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lunes, 10 de abril de 2017

"Azul marino" (Ana Martí #3), de Rosa Ribas y Sabine Hofmann: perfecto cierre para una trilogía que merece más entregas



Título: Azul marino
Autoras: Rosa Ribas y Sabine Hofmann
Editorial: Siruela
Género: novela intriga, negra
Páginas: 360
Publicación: septiembre 2016
ISBN: 978-84-16854-16-5

 Azul marino, última novela de la serie policiaca de Rosa Ribas y Sabine Hofmann, cierra magistralmente la trilogía protagonizada por la joven periodista Ana Martí.
   Barcelona, 1959. Mientras la Sexta Flota norteamericana permanece fondeada en el puerto, alterando la rutina de una ciudad en plena dictadura, un marinero estadounidense es asesinado en un antro del Barrio Chino en lo que a primera vista no parece más que una simple reyerta arrabalera.
Pero una vez más, la indudable perspicacia e incansable curiosidad de la periodista Ana Martí serán fundamentales a la hora de esclarecer el suceso. Ya sea ejerciendo como intérprete del inspector Isidro Castro —viejo conocido con el que ya colaboró anteriormente— en su forzoso entendimiento con la Policía Militar de la Marina americana o bien desarrollando sus propias investigaciones para El Caso y Mujer Actual, nuestra intrépida protagonista irá desenmarañando una historia plagada de medias verdades e intereses diversos: los de quienes buscan un culpable español y los de aquellos que preferirían que el asesino fuera un extranjero. Además, una serie de tramas interconectadas, que van desde la prostitución y el contrabando de los bajos fondos hasta la degradación moral de las altas esferas de la burguesía, vendrán a complicar las cosas en este extraordinario fresco de una ciudad y un tiempo recreados con tal maestría que permanecerán para siempre en el imaginario de todos los lectores.
   Tras Don de lenguas y El gran frío, Rosa Ribas y Sabine Hofmann cierran ahora la trilogía protagonizada por la periodista Ana Martí con este Azul marino que me ha encantado. De todos modos, he de confesar que desde el principio de los tiempos tengo debilidad por la protagonista porque hace carne un modelo de mujer con el que comparto muchos valores y que me encantaría que fuera algo más que un personaje literario y se convirtiera en referente para muchas mujeres (y muchos hombres) de hoy y del futuro.
    Ya lo había demostrado en las dos entregas anteriores y lo vuelve a mostrar en esta: Ana Martí es valiente, es fuerte, se entrega en su trabajo, disfruta escribiendo e investigando (aún a costa de arriesgar su seguridad personal), es inteligente, es una mujer adelantada a su época que trata de abrirse hueco en un mundo de hombres, es perseverante, es decidida... y una cosa que me encanta: da igual que sea guapa o fea, poco sabemos de su aspecto físico.
    Y, en esta tercera entrega, ha de vérselas con dos casos de enjundia. Por un lado, el asesinato de un marine de los Estados Unidos que viajaba en un barco atracado en Barcelona. Por otro lado, el suicidio de una costurera que trabaja en un taller en el que acogen a mujeres "decarriadas" y les dan un nuevo futuro (esto también debería meterlo entre comillas).
    Las autoras van entrelazando ambas investigaciones a lo largo de toda la novela, entretejiendo sus avances aunque separando claramente de dónde proceden ambas: la primera tiene que vez con un trabajo como traductora que la policía encarga a Martí mientras que la segunda está relacionada con unos artículos periodísticos para los dos medios (tan diferentes) en los que trabaja la protagonista: El caso y Mujer actual.
    Más alla de la (conseguida) intriga, del (logrado) ritmo, del (interesantísimo) argumento y de una trama muy bien tejida, nuevamente Ribas y Hofmann añaden un plus (que siempre es muy de agradecer) en esta novela: la golosina de la ambientación perfecta. Como ya hicieran en sus otras dos novelas, las dos autoras cuidan al máximo los detalles hasta el punto de que logran que te metas no solo en la historia sino en la época y la atmósfera en las que desarrolla. Así, nos trasladamos sin esfuerzo a la Barcelona de finales de los años 50 y primeros 60 (de ahí que la incluya en la Yincana Criminal esta semana, donde se nos pedía la reseña de una novela que transcurra en una gran ciudad) y sentimos los sinsabores, las frustraciones y la desolación de unos años en los que el regimen franquista iba abriéndose pero demasiado lentamente.
    Y junto a la ambientación y el modelo de mujer que presenta, la tercera cosa que más me gusta de esta trilogía: los temas que nos presenta. En este caso, Ribas y Hofmann nos hacen reflexionar sobre cuestiones como la idiosincrasia americana y cómo es percibida desde otros países, los débitos de la dictadura, las intrigas policiales y políticas, la caza a los comunistas, el mundo de las drogas y la prostitución, las supuestas instituciones de caridad con las que la gente de bien lavaba su conciencia pero que, en el fondo, eran instituciones de opresión y maldad; el trato a las mujeres que se quedaban embarazadas fuera del matrimonio (super interesante toda esta parte; para mí, más que la del marine), la consideración que merecían los hijos de estas mujeres, el poder de la clase alta, la resignación de quienes no comulgaban con las ideas franquistas pero, también, su lucha silenciosa y la defensa de su ideología aún a costa de un cierto fracaso personal o profesional... Son muchas las cuestiones destacables de esta novela, cuestiones a veces secundarias pero que, además de hablarnos de una época muy concreta de la historia de España y hacernos sentir cómo se vivió, sacan a la luz zonas muy oscuras del régimen que, en su momento, se silenciaban e, incluso, consentían.
   Tampoco puedo olvidar la dimensión metaliteraria y lingüística que Ribas y Hofmann añaden siempre a las novelas protagonizadas por Ana Martí y no solo porque sea una periodista y por los estudios y la dedicación académica de la prima de Ana, Beatriz, con la que comparte casa y afición por las lenguas, sino también porque, en este caso en concreto, también se habla del padre de Ana, periodista que tuvo que dejar de escribir por sus ideas políticas y que ahora sobrevive publicando novelas de toda índole, románticas incluidas. El proceso de escritura y la recepción de este tipo de obras queda reflejado en esta novela poniendo una pincelada más a la reflexión sobre el quehacer literario y el uso que le damos a las lenguas que subyace en toda la trilogía.
    En definitiva, una novela de nuevo interesante y bien construida, que pone sobre la mesa temas más que atractivos y con un personaje principal que merece más que tres novelas.
     Nos seguimos leyendo.
  Agradezco a la editorial que me hiciera llegar este ejemplar para su reseña.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 22/100
  •  Reto Genérico: 16 (1/2 metaliterario)/40
  •  Reto Yincana Criminal: 9/15

