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miércoles, 20 de mayo de 2015

"Martyrium", de Vicente Garrido y Nieves Abarca: un thriller trepidante con el arte y la religión como trasfondo

http://www.amazon.es/gp/product/B00D2CQV2E?psc=1&redirect=true&ref_=oh_aui_d_detailpage_o00_


Título: Martyrium
Autores: Nieves Abarca y Vicente Garrido
Editorial: Versátil
Género: novela negra, policíaca, thriller
Páginas: 440
Publicación: 27/5/2013
ASIN: B00D2CQV2E

 Cuando la magistrada Rebeca de Palacios recibe un extraño correo enviado por un desconocido, todo su mundo se tambalea: su hija Marta, una joven estudiante de Arte Dramático, ha sido secuestrada en Roma, y Rebeca ha de declarar inocente al hombre al que dentro de poco va a juzgar, o Marta morirá.  La inspectora de la Policía Nacional Valentina Negro, amiga de la infancia de la magistrada, se ve obligada a ir a la Ciudad Eterna en una misión personal para liberar a Marta. Pero en Roma no solo hay un secuestrador, también hay un asesino apodado «Il Mostro», que ha conmocionado la ciudad durante los helados carnavales.  Mientras Valentina está en Roma, el criminólogo Javier Sanjuán acude también a la ciudad invitado por Alessandro Marforio, el millonario hermano de una de las supuestas víctimas de «Il Mostro» para que le ayude a capturar al asesino de forma extraoficial. Sanjuán y Valentina se verán envueltos en una intriga endiablada en la que confluyen el Vaticano, el mundo de la política y los hombres y mujeres sin escrúpulos.
   Me encantó Crímenes exquisitos así que cuando Libros que hay que leer nos invitó a continuar la saga leyendo Martyrium, no me lo pensé y me lancé de cabeza. La verdad es que luego me descolgué bastante de la lectura simultánea porque no pude leerlo al ritmo que me hubiera gustado y, a pesar de que me estaba encantando, tardé más de dos semanas en acabarlo. Si es que las semanas cercanas al Día del Libro fueron estupendas para mí (tuve mucho trabajo, sí, pero eso es estupendo, ¿no? Sobre todo cuando te dedicas a realizar actividades de animación a la lectura).
   Lo primero que me sorprendió de esta segunda entrega protagonizada por la inspectora Valentina Negro y el criminólogo Javier Sanjuán es que estos dos personajes principales tardan muchísimo en aparecer y más aún en verse. Con ello, creo yo, rompen con uno de los mayores clichés del género: si la saga lleva tu nombre, eres protagonista absoluto. Y aquí sí lo son, pero hay mucha más tela que cortar. La presentación del caso (de los casos, mejor dicho, puesto que hay dos psicópatas actuando en Roma y los policías que investigan las muertes no acaban de aclararse sobre si son obra de una o de dos personas) nos lleva a conocer a los nuevos personajes de esta entrega: Rebeca Palacios, su hija Marta, Patrick Doyle, Esposito Ranucci, Ada Casali, Enzo Ferreti, Bruno Barberini, Giovanni Nero, Rajiva, Guido Barone... Tal cantidad de personajes conlleva un buen número de escenarios y de subtramas, entre las que no faltan la explotación sexual (incluso la venta de mujeres y/o de su virginidad), la corrupción policial, el secuestro, la extorsión, el funcionamiento de la justicia, los encuentros sexuales, el chantaje, la violencia y, por supuesto, los asesinatos. A todo ello hay que sumar, además, todo lo relacionado con el mundo del arte, en este caso, religioso y la vinculación entre lo que está pasando en Roma con lo que pasara en Galicia y Gran Bretaña en la entrega anterior. 
    El resultado no podía ser otro que un thriller, auténtico page-turner, en el que no hay un minuto de tregua. La novela se aleja, así, del 'tempo' del género negro o policíaco para sumergirnos en una historia trepidante donde el cambio de escenarios, de tramas y de personajes es continuo. Porque a todo lo dicho hasta ahora hay que sumarle otro de lo que parecen ser los sellos de identidad de Abarca y Garrido: el dedicarle tiempo a las víctimas, darnos a conocer algo de ellas, aunque sea brevemente. 
    Y todo ello, claro, sin olvidar a los personajes y tramas de Crímenes exquisitos que vuelven en Martyrium para ofrecernos una suerte de duología que completa los argumentos que quedaron en suspense tras el final (de infarto) de la primera entrega. Así, Pedro Mendiluce, Lúa Castro o Christian Morgado vuelven a tener su importancia en lo que ocurre en esta novela, todos ellos de forma determinante.
     Además de mantener ese sello de identidad del que hablaba antes y esos personajes que ya conocemos bien, Abarca y Garrido recuperan de su primera intriga el contenido artístico, las performances criminales y el efectismo en la puesta en escena de los crímenes, así como la atmósfera general de violencia, oscuridad, muerte y sexo.
     Sin embargo, creo que Martyrium es superior a Crímenes exquisitos, sobre todo porque he tenido la sensación de aquí está todo más atado, más concentrado, con menos idas y venidas (y sin muchas de las pegas que le puse al primero). Así pues, no puedo más que recomendar esta segunda entrega, sobre todo si ya has leído la primera. Ahora ya solo me queda disfrutar de la tercera entrega, El hombre de la máscara de espejos, cuya línea argumental ya se anuncia en el final de infarto de este Martyrium.
     Nos seguimos leyendo.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 25 españoles: 25/25
  •  Reto Leemos en Digital: 8/12 
  

martes, 7 de abril de 2015

"Crímenes exquisitos", de Nieves Abarca y Vicente Garrido: una novela fascinante



 http://www.amazon.es/gp/product/B008MND4BY?ie=UTF8&camp=3714&creative=25246&creativeASIN=B008MND4BY&linkCode=shr&tag=juntanmasletr-21&qid=1425201223&sr=8-1&keywords=cr


Título: Crímenes exquisitos
Autores: Nieves Abarca y Vicente Garrido
Editorial: Versátil
Género: novela negra, policíaca, thriller
Páginas: 800
Publicación: 23/01/2012
ISBN: 978-84-92929-91-7

