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viernes, 21 de abril de 2017

"El jurado número 10", de Reyes Calderón: una novela judicial con un tono diferente




Título: El jurado número 10
Autora: Reyes Calderón
Editorial: Booket
Género: novela judicial, intriga
Páginas: 512
Publicación: 03/04/2014
ISBN: 978-84-270-4107-3

 Los integrantes de un modesto despacho de abogados de provincias se verán envueltos, sin quererlo ni desearlo, en un caso que les supera totalmente: drogas de diseño, blanqueo de capitales y corrupción a gran escala…  Efrén Porcina, un tipo encantador que ronda los ciento treinta y ocho kilos, sigue una dieta por internet y lleva una vida tranquila, y su única socia, Salomé, una secretaria cuando menos particular que cambia de novio cada dos por tres, junto con la inestimable ayuda de un ex policía borrachín, serán los encargados de arrojar luz y buscar la verdad en un intrincado caso con ramificaciones internacionales.  Las vidas de unos y otros estarán  pendientes del acierto de un juez, la cordura de un jurado popular y el misterioso jurado número diez…
   Tenía ganas de leer esta novela desde que Reyes Calderón ganó el Premio Abogados de Novela en el año 2013 con ella. Lo que no me esperaba es que fuera a ser tan diferente. Esperaba la típica novela de abogados, seria, llena de juegos verbales, argumentos y contrargumentos, con sus trucos sucios y sus manipulaciones psicológicas... y, bueno, algo de eso hay, claro está, pero el tono es tan distinto a lo que yo había previsto que al principio me descolocó un poco. Aunque como yo no tengo ningún problema con la ruptura de las convenciones genéricas (es más, me encantan), pronto me metí en la historia y la disfruté con el placer que dan las sorpresas inesperadas.
    Lo primero que cautiva de esta novela (por lo menos a mí; hay quien ha visto en este recurso una forma un poco tramposa de acercar la trama al lector, según he leído en las opiniones de Goodreads) es que el protagonista tiene voz propia, habla en primera persona y se dirige a una segunda (¿el lector? ¿Un narratario desconocido? Hasta el final no se sabe la verdad) con un tono muy muy particular. Y es que Efrén Porcina tiene una voz tan personalísima como su nombre. 
   Una voz que nos va guiando por los acontecimientos que se nos van describiendo en una novela que empieza fuerte, con una muerte que mete de lleno a Efrén y a su socia en un caso lleno de ramificaciones y malos malísimos. Así, la trama nos va desvelando las aventuras y desventuras de los miembros de este peculiar bufete de abogados y sus desencuentros con lo peor del mundo del hampa.
   Esta trama se va desarrollando (con ritmos muy desiguales, cierto es) en dos partes bien diferenciadas. La primera de ellas nos presenta una novela de intriga que se acerca un poco al thriller en cuanto a ritmo rápido y cantidad de sucesos que tienen lugar en sus páginas. En la segunda parte, en cambio, la obra muta en novela judicial y va presentando frente a nuestros ojos un juicio con todo lujo de detalles. Aunque el interés no decrece, sí es cierto que el ritmo y la intriga en esta segunda parte son mucho menores y que, hasta cierto punto, se hace un poco larga.
    Sea como fuere, lo que más me ha gustado de la novela es el contrapunto, entre cómico y paródico, con el que Calderón subvierte el género judicial tal y como lo conocemos. Un contrapunto que se nota tanto en los personajes (antihéroes totales, aunque con una serie de complejos, débitos y dilemas morales que me han hecho reflexionar mucho y que me ha encantado encontrar en una novela) como en el tono del narrador; un tono coloquial, directo, irónico y hasta en ocasiones sarcástico que, creo, retrata muy bien a Porcina pero también le da un aire muy fresco a la novela. Mientras leía la obra (o, más bien, mientras escuchaba a Efrén contarme la historia, porque al final esa es la sensación que transmite este narrador) pensaba en Eduardo Mendoza y en Los misterios de Madrid, de Antonio Muñoz Molina.
    Y por debajo de ese tono coloquial, ese enfoque que desdramatiza el mundo de los abogados y esa carga irónica, paródica y cómica, Calderón no olvida plantear cuestiones de interés como la corrupción policial, la falta de autoestima, los valores que se transmiten de padres a hijos, la catadura moral de cada uno, dónde queda nuestra ética personal en determinados momentos, qué estamos dispuestos a hacer por lograr nuestros objetivos (personales, profesionales o amorosos) o qué tipo de justicia merecen según qué delitos.
    Así pues, me ha sorprendido gratamente esta novela de la que esperaba algo totalmente diferente pero que me ha encantado que se cruzara en mi camino. Y que incluyo en la Yincana Criminal, en la categoría que nos tocaba esta semana: novela en la que uno de los personajes es abogado.
     Nos seguimos leyendo.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros19/100
  •  Reto 25 españoles11/25
  •  Reto Mujeres Laureadas: 2/5
  •  Reto Autores de la A a la ZC 13/25
  •  Reto Yincana Criminal8/15
  •  Reto Leemos en Digital6/12

