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viernes, 23 de diciembre de 2016

"Blitz", de David Trueba: una novela corta brillante como un relámpago

 http://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/blitz/9788433997906/NH_543


Título: Blitz
Autor: David Trueba
Editorial: Booket
Género: novela corta, contemporánea, romántica
Páginas: 176
Publicación: 01/02/2015
ISBN: 978-84-339-9790-6


  Blitz podría ser una tragicomedia romántica. Pero como ese género no existe, estamos invitados a ignorar las etiquetas y centrarnos de manera apasionada en la peripecia de los personajes. En especial de Beto, un joven arquitecto paisajista que llega a las costas de Múnich en medio de un naufragio vital y sentimental. Invitado a participar en un concurso que podría solucionar sus perspectivas de futuro, ha llegado acompañado por su novia. Pero, casi al instante, su estancia en Alemania se convertirá en una comedia humana. Bajo el destello de un relámpago, que es exactamente lo que significa la palabra blitz, tendrá que afrontar un cambio de vida y de ideales.
  Llena de emotivas instantáneas del amor perdido, bajo una escritura afilada por el sentido del humor, los personajes parecen deslizarse dentro de un reloj de arena. Porque será la reflexión sobre el discurrir del tiempo lo que conduzca al protagonista hacia una mujer de otra edad, Helga, en un encuentro intergeneracional que es el corazón del relato. Pegado a los pensamientos de Beto, el lector no dejará de preguntarse a cada momento por lo que le espera en la página siguiente. ¿Y ahora qué?
  La respuesta se esconde en esta narración destilada, la esperada nueva novela de David Trueba tras Saber perder, que se alzó con el Premio de la Crítica en 2008.
   Me gusta David Trueba. Si soy sincera, nunca lo nombro cuando hablo de escritores favoritos pero la verdad es que siempre que me encuentro con él en algún libro, me gusta lo que leo, me gusta cómo me lo cuenta, me gusta la historia, me encantan los personajes y me quedo muy tocada con sus reflexiones.
    En este caso, me han llamado mucho la atención las referencias al paisaje, a los jardines (el protagonista, Berto, diseña jardines), a la arquitectura y a cómo, hoy en día, parece que la televisión o la pantalla del móvil han sustituido al placer de contemplar un bello paisaje, urbano o rural. De igual modo, también me han parecido interesantes las reflexiones sobre el amor, la edad, la belleza, el tiempo o la diferencia entre idiomas y lo que supone para quien los habla.
   Y la reflexión sobre el desamor, uno de los grandes temas de esta novela. Aunque se trate de un desamor bastante plácido (dentro del dolor que suele causar) y tratado con unos toques de humor e ironía que le restan dramatismo pero, a cambio, (creo yo) le dan mucha humanidad.
   Se trata de una novela tranquila, que cuenta hechos cotidianos, pequeños, habituales pero que me ha enamorado tanto por el tratamiento de esos hechos (¡ay lo que me gusta a mí que lo malo se lleve con humor!) como por ese estilo (franco, sencillo, llano pero trabajado) de David Trueba.
   Nuevamente he encontrado en sus libros a gente normal a la que no le pasan cosas más graves de las que nos podrían pasar a ti o a mí. Pero me sigue fascinando la humanidad, la cercanía y la empatía que Trueba pone en ellos.
   Y me ha encantado el final. Un final luminoso que da sentido a la historia y, sobre todo, al título. Y que dice tanto en una sola palabra. Muy sugerente y poético. 
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Autores de la A a la Z: T 26/26

lunes, 19 de diciembre de 2016

"Reencuentro", de Fred Ulhman: una novela que es un flechazo



Título: Reencuentro
Autor: Fred Ulhman
Editorial: Tusquets
Género: novela corta, histórica
Páginas: 128
Publicación: 01/01/1987
ISBN: 978-84-7223-241-9

