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viernes, 18 de mayo de 2018

"Pederastas", de Alberto Vázquez Figueroa: una oportunidad perdida

 Mira que son pocos los libros que me decepcionan así, sin paliativos... pero este que reseñé para  Anika entre Libros lo logró. Una pena, la verdad...
https://www.megustaleer.com/libros/pederastas/MES-091546#

Título: Pederastas
Título Original: (Pederastas, 2007)
Autor: Alberto Vázquez-Figueroa
Editorial: Ediciones B

Copyright:
© Alberto Vázquez-Figueroa, 2007
© Ediciones B, S.A., 2017
Edición: 1ª Edición: Mayo 2017
ISBN: 9788490703656
Tapa: Dura
Etiquetas: internet, asesinatos, espíritus, intriga, literatura española, novela, pederastia, secuestros, tortura, abusos sexuales, víctimas, pederastas, abuso de menores, internet profunda, Deep Web
Nº de páginas: 336


Argumento:

El protagonista de "Vivos y muertes", Aquiles Troyano, regresa ahora con una historia sobre la pederastia llena de intriga y crudeza. La visita de dos niñas muertas le llevará a profundizar en el mundo y la mente de los pederastas y tratar de atrapar al más temible de todos: Bestia Perfecta.

Opinión:

 He de confesar que me va a costar hacer esta reseña, porque esta novela no ha resultado ser lo que yo esperaba, pero allá voy.
  Quizá lo primero que me ha sorprendido es el enfoque. En vez de plantear una novela realista, Alberto Vázquez-Figueroa se decanta por la fantasía e introduce a un protagonista/narrador que es capaz de hablar con los muertos y que actúa de, podríamos decir, justiciero para ellos. Sinceramente, no me ha gustado nada este enfoque porque, desde mi punto de vista, le resta credibilidad y hasta seriedad a un tema como la pederastia, que se podría haber planteado desde tantas perspectivas interesantes. La de Vázquez-Figueroa, no obstante, tiene algo bueno y es que nos permite conocer el punto de vista de las víctimas, incluso cuando estas ya están muertas. Sin embargo, tampoco creo que se le saque partido a este factor que podría haber sido lo único que, a mi juicio, justificara la elección de este enfoque.
  Investigando un poco por la red para escribir esta reseña he descubierto que el autor ya utilizó a este mismo personaje en un libro publicado en 2005 ("Pederastas" fue publicado originariamente en 2007 y ahora ha sido reeditado por Ediciones B) titulado "Vivos y muertos". En él debe presentar a este Aquiles Troyano capaz de hablar con los muertos y resolver el caso ferroviario que aquí se menciona de paso. También se rescata a otro de los que debió de ser personaje de aquel libro, Bartolomé Cisneros, aunque en este caso me parece que también está totalmente desaprovechado: parece que va a ser una especie de Pepito Grillo, de conciencia, el personaje que hable con el protagonista y que le dé cierta perspectiva sobre los casos que decide investigar por su cuenta y riesgo... pero no. Se queda en la mera excusa para que Troyano pueda pedir una excedencia de su puesto de trabajo como funcionario en la Administración del Estado mientras Cisneros corre con los gastos.
  Y hablando de casos, tampoco me ha gustado nada que incluya otro que no tiene nada que ver con la pederastia. Entiendo que lo introduce en un momento en el que cree que ha acabado con Bestia Perfecta y que cumple (o debería cumplir) la función de retardar la intriga... pero al final solo parece un pegote que no tiene relación con nada y que me ha dado la sensación de convertir esta novela en un episodio de "Entre fantasmas".
  Además, tampoco el caso de pederastia está tratado con profundidad. Sí hay cierta reflexión sobre lo que podrían ser las causas de este trastorno y también sobre las consecuencias sociales. Al mismo tiempo (y de forma profusa), también se habla sobre cómo internet se ha convertido en el rincón en el que los pederastas campan a sus anchas con casi total impunidad y que les sirve, incluso, para alardear de sus actos. Pero poco más. Y me ha dado mucha pena porque creo que es un tema francamente jugoso y que da para reflexionar muchísimo pero aquí queda meramente esbozado.
  Tampoco el final ha sido de mi gusto y me ha costado mucho entender la postura de este Troyano que no quiere convertirse en asesino pero que se queda en un medio de camino que no acabo de comprender. Sí es verdad que valoro la reflexión sobre la justicia real y sobre cómo muchas veces el poder y el dinero se convierten en llave para condonar todo tipo de infracción pero, sinceramente, la actitud del protagonista me ha parecido un poco un sinsentido.
  Sí que me ha gustado mucho que el autor trate de hacernos ver que la pederastia no tiene nada ver con la clase social o la preparación o el entorno social y económico del delincuente. De igual modo, también valoro que nos abra la puerta a las familias de las víctimas y nos muestre algo que ya imaginábamos: sus vidas destrozadas.
  En definitiva, una novela que me ha parecido muy extraña, que no ha cumplido mis expectativas y que trata un tema al que, para mí, se le podría haber sacado mucho más jugo.
    Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

