeta, 2014
Edición: 1ª Edición: noviembre 2014
ISBN: 9788423348671
Tapa: Blanda
Etiquetas: clásicos, versiones, literatura española, Nuevo Mundo, metaliteratura, novela, siglo de oro, Quijote, siglo XVII, Cervantes, Sancho Panza, locura
Nº de páginas: 432



Argumento:

Tras la continuación de "El Quijote" que Trapiello propuso, allá por 2004, con su "Al morir don Quijote", el autor leonés vuelve a dejarse llevar por la pluma levantina para proseguir las aventuras de los que quizá sean algunos de los personajes secundarios más famosos de la literatura universal, convertidos aquí en auténticos protagonistas, en aventureros camino del Nuevo Mundo.


Opinión:


  Andrés Trapiello retoma el universo quijotesco para poner el punto final a algunos de los personajes secundarios más importantes de la novela cervantina, que ya se convirtieron en protagonistas en "Al morir don Quijote". Por obra y gracia del escritor leonés, Sancho Panza, Sansón Carrasco, el ama Quiteria y la sobrina Antonia se convierten aquí poco menos que en nuevos quijotes sedientos de aventuras, ansiosos por salir de La Mancha y conocer el Nuevo Mundo, dejándose guiar, en no pocas ocasiones, por una locura hasta cierto punto parecida a la que arrastró al Caballero de la Triste Figura. De hecho, las comparaciones entre la locura de Don Quijote y las de los personajes que protagonizan esta secuela es constante, casi tanto como el juego metaliterario con las dos entregas cervantinas de "El Quijote" y con la obra anterior de Trapiello o el Quijote apócrifo de Avellaneda, pseudónimo tras el que no se sabe a ciencia cierta quién se escondió pero a quien el autor de esta entrega pone nombre y apellidos (reales y literarios).
  Sansón, Sancho, Quiteria y Antonia se convertirán, pues, en dignos sucesores de Don Quijote, tanto en el número de aventuras que experimentarán en su viaje como en la cantidad de amigos, enemigos y compañeros de desventuras con quienes el caballero cruzó caminos en las novelas cervantinas. Así, Trapiello recupera a muchos de los personajes que pasaron por "El Quijote" para darles una continuidad o, en algunos de los casos, un fin. Salda de esta manera algunas de las cuentas que quedaron pendientes tanto en las entregas áureas como en "Al morir Don Quijote", para bien (agradecimientos por la ayuda prestada en su momento o por el cariño mostrado) como para mal (venganza de burlas y traiciones).
  Trapiello añade al retrato español cervantino el esbozo de lo que fue el Nuevo Mundo en el siglo XVII y enfrenta, así, a los personajes a las enfermedades, costumbres, riquezas, bellaquerías y contratiempos propios de las Indias, entorno en el que los personajes aquí rescatados irán finalizando sus días.
  La documentación realizada, la cultura de Trapiello y su capacidad para fundir su estilo propio con el cervantino se unen para dar lugar a una novela de aventuras entretenida en la que no faltan las traiciones, el amor, la esperanza de toda nueva vida y la alegría que dan los recuentros con amigos y familiares. Una buena continuación de las andanzas de los personajes cervantinos que, si bien se me ha hecho un poco repetitiva en algunos pasajes (el autor resume algunos episodios tanto de las dos entregas de "El Quijote" como de su "Al morir don Quijote" con el fin de refrescar la memoria al lector y recordarle los antecedentes de la historia que él prosigue en esta obra), mantiene el espíritu e intención cervantinos y da gran profundidad y un final digno a unos personajes que en la obra cervantina quedaron solo bosquejados. 
   Nos seguimos leyendo.

viernes, 6 de marzo de 2015

"Al morir don Quijote", de Andrés Trapiello: regreso al universo quijotesco

  Vi que entre las novedades de finales de año de Destino estaba El final de Sancho Panza y otras suertes y me picó muchísimo la curiosidad. Al mirar la ficha del libro, para ver si lo solicitaba para reseñar en Anika entre Libros, descubrí que había una primera parte, publicada hace diez años, que (así lo sentí) tenía que leer antes de ponerme con el amigo Sancho. La busqué en la biblioteca, la hallé, la leí en Navidad, la disfruté un montón y hoy traigo hasta el blog la reseña publicada en la revista de Anika.




