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viernes, 23 de diciembre de 2016

"Blitz", de David Trueba: una novela corta brillante como un relámpago

 http://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/blitz/9788433997906/NH_543


Título: Blitz
Autor: David Trueba
Editorial: Booket
Género: novela corta, contemporánea, romántica
Páginas: 176
Publicación: 01/02/2015
ISBN: 978-84-339-9790-6


  Blitz podría ser una tragicomedia romántica. Pero como ese género no existe, estamos invitados a ignorar las etiquetas y centrarnos de manera apasionada en la peripecia de los personajes. En especial de Beto, un joven arquitecto paisajista que llega a las costas de Múnich en medio de un naufragio vital y sentimental. Invitado a participar en un concurso que podría solucionar sus perspectivas de futuro, ha llegado acompañado por su novia. Pero, casi al instante, su estancia en Alemania se convertirá en una comedia humana. Bajo el destello de un relámpago, que es exactamente lo que significa la palabra blitz, tendrá que afrontar un cambio de vida y de ideales.
  Llena de emotivas instantáneas del amor perdido, bajo una escritura afilada por el sentido del humor, los personajes parecen deslizarse dentro de un reloj de arena. Porque será la reflexión sobre el discurrir del tiempo lo que conduzca al protagonista hacia una mujer de otra edad, Helga, en un encuentro intergeneracional que es el corazón del relato. Pegado a los pensamientos de Beto, el lector no dejará de preguntarse a cada momento por lo que le espera en la página siguiente. ¿Y ahora qué?
  La respuesta se esconde en esta narración destilada, la esperada nueva novela de David Trueba tras Saber perder, que se alzó con el Premio de la Crítica en 2008.
   Me gusta David Trueba. Si soy sincera, nunca lo nombro cuando hablo de escritores favoritos pero la verdad es que siempre que me encuentro con él en algún libro, me gusta lo que leo, me gusta cómo me lo cuenta, me gusta la historia, me encantan los personajes y me quedo muy tocada con sus reflexiones.
    En este caso, me han llamado mucho la atención las referencias al paisaje, a los jardines (el protagonista, Berto, diseña jardines), a la arquitectura y a cómo, hoy en día, parece que la televisión o la pantalla del móvil han sustituido al placer de contemplar un bello paisaje, urbano o rural. De igual modo, también me han parecido interesantes las reflexiones sobre el amor, la edad, la belleza, el tiempo o la diferencia entre idiomas y lo que supone para quien los habla.
   Y la reflexión sobre el desamor, uno de los grandes temas de esta novela. Aunque se trate de un desamor bastante plácido (dentro del dolor que suele causar) y tratado con unos toques de humor e ironía que le restan dramatismo pero, a cambio, (creo yo) le dan mucha humanidad.
   Se trata de una novela tranquila, que cuenta hechos cotidianos, pequeños, habituales pero que me ha enamorado tanto por el tratamiento de esos hechos (¡ay lo que me gusta a que lo malo se lleve con humor!) como por ese estilo (franco, sencillo, llano pero trabajado) de David Trueba.
   Nuevamente he encontrado en sus libros a gente normal a la que no le pasan cosas más graves de las que nos podrían pasar a ti o a mí. Pero me sigue fascinando la humanidad, la cercanía y la empatía que Trueba pone en ellos.
   Y me ha encantado el final. Un final luminoso que da sentido a la historia y, sobre todo, al título. Y que dice tanto en una sola palabra. Muy sugerente y poético. 
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Autores de la A a la Z: T 26/26

lunes, 19 de diciembre de 2016

"Reencuentro", de Fred Ulhman: una novela que es un flechazo



Título: Reencuentro
Autor: Fred Ulhman
Editorial: Tusquets
Género: novela corta, histórica
Páginas: 128
Publicación: 01/01/1987
ISBN978-84-7223-241-9

   Dos jóvenes de dieciséis años son compañeros de clase en la misma selecta escuela de enseñanza media. Hans es judío y Konradin, un rico aristócrata miembro de una de las más antiguas familias de Europa. Entre los dos surge una intensa amistad y se vuelven inseparables. Un año después, todo habrá terminado entre ellos. Estamos en la Alemania de 1933, y, tras el ascenso de Hitler al poder, Konradin entra a formar parte de la fuerzas armadas nazis mientras Hans parte hacia el exilio. Tan sólo muchos años después, instalado ya en Estados Unidos, donde intenta olvidar el siniestro episodio que los separó amargamente, y en principio para siempre, «reencuentra» Hans, en cierto modo, al amigo perdido. Esta pequeña obra maestra resurge hoy con la misma capacidad de conmover que cuando se publicó por primera vez en 1960. Su repentino e inesperado enorme éxito le ha merecido ser finalmente traducido y leído en el mundo entero.