  El cuerpo de Lidia Naveira, una joven de la alta sociedad coruñesa, aparece flotando en el estanque de Eiris recreando la famosa Ofelia de Millais.
  ¿Qué relación tiene este crimen con el macabro asesinato acontecido meses antes en la Abadía de Whitby?
  La inspectora Valentina Negro, con ayuda del famoso criminólogo Javier Sanjuán, liderará una investigación que la llevará a colaborar con Scotland Yard, en una oscura trama a caballo entre A Coruña y Londres.
  Lo que nadie puede llegar a sospechar es que en la vertiginosa cuenta atrás para atrapar al asesino, deberán enfrentarse a las obsesiones más inconfesables de la sociedad actual. 
   A veces una se encuentra con novelas que te atrapan desde la primera línea, que te sumergen en su mundo y te conducen por él casi sin esfuerzo, que te devoran las entrañas con la fuerza de su intriga y que te castigan la conciencia al descubrirte las partes más oscuras de nuestro propio mundo. Crímenes exquisitos es una de esas novelas, una novela con un pulso extraordinario, una historia fantástica y un ritmo que no decae, a pesar de su extensión.
    Quizá de lo primero que habría que hablar sería de la trama, una trama escalofriante que nos pone cara a cara ante la maldad, la crueldad, la falta de empatía o el egoísmo que hay en el mundo. El lector se enfrenta a una serie de crímenes que recrean obras artísticas o películas y que se convierten en toda una performance macabra que horroriza casi tanto como fascina. Una trama en la que no quiero profundizar mucho porque no quiero fastidiar a nadie las trampas, los giros y las sorpresas (y son numerosas, y algunas francamente jugosas) que incluye la novela.
   Al frente de la investigación, una mujer con garra, Valentina Negro, con tirón suficiente como para mantener el argumento sola pero que, no obstante, es acompañada por una media naranja de lujo: Javier Sanjuán, experto criminólogo que le da un punto muy interesante a la novela. El trío fundamental de personajes (más allá del asesino que hay que desenmascarar, y no digo nada sobre el asunto) se completa con una periodista con no menos fuerza que Negro y que también tiene mucho peso en la trama.
    Las únicas pegas que le pongo a los personajes y sus relaciones son, por un lado, un exceso de la trama (o las tramas) románticas y/o sexuales (para ser sincera, creo que una novela negra no necesita tantos detalles en este sentido. No me parece mal que se incluyan, le dan un contrapunto a tanta sordidez, pero creo que pesan demasiado y, realmente, tampoco aportan mucho) y, por el otro, una repetición constante de lo guapas que son tanto Valentina como Lúa, de lo bien que les sientan los vestidos, de sus cabellos cayendo por la espalda o flotando en el viento. Me parece genial que se rompa el cliché de la mujer guapa y tonta y que se demuestra que una mujer (o dos, como es el caso) pueden ser guapas, listas y excelentes profesionales. Pero de ahí a que nos lo repitan una y otra vez... ¿Alguien cree necesario que se nos diga que Bevilacqua o Holmes o Héctor Salgado... o el protagonista de la novela negra/policíaca que se quiera es guapo? Entonces, ¿por qué se insiste tanto en el caso de estas dos mujeres? No lo veo.
   A pesar de estos excesos (y del de abusar de las marcas de productos), la novela avanza a un ritmo vertiginoso, perfectamente medido y capaz de no soltar al lector hasta el final de sus páginas. Un caso complicado pero hipnótico, mucha acción, escenarios diferentes, subtramas relacionadas con la corrupción y la trata de blancas... la primera entrega protagonizada por Negro y Sanjuán tiene todos los ingredientes para atrapar la atención y sumergirnos en su trama.
     Y lo mejor es que esto es solo el principio. Ya estoy deseando continuar con las venturas de Negro y Sanjuán, sobre todo porque he leído por ahí que el segundo es aún mejor y que se eliminan muchos de los peros de los que he hablado. Así que espero sumergirme muy pronto en Martiryum, que ya está esperando en mi Kindle. La semana que viene nos ponemos a ello.    
     Nos seguimos leyendo.
 
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Genérico: 11 (1/2 thriller)/40 
  •  Reto 25 españoles: 10/25
  •  Reto Leemos en Digital: 2/12 
  •  Y en la Yincana Criminal: novela cuyo escenario principal no sea ni Madrid ni Barcelona 
  

martes, 23 de diciembre de 2014

"Atomka", de Franck Thilliez: buceando entre la vida y la muerte

http://www.planetadelibros.com/atomka-libro-91551.html


Título: Atomka
Autor: Franck Thilliez
Editorial: Destino
Género: novela negra, policíaca, thriller
Páginas: 560
Publicación: 20/3/2013
ISBN: 978-84-233-4628-8