   Dos jóvenes de dieciséis años son compañeros de clase en la misma selecta escuela de enseñanza media. Hans es judío y Konradin, un rico aristócrata miembro de una de las más antiguas familias de Europa. Entre los dos surge una intensa amistad y se vuelven inseparables. Un año después, todo habrá terminado entre ellos. Estamos en la Alemania de 1933, y, tras el ascenso de Hitler al poder, Konradin entra a formar parte de la fuerzas armadas nazis mientras Hans parte hacia el exilio. Tan sólo muchos años después, instalado ya en Estados Unidos, donde intenta olvidar el siniestro episodio que los separó amargamente, y en principio para siempre, «reencuentra» Hans, en cierto modo, al amigo perdido. Esta pequeña obra maestra resurge hoy con la misma capacidad de conmover que cuando se publicó por primera vez en 1960. Su repentino e inesperado enorme éxito le ha merecido ser finalmente traducido y leído en el mundo entero.

   ¡Cuánto me gustan las novelas que no son lo que parecen! Esas que parece que están contando una cosa y, en realidad, te están queriendo decir otra. O esas en las que el final cambia la perspectiva de todo lo leído, o de una parte. O de un personaje. O de una historia. Esta es una de esas novelas. Es corta y certera y tiene un final tan impactante que no he podido dejar de compararla con un flechazo: raudo y directo al corazón. 
   Llegué a ella gracias a Alejandra, mi bibliotecaria de cabecera, tras preguntarle por un libro cuyo autor tuviera un apellido que empezara por U (una de las letras que más me cuesta encontrar siempre para el Reto Autores de la A la Z; elegir a Unamuno todos los años... no es plan). "¿Que no has leído a Ulhman??!!!", me dijo, sorprendida. "Pues tienes que hacerlo. Ya verás". Y ya he visto. ¡Vaya si he visto!
    La narración en primera persona nos va descubriendo el universo de Hans, un judío alemán, en la Alemania de 1933. Tímido y reservado, Hans no tiene muchos amigos así que cuando llega Konradin, nuevo en la escuela y casi tan apocado como él, ve en él la posibilidad de hacer un amigo. Y así es. La primera parte de esta corta novela nos descubriendo la relación que irá naciendo entre ambos. A base de retazos y de episodios, Hans nos va contando los encuentros (y algunos desencuentros) con su nuevo amigo.
    La segunda parte, sin alejarse de lo personal, de la intrahistoria de los dos amigos, abre la puerta a la Historia con mayúsculas. Y, así, el ambiente prebélico, la ideología nazi, la incredulidad de los judíos ante lo que estaba por venir... se va colando en las páginas de la novela, llenándola de un contenido bien diferente.
    Finalmente, hay una tercera parte, muy breve, que casi funciona como epílogo, en el que Hans cierra la historia, años después, y nos desvela el final de muchos de sus amigos, la trayectoria de sus padres y, claro está, la de él mismo. Y en ese cierre, concretamente, en la última frase (así que no te aconsejo que la leas si eres de los que le echa un ojo al último párrafo de un libro cuando lo está leyendo) está el dardo, la flecha, el puñal que se clava en el corazón y en la conciencia y que le da un nuevo sentido a lo leído.
   Me ha encantado el ritmo de la novela, suave y lento, como si no pasara nada, y ese final que rompe toda la percepción que el lector tenía de ella. El autor consigue que te confíes en esa historia de amistad que avanza al mismo ritmo pausado que la propia narración y, aunque el título (ese reencuentro que va pesando en la historia como una losa, porque no sabes cuándo, ni dónde, ni en qué condiciones se va a producir, a pesar de que intuyes que tendrá lugar y que será importante porque, si no, ¿a qué viene el título de la novela?) va condicionando de alguna manera la lectura, no te prepara para lo que llegará al final. Así que la sorpresa y, diría yo, la conciencia, la reflexión, la hora de las preguntas y de las respuestas del propio lector, se abren justo cuando se cierra el libro.
   Esto no quiere decir que no haya reflexión a lo largo de sus páginas. El lector, conocedor de la historia (o, mejor dicho, de la Historia), va hilando sus propias sensaciones y pensamientos a medida que va leyendo las vivencias (tan normales, tan alejadas de los titulares, tan humanas) de los personajes. Pero el narrador (y, por lo tanto, el autor) no siembran la lectura de comentarios ni de reflexiones a posteriori, como sí ocurre en otras novelas. Esos comentarios tipo "no sabía que aquella amistad cambiaría su vida para siempre", que pretenden fomentar la intriga pero que a veces llegan a ser agotadores, no aparecen aquí. Y, la verdad, creo que no los necesita. Creo que Ulhman considera que el lector es lo suficientemente inteligente como para ver esos comentarios que podrían haber estado donde no hay más que narración e argumento.
   Así pues, me ha encantado esta pequeña historia que es tan grande. Esta pequeña historia que parece inocente y no lo es en absoluto. Esta novela corta que humaniza una parte de la Historia y que nos habla de los seres pequeños, de las personas que protagonizaron sus capítulos (para bien y para mal) pero nunca serán recordados, que nunca aparecerán en las enciclopedias. Esos seres pequeñitos que vivieron y sintieron, que quisieron y que sufrieron.
  Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Olvidados: 29
  •  Reto Autores de la A a la Z: U 25/26