   ¡Cuánto me gustan las novelas que no son lo que parecen! Esas que parece que están contando una cosa y, en realidad, te están queriendo decir otra. O esas en las que el final cambia la perspectiva de todo lo leído, o de una parte. O de un personaje. O de una historia. Esta es una de esas novelas. Es corta y certera y tiene un final tan impactante que no he podido dejar de compararla con un flechazo: raudo y directo al corazón. 
   Llegué a ella gracias a Alejandra, mi bibliotecaria de cabecera, tras preguntarle por un libro cuyo autor tuviera un apellido que empezara por U (una de las letras que más me cuesta encontrar siempre para el Reto Autores de la A la Z; elegir a Unamuno todos los años... no es plan). "¿Que no has leído a Ulhman??!!!", me dijo, sorprendida. "Pues tienes que hacerlo. Ya verás". Y ya he visto. ¡Vaya si he visto!
    La narración en primera persona nos va descubriendo el universo de Hans, un judío alemán, en la Alemania de 1933. Tímido y reservado, Hans no tiene muchos amigos así que cuando llega Konradin, nuevo en la escuela y casi tan apocado como él, ve en él la posibilidad de hacer un amigo. Y así es. La primera parte de esta corta novela nos descubriendo la relación que irá naciendo entre ambos. A base de retazos y de episodios, Hans nos va contando los encuentros (y algunos desencuentros) con su nuevo amigo.
    La segunda parte, sin alejarse de lo personal, de la intrahistoria de los dos amigos, abre la puerta a la Historia con mayúsculas. Y, así, el ambiente prebélico, la ideología nazi, la incredulidad de los judíos ante lo que estaba por venir... se va colando en las páginas de la novela, llenándola de un contenido bien diferente.
    Finalmente, hay una tercera parte, muy breve, que casi funciona como epílogo, en el que Hans cierra la historia, años después, y nos desvela el final de muchos de sus amigos, la trayectoria de sus padres y, claro está, la de él mismo. Y en ese cierre, concretamente, en la última frase (así que no te aconsejo que la leas si eres de los que le echa un ojo al último párrafo de un libro cuando lo está leyendo) está el dardo, la flecha, el puñal que se clava en el corazón y en la conciencia y que le da un nuevo sentido a lo leído.
   Me ha encantado el ritmo de la novela, suave y lento, como si no pasara nada, y ese final que rompe toda la percepción que el lector tenía de ella. El autor consigue que te confíes en esa historia de amistad que avanza al mismo ritmo pausado que la propia narración y, aunque el título (ese reencuentro que va pesando en la historia como una losa, porque no sabes cuándo, ni dónde, ni en qué condiciones se va a producir, a pesar de que intuyes que tendrá lugar y que será importante porque, si no, ¿a qué viene el título de la novela?) va condicionando de alguna manera la lectura, no te prepara para lo que llegará al final. Así que la sorpresa y, diría yo, la conciencia, la reflexión, la hora de las preguntas y de las respuestas del propio lector, se abren justo cuando se cierra el libro.
   Esto no quiere decir que no haya reflexión a lo largo de sus páginas. El lector, conocedor de la historia (o, mejor dicho, de la Historia), va hilando sus propias sensaciones y pensamientos a medida que va leyendo las vivencias (tan normales, tan alejadas de los titulares, tan humanas) de los personajes. Pero el narrador (y, por lo tanto, el autor) no siembran la lectura de comentarios ni de reflexiones a posteriori, como sí ocurre en otras novelas. Esos comentarios tipo "no sabía que aquella amistad cambiaría su vida para siempre", que pretenden fomentar la intriga pero que a veces llegan a ser agotadores, no aparecen aquí. Y, la verdad, creo que no los necesita. Creo que Ulhman considera que el lector es lo suficientemente inteligente como para ver esos comentarios que podrían haber estado donde no hay más que narración e argumento.
   Así pues, me ha encantado esta pequeña historia que es tan grande. Esta pequeña historia que parece inocente y no lo es en absoluto. Esta novela corta que humaniza una parte de la Historia y que nos habla de los seres pequeños, de las personas que protagonizaron sus capítulos (para bien y para mal) pero nunca serán recordados, que nunca aparecerán en las enciclopedias. Esos seres pequeñitos que vivieron y sintieron, que quisieron y que sufrieron.
  Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Olvidados29
  •  Reto Autores de la A a la ZU 25/26