domingo, 31 de mayo de 2015

"El misterio de la cripta embrujada", de Eduardo Mendoza: una maravilla, se mire por donde se mire



Título: El misterio de la cripta embrujada
Autor: Eduardo Mendoza
Editorial: Seix Barral
Género: novela de suspense, detectivesca, humor, parodia
Páginas: 192
Publicación: 17/01/2006
ISBN: 978-84-322-1701-2

 
  La acción nos es relatada desde la perspectiva de un único narrador —el personaje principal, detective improvisado cuya creación es uno de los más felices hallazgos de la obra— y se halla comprimida en un marco temporal muy reducido en cuyo interior se encadenan los más inesperados e intrigantes acontecimientos.
  Leí esta novela cuando era muy muy jovencita (sé que en algunos institutos es, desde hace años, una de las lecturas obligatorias que los profesores eligen -y, la verdad, me parece un acierto-, pero no fue mi caso) y ya iba teniendo ganas de una relectura que me recordase lo mucho que me gusta Eduardo Mendoza y lo poco que he leído de él en comparación con lo mucho que disfruto de sus libros. Es verdad que tiene una bibliografía más que extensa y que haber leído tooodos sus libros es tarea prácticamente de una vida pero con este autor tengo la sensación de que he leído menos de lo que me gustaría. Y eso es imperdonable. ¿Reto para el año que viene? Le daré unas vueltas...
     Mendoza es capaz de construir una novela de intriga y suspense utilizando los elementos clásicos del género pero introduciendo ciertas transgresiones que logran introducir una veta de humor en el texto pero (y he aquí, para mí, uno de los grandes logros de la obra) sin romper el género, sin destruirlo. Es como una parodia seria, por decirlo de algún modo, una burla pero que no destruye, sino que suma y le da un giro muy interesante al género.
    De hecho, el propio autor cuenta en una nota explicativa en mi edición (el libro se publicó originariamente en 1979 y mi ejemplar es de 2010, decimoséptima reimpresión, que se dice pronto) que lo escribió uniendo dos preocupaciones/obsesiones/sucesos de aquel momento: por un lado, todo lo que estaba pasando en España, durante la Transición, momento histórico que él vivió en Estados Unidos; y, por otro, que acababa de leer una novela de Ross McDonald y se planteó escribir no tanto una parodia como un homenaje, eso sí, con su particular estilo y su forma de concebir la literatura. Y así nació esta novela que, según confiesa en la misma nota, terminó en una semana y que tanto le gustó escribir. Tanto que, a día de hoy, cuando le preguntan que de todas las novelas que ha escrito cuál es su obra más querida, todavía contesta (aunque sin hacer un feo a las demás, claro está) que esta.
     Y no es para menos. El misterio de la cripta embrujada nos presenta a uno de esos personajes inolvidables de la literatura española. Un personaje que ejerce de narrador y de improvisado investigador del caso, recién salido de una institución mental y metido de lleno en la investigación de una niña desaparecida en extrañas circunstancias en un colegio de monjas, tal y como ya ocurriera seis años antes. Un personaje sin nombre, histriónico, de rápida inteligencia y con una capacidad mimética y para adoptar personalidades diferentes asombrosa. Un personaje a caballo entre Lázaro de Tormes y Don Quijote, que bebe, pues, de la más alta tradición literaria española pero que la trenza con la tradición americana de las novelas policíacas y el halo de las novelas de misterio y terror de toda la vida. Y lo hace con maestría, con elegancia y sin que nada chirríe. Un hallazgo, pues.
    Ese personaje es clave para el humor de la obra junto a algunas situaciones disparatadas y, sobre todo, los nombres con los que Mendoza bautiza a otros personajes de la novela o los que utiliza el protagonista en sus numerosos cambios de personalidad. Un buen ejemplo de cómo un autor puede utilizar algo tan aparentemente banal como los antropónimos para mejorar el tono y la intención de la obra.
     Pero más allá del humor y de la trama detectivesca, el tercer gran pilar de la novela es el componente de crítica social que subyace en ella. Crítica social y también moral, si nos atenemos a las razones por las que desaparecen las chicas, asunto del que no voy a hablar porque no quiero destripar el misterio a nadie pero que pone el acento en la hipocresía y el valor (exagerado, diría yo) que algunos dan al dinero.
    Y por si todo lo dicho fuera poco, encima se lee muy bien. El ritmo es ágil; las escenas, trepidantes; el argumento, perfectamente tramado; los capítulos, cortos y la acción no da tregua. Y la guinda del pastel: el estilo de Mendoza, su pluma, su capacidad para armar novelas y para contarlas como solo él sabe hacerlo.
     En definitiva, un capricho, una chuchería literaria que se disfruta con glotonería pero que, además, alimenta. Poco más se puede pedir.
     Nos seguimos leyendo.



