Esta semana estoy leyendo un novelón. Pero un novelón de verdad: bien escrito, con una historia que atrapa, que hace pensar, que nos recuerda el pasado que no debemos olvidar y que habla de lo que suponen los libros para el ser humano. Ya me falta poquito para acabar y me da pena porque estoy disfrutando mucho mucho mucho de esta bibliotecaria que comienza así:
BBF#12
Auschwitz-Birkenau, enero de 1944
Esos oficiales, que visten de negro y miran la muerte con la indiferencia de los enterradores, ignoran que, sobre ese fango oscuro en el que se hunde todo, Alfred Hirsch ha levantado una escuela. Ellos no lo saben, y es preciso que no lo sepan. En Auschwitz la vida humana vale menos que nada; tiene tan poco valor que ya ni siquiera se fusila a nadie porque una bala es más valiosa que un hombre. Hay cámaras comunitarias donde se usa gas Zyklon porque abarata costes y con un solo bidón puede matarse a centenares de personas. La muerte se ha convertido en una industria que sólo es rentable si se trabaja al por mayor.. (“La bibliotecaria de Auschwitz”, Antonio G. Iturbe)
Impresionante. Así que debo dar las gracias de todo corazón a O Meu Cartafol y Momentos de Silencio Compartido por embarcarme en esta lectura conjunta que tanto y tanto y tanto me está gustado. Una lectura que duele y que seduce a partes iguales.
Nos seguimos leyendo.