lunes, 12 de diciembre de 2016

"Yo que tanto te quiero", de Marta Querol: buen cierre para una estupenda trilogía



Título: Yo que tanto te quiero
Autora: Marta Querol
Editorial: autopublicado
Género: novela contemporánea
Páginas: 448
Publicación: diciembre 2015
ISBN: 9781519565181

 Valencia, 1977. En España se celebran las primeras elecciones generales tras la muerte de Franco. Lucía, una niña de once años, no es ajena al nuevo torrente de ideas y manifestaciones culturales, pero tampoco a la ruptura del matrimonio entre sus padres, a sus engaños, traiciones y misterios. 
  Lucía narra la historia de su familia tras compartir la última guerra de Elena Lamarc, su madre. Es la primera de muchas otras que ahora le toca librar a ella convertida, a su pesar, en moneda de cambio entre sus padres y en el mayor peligro para los intereses de una ambiciosa mujer.
  A través de intrigas empresariales, traiciones familiares, celos, erotismo y una misteriosa carta como hilo conductor, Yo, que tanto te quiero nos pasea por la época fascinante y convulsa de la Transición con la música de los ochenta como banda sonora.
   Después de leer El final el ave fénix y Las guerras de Elena tenía muchas ganas de acabar esta trilogía y cerrar la historia. La verdad es que esta última entrega me ha parecido diferente a las demás no por la historia, que continúa de una novela a otra sino por el estilo y, sobre todo, por la elección de una primera persona narrativa (encarnada en Lucía, la hija de Elena Lamarc, protagonista de la trilogía) que aporta mucho a la novela pero también resta alguna cosas.
  ¿Qué aporta? Aporta un nuevo punto de vista. El narrador en tercera persona omnisciente de las dos entregas anteriores se esfuerza por hacernos llegar las historias de Elena y Carlos (los padres de Lucía) por separado, en el momento en el que se enlazan y cuando se vuelven a separar. Sí creo que Elena tiene mayor peso en toda la trilogía pero las dos ramas de este árbol quedan bien retratadas, tanto en lo que les ocurre, como en lo que sienten y piensan. Y también se esmera por hacernos llegar las vivencias de otros personajes importantes, como Vero, la segunda esposa de Carlos, y la propia Lucía, con lo que el resultado final es bastante equilibrado y casi diría ecuánime.
  Ahora, en esta tercera entrega, descubrimos una nueva perspectiva de la historia: la que nos brinda Lucía en primera persona. Así, descubrimos otros puntos de vista desde los que mirar a Elena y Carlos (¡y a Vero!) y, sobre todo, conocemos las consecuencias que tienen sus peculiares caracteres y las decisiones que van tomando en la vida.
  La narración de Lucía en primera persona también aporta cercanía, puesto que vemos a los dos personajes centrales a través de los ojos de su hija y de lo que ella siente respecto a ellos. Además de esta doble perspectiva, la elección de esta voz narradora nos permite también conocer a la propia Lucía, personaje importante en la segunda entrega pero que no había alcanzado todas sus posibilidades como tal. Ahora sí las alcanza: al tiempo que va creciendo y madurando (y sufriendo y amando y entendiendo), se va convirtiendo en protagonista absoluta de la historia. No en vano, en realidad esta es su vida: en esta tercera entrega nos cuenta su trayectoria, sus miedos, sus frustraciones, sus golpes, cuántas veces se ha levantado después de un envite del destino, sus logros... Pero, como no podía ser menos en esta saga familiar, su narración concluye cuando fallecen sus dos padres.
   Algo que ya sabíamos desde el primer libro. De hecho, el prólogo de aquel y el epílogo de este (como muy bien hace ver la autora en la nota final, en la que también explica, precisamente, por qué cambió de persona narrativa -y sus razones me parecen totalmente lógicas y justificadas. Y efectivas literariamente, diría yo-) son un todo, forman parte del mismo capítulo de la vida de esta saga familiar que llevamos casi diez años conociendo, queriendo y entendiendo.   
   A pesar de que me parece una buena voz narradora y de que alabo la decisión de la autora a la hora de decantarse por ella en esta tercera entrega, creo que sí que resta algo a la trilogía: al convertirse Lucía en protagonista y dueña de la historia, he tenido la impresión de que Elena se desdibujaba un poco. Ahora vamos descubriendo qué le va ocurriendo a través de los ojos de su hija, es decir, a través de lo que Lucía sabe, intuye, escucha o ve. Sí, lee sus diarios íntimos (y gracias a ellos y alguna conversación furtiva podemos seguir ahondando en el corazón de una mujer tan peculiar como Elena) pero creo que el lector que solo leyera esta entrega o que se acercara a toda la trilogía a través de este último libro se llevaría una imagen errónea de nuestro ave fénix.
   Porque Elena, no vamos a negarlo a estas alturas, es un personaje complicado. Es una madre muy difícil que siembra la reflexión sobre las personas que quieren y no saben demostrarlo, sobre quienes amargan (e incluso cambian para mal la vida de sus hijos) con su personalidad y sus propias inseguridades. Pero quienes conocemos a Elena de entregas anteriores la comprendemos, sabemos el porqué. No es que la justifiquemos (para qué engañarnos, Elena se convierte en un personaje insufrible en esta tercera entrega, cuando la vemos a través de los ojos de su hija) pero sí sabemos las razones que hay detrás de esa forma de ser.
    He de decir que también me ha dado mucha pena que Elena no haya aprendido a querer y, sobre todo, a ser querida en toda su vida. Es la sensación que he tenido al final: ha tenido amor pero no ha sabido disfrutarlo nunca, encerrada en sus propias inseguridades y en unos sentimientos negativos que no ha sabido arrinconar para disfrutar de los buenos momentos. Y para una mujer fuerte y un ejemplo en muchas cosas como ella, me ha parecido un tramo final quizá demasiado amargo. Pero creo que la vida es así, que hay personas que no aprenden a querer jamás; que la justicia poética de las novelas y las películas no siempre se da en la vida real y que hay personas que se quedan solas únicamente porque no han sido capaces de dejarse querer, de aceptar el amor de otros sin cuestionarse nada, sin pedir más de lo que dan, sin exigir compensaciones y sin medir cada paso dado por cada una de las partes para descubrir quién da más, quién quiere más (sobre todo porque quienes son así siempre piensan que quieren más y, por lo tanto, el amor del otro no es suficiente, nunca podrá serlo).
     Sí que me ha gustado retomar al personaje de Carlos, que creo que se quedó un poco más olvidado en la segunda parte. Aunque su trayectoria vital también es amarga y su final también deja el mismo regusto agridulce que el de Elena. Un personaje no menos complicado que ella y que exhibe en esta tercera entrega su cara más paternal y humana.
    Así pues, Querol mantiene buena parte de los elementos que más me gustaron en las obras anteriores (la profundidad de los personajes, la acción imparable, la fuerza de la personalidad de los protagonistas) y añade un punto de vista que unifica y cierra a la perfección una trilogía que merece la pena descubrir.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Autores de la A a la ZQ 24/26