   A pocos días de Navidad, un suceso de gran envergadura irrumpe en las vidas de Lucie Hennebelle y Franck Sharko, policías de la famosa sección criminal del número 36 del Quai des Orfèvres. Aparece el cadáver de Christophe Gamblin, periodista de sucesos, encerrado en el congelador de su casa y su compañera desaparece mientras llevaba a cabo una serie de entrevistas sobre un caso explosivo del que nadie conoce los detalles. La única huella que parece haber dejado es su nombre garabateado en un papel que conserva un niño vagabundo y muy enfermo. Al mismo tiempo, un antiguo caso de mujeres secuestradas vuelve a salir a la superficie: víctimas arrojadas vivas pero inconscientes a lagos prácticamente congelados, y rescatadas in extremis gracias a varias llamadas anónimas a la policía. Las señales de un asesino brutal obsesionado con la hipotermia arrastrarán a Lucie y a Sharko hacia la zona prohibida de un lugar aterrador y devastado. Mientras la investigación se acelera, Sharko se enfrenta a viejos demonios que le conducirán a un duelo secreto y cruel que le irá destruyendo.
   Thilliez vuelve a ofrecernos más de lo mismo en su nueva entrega de la saga de protagonizada por Franck Sharko y Lucie Hennebelle, lo cual es una buena noticia para quienes hemos caído rendidos a los pies de sus tramas policíacas llenas de ciencia, experimentos, datos y cuestiones interesantes y de su magistral manera de orquestar el ritmo necesario para que un thriller funcione. Thilliez ha encontrado la fórmula que le funciona y no la cambia en Atomka, así que si te gusta el autor, te gustará la novela.
    En este caso, Thilliez nos sumerge (y nunca mejor dicho) en el misterio de la fina línea que separa la muerte y la vida y en el abismo insondable de la energía nuclear. Así, nos propone datos y reflexiones sobre la criogenización, sobre la posibilidad de suspender la vida y volver a ponerla en marcha, sobre los efectos de la energía nuclear y su duración en el tiempo o sobre sus posibles usos terapéuticos. 
   Además, profundiza en la relación profesional y personal entre Lucie y Sharko y en el proceso de ascenso de sus respectivos infiernos.  Thilliez continúa, pues, ahondando en la evolución de sus personajes principales en un hilo argumental que discurre bajo la trama policíaca y que convierte sus novelas en una auténtica saga ligada por algo más que sus protagonistas.
    En este sentido, hay que hablar de proceso de recuperación de datos o de historia que realiza en esta entrega. No sé si tendrá que ver con un intento de unificar lo que podríamos considerar tres sagas (Thilliez escribió dos primeras novelas protagonizadas únicamente por Sharko -El ángel rojo y Luto de miel- y otras dos protagonizadas por Lucie -no traducidas al castellano- y a partir de ahí unió a sus detectives y creó una nueva saga crossover que, hasta el momento, consta de tres entregas: El síndrome E, Gataca y Atomka), o con tratar de recordar al lector el bagaje de casos y sufrimiento que acumulan Sharko y Hennebelle o una forma de decirle a nuevos lectores "oye, si te gusta este libro, que sepas que hay seis más (aunque dos no estén publicado en castellano) que también te pueden enamorar" (al más puro estilo marketing directo, aunque sin llegar a los límites de Katherine Pancol) pero lo cierto es que esta novela Thilliez hace referencia al pasado de la saga, con sus casos, sus muertes y sus rémoras. 
     Pero creo que las referencias a casos anteriores van más allá del mero recuerdo. Me ha dado la impresión de que en esta entrega Thilliez trata de recuperar, hasta cierto punto, al Sharko de El ángel rojo, y no solo porque haya una subtrama en Atomka que le afecta directamente a él y que entronca con lo ocurrido en aquella novela. Creo que volvemos a encontrarnos con el Sharko más individualista y que más se salta a la torera los protocolos policiales (y sin que eso tenga ninguna repercusión, que es lo que más me escama), lo que me parece un paso atrás para él y para la saga. Y, de nuevo, retoma ese cliché que (ya lo he dicho en más ocasiones) me gusta cada vez menos encontrar en la novela negra o policíaca y que establece una relación directa entre perseguido y perseguidor. Es una característica de Thilliez pero me ha parecido un poco más forzado de costumbre en esta entrega. Será cosa mía.
     Nos seguimos leyendo.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

"Brooklyn follies", de Paul Auster: nunca digas "hasta aquí llegó mi vida"




Título: Brooklyn Follies
Autor: Paul Auster
Editorial: Círculo de lectores
Género: novela
Páginas: 320
Publicación: 2006
ISBN: 9788467216790

  Nathan y su sobrino Tom, acompañados por Henry, el truhán que regenta la librería de lance donde trabajar este último, se reúnen alrededor de una mesa para, entre deliciosos platos y tragos de un vino excelente, aventurarse a entrar en las habitaciones de sus respectivos hoteles. Existencia: ese lugar donde protegerse cuando la vida se nos pone en contra, el refugio último de los desencantados o de los que no pierden nunca la esperanza
   Hace tiempo que quería leer a Paul Auster. El año pasado abrí boca con Viajes por el Scriptorium y me quedé con ganas de más. Por eso, cuando este año Teresa, de Leyendo en el bus, y Carax, de Asteroide B612, empezaron a hablar de hacer una lectura simultánea de Brooklyn Follies, una de las mejores obras del autor, no me lo pensé y me lancé. Y, la verdad, he quedado más que satisfecha con el resultado.
    Auster me ha conquistado, sobre todo, con su estilo. Un estilo sobrio, pulido, con toques poéticos, reflexivo y con mucha verdad. Un estilo sin florituras pero personalísimo, de esos que se paladean y que van llenándote la boca de satisfacción a medida que vas leyendo: la satisfacción de quien no necesita alardes para demostrar que escribe bien, la satisfacción de quien habla sencillo pero trabajado, la satisfacción de quien deja que todo fluya, que todo sea maravilloso, que todo sea perfecto.
    Y eso que al principio me costó entrar en la historia. Auster se lo toma con calma y alarga la presentación de personajes y situaciones (aunque, eso sí, ofreciéndonos bastante información del pasado útil para calibrar por qué los personajes están donde están) hasta tal punto que no es hasta más o menos la mitad del libro cuando sentí que empezaba lo que podríamos considerar el nudo de la trama o, por lo menos, la acción propiamente dicha. A partir de ahí, el ritmo crece y, con él, el interés del lector. Aunque el narrador también se encarga de que el interés no decaiga adelantando hechos que están por venir, diciendo cosas como "no sabíamos que aquello cambiaría nuestras vidas". Esos indicios van incrementando la expectación de lector y aunque alguna vez son un poco tramposos (como ocurre en el capítulo titulado "Igual que Tony", en el que anuncia que pasa una cosa que luego desmiente en el siguiente... y no diré más, que no quiero fastidiar el libro a nadie) sí te van metiendo en la trama de manera certera.
    En cualquier caso, ese narrador en primera persona, con su estilo analítico y reflexivo y su tono (al menos al comienzo del relato) de "yo ya estoy de vuelta de todo" es, para mí, uno de los puntos fuertes de la novela. Nathan nos lleva de la mano a través de la historia, poniéndonos en antecedentes respecto a determinados personajes y situaciones, alentándonos sucesos que están por venir, analizando el comportamiento humano, asumiendo los errores que ha cometido en su vida y queriendo enmendar algunos de ellos. Con mucha ironía (que hable de su ex mujer diciendo "donde (nombre borrado) y yo la llevamos para celebrar su decimoctavo cumpleaños" me parece soberbio y lleno de significados, implicaciones y sugerencias, de cosas que no se dicen pero se ven a la legua, con una simple tontería como esa) y no menos sentido del humor, Nathan viene a demostrar que por mucho que uno se crea que está de vuelta de todo, que no tiene ya nada que hacer en el mundo y que puede dar por cerrado el libro de su vida, esta siempre te sorprende, siempre pide algo más de ti, siempre te ofrece una aventura nueva, una experiencia desconocida o un amor por estrenar.
    De hecho, la elección de ese punto de vista (el de alguien que se está despidiendo de la vida y que, de alguna manera, trata de hacer repaso de lo que esta ha dado de sí y de saldar cuentas en la medida de lo posible) me recordó al principio a la Elegía de Philip Roth, pero pronto me di cuenta de que no tienen nada que ver. Roth, efectivamente, está en esa línea, pero Auster pretende (creo yo) todo lo contrario: hacernos ver que nunca es tarde, que siempre hay tiempo y que hasta puedes morirte sin morirte de verdad.
    De igual modo, la subtrama que tiene que ver con la camarera me hizo pensar en la película Mejor imposible, aunque también el desarrollo es diferente.
    Y también me han encantado los guiños metaliterarios de ese narrador que habla directamente al lector y que le dice cosas como: "De total desconocida, la B. P. M. se convirtió de pronto en parte integrante de mi vida. Aunque en las siguientes páginas de este libro apenas se la mencione, Nancy está ahí. Hay que buscarla entre líneas", haciendo referencia explícita al libro que el lector tiene en sus manos y a sus páginas y jugando con la expresión "leer entre líneas".
    Si el narrador conquista, no menos lo hacen el resto de los personajes de la obra. Todos tienen heridas y traumas que superar, todos han sido golpeados por la vida, todos han cometido errores y tratan de ponerles solución. La mayoría consiguen encontrar un nuevo rumbo para sus vidas (alguno se queda por el camino, la muerte siempre se cruza en nuestras trayectorias, muchas veces -al menos en la literatura- para hacernos ver algo) y enderezar esos rumbos perdidos que se encontraron en Brooklyn, justo cuando Nathan empezaba a redondear el punto final de su biografía.
    He quedado encantadísima con Auster y con su manera de escribir y de mostrar la realidad. Tanto, que estoy pensando seriamente en institucionalizar eso de "un Auster al año no hace daño" y leer, por lo menos, una de sus obras cada x meses. Le daré vueltas al tema...
     Nos seguimos leyendo.