"El último tuareg", de Alberto Vázquez-Figueroa: un thriller bien ejecutado con mucho fondo

 http://www.planetadelibros.com/el-ultimo-tuareg-libro-117321.html

Título: El último tuareg
Autor: Alberto Vázquez-Figueroa
Editorial: MR
Género: novela contemporánea, thriller, exótica
Páginas: 352
Publicación: 6/3/2014
ISBN: 978-84-270-4095-3

  Más de treinta años después de la publicación de su mítica novela Tuareg, Alberto Vázquez-Figueroa vuelve sobre el tema que mejor conoce: la vida de los «señores de las arenas» y la eterna lucha que mantienen por intentar conservar las antiquísimas costumbres que han hecho de ellos un pueblo admirado y respetado.
   En esta ocasión la trama se desarrolla en la inmensa soledad del desierto del norte de Mali, donde la barbarie de los extremistas que intentan crear un Estado islamista radical está salpicando de sangre el buen nombre de los tuaregs. Contra su voluntad, Gacel Mugtar, un pacífico camionero gran conocedor del desierto, es uno de los encargados de hacer cumplir el código de honor de su raza ejecutando sin piedad y dondequiera que se encuentren a todos aquellos renegados o mercenarios que no renuncien a la violencia. Pero la peor batalla que se verá obligado a librar no será contra los fanáticos, sino contra su propia conciencia.
  Probablemente yo nunca hubiera leído a Alberto Vázquez-Figueroa si no hubiera sido por mi chico, fiel seguidor de uno de los escritores más prolíficos de la literatura española. Cuando empezamos a vivir juntos me recomendó leer El anillo verde y recuerdo que me encantó, por las reflexiones que planteaba, por cómo estaba contado y también porque me recordaba a El reencuentro de Viola y el Barón, una preciosísima canción de Pedro Guerra que siempre me ha encantado. Pero no había vuelto a leer nada suyo, a pesar de que mi marido habla de él un día sí y otro también, de su capacidad para narrar, de las fuentes que utiliza, de las verdades que se esconden entre sus ficciones literarias. 
   Así que cuando vi El último tuareg entre las novedades literarias, no me lo pensé demasiado y me hice con él. Eso sí, le propuse a mi chico que lo leyéramos juntos, sobre todo porque él ya había leído Tuareg y Los ojos del tuareg y pensé que podría rellenar mis huecos, si había algo que no entendía o que se me escapaba. No ha sido así y he disfrutado muchísimo de la lectura de esta entrega que llega treinta años después de aquel primer Tuareg. Ahora solo espero poder sacar tiempo para leer las dos primeras.
   El último tuareg es un thriller con mucho fondo que mantiene la tensión y el interés a lo largo de toda la novela. Vázquez-Figueroa sabe cómo construir una trama que no decaiga, que te mantenga pegado a las páginas de la novela y darle vida con unos personajes creíbles y muy humanos, que parecen personas atrapadas en un libro.
   Creo que esa es una de las mayores cualidades de Vázquez-Figueroa: atrapar la realidad y plasmarla en forma de novela. Quizá porque piense que si parece ficción duele menos. O simplemente porque la literatura sirve para poner el acento en determinadas situaciones que o no tienen cabida en los medios de comunicación o hay tantos intereses creados que es imposible ofrecer sobre ellas una visión no sesgada.
    Vázquez-Figueroa profundiza en este caso en el extremismo religioso radical, en el conflicto israelí, en la violencia extrema que se está viviendo en la zona y a la que no siempre prestamos la atención debida y en la suerte (o la mala suerte) de quienes son elegidos (elegidos... o condenados) para luchar en una guerra basada en unos intereses demasiado alejados del corazón humano. 
   Junto a estos grandes temas, el autor desliza otros asuntos conflictivos que funcionan a modo de denuncias en el contexto de la novela, como el problema del agua o el mercado negro farmacéutico.
    El ansia de poder y dominación, el destino del hombre humilde, la dignidad perdida (o a punto de perderse) de determinadas nacionalidades o colectivos humanos son algunos de los puntos de reflexión de una novela excelentemente levantada que, a pesar de que se lee muy deprisa, porque el suspense no te deja salir de su páginas, deja un poso en el lector y abre interrogantes y denuncias que pueden cambiar su forma de ver la realidad en la que vivimos.   
    Nos seguimos leyendo. 

  Agradezco a Ediciones Martínez Roca el envío de este ejemplar.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 35/100
  •  Reto Genérico: 27 (2exóticos)/40
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