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lunes, 12 de enero de 2015

"El corazón del caimán", de Pilar Ruiz: una novela intensa, llena de Historia e historias

http://www.edicionesb.com/catalogo/libro/el-corazon-del-caiman_3267.html


Título: El corazón del caimán
Autora: Pilar Ruiz
Editorial: Ediciones B
Género: novela histórica, exótica
Páginas: 536
Publicación: Septiembre 2014
ISBN: 978-84-666-5531-6

  Corre el año 1897 y Ada recibe la noticia de la desaparición en combate de su marido, Víctor, un militar español. Sin embargo, está convencida de que sigue vivo, y se dispone a buscarlo a través de una guerra y una isla en forma de caimán; la isla es Cuba, y la guerra, la de la Independencia.
  Ada Silva es cubana, pero también española; la contienda se libra a su alrededor mientras ella continúa empeñada en su propósito: encontrar a Víctor. Con la única compañía de Pompeya, una santera que habla con los Orishas para conocer el futuro, emprende un viaje que les mostrará a ambas la destrucción del mundo que conocieron una vez, arrasado como por un huracán devastador.
   La aventura de Ada recorre su pasado y el de su familia a lo largo de un siglo XIX que está a punto de finalizar: el de los emigrantes españoles a América, como la tía abuela Elvira; el de su padre, el misterioso revolucionario Darío Silva; el del propio Víctor y el de otro hombre, alguien que siempre ha estado a su lado aunque ella ni siquiera lo supiera.
  Tuve el mapa de tu nombre, pero conducía a las sombras. Tuve el mapa de tu nombre y no pude encontrarte. Tuve el mapa de tu nombre sin saber que era el de mi alma.
  He de confesar que esta novela me ha ido ganando a medida que he ido avanzando en su lectura. Al principio me pareció otro libro más, una historia parecida a tantas, y que abusaba, desde mi punto de vista, de estereotipos y clichés demasiado usados, como el de la jovencita que se queda embarazada del cura o el del braguetazo en toda regla. Pero, poco a poco, Ada me fue conquistando, sobre todo, durante la segunda mitad de la obra. Bueno, para ser totalmente sincera, el personaje que me ha enamorado, el que hizo que me quedara en la novela y el que me ha resultado más honrado y atractivo ha sido el de Nel.
    A medida que he ido leyendo también he descubierto otro punto fuerte de esta novela, al menos para mí: la presentación de personajes se lleva a cabo de manera tan progresiva que a algunos de los protagonistas no los conocemos hasta bien avanzada la lectura. Me ha parecido que esta técnica narrativa hacía que aumentara mi interés por la historia, porque mantenía la intriga e iba sumando nuevos elementos dramáticos y giros de la trama.
    Ruiz ha optado, además, por una estructura que va mezclando lo que sería la historia de Ada, contada con un orden cronológico aunque incluyendo flashbacks que aclaren el pasado de algunos personajes, con pequeñas pinceladas del momento en el que la protagonista, después de pasar unos años en España, vuelve a Cuba en busca de su marido. Esta doble línea temporal añade dramatismo e interés a la trama y da profundidad y perspectiva al personaje de Ada.
    Además de la historia personal de la protagonista, Ruiz nos va ofreciendo retazos de la historia común de España y Cuba, guerra incluida, así como brochazos de las costumbres cubanas y algunos de sus rituales más tradicionales y profundos. En este sentido, me ha gustado mucho el tratamiento que la autora hace sobre la desigualdad social y el diferente trato entre cubanos y españoles, un conflicto que personaliza en la figura de Pompeya. Pompeya es una cubana criada como española, una niña utilizada en un momento determinado para paliar la soledad de Ada y criada, por lo tanto, como hermana, pero que, tras su marcha a España, se queda fuera de lugar, desubicada como un juguete roto que no es de aquí ni de allí y que, por tanto, es vista como una extraña por unos y por otros. Creo que el personaje de Pompeya dice muchas cosas sobre el dominio colonial sin decirlas claramente y mueve a la reflexión sobre temas como el cariño incondicional de los niños, la educación y la crianza, las raíces y costumbres y, por supuesto, el egoísmo, la superioridad racial que algunos siente y, en consonancia, al desprecio o rechazo al diferente.
   La novela está llena de personajes femeninos fuertes (aunque, como he dicho, algunos incluyan ciertos clichés en su configuración) y dota a los masculinos de unas cualidades relacionadas con el apego, el cariño o la cercanía que subvierten el tópico pero que pueden hacer que se vean como personajes más débiles, sobre todo comparados con los hombres a los que estamos acostumbrados en otras novelas. Creo que le ocurre, sobre todo, al personaje de Nel, quizá demasiado blandito para el modelo masculino generalizado pero, como he dicho, a mí es el que me ha conquistado de toda la obra.
    En definitiva, Pilar Ruiz nos ofrece una novela intensa, llena de contenido, Historia e historias, que añade pinceladas de varios géneros para dibujar el contorno de una trama y unos personajes llenos de humanidad y valentía.      
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Novela Histórica: 15/15 
  

martes, 2 de diciembre de 2014

"El velo pintado", de William Somerset Maugham: desvelando el lado más oscuro del ser humano



Título: El velo pintado

Autor: William Somerset Maugham
Editorial: Ediciones B
Género: novela, drama
Páginas: 288
Publicación: 2009 (publicada originalmente en 1925)