jueves, 18 de agosto de 2016

"El celoso extremeño", de Miguel de Cervantes: una advertencia sobre el peligro de los celos extremos



Título: El celoso extremeño
Autor: Miguel de Cervantes
Editorial: Bruño
Género: novela corta
Páginas: 60
Publicación: 1991
ISBN: 8421614762

 Publicadas en Madrid en 1613, las “Novelas ejemplares” pertenecen al periodo en que la madurez creadora de Miguel de Cervantes (1547-1616) alcanza su expansión plena y abren, junto con el “Quijote”, el camino a la literatura moderna. Versión realista del entremés “El viejo celoso”, “El celoso extremeño” es un magistral tratamiento de las consecuencias que acarrean los matrimonios desiguales entre viejos caducos y mujeres jóvenes y lozanas, que ofrece una opción distinta al rígido y bárbaro código del honor matrimonial imperante en otras obras de la época.
   Me he propuesto ir, poco a poco, poniéndome al día con la obra completa de Cervantes, así que cuando Carmen y amig@s propuso el reto de leer las Novelas Ejemplares a lo largo del año, me apunté sin dudarlo. Elegí El celoso extremeño y aquí estoy para comentar mis impresiones.
    Lo primero que he de decir es que es una novela corta que se lee muy bien. Además, la edición que he utilizado (la que encontré en la biblioteca, antigua pero muy práctica, de Bruño y comentada por Eugenio Alonso Martín) me ha ayudado mucho en cuestión de vocabulario y a la hora de hallar significado a expresiones ya en desuso que podrían complicar la lectura. La propia extensión de la obra (60 páginas; en esta edición se acompaña de Rinconete y Cortadillo y El licenciado Vidriera, además de diferentes estudios y análisis) también favorece la rápida lectura de la misma.
    Agudo e incisivo (como siempre), Cervantes nos propone aquí la reflexión sobre los matrimonios desiguales en edad. Un hombre de 68 años se casa con una jovencita de "trece o catorce años" (página 185), hija de una familia noble pero pobre que acepta con gusto la dote a cambio de semejante enlace. Inocente e infantil, Leonora vivirá encerrada en su casa, por orden de su marido, en un hogar que más parece una clausura que una auténtica residencia marital. 
    Y es que, quizá por la diferencia de edad o tal vez por la propia personalidad del marido, el matrimonio saca a relucir los celos extremos del protagonista de esta novela corta. Y he aquí el auténtico tema de reflexión de la obra: los celos hacen más daño que la libertad y no garantizan un amor más profundo ni más prolongado. Más bien al contrario.
    Cervantes arma la trama de esta novela ejemplar (ejemplar tanto en la forma -novedosa en aquella época- como en el contenido) de manera sólida y nos propone un nudo en el que entran en juego algunos de los elementos más característicos de la literatura de la época: las amas no confiables, el engaño, las malas artes de algunos, los malos entendidos... Hasta que el dramático final ayuda a fijar la moraleja: ni estos matrimonios desiguales funcionan ni los celos son buenos consejeros.
    Así pues, aunque corta, Cervantes nos ofrece en este novela uno de los mejores ejemplos de su prosa certera, de su capacidad de hacer reflexionar al lector y su don (casi mágico) a la hora de crear personajes. Personajes honestos, complejos y llenos de riqueza que, aunque más simplificados sus caracteres aquí que en otras novelas más largas (por la longitud de la obra pero también por los valores que encarnan cada uno de ellos), representan a la perfección al ser humano, sus virtudes y sus taras.     
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 74/100
  •  Reto Cervantino: 1
  •  Reto Olvidados: 23