lunes, 16 de febrero de 2015

"El gran frío", de Rosa Ribas y Sabine Hofmann: Ana Martí en la España más profunda

http://siruela.com/catalogo.php?id_libro=2485&completa=S


Título: El gran frío
Autoras: Rosa Ribas y Sabine Hofmann
Editorial: Siruela
Género: Novela negra, policíaca
Páginas: 312
Publicación: 18/06/2014

ISBN: 978-84-16120-64-2

Febrero de 1956. El invierno está siendo terrible, el más frío en España desde hace décadas. Esto no será un obstáculo para que Ana Martí, ahora reportera de un popular semanario de sucesos, acuda a un remoto y aislado pueblecito del Maestrazgo aragonés para cubrir el caso de una niña a la que han brotado los estigmas de la Pasión. El cura y el alcalde la reciben encantados ante la idea de que su “santita” se haga famosa en todo el país. Pero ni don Julián, el escéptico cacique del pueblo, ni la mayoría de los habitantes comparten sus simpatías hacia la forastera. Solo Mauricio, un pobre chico discapacitado, la  inteligente y extraña niña Eugenia y la atormentada viuda que hospeda a Ana parecen dispuestos a hablar con ella. Pronto su olfato de periodista le dice que el caso de Isabelita no es el único suceso extraño que acontece en Las Torres... El recuerdo de una niña muerta años atrás en misteriosas circunstancias, el fanatismo religioso y el frío glacial y la nieve que amenazan con dejar al pueblo incomunicado son el telón de fondo de la intrigas de El gran frío, un impactante thriller sobre los más bajos instintos de la condición humana que es a la vez un extraordinario retrato de la cruda realidad de la España rural en los años cincuenta.
   Disfruté mucho con Don de lenguas y he vuelto a hacerlo con El gran frío, aunque se trata de dos novelas muy diferentes entre sí. Obviamente, tienen muchos puntos en común: la prosa cuidada y eficaz de Rosa Ribas y Sabine Hofmann, la protagonista (la periodista Ana Martí), el fiel retrato de una época (el Franquismo), la precisión en el detalle o la capacidad para dosificar la intriga y mantener al lector interesado en lo que está leyendo.
   Pero en esta segunda novela protagonizada por Ana Martí el peso de Beatriz, la docta prima de la periodista, es muchísimo menor (y, por lo tanto, el peso de la filología y la lingüística también decrece, aunque hay guiños a estas áreas que me han encantado, como la referencia a cómo se crean las tonadillas infantiles) y el caso investigado tiene menos que ver con lo puramente criminal para adentrarse en el terreno de lo religioso, o lo pseudorreligioso, lo sobrenatural y lo milagroso. Y también lo supersticioso.
    Las autoras (que, hay que decirlo, escribirán a cuatro manos pero tienen tal grado de compenetración que es imposible distinguir dos autorías en vez de una única) nos sitúan cuatro años después de los sucesos narrados en Don de lenguas. Muchas cosas han cambiado en la vida de Ana Martí (tuvo que dejar La Vanguardia y trabaja ahora para El Caso) pero otras no lo han hecho tanto: no se ha cansado de luchar por ocupar un lugar digno en su profesión ni por conseguir la vida que quiere vivir, lejos de los cánones de la época para una mujer de su edad y condición (es decir, un matrimonio, unos hijos y una dedicación exclusiva al hogar).
    Ribas y Hofmann nos sacan, en este caso, de Barcelona y nos trasladan a un perdido pueblo de la España más profunda: Las Torres, en Teruel. Un entorno que se convierte en uno de los protagonistas más de la novela, con su cerrazón, las relaciones que se establecen en sus calles y, sobre todo, el gran frío que ha de soportar Ana. Un frío azota a toda España pero que castiga especialmente a la zona del Maestrazgo en el que se ubica esta pequeña localidad. Un frío que se nota en las calles y en la piel pero que también es capaz de convertir en hielo algunos corazones y de enfriar el trato hacia la intrusa.
   Máxime si esa intrusa pretende investigar sobre el tesoro del pueblo: Isabel, la santina, una niña en la que han aparecido los estigmas de Jesús y cuya veracidad tendrá que comprobar Ana. La periodista se verá, así, inmersa en una trama que aúna fe, egoísmo, silencio, ignorancia y abuso de poder para ofrecernos una historia llena capaz de causar pavor por su dureza y de dejar el corazón del lector tan congelado con las calles de Las Torres.
    Literariamente, el pulso de El gran frío es magnífico, la ambientación es espectacular y la trama está perfectamente imbricada. Pero desde el punto de vista humano, la segunda novela de Ribas y Hofmann remueve conciencias, siembra la reflexión sobre la España más oscura (por la época pero también por el entorno) y es capaz de sobrecoger con una historia con tan pocos inocentes. Una novela, pues, interesante como creación literaria pero, sobre todo, como reflejo de la condición humana, su falta de límites y su carencia de escrúpulos. 
    Nos seguimos leyendo.



Agradezco a Siruela el envío de este ejemplar.

   Incluyo este libro en los siguientes retos (2014):
  •  Reto 100 libros: 70/100

miércoles, 10 de abril de 2013

"Don de lenguas", de Rosa Ribas y Sabine Hofmann: la literatura como guía de vida


Ficha técnica:


Título: Don de lenguas                                                      Autoras: Rosa Ribas y Sabine Hofmann                        Editorial: Siruela                                                              Género: novela histórica, novela policíaca, thriller      Páginas: 408
Publicación:  20/03/2013    ISBN:  978-84-15803-06-5

Sinopsis (editorial):