  Kitty Garstin, joven y bella londinense, cumple sus veinticinco años sin haber alcanzado el objetivo para el que fue educada por su madre: hacer una buena boda. Por temor a que su hermana menor se case antes que ella, contrae matrimonio con un bacteriólogo, un hombre inteligente, educado y moralmente intachable, que la ador a pero de quien no está enamorada. Después de la boda, se trasladan a Hong Kong, donde Kitty se enamora de Charlie Towsend, un inglés apuesto y frívolo de la colonia extranjera, con quien será infiel a su marido. Descubiertas sus relaciones adúlteras, y traicionada por Charlie, se verá obligada a seguir a su marido a una zona del interior de China afectada por el cólera. Kitty, incapaz de obtener el perdón de su marido, se entrega a labores humanitarias. El contacto con la muerte y con una realidad dura y penosa hará de ella una persona nueva.
  ¡Qué gusto más amargo ha dejado esta novela en mi boca! Y me lo ha dejado tanto en el sentido literario como en el del contenido. No puedo decir que no me haya gustado pero tampoco puedo asegurar que sí lo ha hecho. Me explico.
     El gusto amargo en lo literario viene por el punto de vista del narrador: se trata de un narrador omnisciente en tercera persona pero que solo se mantiene al lado del personaje femenino principal, Kitty, ofreciéndonos su visión sesgada del mundo. Es innegable que la construcción literaria de este personaje es soberbia y que su caracterización psicológica es profunda y está perfectamente realizada. Incluso valoro el esfuerzo de ver al resto de personajes bajo la perspectiva de Kitty pero, entonces, ¿por qué elegir una tercera persona? ¿Por qué no hacerlo en primera? No es una crítica, que conste. Simplemente es la pregunta que me he hecho mientras leía la novela. Sobre todo porque el hecho de que el narrador nos ofrezca solo la visión que del mundo tiene Kitty me ha hecho sentir en no pocas ocasiones que se me ha hurtado el punto de vista de otros personajes, sobre todo, el de su marido, Walter, el personaje que (creo) peor dibujado queda y, dado su comportamiento, el que menos llega a conocer el lector. Soy consciente de que esto es una nueva consecuencia de la perspectiva elegida por el escritor: Kitty no llega a entender, quizá ni siquiera a conocer, a su marido, así que es lógico que, puesto que la novela está construida desde su punto de vista, el personaje de Walter también resulte opaco para el lector. Pero creo que este hecho me ha impedido entender sus razones, descubrir su corazón, ahondar en su personalidad y, quizá, entender el motivo y el objetivo final de su decisión respecto a Kitty y, por lo tanto, del libro.
    El amargo sabor de boca del que hablaba al principio también se refiere al contenido y creo que, nuevamente, también se debe a la perspectiva narrativa elegida por el autor. El mundo que nos describe Somerset Maugham y los personajes que nos presenta resultan cínicos, hipócritas, egoístas e infelices. Ni siquiera las monjas, que podrían haber sido protegidas por el manto de la entrega y la solidaridad, se libran de esa visión de personalidad dual (y, por tanto, hipócrita) bajo la que se nos presentan a los personajes de la novela. El resultado final es, como digo, un sabor amargo, una visión demasiado negativa del entorno. Pero creo que esta impresión tiene que ver con Kitty, con que vemos el mundo y tal y como ella lo vea. No es, pues, el autor el que quiere que nos demos cuenta de la maldad o el cinismo del ser humano. Ni siquiera el narrador. Es Kitty la que nos ofrece esa perspectiva, la responsable del tono y el ambiente general de la novela. Al menos, esa es mi impresión.
    Quizá Somerset Maugham quería hacer sentir al lector las mismas impresiones que vivía cada día una mujer de la época: la obsesión por personas y ambientes superficiales, la preocupación por la belleza y el paso del tiempo (la descripción de algunos personajes es ciertamente cruel), la desesperación por lograr un buen matrimonio y una buena posición social, la decepción de una sociedad que exige más de lo que da y en la que reina la hipocresía en vez de la convivencia. Si es así, por supuesto que lo ha logrado.
   He leído en algún sitio que alguien comentaba que esta es una novela machista y, al principio, yo también pensaba eso. "¡Menuda imagen que se da de la mujer!", he pensado a menudo mientras leía. ¡Qué modelos femeninos más horribles ha elegido el autor! Y es verdad. Kitty es superficial, su madre es una dictadora; su hermana, una sosa; la mujer de su amante, una arrogante; la superiora del convento, puro hielo... No se salva ni una. Pero pensando en lo que iba a decir en esta reseña me he dado cuenta de que los hombres tampoco salen mejor parados. Así que no puedo decir que se trata de una novela machista. Es verdad que refleja el machismo de una sociedad, pero la responsabilidad de ese machismo no se le puede atribuir, en este caso, al autor; quizá todo lo contrario: al mostrárnoslo de forma tan patente, podríamos incluso decir que es feminista. Creo, más bien, que se trata de una novela que refleja la parte más cínica del ser humano, también la más oscura, la que es capaz de la venganza más cruel y del utilitarismo más burdo. Y con el reflejo de esa parte también muestra, pues, la parte más deleznable de una sociedad en su conjunto, hombres y mujeres incluidos.
   No puedo decir, pues, que no haya disfrutado de la primera lectura del club de este curso puesto que me ha hecho pensar en todas estas cosas y en la condición humana. Pero, como decía, tampoco pasará a ser una de mis novelas favoritas, porque me falta la visión de Walter para entender el conjunto del mensaje. Y que conste: me falta a mí, a mi manera de entender el mundo y de abordar la literatura y su interpretación. Pero a buen seguro muchos lectores disfrutarán con esta novela que ahonda en el amor y el odio, en la traición y la venganza, en las expectativas y las decepciones, en la conveniencia de los matrimonios y en los caldos se cuecen en las camas en las que estos duermen cada día.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 96/100 
  •  Reto Novela Histórica: 14/15
  