   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Libros Olvidados: 2 
 

miércoles, 27 de mayo de 2015

"Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre", de Belén Barroso: un libro divertido lleno de sarcasmos y guiños

http://www.planetadelibros.com/confesiones-de-una-heredera-con-demasiado-tiempo-libre-libro-188951.html


Título: Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre
Autora: Belén Barroso
Editorial: Espasa
Género: novela, metaliteratura, humor
Páginas: 320
Publicación: 3/3/2015
ISBN: 978-84-670-4341-9

 Querida lectora, lector, o dependiente de la librería que está colocando el libro:   ¿Eres tú una de esas miles de personas que se emocionan cuando se habla de tacitas de té, vestidos de corte imperio y damas de compañía? ¿Te gustaría tener una tenacilla para los rizos y poner «Mr. Darcy» en todas las hojas de tu carnet de baile? ¿Dónde se podrá encontrar hoy en día un carnet de baile? ¿Y un Mr. Darcy?  ¿Qué te parecería entonces una historia que transcurre en Pasley Manors, una mansión en medio de la campiña inglesa (¿dónde si no?), protagonizada por una joven y rica heredera que ahora mismo está escribiendo una carta sentada frente a la ventana, a través de la cual cree vislumbrar su futuro y al lechero aguando su mercancía?  Aquí la tienes, servida, por supuesto, en bandeja de plata abrillantada hasta hacer daño en los ojos por el imponente mayordomo de Pasley Manors. Gracias, Branson, eso es todo, puede retirarse.
   Soy de esas personas que piensan que es infinitamente más difícil hacer reír que hacer llorar, pero que cuando uno consigue despertar una sonrisa, una risa o una carcajada la sensación es única y hay una conexión realmente especial entre el que ríe y quien le ha hecho reír. Por eso me gusta mucho hacer reír cuando cuento un cuento y recurro al humor como una estrategia mágica que me permite meterme el público en el bolsillo, aunque solo sea durante unos segundos. Y por eso también no suelo leer novelas de humor, porque me parece tan difícil conseguirlo que al final muchos de estos libros que pretenden hacerte reír y  no lo logran me resultan vacíos, sosos. Ojo, no estoy diciendo que yo sea una maga del humor y consiga lo que otros no logran con solo mover mi varita mágica. Lo que estoy haciendo es valorar a quienes lo consiguen, porque sé cuánto cuesta.
    Todo este rollo para decir que Belén Barroso es de las que lo consiguen. Ha logrado escribir una obra divertida, amena, fácil de leer y francamente entretenida, recreando el universo de las novelas de Jane Austen y su época. Así pues, la Inglaterra de la Regencia protagoniza esta sarcástica parodia llena de guiños, de humor... y de mala leche.