Al morir don Quijote
Título: Al morir don Quijote Título Original: Al morir don Quijote Autor: Andrés Trapiello Editorial: Destino Colección: Áncora y Delfín

Copyright:
© Andrés Trapiello, 2004
© Ediciones Destino, 2004
Edición: 1ª Edición: Octubre 2004 ISBN: 9788423336623 Tapa: Dura Etiquetas: clásicos, versiones, homenaje, literatura española, novela, siglo de oro, Quijote, Cervantes, locura Nº de páginas: 416



Argumento:

  Andrés Trapiello se pone en la piel de Cervantes para continuar, con maestría y profundidad, la historia de don Quijote justo en el punto en el que el alcalaíno la dejó. ¿Qué pasó al morir el Caballero de la Triste Figura? ¿Cómo afectó su muerte al resto de los personajes de la novela cervantina? Trapiello nos lo cuenta.


Opinión:

  No es la primera vez, ni será la última, en la que un escritor actual se decide a continuar una de las grandes obras de la literatura universal. En este caso, el reto era colosal: cambiar el punto final de "El ingenioso caballero Don Quijote de La Mancha" por un punto y seguido que continúe las desventuras de Sancho Panza, Sansón Carrasco, el ama y la sobrina… y lo haga con verosimilitud y siguiendo la estela marcada por el propio Cervantes, así como por su personalísimo estilo. Y Andrés Trapiello lo consigue: logra meterse en la pluma del alcalaíno, empaparse de su manera de contar y de la personalidad de los personajes que creó para ofrecernos una continuación plausible de lo que pudo ocurrir, modernizando la expresión pero sin perder la esencia cervantina.
  Trapiello analiza minuciosamente qué ocurrió al morir don Quijote, cómo afectó su muerte a sus vecinos y amigos, qué pasó con sus posesiones, su sobrina, su ama; cómo se quedó el pobre Sancho sin su amo o en qué se convirtió el Sansón Carrasco que venció al caballero y le hizo regresar a su casa para morir, recuperada la cordura. Pero al trazar ese análisis meticuloso, el autor leonés llena de vida nueva a esos personajes, les da una mayor profundidad y nos ofrece datos de su trayectoria desconocidos para el lector hasta el momento. Trapiello hincha como globos a los personajes que en la obra cervantina eran poco más que decorado para convertirlos en seres casi casi de carne y hueso que tratan de reponerse a la muerte del caballero y continuar con sus vidas.
  La capacidad para devolvernos al Quijote cervantino y la profundidad que da a los personajes ya inventados son dos de los puntos fuertes de esta novela junto con el que creo que es el más interesante: el continuo juego entre realidad y ficción, entre vida y literatura, entre personajes y personas que se mantiene durante sus páginas. Trapiello toma, aquí también, el testigo de Cervantes para romper la frontera entre lo que es puramente ficción literaria y lo que es realidad histórica. Así, prolonga el juego metaliterario que ya aparece en la segunda parte de "El Quijote" por el que los personajes de la obra han leído la primera entrega escrita por Cervantes y hablan continuamente sobre ella. Algunos de esos personajes han leído, incluso, el Quijote apócrifo de Avellaneda (que también tiene su protagonismo en esta novela). De hecho, aquí se hacen múltiples alusiones a la publicación inminente de la segunda parte de las aventuras de Don Quijote, se especula con quiénes aparecerán en ella y cómo quedarán retratados y hasta se analiza la repercusión para el pueblo y sus gentes de la fama de los libros de Cervantes y se presenta a quienes esperan sacar provecho de esa fama. El juego con la lectura de las obras cervantinas es tal que hasta Sancho Panza pide a Sansón que le enseñe a leer para poder conocer de primera mano (de primera mano escrita, porque él ya las vivió in situ) las aventuras de su amo, reconocerse, recordarle para siempre… y descubrir las artimañas que los duques utilizaron en aquella segunda parte para reírse del caballero y de su escudero.
  Trapiello venga esas burlas, venga a los personajes cervantinos y hasta al propio Cervantes: enterados de las penurias económicas por las que atraviesa el autor, Sansón y Sancho se deciden a viajar a Madrid para entregarle el dinero que los duques dieron a escudero y que este, tras leer sus burlas, no quieren ni ver. Esta visita, al más puro estilo de Unamuno, no llegará a producirse: en una vuelta de tuerca más, Trapiello (o la vida misma, porque al final Cervantes solo sobrevivió a Don Quijote en unos meses) establece un paralelismo entre las vidas y las muertes de creado y creador, entre autor y caballero, con el que rinde homenaje a ambos.
  Además de este juego metaliterario, el autor incluye continuas reflexiones sobre los dones de la literatura, sobre lo que supone leer, sobre el placer que causan las buenas historias y sobre quienes las aman tanto como el propio Don Quijote hizo con sus libros.
   Leer "Al morir don Quijote" ha sido como volver al universo quijotesco inventado por Cervantes. El gran conocimiento que del autor y su obra tiene Trapiello ha logrado consumar una continuación más que digna a la que, probablemente, hasta el propio Cervantes hubiera dado su aprobación.
   Nos seguimos leyendo.
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