jueves, 6 de noviembre de 2014

"Alguien dice tu nombre", de Luis García Montero: viaje iniciático hacia el compromiso

   Luis García Montero es uno de mis autores favoritos, tanto en poesía, como en ensayo, como en novela... vamos, que me gusta escriba lo que escriba. Así que hoy traigo hasta el blog la reseña de su última novela, reseña que elaboré para Anika entre Libros  hace unos meses. Una novela que me enamoró (como siempre).

http://www.alfaguara.com/es/libro/alguien-dice-tu-nombre/


Título: Alguien dice tu nombre
Título Original: (Alguien dice tu nombre, 2014)
Autor: Luis García Montero
Editorial: Alfaguara
Colección: Hispánica


Copyright:
© Luis García Montero, 2014
© Santillana Ediciones Generales, S.L., 2014
Edición: 1ª Edición: Abril 2014
ISBN: 9788420417325
Tapa: Blanda
Etiquetas: comunismo, franquismo, ficción histórica, literatura española, metaliteratura, novela, falsas apariencias, resistencia
Nº de páginas: 252

Argumento:

  En la aparentemente estática España de principios de los 60, León Egea, un joven estudiante de Filosofía y Letras, pasa el verano del 63 en la delegación de una editorial tan aparentemente estática como el resto del país. Allí conocerá a Consuelo, la secretaria, y a Vicente Fernández, dos empleados tan aparentemente anodinos como el país en el que viven.
  García Montero se aprovecha de ese juego de apariencias para mostrarnos la vida que bulle detrás de lo que vemos, las personalidades que se ocultan detrás de la una fachada impuesta por unas rígidas normas que dictan cómo debe ser el vendedor de enciclopedias ideal y cómo ha de comportarse y sentir la perfecta señorita soltera. Pero siempre habrá alguien dispuesto a dinamitar las normas, a romper las apariencias y a renombrar la realidad en la que vive. 

Opinión:


  Luis García Montero mezcla diversos subgéneros narrativos (la trama de iniciación que sirve de base se aliña con una pizca de amor, un toque de histórica y con unos consejos metaliterarios) para construir una historia que cuestiona la impresión primera que nos causan ciertas personas o determinados momentos históricos para profundizar en la vida que se mueve por debajo de las aguas aparentemente mansas.
  León Egea cuenta en primera persona sus descubrimientos del verano del 63. Un verano en el que trabajó en una editorial vendiendo enciclopedias y recibió sus primeras lecciones sobre marketing, sobre la vida, sobre el amor y el sexo y sobre los prejuicios y la falsedad de las primeras impresiones.
Con él, el lector también descubrirá que lo que parece una amable historia sobre un muchacho en su primer trabajo (un muchacho que quiere ser escritor, que está muy influido por su profesor de Literatura, que descubre un mundo de personas anodinas que se transforman ante sus ojos gracias al tiempo que comparte con ellas, que prueba el sabor de los besos y del sexo libre y sin ataduras, que se enamora y que sufre) es en realidad otra historia: la de un país, una situación, una dictadura inmovilista y la de quienes luchan, desde las catacumbas, para que todo salte por los aires.
  Siguiendo la teoría literaria del profesor de León, que él convierte casi en credo creativo ("aprender a escribir es como aprender a mirar"), García Montero escribe una novela que enseña a escribir, a mirar, a vivir y quizá también a leer. Porque tal vez para leer también haga falta aprender a mirar de otra manera, a ver lo que está escrito entre líneas, las palabras que se esconden en los silencios, en los márgenes y en el inconfundible sonido que hace cada página al ser pasada.
  Fondo y forman caminan en la misma dirección para hablarnos también del poder de los nombres, de la fuerza que dan algunos nombres propios a quienes los visten o de la invisibilidad de lo que no se nombra.
   Con el tono esperanzado que da la fuerza de la juventud y del porvenir sin escribir y la melancolía que produce la pérdida de ese momento vital, el autor hilvana una historia llena de poesía, belleza, reflexión, memoria, futuro y la aparente sencillez (tanto argumental como estilística) que solo logra quien ha nacido para contar.
  
   Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

miércoles, 8 de octubre de 2014

"Entre tonos de gris", de Ruta Sepetys: los tonos más oscuros de la Historia

http://www.maeva.es/colecciones/exitos-literarios/entre-tonos-de-gris


Título: Entre tonos de gris

Autora: Ruta Sepetys
Editorial: Maeva
Género: novela histórica
Páginas: 288
Publicación: 2011
ISBN: 978-84-15120-25-4

  Junio de 1941, Kaunas, Lituania. Lina tiene quince años y está preparando su ingreso en una escuela de arte. Tiene por delante todo lo que el verano le puede ofrecer a una chica de su edad. Pero de repente, una noche, su plácida vida y la de su familia se hace añicos cuando la policía secreta soviética irrumpe en su casa llevándosela en camisón junto con su madre y su hermano. Su padre, un profesor universitario, desaparece a partir de ese día.  A través de una voz narrativa sobria y poderosa, Lina relata el largo y arduo viaje que emprenden, junto a otros deportados lituanos, hasta los campos de trabajo de Siberia. Su única vía de escape es un cuaderno de dibujo donde plasma su experiencia, con la determinación de hacer llegar a su padre mensajes para que sepa que siguen vivos. También su amor por Andrius, un chico al que apenas conoce pero a quien, como muy pronto se dará cuenta, no quiere perder, le infunde esperanzas para seguir adelante. Este es tan solo el inicio de un largo viaje que Lina y su familia tendrán que superar valiéndose de su increíble fuerza y voluntad por mantener su dignidad. ¿Pero es suficiente la esperanza para mantenerlos vivos?
   Siempre que pensamos en campos de concentración o de trabajo forzado pensamos en el holocausto judío pero pocas veces nos acordamos de lo que pasaron los ciudadanos de Letonia, Lituania o Estonia en aquellos mismos años. Quizá la razón la podamos hallar en la misma Historia posterior: una vez acabada la II Guerra Mundial, los judíos o los comunistas o los homosexuales o quienes por cualquier otro motivo padecieron aquellos horrores y sobrevivieron a la barbarie pudieron contar sus sufrimientos (con el dolor que ello también conllevaría) y hacer saber al mundo entero lo que había padecido. Pero en el caso de los países que acabaron bajo la soberanía rusa no solo la situación se prolongó durante décadas más, sino que la dictadura del silencio les impidió airear las vergüenzas de un régimen, de un dictador y de un sistema que llegó a matar a más personas que el propio Hitler.
     Esa es una de las razones por las que me ha gustado tanto esta novela: porque pone el acento en una época histórica sobre la que hemos pasado de puntillas. Quizá abrumados por la sinrazón nazi, no hemos querido admitir que situaciones parecidas se han vivido en otros puntos del planeta, que algunas se han prolongado durante décadas y décadas sin que hayamos hecho nada y, lo que es peor aún, que hay masacres colectivas y exterminios selectivos que se siguen llevando a cabo delante de nuestras narices sin que la comunidad internacional (ese paraguas que, me da la sensación, sirve en muchos casos para cerrarnos los ojos más que para abrírnoslos) diga ni haga nada.
     Ruta Sepetys nos mete de lleno, desde la primera página, en la tremenda odisea de Lina, una joven de quince años, y su familia, a quienes deportan un día porque sí. Más adelante conoceremos los motivos de su "delito", unos motivos que deshumanizan más a quienes creían que lo que hizo esa familia podría ser motivo de castigo y que provocan que sintamos una corriente de simpatía aún mayor por Lina, Jonas y Elena, los tres personajes centrales de la novela: la protagonista que nos habla en primera persona, su hermano y su madre.
    He devorado Entre tonos de gris. Y lo he hecho porque el ritmo es frenético: el primer párrafo ya nos sitúa en el corazón y de la acción y esta no descansa hasta el epílogo. En todo momento, he querido saber más: primero, qué pasa; luego, por qué; más tarde, qué les depararía el día a día a los protagonistas de la obra y, finalmente, cuál sería su destino final. La tensión, el dramatismo, la intriga y el ritmo no decaen en ningún momento de la novela.
    Esta rapidez se ve, además, acrecentada por la duración de unos capítulos tan cortos que se devoran casi sin darse cuenta. Del mismo modo, también contribuye a darle mayor agilidad los fragmentos en cursiva que aparecen en algunos de esos capítulos, en los que Sepetys dibuja la cotidianidad (el amor, el calor, la comida, la confianza, los planes de futuro) de la familia de Lina, una cotidianidad pasada que contrasta terriblemente con el sufrimiento extremo del presente, aunque sin exagerar el dramatismo.
    Creo que justamente esa es una de las características más destacables de esta novela: el equilibrio, la contención. Dadas las circunstancias que se nos describen, el tono podría haber sido mucho más melodramático. Y la elección de una primera persona como voz narradora (la de Lina) también podría haber dado lugar a un mayor número de momentos de decaimiento, remordimientos, autoflagelación, ira, condena, incomprensión... Los hay, claro está, pero ha dado la sensación de que están muy bien medidos para que el sentimiento no desborde el texto y convierta a la obra en una sucesión de anécdotas lacrimógenas. Hay dolor, claro que hay dolor. Todo lo que se cuenta es tremendamente dramático, pero creo que Sepetys acierta al narrarlo con contención, mostrando los hechos sin demasiada valoración y, sobre todo, con esa contraposición de la que hablaba antes con la vida pasada de la familia.
     Esta contención no le roba lugar ni al sentimiento ni a la reflexión. La hay en el texto y, sobre todo, la lectura la provoca en el lector. ¿Por qué alguien tiene que pasar por algo así? ¿Cómo podemos hacernos esto los seres humanos a nosotros mismos? ¿Cómo el ansia de poder puede estar por encima de la vida humana? ¿Cómo vivimos en situaciones extremas? ¿Qué lazos y qué sentimientos aparecen o desaparecen en ese contexto? ¿Es posible seguir amando entre tanto sufrimiento? ¿O es, quizá, precisamente el amor lo único que puede hacer que no se pierda la condición humana, la dignidad, la capacidad de sentir, de empatizar, de ayudar; el impulso de seguir viviendo?
     Ya estoy deseando poder hablar con la autora de todo esto, de la concepción de la obra, de la investigación y de proceso de escritura. Porque creo que tuvo que ser muy duro, tuvo que ser arduo no dejarse llevar por la parte melodramática y seguir construyendo una historia que conmueva y que haga pensar al mismo tiempo. Que ataque al corazón y a la cabeza. Y que se quede dentro del lector durante mucho mucho mucho tiempo.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 86/100 
  •  Reto Autores de la A a la Z: S
  •  Reto Novela Histórica: 13/15 
  