viernes, 18 de noviembre de 2016

"La Galatea", de Miguel de Cervantes: una novela pastoril atípica

   En este año en que celebramos el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, he querido leer algunas de las obras del autor alcalaíno que aún tenía pendientes. Entre ellas estaba La Galatea, que reseñé para Anika entre Libros hace unos meses y que ahora traigo hasta el blog.
http://www.megustaleer.com/libro/la-galatea/ES0143878#


Título: La Galatea
Título Original: (La Galatea, 1585)
Autor: Miguel de Cervantes Saavedra
Editorial: Penguin clásicos Colección: Penguin clásicos
Copyright:
© De la introducción, edición y actividades: Florencio Sevilla Arroyo, 2016
© Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U., 2016
ISBN correspondiente a e-book
Edición: 1ª Edición: Febrero 2016
ISBN: 9788491052289
Tapa: Blanda
Etiquetas: clásicos, amor, literatura española, novela, novela de personajes, vida rural, égloga
Nº de páginas: 544

Argumento:

  Los caminos de varios pastores y pastoras se van cruzando a lo largo de la novela tejiendo un completo fresco sobre los diferentes tipos de amor, sus consecuencias, los actos que nos llevan a cometer, la alegría de ser correspondidos, el dolor del fracaso y hasta el escepticismo de quienes no creen en sus bondades.