     Por cierto, esa es la razón por la que la incluyo en el mes de la metanovela: no hay muchas referencias explícitas a esta literatura pero sí hay un afán por mimetizarse con ella, por recrearla y por parodiarla. Creo que las referencias son muy sutiles y hace falta conocer a fondo ese género y sus autores para darse cuenta; o sea que no dice "Como diría Jane Austen" o "como el personaje de Emma"... pero la cercanía a esas obras está ahí, en la caracterización de determinados personajes, en la similitud de alguna trama o escena, en algún nombre...   Elzbieta Sklodowska habla en su La parodia en la nueva novela hispanoamericana (1960-1985) de varias opiniones de críticos sobre si la parodia es un tipo de metaliteratura o no. Para algunos lo es mientras que para otros no está tan claro. Yo creo que para parodiar una obra literaria hay que conocer sus mecanismos, sus técnicas narrativas, sus clichés, la construcción de sus personajes, la manera de presentarlos, la forma que se le da a los diálogos... Y no solo conocerlo, hay que trabajarlo hasta conseguir darle la vuelta y lograr humor donde antes solo había seriedad. Es lo que hizo Cervantes con los libros de caballerías. Es verdad que el lector puede no percibir esa reflexión del autor sobre el género pero sí percibe la parodia, así que creo que, aunque sea inconscientemente, es capaz de ver que las convenciones de un género se han roto en la obra paródica para generar humor.
     Y Belén Barroso lo consigue: logra meternos de lleno en el ambiente de aquellas novelas, plasmar sus personajes y diálogos y recuperar esos argumentos llenos de damas en busca en marido en bailes y reuniones sociales. Pero le da una vuelta de tuerca hasta conseguir que la ironía, la sátira e, incluso, el sarcasmo (a veces muy cruel) nos hagan ver ese ambiente de otra manera.
    El argumento se desarrolla a través de una serie de cartas de nuestra aburrida heredera a su "Querida Edwina"; cartas, no obstante, construidas al más puro estilo de los guiones de televisión que dejan los capítulos colgando de tremendos cliffhangers que te hacen volver al día siguiente. Con la excusa de la hora de llegada del cartero o del peso de la carta, las historias se van fragmentando en capítulos cortos que facilitan la lectura y que crean una suerte de misterio o intriga que choca con las vidas bastante planas de los protagonistas y que incide en esa sensación de parodia general.
    Planos son también los personajes, pero no en el mal sentido: en una obra como esta poco sentido tendrían personajes complejos, con una evolución extraordinaria y sesudas reflexiones sobre la vida o el ser humano. Lo que necesita una obra como esta son personajes arquetípicos que nos resulten fácilmente identificables con los clichés y estereotipo del género y que cumplan sus funciones: añadir un elemento de intriga, incrementar la burla, dar un toque de frivolidad o encarnar los papeles de galán y enamorada que pide el género.
    Creo, pues, que Belén Barroso sabe mezclar a la perfección los ingredientes necesarios para conseguir una parodia llena de humor y sarcasmo. Una obra que, además de divertida, es fácil de leer y muy entretenida y cuyo atractivo se completa con unas encantadoras ilustraciones de estilo vintage (como diría alguno de los personajes).
     Nos seguimos leyendo.