martes, 30 de septiembre de 2014

"Inés y la alegría", de Almudena Grandes: historia de unos comunistas muy normales

http://www.circulo.es/libros/almudena-grandes-ines-y-la-alegria/00652



Título: Inés y la alegría

Autora: Almudena Grandes
Editorial: Círculo de lectores
Género: novela, histórica
Páginas: 720
Publicación: Septiembre 2010
ISBN: 9788467241693

  Corre el verano de 1939 cuando Carmen de Pedro se cruza con Jesús Monzón en Toulouse. Ella es responsable en Francia de los comunistas españoles; él, un ex cargo del partido con un ambicioso plan en mente que cuajará en los próximos años: quiere organizar el grupo más disciplinado de la Resistencia contra la ocupación alemana, preparar la plataforma de la Unión Nacional Española y contar con un ejército de hombres dispuestos a invadir España.  Entre ellos está Galán, que cree, como muchos otros en aquel otoño de 1944, que tras el desembarco aliado y la retirada de los alemanes se puede establecer un gobierno republicano en Viella. No muy lejos de allí, Inés, una muchacha de familia conservadora que durante la guerra apoyó la causa republicana, vive custodiada en casa de su hermano, delegado provincial de Falange en Lérida...  El día en que escuche en Radio Pirenaica el anuncio de la operación Reconquista de España, se armará de coraje para dejar atrás sus años más grises y recuperar la alegría en su vida.
  ¡Hay que ver! Lo que es no estar bien por dentro... ¿Cómo pude dejar yo este libro con treinta y tantas páginas leídas? ¿Por qué no seguí? ¿Por qué lo dejé en el limbo de las novelas que esperan su momento? No sé por qué en su momento no me enganchó, aunque tengo claro que mi momento vital no era el óptimo. El libro salió en septiembre de 2010 y yo calculo que empezaría a leerlo en octubre o noviembre (Almudena Grandes es una de mis autoras favoritas y no suelo esperar mucho para leer sus novedades). Por esas fechas, yo llevaba un año en el paro, me había presentado a las oposiciones de Educación Secundaria que se habían convocado en junio, en julio había sufrido una queratitis (que es lo más doloroso que me ha pasado en la vida: las lentillas eran defectuosas o me hicieron daño o yo qué sé, pero el caso es que cada vez que me las quitaba me arrancaba un poquito de córnea, hasta que se me hicieron heridas, claro. Un horror), saqué un 9,5 en los oposiciones pero me quedé a las puertas de la plaza (había 68 y yo quedé la 69), en septiembre estuve esperando a que alguien renunciara a su plaza y a que salieran las listas de interinos y cuando vi que de ser la 1 había pasado a la 318 (por no haber trabajado nunca como profesora)... se me cayó el alma a los pies. Total, que esos meses no fueron muy buenos para mis lecturas. Y la pobre Inés pagó las consecuencias. Pero bueno, ya he saldado mi deuda con ella y ya he podido disfrutar de la alegría que promete el título.
    Porque si algo nos enseña esta novela es que la alegría nos salva. Siempre. De todo. Hasta en los momentos más difíciles, es la alegría la que nos sustenta y nos empuja a seguir adelante, prometiéndonos días aún más felices y consolándonos con las gotitas de felicidad que ha logrado ponernos en el corazón en un momento oscuro. La alegría de vivir, de luchar por lo que uno cree, la alegría de amar y ser amada, de compartir vivencias, de sentirse arropado, de tejer una red de cariño y solidaridad con quienes te rodean. Esa es la alegría que pinta Almudena Grandes en este libro que abre sus Episodios de una Guerra Interminable, el primero de seis, la carta de presentación, la fijación de un precedente, el esbozo de lo que serán los demás.
     Tal y como me pasó con Las tres bodas de Manolita, uno de los aspectos de creación literaria que más me ha gustado de esta novela es el juego que Grandes lleva a cabo con el tiempo y con la estructura. En este caso, la obra está dividida en tres partes (antes, durante y después) y cada una de esas partes consta de dos capítulos diferentes: los titulados "antes", "durante" y "después" entre paréntesis, que hablan de los acontecimientos reales, con un narrador muy especial, crítico y claramente posicionado (en la nota final, la autora confiesa que, en una suerte de parábasis muy galdosiana, ese narrador es ella misma, que toma la palabra para contarnos la Historia sin objetividad ni paños calientes); y los titulados "I. Aquí, Radio España Independiente...", "II. La cocinera de Bosost" y "III. El mejor restaurante español de Francia", en los que narra la historia de los protagonistas de la novela, Inés y Galán. Estos tres capítulos están, a su vez, divididos internamente en tres subcapítulos, en los que las voces en primera persona de esos dos personajes se van intercalando y mezclando la Historia con la ficción que Grandes dibuja para resaltar esos hechos históricos. La estructura se completa con dos epílogos, más cortos que los capítulos restantes (de ahí que considere que la historia se divide en tres y no en cuatro partes), en los que pone un punto final (o un punto y seguido, como ella misma advierte en el título del primero, porque, al final y al cabo, la Historia no se detiene nunca) a ambas tramas. Además, como ocurre en todos los libros de la saga, la autora incluye una nota en la que explica el origen de la novela, habla de los personajes reales que aparecen en ella (directamente o construidos literariamente) y muestra que, como ocurre tantas veces, la realidad supera, con creces, a la ficción.