Opinión:

  "La Galatea" fue la primera novela que escribió Miguel de Cervantes, allá por 1585. Una obra pastoril que, sin embargo, no se queda solo en lo meramente poético y en la simple expresión de los amores y desamores de los personajes que van apareciendo a lo largo de la novela, sino que se convierte en un auténtico tratado sobre el amor y las emociones que produce en el ser humano.
  Un tema recurrente en la producción de Cervantes. De hecho, algunas de las historias que se van entrelazando aquí aparecerán después en otras de sus obras, como el propio "Quijote". Hasta la estructura recuerda mucho a la primera parte de su gran novela: las historias de varios personajes se van entrelazando, casi a modo de cuentos entrecruzados o enmarcados (hay una trama principal en la que se van encajando otras), gracias a los encuentros de los personajes principales con los secundarios. Sin embargo, una diferencia es que aquí esas historias permanecen abiertas hasta el final, lo cual favorece la intriga de la obra.
  Así, podemos dividir la novela en tres grandes partes: la primera sería más narrativa, en la que se nos van presentando a los personajes y sus historias (pero estas se van dejando abiertas con la excusa de encontrarse a nuevos pastores que van contando sus cuitas); una segunda parte más reflexiva e incluso filosófica, en la que analizan los pormenores de las relaciones humanas, el valor del amor, de los sentimientos que provoca, etc.; y una última que retorna a la narratividad para dar fin a casi todas las historias de amor abiertas en la primera parte.
  Y digo a casi todas porque "La Galatea" es una obra inacabada. No porque Cervantes no finalizase esta entrega sino porque prometió (incluso en el último párrafo de esta novela, aunque luego lo haría también en otras obras, como en el "Quijote") desvelar el final de la historia de Galatea en una segunda entrega que nunca llegó a escribir.
Cervantes respeta las convenciones del género bucólico-sentimental y, así, sitúa a los personajes en plena naturaleza (en este caso, en las cercanías al Tajo) y les hace hablar y cantar sobre el amor, sus razones, sus consecuencias y sus emociones. De esta manera, la narratividad de la novela se ve constantemente enriquecida con la parte más poética de la obra: las muchas composiciones líricas que se incluyen en ella y que van dando voz a los diferentes pastores que nos vamos encontrando. Unas composiciones líricas que, como destaca Florencio Sevilla Arroyo (catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid encargado de esta edición y autor tanto de la rica introducción como de los útiles ejercicios finales), dan lugar a un repertorio métrico muy completo y con una diversidad llamativa. Así, caben entre lo meramente narrativo de esta obra coplas, canciones, octavas reales, liras, sonetos, sextetos, serventesios o endecasílabos, por poner algún ejemplo.
  El trabajo que lleva a cabo Sevilla Arroyo en esta edición resulta muy útil para cualquier lector tanto por lo que respecto a la introducción y las actividades finales de la obra, como por las numerosas notas a pie de página que incluye el texto cervantino; notas que nos permiten descifrar el significado de algunas palabras y expresiones pero que también conectan "La Galatea" tanto con la obra de Cervantes como con su época y las múltiples referencias que en ella encontramos.
  Sevilla Arroyo firma una introducción en la que se nos habla, por ejemplo, de la vida y obra del autor, de las opiniones que despertó la obra o de la propia novela en sí, entre otros datos e interés. E incluye, al final, una serie de actividades sobre la obra ("apoyos para la lectura", lo llama de forma más que acertada) en las que podemos encontrar prácticos estudios sobre la estructura, los personajes, los temas y, como se ha dicho, las composiciones poéticas, entre otros aspectos.
   No es fácil leer una novela tan alejada de la lengua, los gustos y hasta la novelística propia de nuestra época pero siempre es un placer encontrarse con Cervantes y comprobar su capacidad para crear mundos, para unir historias, para jugar con las referencias y para sumergirnos en sus tramas y subtramas. Y la ayuda que nos presta Sevilla Arroyo resulta francamente útil tanto para comprender la obra en su totalidad mientras la estamos leyendo como para calibrar su valor y su grandeza.
    Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