Agradezco a la editorial el envío de este ejemplar.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Autores Noveles: 2 
  

martes, 11 de diciembre de 2012

"Disparatado asesinato en el Upper East Side", de C. Pérez de Tudela: una comedia para pasar un buen rato


    Dicen los estudiosos que si por algo se caracteriza la novela de finales del siglo XX y principios del siglo XXI es por su heterogeneidad, su versatilidad y por la mezcla de géneros. Leyendo Disparatado asesinato en el Upper East Side una no puede por menos que darle la razón. Porque la novela de C. Pérez de Tudela mezcla comedia, chick lit, thriller y novela negra y, lo que es más, lo parodia todo, de modo que al final lo que tienes en las manos es una novela que no sabes cómo encasillar pero que te hace pasar un buen rato. Y eso, en los que tiempos que corren, siempre es de agradecer.
    La novela cuenta la historia de Daphne una mujer que, después de 20 años de estatismo, ensimismamiento y de defenderse del mundo (sobre todo de los hombres) con una durísima coraza que tiñe su vida de gris, se encuentra en pleno proceso de cambio. Dos hechos actúan como detonante de este drástico cambio: la aparición del antiguo amor que la dejó en ese estado casi catatónico, herida de muerte en lo que a sentimientos se refiere, y su posterior asesinato; y el encargo de hacer un reportaje sobre la afamada escritora de chick lit Marion Klein (guiño a una de las reinas del género: Marian Keyes. El Surimi para principiantes me pareció un golpe de efecto genial que da buena idea de lo que pretende, en el fondo, la obra). Ambos sucesos prenden la llama que dinamitará la vida de Daphne, que la llevará a convertirse en chica del momento, estrella de televisión, objetivo de los paparazzi, defensora de los derechos de los animales (o algo así) e investigadora privada en un bucle de acontecimientos fortuitos y surrealistas narrados con un ritmo trepidante.
    Es la propia Daphne la que nos cuenta qué va ocurriendo y lo hace en presente, lo que actualiza la historia y nos hace vivir lo que va sucediendo a tiempo real, metiéndonos de lleno en sus locuras. Sin embargo, tampoco la narración en primera persona y en presente es heterodoxa, porque Daphne comenta en un par de ocasiones algo que va a ocurrir, llamando la atención del lector sobre lo inusual de lo que va a suceder. Esta es otra de las características de la novela: las continuas apelaciones directas al lector, en este caso, lectores, puesto que Daphne nos reúne a todos los potenciales lectores alrededor de su relato, como si fuésemos una pandilla de amigos a la que cuenta sus aventuras y desventuras. Esta voz directa, estas advertencias, este juego con el lector es, para mí, uno de los elementos que sostiene la veracidad de la historia. Me explico: dicen los estudiosos que toda lectura es un pacto tácito entre el autor y el lector. Los géneros sirven, por ejemplo, para sentar algunas condiciones de ese pacto: no es lo mismo una novela realista que una novela fantástica, ni una novela romántica que una novela de misterio; si eliges un libro atendiendo al género, ya esperas unas determinadas características literarias que no esperarás en otro género. El autor, al incluir su novela en un determinado género, ya está sentando las condiciones del pacto. Tú, como lector, las aceptas y continúas o las rechazas y eliges otro libro. Y todo ello de manera implícita. Pues bien, en este caso, al mezclar géneros y convertirlos en parodias de sí mismos, el autor deja al lector ligeramente descolocado. Las reglas del pacto están por convenir. A priori, solo puedes hacerte una ligera idea de lo que te vas a encontrar o, en este caso, de los géneros que va a subvertir. Para mí, es la propia Daphne la que establece las condiciones del pacto: con sus apelaciones directas a los lectores, va marcando las pautas de la propia