   A esta estructura de ida y de vuelta, que va intercalando voces, realidad y ficción, se le suma el manejo del tiempo de Grandes. Al buscar dos voces implicadas en los mismos hechos para contarnos la historia, la autora busca una cierta confrontación entre las versiones, lo que le da un perspectivismo muy enriquecedor a la novela. Así, hay sucesos que aparecen narrados tanto por Inés como por Galán (otros no), lo que da una idea de tiempo duplicado, de reiteración de un tiempo conocido por el lector. Además, cada capítulo comienza en un tiempo ligeramente posterior al punto en el que acabó el anterior, lo que nos hace viajar continuamente al pasado y al presente de cada capítulo para explicar hechos y consecuencias. El tiempo, pues, parece chicle en las manos de Almudena Grandes, capaz de saltar de atrás hacia adelante, de repetirse y hasta de ofrecernos versiones diferentes de los mismos hechos. Casi lo mismo que nos ocurre a veces con nuestros propios recuerdos.
     Por lo que respecta a la historia en sí narrada en la novela, Grandes se fija aquí en los comunistas exiliados o clandestinos que siguieron luchando por derrocar a Franco durante décadas. Y mientras se juegan la vida y el futuro por abolir un régimen ilegal instaurado a fuerza de golpe de estado y de guerra, viven y se aman y tienen hijos y se apoyan y ponen restaurantes y tienen éxito y cocinan la mar de bien y llevan a cabo misiones y caen heridos (o muertos) y guardan secretos y celebran fiestas y siempre acaban reunidos alrededor de la mesa de Casa Inés, la cocinera de Bosost, el mejor restaurante español de Francia. O sea, justo lo que haría cualquier persona: intentar sobrevivir a pesar de las guerras, de las persecuciones, del peligro y de la clandestinidad. De ahí que la cuñada de Inés, esposa de un falangista con cargo en el Franquismo, alabe lo normales que son estos comunistas, conjurando así el miedo a los rojos que tantas veces se ha querido inculcar, no solo durante la dictadura. Sin embargo, este espejismo de normalidad, de cotidianidad, no implica que todo lo que se cuenta sobre el Partido Comunista en la novela sea positivo; también tienen cabida aquí sus fracasos, sus traiciones y el abandono al que las altas esferas sometieron, en algunos casos, a las bases. O al menos esa era la impresión de los comunistas de a pie, como muy bien queda reflejado en la obra.
     Me encanta esta manera de tejer Historia e historia, o Historia e intrahistoria, que diría Unamuno. Porque, al final, siempre quedan los titulares, los grandes hechos, las victorias y las derrotas, pero se olvidan las pequeñas vidas, los logros y fracasos diarios de las hormiguitas que gestaron esas victorias y esas derrotas. Grandes les abre un hueco en su literatura mostrando la cara más humana de una retahíla de fechas casi sin sentido y sacando a la luz una parte de la Historia nunca contada o tan poco narrada que ha caído en el olvido, como muestra la foto a la que alude Inés en el cierre de la novela.
     Si a todo esto le sumamos el estilo de Almudena Grandes, su voz, su poesía y su manera de narrar, tan personal, tan emotiva, tan cargada de sentidos y significados, el resultado es una novela de diez que no puedo por menos que recomendar y volver a recomendar. Como siempre me pasa con Grandes.
     Nos seguimos leyendo.
    Posdata: me encanta que en la página de la novela hayan incluido algunas de las recetas que Inés cocina a lo largo de la obra, incluidas sus rosquillas. ¡Pienso probarlas! 
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 85/100 
  •  Reto Novela Histórica: 12/15
  •  Reto 12 meses, 12 libros: 9/12 
  

Otras reseñas de la saga:

martes, 23 de septiembre de 2014

"La pintora de estrellas", de Amelia Noguera: ahondando en las diferentes maneras de amar

http://www.amazon.es/Pintora-Estrellas-Amelia-Noguera-ebook/dp/B0080TP512/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1409469456&sr=8-1&keywords=la+pintora+de+estrellas


Título: La pintora de estrellas

Autora: Amelia Noguera
Editorial: Amazon
Género: novela, histórica
Páginas: 406
Publicación: 2012
ASIN: B0080TP512