viernes, 4 de marzo de 2016

"El reverso de los demás", de Kaouther Adimi: una mirada caleidoscópica sobre el ser humano y su soledad

  Rescato hoy la reseña de una novela corta pero muy impactante que leí hace unos meses para Anika entre Libros  y que también sirve para reflexión sobre la familia, al hilo del mes temático planteado por Libros que hay que leer.

El reverso de los demás
Título: El reverso de los demás
Título Original: (L'envers des autres, 2011)
Autor: Kaouther Adimi
Editorial: Xordica Colección: Carrachinas
Copyright:
© Actes Sud, 2011
© Kaouther Adimi, 2011
© Xordica Editorial, 2015
Traducción: Aloma Rodríguez
Edición: 1ª Edición: Octubre 2015
ISBN: 9788416461011
Tapa: Blanda
Etiquetas: drogas, amistad, arte, conflicto cultural, drama, novela dramática, libros premiados, novela, novela corta, novela dramática, relaciones sociales, universidad, literatura argelina, Argel, matrimonio, locura, maternidad, parejas, sociedad árabe, soledad, vecinos, estudiantes
Nº de páginas: 96


Argumento:

Adel, Yasmine, Kamel, Sarah, Tarek, Hamza, Mouna y Hadj Youssef comparten vecindario pero no vivencias. Sí, se relacionan entre ellos, como familia, amigos o vecinos que son, pero no profundizan en esas relaciones, no muestran lo que realmente cuece en sus interiores, no comparten sus problemas, sus preocupaciones, sus miedos. Excepto con el lector, quien sí podrá comprobar cómo es su interior, su reverso, y el reverso de los demás.

Opinión:


  Entrar en este libro es como abrir la puerta a una sala llena de gente que charla, sonríe, bebe, fuma, brinda, interactúa con los demás... pero que en el fondo ha construido una enorme muralla a su alrededor para que nadie entre en su vida más íntima, para que nadie intuya (a veces ni siquiera por unas ojeras o una mala cara) los dramas que habitan dentro de esa muralla. A través de un relato caleidoscópico y polifónico, Kaouther Adimi nos va mostrando el reverso de cada uno de ellos y descubrimos, así, cuáles son sus temores reales, sus problemas, sus vivencias.
  Todos los personajes (y son muchos, sobre todo para un relato tan corto) tejen relaciones con los demás (son familiares, novios, amigos o vecinos) pero no dejan que esa red les acompañe, les acoja, les consuele. De este modo, la sensación que una tiene al leer la obra es la de la terrible soledad del ser humano, el aislamiento al que nos enfrentamos bien por no saber o no querer o no poder abrirnos a los demás cuando los problemas anidan en nuestro interior o bien por no haber logrado ser escuchados, vistos o sentidos por quienes tenemos alrededor. Da la impresión, pues, de que cada uno de los personajes es una isla que va chocando con los demás pero sin encontrar consuelo ni compañía a ese aislamiento voluntario u obligado.
   Uno a uno, los personajes que van desfilando por la obra nos van narrando en primera persona lo que realmente bulle dentro de las fronteras de su cuerpo y nos hablan de la distancia que ponen con respecto a los demás. Así, vamos descubriendo a un Adel amedrentado, lleno de miedos y remordimientos, que se mueve en un mundo de droga y violencia; a Yasmine, su hermana, insatisfecha y manipuladora; a Mouna, la niña con bailarinas de colores que no encaja ni en su colegio ni en su familia; a Sarah, su madre, obsesionada con pintar en un intento, quizá, por transmitir todo lo que lleva dentro; a Hamza, su marido, loco o cuerdo, enloquecido por un amor que no resultó ser como esperaba; a Tarek, un adolescente encanecido a fuerza de esperar al padre que se fue; a la madre, que se culpabiliza por el estado en el que se encuentran sus hijos y que no acaba de comprenderles ni, quizá por ello, de apoyarles; o a Hadj Youssef, un vecino que compra la belleza de jovencitas pobres universitarias a cambio de besos, afecto y amor.
   Además de narrar sus vivencias en primera persona, Adimi opta por emplear constantemente tiempos verbales presentes que actualizan cada una de esas historias  y que nos meten de lleno en ese momento de crisis, de incertidumbre, de soledad que están viviendo los personajes. Compartimos, así, con ellos, ese punto decisivo en sus vidas del que no conocemos cómo termina, cómo es superado, si es que lo es en algún momento. La autora consigue de esta manera transmitir la sensación de inestabilidad, de fugacidad, típica del ser humano, siempre en evolución, a la vez que ahonda en esa reflexión sobre lo poco que conocemos a los demás, sobre el escaso tiempo que dedicamos a conocer a quienes tenemos al lado.
   Junto a esta reflexión, Adimi nos abre la puerta a otras reflexiones y sensaciones como el engaño del amor y el matrimonio, los sueños frustrados, la ausencia de futuro, los remordimientos tras una equivocación, la falta de valores o el choque cultural entre occidente y el mundo árabe.
  Y todo ello con una voz propia, la de la escritora argelina afincada en París Kaouther Adimi, quien con esta, su primera novela, obtuvo Premio Vocación 2011. Una autora a la que habrá que seguir muy de cerca, tanto por la forma de contar (sensitiva, impresionista, delicada pero al mismo tiempo brutal) como por lo que cuenta.
   Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

viernes, 5 de febrero de 2016

"Y tú no regresaste", de Marceline Loridan-Ivens: dura, breve, intensa e imprescindible

  En cuanto vi este libro entre las novedades para reseñar para Anika entre Libros supe que me iba a gustar. Pero no sabía que me iba a enamorar y a golpear hasta los extremos que lo hizo. Dura... pero una de mis mejores lecturas de 2015. Sin duda.

Y tú no regresaste
Título: Y tú no regresaste
Título Original: (Et tu n'es pas revenu, 2015)
Autor: Marceline Loridan-Ivens
Editorial: Salamandra Colección: Narrativa Salamandra


Copyright:
© Éditions Grasset & Fasquelle, 2015
© Ediciones Salamandra, 2015
Traducción: José Manuel Fajardo
Edición: 1ª Edición: Septiembre 2015
ISBN: 9788498387117
Tapa: Blanda
Etiquetas: autobiográfica, basada en hechos reales, campos de concentración, epistolar, supervivientes, genocidio, exterminio, holocausto, nazismo, judíos, literatura francesa, novela, Birkenau, Auschwitz
Nº de páginas: 96



Argumento:

  En segunda persona y con todo el desgarro de una hija cuyo padre nunca regresó de Auschwitz, Marceline Loridan-Ivens indaga en esta novela corta en las heridas que quedan abiertas para siempre y en las consecuencias del genocidio nazi, tanto para quienes estuvieron allí como para quienes tuvieron familiares en los campos. Volvieran o no volvieran.