novela, sobre todo en cuanto a la verosimilitud de ciertas situaciones. La novela incluye escenas tan disparatadas y sucesos tan descabellados que el lector puede llegar a romper ese pacto por considerarlas inverosímiles. Sin embargo, la propia Daphne interviene y nos dice: "Sé que no os lo vais a creer, pero sucedió tal y como os lo cuento". La exageración o la falta de verosimilitud ya no recaen en el autor, sino en la propia protagonista. Y como estamos viendo que está atravesando una época alocada, trastabillada, impropia y vertiginosa de su vida, hasta nos creemos que en una etapa de caos así tales cosas puedan ser posibles. Sobre todo, todas juntas.
   Porque cosas... le pasan un montón. Todas juntas, todas arbitrarias, todas estrambóticas, todas disparatadas. Unas más reales, otras más inverosímiles... pero todas ellas dan a la novela ese aire de disparate que promete el título, ese humor que tanto ha gustado a muchos de los que han leído ese libro, este toque de fantasía en medio del caos.
   El autor (porque tras la misteriosa C. de la firma se esconde un hombre) disemina a lo largo de toda la novela guiños al chick lit y aledaños (la revista de moda y los personajes de Josh y Ashley me han hecho pensar en la serie de televisión Uggly Betty, además de, por supuesto, a El diablo viste de Prada), además de innumerables referencias a actores, series de televisión, novelas, personajes reales, firmas de moda, restaurantes y cafeterías... El chick lit es un género que me gusta pero que leo con cuentagotas, así que he captado algunos de esos guiños pero seguro que otros muchos se me han escapado. 
   De igual modo, echa mano de una serie de personajes estereotipados (la recepcionista descerebrada, el amigo gay, la cazafortunas, el personaje corrompido por el poder del dinero...) así como el recurso al engaño, a que las cosas no sean lo que parezcan, a la figura del tapado o algunos tópicos de la literatura y el cine romántico (como el corazón en el árbol, el baile de fin de curso, una boda que no puede faltar...). Todo ello (junto con las situaciones descabelladas, surrealistas, extremas y decididamente exageradas) potencia el tono general de comedia, de farsa y de parodia de la obra y va salpimentando una historia que, contada en otro tono, podría ser hasta un drama. 
   En definitiva, una novela muy divertida, ideal para pasar un buen rato y despejar la mente, que le da una vuelta al género chick-lit y, lo que es mejor, que promete regresar con un "asesinato algo embarazoso".
   Debo agradecer esta disparatada lectura a O Meu Cartafol. Ella es la culpable de que yo haya pasado un buen rato con esta novela, porque ella fue la que organizó un sorteo (que gané) y una lectura conjunta que me ha permitido conocer más opiniones sobre la obra. Ha sido posible gracias a las reseñas publicadas en diferentes blogs (reseñas que puedes encontrar aquí, además de la entrevista que Laky le hizo al autor)...y a los muchos comentarios que hemos ido publicando en Twitter a través del hashtag #leoycomparto. Gracias, chicas, por hacer que la lectura sea aún más divertida.
   Y acabo con una brevísima nota: la versión que yo he leído no era la definitiva y tenía bastantes errores. Pero he hablado con el autor y me ha confirmado que todo está corregido para su edición en papel. Así que la próxima edición estará perfecta. 
    Si quieres ir abriendo boca, puedes consultar toda la información sobre el libro (y mucho más) y leer los primeros capítulos en su página oficial: Liosylibros. 
   Nos seguimos leyendo.

Ficha técnica:

Título: Disparatado asesinato en el Upper East Side  
Autor: C. Pérez de Tudela 
Editorial: De momento, disponible en Amazon              Género: novela, novela romántica, chick lit                  Páginas: 429 (estimación)  
ASIN: B007L3D7JK
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