 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

"Gataca", de Franck Thilliez: en busca del gen de la violencia

http://www.planetadelibros.com/gataca-libro-60755.html


Título: Gataca

Autor: Franck Thilliez
Editorial: Destino
Género: novela negra, thriller
Páginas: 656
Publicación: 12/01/2012
ISBN: 978-84-233-4581-6

    Un padre infanticida apuñalado en su coche en el bosque de Vincennes. El cadáver de una estudiante de biología descubierto en la jaula de un primate, aparentemente asesinada por uno de los animales. Los restos de una familia de neandertales a los que mató un cromañón hallados en una grieta en la cumbre de un macizo alpino. El asesino de niños Grégory Carnot encontrado muerto en su celda. Un médico obstetra que investiga sobre genética salvajemente asesinado en su domicilio de Montmartre. ¿Qué invisible hilo une estos crímenes atroces, cometidos con 30.000 años de diferencia?  Destrozada por una terrible pérdida, devorada y espoleada por el odio, Lucie Henebelle se lanza sobre la pista de los asesinos junto a Franck Sharko, igualmente incapaz de olvidar la terrible experiencia vivida. Una investigación que, a través de la genética, les conducirá a las raíces del mal.
  El síndrome E nos dejó sin aliento, con el corazón en un puño tras sus páginas finales. Por eso tenía tantas ganas de leer Gataca y, aunque me ha gustado un poco menos que el anterior (imposible no comparar y establecer relaciones) me ha vuelto a conquistar. En realidad, ambos componen una duología en la que, como el propio Thilliez explica al final de la obra, pretende reflexionar sobre el mal y la violencia, desde una perspectiva científica y abordando ambas obras desde dos puntos de vista diferentes: sincrónica en la primera (es decir, cómo se produce y/o se contagia la violencia en un momento exacto) y diacrónica en la segunda (analizando la información genética que, relacionada con la violencia o la supervivencia -porque al final ambos conceptos van de la mano en muchas ocasiones- portamos en nuestro ADN).
   Thilliez sabe combinar a la perfección una trama capaz de enganchar (con giros a veces insospechados, de los que te dejan helada), unos personajes llenos de matices, de heridas, de vida; y el manejo de una gran cantidad de información científica que, lejos de incomodar al lector y de interrumpir el ritmo trepidante propio del thriller, resulta interesante e incluso sorprendente en muchos casos. Y da que pensar, la verdad.
   Thilliez entreteje en las costuras de este thriller bien armado cuestiones y reflexiones tan interesantes como la evolución de las especies, lo primitivo que aún queda en nuestros cerebros de última generación, los mecanismos de autorregulación de la naturaleza, las distintas organizaciones sociales, el daño que causa el hombre a la naturaleza o a sus congéneres, la información que portamos en nuestros genes, la experimentación científica o el debate sobre las conductas y costumbres que tiene su origen en la genética o en los usos sociales y/o religiosos o espirituales.
   El autor mantiene los personajes principales de la entrega anterior y nos los presenta con diferentes cambios en su personalidad, fruto de las vivencias experimentadas en el año que transcurre en los primeros capítulos de la obra. El autor juega a los paralelismos (o a los espejos, depende de cómo se mire) y hace que, tal y como ocurriera en El síndrome E, el comienzo por separado de cada uno de los personajes acabe confluyendo en una investigación en común y en una demostración del buen equipo que hacen, en todos los sentidos. De igual modo, Lucie padece en esta entrega algunos de los problemas psicológicos que experimentó Sharko en la anterior, y no digo más sobre este tema. Si lees la obra, sabrás por qué.
   Por lo demás, Thilliez vuelve a ofrecernos una nivela bien tejida, con buen ritmo y un estilo directo (aunque ha dejado por el camino buena parte de la truculencia que vimos en El ángel rojo) que va a favor de la trama. Seguiré leyéndole y espero ponerme muy pronto con Atomka.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 93/100 