Opinión:


  Tiene mucha razón la primera frase de la sinopsis que la editorial ha colocado en la contraportada de este libro: hay libros que se quedan en nosotros, que nos dejan una marca en el alma o en el corazón o en la cabeza que no se borrará ni se olvidará por mucho tiempo que pase. Y este es uno de esos libros, una de esas obras capaz de conmoverte hasta lo más profundo pero, al mismo tiempo, hacerte pensar, hacer que reflexiones sobre un pasado que sí, pasó, pero cuyas consecuencias aún seguimos viviendo.
  Escrito en segunda persona, como una larga carta que la autora escribe a su padre, esta novela tan corta como intensa, nos devuelve al horror de los campos de concentración y de exterminio. Tanto Loridan-Ivens como su padre fueron capturados y llevados a Auschwitz (él) y a Birkenau (ella), dos campos tan cercanos que muchas veces se consideran uno solo, el mayor de todos, pero lo suficientemente separados como para no saber nada el uno del otro o para sufrir el tremendo castigo que conlleva la alegría mostrada por un encuentro fortuito.
  Sin recrearse en el horror, con un tono emotivo pero no victimista, Loridan-Ivens va desgranando su experiencia como judía capturada, explotada, sometida. El hambre, las constantes humillaciones, la vivencia de la muerte como algo cotidiano, la incertidumbre de no saber de tu familia, ni si quiera qué va a ser de ti; la frustración, pequeños guiños de complicidad y la falta absoluta de humanidad de quienes los retuvieron son algunas de las cuestiones ineludibles que salen a colación en este texto. Cuestiones que ya han sido abordadas en otros libros y otras novelas pero que aquí, quizá por la concentración expresiva, por la intensidad de lo contado, por la contención de sentimientos o por ser la visión de una chica de quince años que sobrevivió, se hacen más profundas, más impresionantes.
  Loridan-Ivens no se centra solo en compartir con su padre ausente sus vivencias en los campos nazis sino que también analiza el después, lo que ocurrió una vez que ella volvió a casa y su padre no, cómo se lo tomaron su madre y sus hermanos, con qué cargas ha tenido que convivir día a día por ser una superviviente del holocausto que regresó a casa sin el padre con el que se la llevaron. Dibuja, así, el perfil de una familia que nunca se sobrepuso al exterminio y que nunca perdonó o superó o logró reponerse de la falta del padre. La autora reflexiona, de este modo, sobre el día después, el año después… la vida después de algo así y lo hace desde una óptica personal (su propia experiencia) pero también extrapolable a otras muchas personas que vivieron un infierno como aquel.
  Y, sin embargo, y a pesar del dolor, de las emociones, del horror, de la rabia y de la incomprensión, creo que el fondo de esta novela corta es alegre. O, por lo menos, optimista. Pasó, sí, y  nunca lo podremos olvidar pero, como dice Loridan-Ivens al comienzo del relato, "a pesar de lo que nos pasó, yo he sido una persona alegre […]. Alegre a nuestra manera, para vengarme de estar triste riéndome de todos modos". Una actitud que queda por escrito en las primeras líneas de este relato pero que también queda plasmada en la forma de vivir que se descubre a lo largo de sus páginas y en la fotografía que ilustra la biografía de la autora, una fotografía que muestra una sonrisa como pocas, una sonrisa tremendamente feliz. Una sonrisa que, tal vez, es patrimonio exclusivo de quien sobrevivió a pesar de todo y de quien le da una bofetada al dolor y a la humillación con la fuerza de la alegría.

   Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

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