  Violeta, incapaz de impedir que Álvaro la maltrate, descubre que está embarazada y le deja una temporada para intentar decidir si pone fin a su relación y tiene a su hijo. Va a visitar a su abuelo Diego, con quien vivía desde niña, y juntos regresan al viejo palacete de la familia en Asturias, donde ambos emprenderán un viaje hacia lo más hondo de su ser, de sus luces y de sus sombras. En ese camino, Violeta intentará averiguar cómo ha llegado a renunciar a sí misma y Diego se reencontrará con su amor: Elisa, la pintora de sus sueños, la única mujer a la que amó. Violeta buscará en su abuelo el apoyo que necesita para volver a sentirse mujer y Diego intentará encontrar en ella la fuerza para desvelarle un secreto que lleva asfixiándole desde que, muchos años atrás cuando su amada Elisa y él abandonaron España en los estertores de la República y se instalaron en París, ella se vio inmersa en una trepidante conspiración dirigida por la Resistencia francesa para engañar a los alemanes y él tuvo que tomar una decisión que le consoló y le atormentó el resto de su vida.
   No suelo incluir citas en mis reseñas pero esta vez creo que esta me puede servir para comenzar, porque me parece muy significativa, en todos los sentidos:
Las mujeres siempre hemos sido un poco pintoras y nos imaginamos un cielo que queremos poner en uno de esos lienzos que tienes por ahí y, pincelada a pincelada, de entrega, de sufrimiento, de trabajo, de ilusión, de renuncia, de alegrías y de amor, sobre todo de amor, de intenso amor; pincelada a pincelada, vamos creándolo un poco cada día. Primero rellenamos el fondo, en azul. Después le añadimos la luna y su reflejo, en plata. Y, entonces, lo llenamos de estrellas, de millones de estrellas blancas, una por cada beso que damos a los que dependen de algún modo de nosotras o a quienes queremos. Y bajo ese hermoso cielo hecho de nuestras pinceladas, los demás pueden refugiarse cuando llega la noche. Y también creo que cada mujer debería poder decidir cómo pintar ese cielo. 
  Creo que ese es el auténtico fondo de esta novela: cómo ser mujer en mundo de hombres, cómo proteger a quienes queremos, cómo convivir con la protección que otros nos brindan, cómo querer, cómo dejar que nos amen, qué tipo de amor es amor de verdad y cuál es puro egoísmo disfrazado de generosidad. Sí, es verdad, es una novela llena de historia (de historia pasada -Guerra Civil y II Guerra Mundial- pero también de historia actual -violencia de género, abusos sexuales, respeto y valoración a la mujer en el mercado de trabajo... -) y de sentimientos y de intriga. Pero me cuesta hablar de ella como de una novela histórica, o sentimental, o un thriller. Quizá porque es las tres cosas. Pero no solo es esas tres cosas.
    Amelia Noguera ha escrito una novela en la que, como en la vida misma, cabe todo: caben historias de amor y desamor, caben amores mal entendidos, caben obsesiones que no van a ninguna parte, cabe la guerra, cabe el exilio, cabe el maltrato, el calor de la maternidad, el talento, la homosexualidad, el abrirse camino en un universo regido por hombre, la infancia, la madurez, la vejez; el perdón, el olvido, la mentira, la justificación de esa mentira, el pasado, el presente, el recuerdo, los hechos históricos, la ficción, el miedo, el instinto de protección, el amor incondicional, el miedo, el terror de la guerra, la sinrazón nazi, el valor del arte, la entrega, el egoísmo... Y muchos de estos temas y reflexiones se canalizan a través de la mujer, del punto de vista femenino y de la lucha continua de la mujer por encontrar su lugar en el mundo. 
    Y ello, a pesar de que hay un equilibrio entre los personajes masculinos y los personajes femeninos, tanto en número como en, digamos, cualidades morales. No todos los hombres de esta historia son moralmente reprobables, pero sí hay hombres que hacen daño a las mujeres quizá porque no saben amarlas, quizá por una concepción egoísta del mundo, quizá por puro machismo, quizá por la visión de la mujer como objeto reemplazable por otro. Pero hay hombres honrados, sacrificados y capaces de entregar su vida entera por una mujer, sea esta su pareja, su hija o su nieta. Y hay mujeres débiles, mujeres fuertes, mujeres que soportan las taras de su pasado, mujeres que matan y que dan la vida. Mujeres que luchan y que sueñan. Y que pintan estrellas protectoras en cielos imaginados a su gusto.
    Creo, por todo ello, que si hay una palabra que pueda definir La pintora de estrellas es equilibrada. Porque hay equilibrio entre acción y reflexión, entre intriga y profundidad, entre pasado y presente, entre mujer y hombre, entre sueño y realizaciones, entre mentira y certeza, entre muerte y vida, entre violencia y protección. Noguera cuenta una historia capaz de atraparte por su trama bien medida (con giros inesperados entre otros más previsibles pero que mantienen el interés del lector en todo momento), por sus personajes (tan humanos, tan llenos de contradicciones, tan verdaderos), por la ambientación y la documentación, por una estructura que viaja del presente al pasado y viceversa, evaluando conexiones y consecuencias, por una variedad de narradores que te permite oír las voces de los principales personajes al tiempo que te regala una visión más objetiva con un narrador omnisciente que conoce todos los recovecos de un trama compleja  y por la cantidad y la relevancia de las cuestiones de fondo que plantea. Una obra, pues, equilibrada y completa capaz de emocionar y hacer reflexionar casi a partes iguales. Todo un descubrimiento.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  • Reto 100 libros: 83/100 
  • Reto Generación Kindle: 10/10
  • Reto Novela Histórica: 10/15 
  

martes, 16 de septiembre de 2014

"Las tres bodas de Manolita", de Almudena Grandes: una conmovedora historia para no olvidar

http://www.tusquetseditores.com/titulos/andanzas-las-tres-bodas-de-manolita


Título: Las tres bodas de Manolita

Autora: Almudena Grandes
Editorial: Tusquets
Género: novela histórica
Páginas: 768
Publicación: Marzo 2014
ISBN: 978-84-8383-845-7