miércoles, 27 de agosto de 2014

"El síndrome E", de Franck Thilliez: investigando la mente humana

http://www.planetadelibros.com/el-sindrome-e-libro-53314.html


Título: El síndrome E

Autor: Franck Thilliez

Editorial: Destino

Género: novela negra, policíaca

Páginas: 576

Publicación: 18/10/2011
ISBN: 978-84-233-4531-1

Un hecho muy extraño altera el verano de la teniente de la policía de Lille Lucie Hennebelle: un ex amante suyo se ha quedado ciego cuando visionaba un cortometraje que acababa de comprar al hijo de un coleccionista recientemente fallecido. Una película, muda, anónima, con un toque malsano, diabólico y enigmático.  A trescientos kilómetros de distancia, el comisario Franck Sharko, de la policía criminal, acepta volver al servicio bajo la presión de sus jefes, tras haber abandonado el departamento. Se han hallado cinco cadáveres a dos metros bajo tierra que resultan imposibles de identificar, ya que tienen las manos cortadas, la cabeza abierta y cerebro, dientes y ojos extraídos.  Al tiempo que Lucie descubre los horrores que oculta la película, una misteriosa llamada le informa de la relación entre el filme y la historia de los cinco cadáveres, y hace que Lucie y Sharko, dos seres absolutamente distintos, y quizás por ello tan cercanos, se encuentren para investigar lo que parece el mismo caso.
   Me ha gustado y me ha horrorizado, casi a partes iguales, esta novela que he leído menos simultáneamente de lo que me hubiera gustado (aunque agradezco a Laky que nos meta en estos líos, porque nos hace descubrir obras y autores que, quizá de otro modo, se nos quedarían siempre pendientes). Me ha gustado (bueno, en realidad, encantado) porque está bien escrito, porque el suspense está muy bien conseguido, por su estructura (dos líneas de investigación aparentemente independientes que acaban fusionándose, como los dos personajes principales, investigadores de ambos casos) y por la dosificación de la información y la intriga que lleva a cabo Thilliez. No he encontrado en esta entrega ninguno de los elementos que me chirriaron cuando leímos El ángel rojo, aunque es cierto que mantiene una forma de narrar y, sobre todo, una preferencia por los casos especialmente impactantes, la preocupación por el Mal (así, en mayúsculas) y por las puestas en escenas truculentas (aunque no tanto como en El ángel rojo).
   Y he ahí el motivo por el que me ha horrorizado: los casos investigados y, sobre todo, el motivo final de los asesinatos cometidos. O, quizá, no tanto el motivo final (que también) como el calvario que pasaron los asesinados y, sobre todo, el resto de los participantes en los diferentes experimentos y experiencias narrados en la novela y, tristemente, reales.
    Me da escalofríos el pensar en lo que alguien puede pensar que es correcto hacer en nombre de la ciencia. Entiendo que la ciencia nos hace avanzar pero hay un límite, una línea roja que creo que no se debe superar. Y no menos escalofríos me dan los resultados de esas investigaciones, la capacidad de generar violencia de forma consciente en el ser humano, la manipulación a través de las imágenes o de los estímulos eléctricos. Creemos que somos libres y tomamos nuestras propias decisiones pero también es verdad que somos un puñado de carne que se mueve a golpe de electricidad y que no siempre entendemos por qué hacemos lo que hacemos.
    Me ha fascinado todo lo que cuenta Thilliez en esta novela. Una fascinación sobrecogedora, sí; pero fascinación al fin y al cabo. Siempre me ha interesado el cerebro humano, cómo funciona, cómo y por qué reacciona ante determinados estímulos y cómo lleva a cabo el control del resto del cuerpo. Por mi profesión, también me he sentido siempre atraída por el poder de la imagen, por la manipulación de la voluntad a través de los estímulos que recibimos por los ojos (ya sea consciente o inconscientemente) y, en un mundo cada vez más visual, más todavía. Así que me ha encantado encontrar temas como estos insertos en una trama policíaca. Y, encima, bien llevados: sin alardes de documentación por parte del autor e integrando perfectamente los conocimientos psicológicos, fisiológicos y científicos con la trama y la acción. 
    Soy de las que ha pasado directamente de El ángel rojo a El síndrome E, sin la parada intermedia que supone Luto de miel. Y aunque es verdad que la historia se entiende, se puede adivinar qué ocurre en esa segunda entrega y se ve la evolución de Sharko, me quedan algunas dudas y cabos sueltos que me gustaría solucionar, así que seguramente tendré que volver sobre mis pasos y retomar Luto de miel
   Y creo que esa evolución le sienta bien a Sharko. No me acabó de convencer en El ángel rojo, como ya comenté en la reseña, pero aquí me ha conquistado (aunque lo del policía con esquizofrenia paranoide que sigue ejerciendo me ha dado bastante que pensar...). Quizá el dolor le ha hecho más humilde. Quizá ha aprendido la lección. ¿O estaba tan sumido en el pasado que había perdido su esencia? No sé qué habrá previsto Thilliez para él pero, tal y como acaba El síndrome E, creo que lo descubriré muy pronto; Gataca me espera.
   Así podré seguir indagando en la vida de Lucie Hennebelle, el segundo pilar de esta novela, cuyo pasado solo se esboza aquí. ¿Nadie va a editar en castellano sus novelas? Porque me encantaría saber, también, cómo ha llegado al momento en el que la encontramos.
    En definitiva... que quiero más. ¿Hace Gataca en octubre?
   Nos seguimos leyendo.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 77/100
  •  Reto 12 meses 12 libros: 7/12 

martes, 22 de julio de 2014

"Respirar por la herida", de Víctor del Árbol: una araña negra que atrapa al lector en su red