   Barcelona, 1952: quedan pocas semanas para el Congreso Eucarístico, y la consigna oficial es dar una imagen impoluta de la ciudad, pues está en juego la legitimidad internacional del Régimen.
  Ana Martí, novata cronista de sociedad de La Vanguardia, encontrará en el encargo de cubrir el asesinato de Mariona Sobrerroca, una conocida viuda de la burguesía, su oportunidad para escribir sobre temas serios. El caso ha sido encomendado al inspector Isidro Castro de la Brigada de Investigación Criminal, un hosco policía de doloroso pasado, que tendrá que aceptar de mala gana que Ana cubra la investigación.
  Pero la joven periodista pronto descubrirá nuevas pistas que se apartan de la versión oficial de los hechos y recurre a la ayuda de su prima Beatriz Noguer, una eminente filóloga. Lo que en principio parecía una inofensiva consulta lingüística sobre unas misteriosas cartas encontradas entre los papeles de la difunta se convertirá en el inicio de una serie de revelaciones en las que están implicadas personas muy influyentes de la sociedad barcelonesa…
  En medio de un ambiente hostil poblado de funcionarios y políticos corruptos, porteras entrometidas, policías violentos, prostitutas y ladrones de buen corazón, la inteligencia y el arrojo de Ana y los conocimientos lingüísticos y literarios de Beatriz serán sus únicas armas para resolver el caso.
   La denominación que Lorenzo Silva ha dado a este libro me parece la más acertada de cuantas he leído: "thriller filológico". Aunque haya quien pueda pensar que no se puede hacer un thriller basado en algo como la investigación filológica, Rosa Ribas (entrevista aquí) y Sabine Hofmann demuestran que sí que se puede. Y que el resultado puede ser muy atractivo, interesante, constructivo e intrigante como lo es.
   Hacía alusión a lo de la denominación porque es complicado adscribir este libro a un género concreto. Mezcla la novela histórica, la novela policíaca y el thriller para construir una historia en la que no hay ni buenos ni malos absolutos: todos tienen sus luces y sus sombras, máxime teniendo en cuenta que hablamos de la Barcelona (y la España) de los años 50.
   La novela está protagoniza por Beatriz y por Ana, dos mujeres (sobrina y tía) que se ven envueltas en un caso de asesinato casi fortuitamente. Ana Martí es periodista o al menos está intentando abrirse camino en el mundo periodístico, siguiendo los pasos de su padre y su abuelo. Hasta ahora ha cubierto información de sociedad, pero la baja del responsable de sucesos de La Vanguardia (y el cariño que el jefe de redacción del periódico le profesa, derivado de su relación con el padre) meten a Ana de lleno en la acción: una dama de la alta sociedad sobre la que ella solía informar, Mariona Sobrerroca, ha aparecido muerta en su domicilio.
   Obviamente, teniendo en cuenta que las autoras sitúan la acción en pleno Franquismo, si se informa de ello es porque a alguien le conviene. De hecho, se pretende que Ana muestre la buena labor de la policía y limpie (aunque sólo sea un poco) su imagen a través de las informaciones que vaya publicando sobre la investigación. Una investigación conducida por Isidro Castro, un policía brutal y tosco que no está muy convencido de trabajar con un periodista pegado a los talones... y menos si se trata de una mujer.
   El texto muestra constantemente la visión negativa que de la mujer se tenía en la época. Los comentarios, las opiniones, la forma de vida y sumisión de determinados personajes femeninos y las expectativas depositadas en Ana (que se deje en paz de tonterías periodísticas y se case con su novio de toda la vida) van mostrando una visión negativa de la mujer sostenida a lo largo de la obra. Una visión negativa, construida a base de pensamientos, comentarios y actitudes que, sin embargo, es contrarrestada firmemente por las acciones de Ana y de Beatriz. Sin profundizar en el contraste ni ahondar en la reflexión o la crítica, las autoras desmontan esa visión negativa con la fuerza de la acción de estos dos personajes centrales.