lunes, 3 de octubre de 2016

"Muerte de una heroína roja", de Qiu Xiaolong: una interesante novela que aúna misterio e historia

http://www.planetadelibros.com/libro-muerte-de-una-heroina-roja/88851


Título: Muerte de una heroína roja
Autor: Qiu Xiaolong
Editorial: Tusquets
Género: novela policíaca, intriga
Páginas: 440
Publicación: 02/01/2012
ISBN: 978-84-8383-371-1

 Un viernes de mayo de 1990, Gao Ziling, capitán de la patrullera Vanguardia, sale a pescar con un amigo al que no veía desde la época del instituto. De regreso, en el canal Baili, a unos treinta kilómetros al oeste de Shanghai, algo impide el avance de la patrullera. Cuando Gao se lanza al agua para ver qué le ocurre a la hélice, descubre una gran bolsa de plástico negra y, en su interior, el cadáver de una joven desnuda. El capitán Gao avisa de inmediato a la policía y, casualmente, atiende su llamada el subinspector Yu, quien trabaja a las órdenes del inspector jefe Chen. Éste, recién ascendido y tras estrenar piso, no tardará en descubrir que la joven, empleada de los grandes almacenes Número Uno de Shanghai, era una trabajadora modélica cuya entrega a la causa del Partido la convirtió en una celebridad. Ahora debe investigar qué se oculta detrás de la muerte de esa «heroína roja».
   Tenía fichado este libro desde hace tiempo, así que cuando vi que No solo leo lo recomendaba dentro del Reto Serendipia Recomienda de este año, me dije: "¡Mira! ¡Qué buena oportunidad para quitarme la espinita!". Aproveché las vacaciones para leerlo junto al mar y la experiencia no pudo haber salido mejor.
    Lo que más me ha gustado de esta novela es lo que (creo) más suele gustar de ella: que no se queda en la mera trama de intriga sino que nos habla de la cultura china, de su filosofía de vida, de sus relaciones humanas, de su gastronomía y de su historia reciente. Para empezar, la acción se sitúa en los años 90, lo que ya permite una constante comparación con los años más duros del régimen comunista y nos da la oportunidad de comprobar la apertura que se estaba viviendo (lenta pero ahí estaba) en esos años y, sobre todo, cómo la estaban recibiendo los ciudadanos.
   Así, la novela nos ofrece impresiones sobre costumbres, sociedad, influencia occidental... y todas las nuevas situaciones que este cambio va produciendo. El autor logra llevarte a China y que recorras con él y con el inspector Chen algunas de las calles y rincones del país, lo que permite, también, comparar unos con otros y descubrir qué efecto tienen en los ciudadanos las diferencias entre las zonas más occidentalizadas y las menos.
    China, pues, ambienta toda la novela. Sus gentes, sus costumbres, sus exigencias, la vida controlada por el Partido... todo queda perfectamente plasmado en las páginas de esta novela de una forma natural; cosa que me ha encantado.
     Respecto a la trama de intriga en sí, huelga decir que está íntimamente relacionada con todo lo que he venido diciendo hasta ahora: tiene que ver con el régimen político, con sus exigencias y sus subterfugios, con la impresión que causan los mandatarios entre las clases populares y sobre las pequeñas y grandes corruptelas que también se producen en los regímenes como este. Un caso bien llevado, que mantiene el interés de la novela y que, aunque pronto se intuyen por dónde van los tiros, no pierde intensidad ni emoción.
   Y termino con otro de los aspectos que más me han llamado la atención de la novela: el toque metaliterario. Hay continuas referencias a la literatura china propiciadas por la doble profesión del investigador del caso: es policía pero también es escritor, poeta, y traductor en ocasiones. Un lujo para quienes disfrutamos con la metaliteratura.
   Así pues, Xiaolong nos ofrece una novela que se ajusta al género policíaco pero que añade mucho más valor gracias a las referencias históricas, sociales y literarias de una cultura tan rica como la china.       Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 91/100
  •  Reto Autores de la A a la Z: X 23/25
  •  Reto Serendipia Recomienda: 2/3
  •  Reto Sabuesos: 9
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