http://www.megustaleer.com/ficha/P329245/respirar-por-la-herida


Título: Respirar por la herida

Autor: Víctor del Árbol

Editorial: DeBolsillo

Género: Novela negra, misterio, suspense

Páginas: 528

Publicación: Mayo 2014
ISBN: 9788490329245

  Una macabra y desgarradora historia sobre el amor, la pérdida, la venganza y la tragedia. El nuevo libro de Víctor del Árbol creará una profunda huella en el corazón del lector.  Para Eduardo la vida no tiene sentido desde que perdió a su esposa y a su hija en un trágico accidente de coche. A partir de entonces, pasa los días inmerso en un estado depresivo, incapaz de cerrar la profunda herida que le atormenta. Abandonó la pintura y pasó de ser un artista respetado a convertirse en víctima del alcohol y la autocompasión. Pero su vida da un nuevo giro cuando recibe un encargo insólito. Gloria Tagger, una famosa violinista, le pide que pinte el retrato de Arthur Fernández, un rico empresario responsable de la muerte de su hijo y de otra niña. Él, tanto como Gloria, necesita comprender qué se esconde tras su rostro; averiguar qué siente, qué piensa y si se arrepiente. A cada pincelada, y a medida que cobra forma la obra, más supura la herida de Eduardo. Ha iniciado un viaje del que tal vez no podrá regresar...
   La verdad es que me cuesta mucho abordar esta reseña. Sobre todo porque no quiero destripar nada de la tela de araña que Víctor del Árbol va tejiendo, en la que los personajes ejercen como nudos que van uniendo el entramado y en la que es fácil que el lector se quede pegado, como una inocente mosca que desconoce que la araña está al acecho, dispuesta a devorarla. Una araña que, en este caso, podría ser la tristeza, la reflexión sobre la maldad humana, sobre la venganza, el dolor de la pérdida, la muerte, la explotación, los baches de la vida que se vuelven insalvables o el rincón más oscuro y despiadado del alma humana. Una araña, pues, voraz capaz de dejar el corazón el lector seco, triturado, devorado, despanzurrado, desangrado... roto.
   El universo que dibuja Del Árbol es tan oscuro que no es fácil ni entrar en él al principio de la novela ni salir de él cuando llegas al punto final. Pero lo bueno es que, en el camino, la novela muta, cambia, se transforma: lo que empieza siendo una historia de encuentros y desencuentros teñida de la terrible tristeza que provocan las heridas que siguen supurando (que supurarán para siempre) se convierte, a medida que avanzan las páginas y se va enredando la trama, en un angustia trepidante en la que todo va cobrando sentido. Y me refiero a un sentido literario: según vas leyendo descubres el entramado que ha orquestado el autor, el trabajo casi de orfebre que ha llevado a cabo para construir las piezas, pulir las aristas, enmarañar los nudos y hacer que, finalmente, todo encaje. 
   El otro sentido, el sentido que se refiere al significado de lo que ocurre, a su trascendencia, a su porqué creo que es imposible de aprehender. ¿Por qué el ser humano es como es? ¿Por qué esas ansias de poder, de romper límites, ese defender causas perdidas, no ver lo que está delante de sus ojos, amar hasta la locura, perder la razón y hacer perder la dignidad? ¿Por qué?
   Y poco más puedo decir sobre la novela. Creo que Víctor del Árbol se ha convertido en uno de mis autores favoritos pero uno de los que más me cuesta reseñar. Como ya me ocurriera con La tristeza del samurái, no sé hasta dónde contar para no desvelar la puesta en escena que el autor ha ideado para sorprender al lector. Porque el trabajo literario de Del Árbol va más allá de crear unos personajes de carne y hueso, unos acontecimientos sobrecogedores, una trama perfectamente armada y de sembrar en el lector dudas o preguntas sobre la naturaleza humana. Víctor no solo escribe una obra que pasa ante los ojos del lector como la mejor película. Víctor también monta las butacas cómodas, la iluminación perfectamente regulada y la temperatura ideal. Sus novelas dejan ver que el trabajo literario del autor puede ir más allá de unos personajes y una historia, que incluye una trama que puede enredarse hasta el infinito (si está bien sustentada, por supuesto) y que puede contar con las emociones, sentimientos, reacciones, recuerdos, pensamientos y reflexiones del lector como materia prima para construir el significado global de la novela, su sentido último.
    Todo ello sin olvidar el estilo bello, lleno de pensamientos valiosos y de frases para dejar anotadas; las descripciones tan vívidas que te meten de lleno en la acción (¿quién no ha estado dentro del coche con Eduardo en el momento del accidente?) y una narración tan templada como medida y hermosa.
   En definitiva, Del Árbol vuelve a hacer un regalo al lector: una joya quizás envenenada, llena de preguntas sin respuesta y de aristas que le morderán la conciencia mientras lee, pero perfectamente pulida, brillante y mágica.
   Nos seguimos leyendo.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 66/100
  •  Reto Negro y Criminal: 15/15 
  •  Reto Encuentra al personaje: 23/24
  En esta novela he encontrado al personaje de origen asiático que pedía el Reto Encuentra al Personaje: se trata de Who, uno de los personajes principales, un chino adoptado y criado en España del que, en el capítulo 4, se dice:
 Se sentó en ropa interior frente al escritorio y rebuscó en los cajones hasta dar con los cigarrillos chinos de nombre impronunciable y de sabor demasiado fuerte que fumaba desde que Chang le había contado que esa era la marca que fumaban los chinos de verdad. Y el señor Who había decidido ser un auténtico chino, costara lo que costara.

jueves, 15 de mayo de 2014

"El ángel rojo", de Franck Thilliez: lo gore como protagonista

http://www.edhasa.es/libros/libro.php?id=1512&l=1.+El+%C3%A1ngel+rojo&t=Policial&a=Thilliez%2C+Franck&e=Edhasa&c=Polar&idt=27

Ficha técnica: 


Título: El ángel rojo          Autor: Franck Thilliez          Editorial: Marlow  Género: novela negra Páginas: 448  Publicación:  2012   ISBN: 978-84-350-1075-7

Sinopsis (editorial):