   Precisamente esa es otra de las características más destacadas de la novela: no hay crítica explícita, nadie interrumpe el discurso narrativo para introducir la opinión de nadie. Los hechos se ponen ante los ojos del lector y se permite que él saque sus conclusiones sobre temas como el machismo, la censura, la opresión franquista... De hecho, hay muchas cuestiones que ni siquiera se abordan directamente, con diálogos de los personajes, por ejemplo, sino que se citan como de pasada. Pero un lector que conozca el contexto histórico en el que se mueven los personajes sabe a qué se está aludiendo. Me parece una manera muy sutil y acertada de introducir aspectos en la novela sin recargar lo narrado: el lector recoge el guante lanzado por las autoras y reflexiona sobre ello sin que, explícitamente, el narrador haga mención de lo que implica lo sugerido. Pongo un ejemplo para que sepas de qué hablo. En la página 66 se dice: "Pero Oleguer Pons, Olegario durante las dos semanas que lo había tenido en el calabozo de la Social...". Con esa sencillísima alusión, las autoras están hablando de un montón de situaciones y represiones que el lector capta, aunque no estén representadas en el discurso. Es una manera de valorar su inteligencia y su bagaje.
   La trama es sustentada por esa periodista novata y por Beatriz, una mujer poco convencional, intelectual y comprometida con el saber y la erudición en vez de con un hombre. En un tiempo en el que el adjetivo "intelectual" aplicado a una mujer es sinónimo de insulto... pues está clara la consideración general de Beatriz en la sociedad. Aislada, apartada, cada vez con menos recursos económicos, busca dar salida a toda su erudición en el extranjero, porque es imposible poder trabajar en una universidad española. Esta rata de biblioteca aportará las claves para ir avanzando en el caso y descubrir a los verdaderos asesinos. Su profuso conocimiento de las lenguas y dialectos y de la literatura irá abriendo camino y mostrarán que la vida y la literatura están más unidas de lo que se pudiera pensar. De hecho, Beatriz hace de la literatura su guía de vida y aplica modelos literarios y de investigación filológica a los pasos que han de ir dando mientras la trama se complica.
   Beatriz y Ana son las dos caras de la misma moneda, con dos personalidades bien diferentes (aunque con puntos en común de base, como creerse válidas, más allá de su género) y dos maneras de actuar radicalmente opuestas: Beatriz es la erudición, la planificación, la estrategia, mientras que Ana es la pasión, el pálpito, el impulso. Hasta cierto punto, ambas podrían ser el reflejo de las dos autoras de la novela y de las características que sus dos nacionalidades (alemana y española) podrían haber dejado impresas en sus personalidades.
   Don de lenguas es un libro, pues, muy interesante, un libro de contrastes y contradicciones, en el que la verdad oficial y la verdad real no coinciden (otra crítica sólo esbozada). Una novela que mantiene el interés durante todas sus páginas, bien estructurada en la que el pulso narrativo se va acelerando (como en todo thriller que se precie) a medida que se avanza en la lectura. De hecho, las 60/80 primeras páginas nos van presentado a los personajes, sin que sepamos, en muchas ocasiones, qué pintan ahí, qué relación tienen con el asesinato descrito ya en las primeras líneas de la novela. A partir de ahí, el ritmo va incrementándose paulatinamente hasta llegar a un final de infarto, quizá narrado con demasiada demora para lo que requiere lo que va ocurriendo, pero que encaja bien con la metódica manera de actuar de Beatriz, que parece contagiarse a las autoras.
   Una novela que mezcla muchas cosas y que lanza muchos mensajes de una manera sutil. Una obra para descubrir y para dar lugar a lecturas muy diferentes.       
   Nos seguimos leyendo.   

   Agradezco a Siruela que me haya facilitado este ejemplar.
   Si quieres profundizar en la novela, me ha parecido muy interesante la noticia publicada en Europa Press. Te dejo, además, la página oficial de la autora y en enlace a las primeras páginas del libro.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 13.000 páginas: 408/13.000
  •  Reto Negro y Criminal: 8/15
  •  Reto Genérico: 2/2 thriller
  •  Desafío100 libros: 29/100
  • Reto Sumando: 14/2013
  • Reto 25 españoles: 24/25











viernes, 22 de marzo de 2013

BBF#26 "Don de lenguas" de Rosa Ribas y Sabine Hofmann

  
   No tenía previsto leer este libro todavía pero surgió la oportunidad de entrevistar a las autoras (hoy mismo) así que ha sido mi lectura de esta semana. Ya lo estoy acabando y me está gustando, a falta de atar todos los cabos sueltos, claro. Empieza así: 

 BBF#26

 Allí estaba Mariona. Blanca, rubia, carnosa y muerta.

Como un hurón enjaulado, Abel Mendoza iba de un lado a otro del monstruoso escritorio levantando pequeñas nubes de

polvo al revolver pilas de papeles que no habían sido tocados desde hacía meses. Se volvió hacia los estantes llenos de libros de medicina. Las manos parecían haber cobrado vida propia y se movían enajenadas sacando libros, recogiendo algunos de los caídos al suelo, cerrando los cajones abiertos y abriendo los cerrados. (“Don de lenguas”, Rosa Ribas y Sabine Hofmann)
   Nos seguimos leyendo.
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