   La aparición de un cadáver decapitado, artísticamente troceado y diseminado con enigmáticos designios por diversos rincones de París, sacude de un modo eléctrico al comisario Franck Sharko. Saber que no se trata del cuerpo de su esposa, que lleva ya seis meses desaparecida sin que nadie haya pedido rescata y sin que se tenga la menor pista, es sólo un consuelo menor. Al contrario, este descubrimiento dará pie a una estremecedora y alucinante investigación que pone en contacto a Sharko con los ambientes, redes virtuales y personajes más sórdidos que puedan imaginarse y, sobre todo, con una mente fría, manipuladora y perversa hasta límites insospechados.
 Tenía muchas ganas de leer a Thilliez así que en cuanto Laky propuso hacer una lectura simultánea de la primera de sus novelas protagonizadas por el comisario Sharko no me lo pensé. Y he de decir que hay ciertos elementos que me han dejado boquiabierta pero hay otros aspectos que me han defraudado.
    Entre los primeros cuento la capacidad para generar intriga, la dosificación de la acción o los temas que trata y las reflexiones que plantea. Cuestiones como la violencia contra los animales, el sadomasoquismo, la pornografía, el poder del dinero, la dimensión sobrenatural de la vida, el límite que separa al ser humano de lo que ya no es humano, el vicio o el fanatismo religioso... que se van quedando en la mente del lector como telón de fondo de una historia macabra, tétrica y muy muy negra pero que también le invitan a analizar el mundo en el que vive y lo que subyace bajo lo que vemos cada día.
    Thilliez pone frente a nuestros ojos un universo casi paralelo de seres perversos, dominados por sus vicios, corrompidos por el poder del dinero o el aburrimiento que da tenerlo todo. Seres que se regalan muerte como quien regala flores y que encuentran placer en el dolor, propio y, sobre todo, ajeno. Un mundo brutal, despiadado y sangriento que el autor describe de forma muy visual, sin escatimar detalles. De hecho, la puesta en escena del asesino de El ángel rojo me ha recordado mucho a El silencio de los corderos, a Seven y, más reciente, a la serie Hannibal. Con esas referencias en la cabeza es fácil imaginarse la depravación del asesino despiadado al que perseguimos, aunque entender sus razones sea más complicado.
    Ese es, precisamente, uno de los puntos que me han fallado en esta novela: el giro final que explica la motivación última del asesino. No quiero hablar mucho sobre el tema para no desvelar nada a nadie pero me he sentido un poco estafada porque durante casi todo el libro me ha hecho pensar en un motivo y luego me lo ha cambiado de repente. Y lo peor es que el primer motivo me parece mucho más trillado que el primero, o sea que podía haber explotado la reflexión sobre el segundo y me habría parecido mucho más original. Al cerrar la novela la sensación que te queda es como la del último capítulo de los Serrano, no sé si me entiendes...
    El segundo aspecto que no me ha acabado de cuadrar es la caracterización del personaje principal. Protagonista y narrador en primera persona del caso, Franck Sharko es un hombre roto tras la desaparición de su mujer. Hasta ahí, todo bien. Lo que no me convence es su actitud: la violencia que ejerce, su individualismo, su no sé si llamarlo inocencia o temeridad, una manía que le hace enfrentarse en varias ocasiones en solitario al asesino en inferioridad de condiciones. No sé, he tenido la sensación de que estaba ante un policía sin ley, un comisario sin orden, un personaje tremendamente egoísta o egocéntrico o tan centrado en sus obsesiones que no sigue las reglas del juego policial y cuya actitud no tiene consecuencias de ningún tipo: le relevan del caso, la vuelve a liar y el jefe no solo no le reprende sino que le devuelve su placa y su investigación... No me parece muy creíble, la verdad. Y si lo es... ¡miedo me da! Porque es verdad que en la novela toda la gente con la que se cruza es reprobable pero tengo la sensación de que con el descontrol que rige su vida, podría haberse topado con un inocente y haberle dado una paliza con las mismas razones o sinrazones.
    A pesar de estos peros quiero seguir leyendo a Thilliez y viendo si hace evolucionar a su personaje y cómo lo hace. Así que si Laky vuelve a convocarnos para leer El síndrome E, ahí me tendrá. Porque he disfrutado mucho con la trama y las situaciones, aunque disfrutar no sea, quizá, la palabra más adecuada. No lo diré muy alto por si el ángel rojo me oye...
    Nos seguimos leyendo.  


   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 44/100
  •  Reto Negro y Criminal: 11/15 
  •  Reto Genérico: 30(5misterio)/40
  •  Reto Encuentra al personaje: 18/24
  •  Reto Negro y Criminal: 11/15 
  •  Reto Genérico: 30(5misterio)/40
  En El ángel rojo he encontrado al personaje que use un paraguas que pedía el Reto Encuentra el Personaje. Se trata del protagonista, Sharko, quien el capítulo 14...
La lluvia me venía bien, no hubiese podido ser más propicia. Tras abrir un amplio paraguas, unos diez minutos después del comienzo de la ceremonia penetré discretamente en el cementerio y me dirigí al extremo opuesto del lugar donde se amontonaban chaquetas y corbatas negras.

miércoles, 26 de marzo de 2014

"La tristeza del samurái", de Víctor del Árbol: una novela perfecta

http://www.alreveseditorial.com/fitxallibre.php?i=23




Ficha técnica: 


Título: La tristeza del samurái         Autor: Víctor del Árbol          Editorial: Alrevés  Género: novela negra, thriller, histórica      Páginas: 416  Publicación:  2011   ISBN: 978-84-15098-02-7

Sinopsis (editorial):


  Extremadura 1941 / Barcelona 1981
  Dos tramas se desarrollan de forma paralela; una en Extremadura en el año 1941; la otra en Barcelona en 1981. Un crimen cometido durante la posguerra española produce consecuencias en tres generaciones de la familia Alcalá y en aquellos que se han cruzado en sus vidas durante cuarenta años. Complots, secuestros, asesinatos, torturas, violencia machista, son algunos ingredientes de esta fantástica novela. Con un estilo descriptivo pero no por ello lento, el autor narra los acontecimientos ocurridos y poco a poco va entrelazando los personajes de ambas tramas, entrando en la psicología de cada uno de ellos. El resultado es una magnífica novela de intriga e investigación, de sentimientos y rencores, de amor y odio, de ambición y dolor, de hipocresía y sobre todo de culpa, una lacra que se transmite de generación en generación, donde los hijos heredan los delitos de los padres y los nietos los de sus abuelos.
   Una novela que atrapa al lector desde el primer momento
.

 Sinceramente, no pensé que esta novela me fuera a gustar tanto. Sabía que me iba a gustar, pero no esperaba que me enamorara como lo ha hecho. La tristeza del samurái me ha encantado, por tres razones principales.
    La primera: por la estructura. Cuando leí en la sinopsis que tenía dos tramas en dos épocas diferentes pensé: "ya estamos con la alternancia entre capítulos del pasado y del presente, con esas novelas en las que, en la mayor parte de las veces, el presente no te interesa para nada y le quitarías un buen número de páginas quedándote solo con lo realmente interesante, el pasado". Y resulta que no. Víctor del Árbol consigue urdir una trama de acontecimientos pasados y presentes (hablamos de presente pero la acción se sitúa en 1981) totalmente relacionados e imbricados a la perfección. La tensión no se crea, como en otras novelas, porque el autor deja colgando el hilo de una época para pasar a hablar de la otra. Ni mucho menos. Aquí la tensión se crea con el argumento, con los giros del guión, con la definición de los personajes, en definitiva, con la historia misma, con la esencia de la novela. Pasado y presente están tan bien unidos en la estructura como lo están en el argumento, en un intento por mostrar que somos lo que éramos, las cargas de nuestro pasado o del pasado de nuestras familias que seguimos soportando y que, en el fondo, nada cambia, todo sigue más o menos igual, aunque ni los escenarios ni los títeres que aparecen en ellos sean los mismos.

PERSONAJES DE CARNE Y HUESO 


   La segunda razón por la que esta novela me ha conquistado ha sido por los personajes. Acabo de hablar de títeres no porque los personajes de esta novela sean de cartón-piedra, muñecos animados sin vida ni alma. Nada más lejos de lo que ocurre en La tristeza del samurái. Hablo de títeres porque, al final, la impresión que te queda es la del destino moviendo los hilos de los pobres humanos que nos afanamos por vivir nuestra vida mientras él decide tirar de la cuerda y cambiar nuestro rumbo. Del Árbol reflexiona sobre la inexorabilidad de algunos destinos, de algunas vidas que parecen condenadas de antemano, de una maldición que se hereda de padres a hijos sin que nada más que la muerte puede romper esa cadena. 
  Me han encantado los personajes de esta novela por sus contradicciones, por los errores que cometen, por sus dudas. Hay malos malísimos pero no hay buenos buenísimos. No hay inocentes. Quizá solo Marcelo, cuyo único error fue, tal vez, enamorarse de la persona equivocada. Pero todos caen y arrastran a alguien en su caída, todos son ángeles y demonios. Bueno, todos ángeles... no. Hay malos muy malos sin más motivo que la ambición o la pura maldad. Pero, en general, todos son muy complejos, llenos de matices y de tonos de grises.
   Además, la sensación final que queda es que no hay puntada sin hilo, o sea que todos los personajes que aparecen (y son muchos) juegan un papel en la historia. No hay rellenos, no hay decorado. Solo hay un personaje del que me hubiera gustado saber más: Isabel. Sus contornos solo son perfilados y me hubiera encantado saber algo más sobre ella. Pero ella, como todos los demás, es necesaria para que el argumento y la lectura avancen. Y digo la lectura porque, en muchas ocasiones, son ellos los que van tirando del lector. ¿Qué pinta este aquí? ¿Qué relación hay entre este y este?... Ese es el hilo de Ariadna que va guiando al lector, en este caso, no para sacarlo del laberinto, sino para todo lo contrario: engullirlo hasta su corazón, conducirlo hasta el núcleo de la maraña y atraparlo en esa madeja de cabos aparentemente enredados hasta el final, hasta que vas tirando de uno y de otro y de otro y aparece el magnífico tapiz que Del Árbol ha urdido.


LA CONCEPCIÓN GLOBAL DE LA NOVELA


   Y esa la tercera razón por la que esta novela me ha encantado: todo está perfectamente medido, todo está pensando, no hay cabos sueltos ni puntadas sin hilo. Y lo mejor es que el lector tiene que armar el puzle. Todo está desordenado (pero con un desorden que hace crecer el interés, el ritmo y la intriga, no con un desorden de los que te hacen pensar "yo ahí no me meto") pero todo tiene su sentido. La tristeza del samurái es un libro muy muy complejo que hay que leer con mucha atención para que no se te escape ninguna pista clave, ningún nombre y, sobre todo, ningún apellido. No es como una apacible travesía por un mar en calma; esta novela es como luchar contra el vendaval, intentando ordenar lo que la tempestad se ha llevado por delante.
   Me ha encantado esta participación activa del lector que requiere la novela. Del Árbol le desafía y dosifica la información de una manera tan certera que al lector no le queda más remedio que picar el anzuelo y entrar en el juego. Y lo mejor es que no quedará decepcionado. Todo está urdido con la inteligencia suficiente como ni para despreciar las capacidades del lector ni para que se sienta superado por las exigencias de la obra.
    Pero este juego que propone el autor, tan ameno y gratificante para el lector, es lo único lúdico y divertido de esta novela negra negrísima. Sin seguir el esquema tradicional de la novela negra (poli o similar persigue a asesino), Víctor del Árbol nos habla de los tonos más negros del corazón humano: la venganza, el afán de matar, la sinrazón de la guerra, las causas que uno cree justas pero que no lo son, los errores, la ambición desmedida, el ansia de riqueza, notoriedad y/o poder... Todos estos temas, el ambiente y el tono general de la obra y el fondo de la historia hacen que la lectura sea amarga y que al final quede un regusto triste y descreído en el paladar de quien la lee. Pero la vida, a veces, es así. Y es bueno que nos lo recuerden de vez en cuando.
    En definitiva, una novela de matrícula de honor a la que soy incapaz de ponerle algún pero. Todo es perfecto: desde la trama hasta el tema, desde la planificación de la historia hasta su ejecución, desde la estructura hasta los personajes, desde el fondo de lo que nos cuenta hasta los detalles. Pasando, por supuesto, por la interesantísima reflexión sobre la memoria y los secretos familiares que nos condenan por el mero hecho de tener una determinada sangre corriendo por nuestras venas y por el estilo del autor, con frases hermosas cargadas de verdad y tristeza, como la que da comienzo a la obra. Un buen aperitivo para lo que vendrá. O un buen resumen, depende de cómo se mire.
    Nos seguimos leyendo.  


   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 26/100
  •  Reto 25 españoles: 24/25 
  • Reto Negro y Criminal: 6/15 
  •  Reto Genérico: 21 (1 guerrero)/40
  • Reto Novela Histórica: 5/15
  •  Reto Encuentra al personaje: 11/12
   En La tristeza del samurái he encontrado al personaje que accione o sostenga que un arma de fuego que nos proponía el Reto Encuentra el Personaje. En una novela como esta, hay muchos que lo hacen en un momento u otro. Me quedo con Fernando Mola y esta escena del capítulo 19:
   Fernando desenfundó su pistola Luger, tiró de la corredera y la amartilló, clavando la boca del cañón en la sien del prisionero.
  —¿Conociste a una mujer llamada Isabel Mola? ¡Contesta!
   El prisionero parpadeó, desconcertado al escuchar aquel nombre. Abrió mucho los ojos y su rostro se puso pálido.
  —Tú… ¿Eres Fernando Mola?
  Fernando apretó con más fuerza su pistola, fuera de sí.
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