   En un Madrid devastado, recién salido de la guerra civil, sobrevivir es un duro oficio cotidiano. Especialmente para Manolita, una joven de dieciocho años que, con su padre y su madrastra encarcelados, y su hermano Antonio escondido en un tablao flamenco, tiene que hacerse cargo de su hermana Isabel y de otros tres más pequeños. A Antonio se le ocurrirá una manera desesperada de prolongar la resistencia en los años más terribles de la represión: utilizar unas multicopistas que nadie sabe poner en marcha para la propaganda clandestina. Y querrá que sea su hermana Manolita, la señorita Conmigo No Contéis, quien visite a un preso que puede darles la clave de su funcionamiento. Manolita no sabe que ese muchacho tímido y sin aparente atractivo va a ser en realidad un hombre determinante en su vida, y querrá visitarlo de nuevo, después de varios periplos, en el destacamento penitenciario de El Valle de los Caídos. Pero antes tiene que saber quién es el delator que merodea por el barrio.
  Almudena Grandes lo ha vuelto a hacer: ha vuelto a escribir una historia conmovedora, interesante, magníficamente construida, que emociona y denuncia al mismo tiempo; ha vuelto a crear una obra maravillosa. Simplemente perfecta. 
    Grandes tiene el don de la escritura, el don de crear historias que te atrapan, personajes que te dan la mano y a los que abrirías tu casa de par en par, y situaciones llenas de emoción y de conflicto y de denuncia y renuncia y de ganancias y de pérdidas... y de literatura. Y de vida. Tiene el don de narrar, de cocinar una magnífica obra añadiendo los ingredientes precisos: la justa dosis de humor, la sólida base de la reflexión, el sostén histórico, la trama de ficción que engancha y el argumento histórico que parece pura ficción. Y lo ha vuelto a demostrar.

LA MAGIA DE LOS PERSONAJES

 

   Y lo ha hecho dando vida (porque son personajes pero están vivos y así lo siente el lector) a una galería de protagonistas amplia pero necesaria. Personajes que llegan al corazón y con los que es imposible no empatizar, en mayor o menor medida. Empezando por Manolita, la gran protagonista de la novela, la Señorita-Conmigo-No-Contéis, cuya voz escuchamos en primera persona en los capítulos impares de la novela. Una muchacha a la que la vida da toneladas de limones pero que ha decidido no dejarse amargar la existencia más allá de lo necesario y ejerce una resistencia civil a la dictadura, luchando contra ella con lo que tiene a mano, incluso, con sus propias ganas de seguir adelante.
    Manolita es conmovedora, es valiente y es fuerte, aunque ella casi ni se dé cuenta. Pero el lector sí. El lector ve que la Señorita-Conmigo-No-Contéis es, en realidad, la Señorita-Conmigo-Puedes-Contar, no hasta una ni hasta dos, como diría el poeta, sino contar conmigo. Con mayúsculas. Con decisión. Con tenacidad. Y aunque en muchas ocasiones sienta que no llega a todo y que le falla a alguien, ese alguien sabe que si no ha estado a la altura de lo que esperaba de ella algún motivo habrá.
    Manolita, la de las tres bodas, es una chiquilla convertida, sin quererlo, en trabajadora, madre de sus hermanos, responsable de un hogar y una familia, aliento para sus presos, amiga de sus amigos y resistente, sobre todas las cosas. Su coraje, su sencillez, su fuerza, su empuje hacen de ella un personaje de esos que se quedan contigo, cuyo nombre recuerdas años después de haber cerrado la novela. 
     Junto a ella, cada capítulo par está contado por un narrador omnisciente en tercera persona pero que centra el foco en otro de los muchos personajes del universo de Manolita. Así conocemos a Isabel (¡ay, Isabel! ¡Qué historia la suya! De esas de estrangularte el corazón, cerrarte la garganta y quererte morir cuando piensas que hubo gente que pasó por eso de verdad), a la Palmera, a Pepe el Olivares (al que ya conocíamos de entregas anteriores), al Orejas, a Eladia, a Silverio y a Antonio. Y así descubrimos sus historias, sus trayectorias, sus fracasos y sus luchas.

 

LA GUERRA COMO TELÓN DE FONDO

 

 Porque Las tres bodas de Manolita, como todos los Episodios de una guerra interminable escritos o por escribir, es una historia de lucha, de guerra, de resistencia. Grandes nos sitúa, en esta ocasión, en el Madrid de posguerra para contarnos muchas historias pero, sobre todo, para hablarnos de la cárcel. Y no tanto de quienes están en la cárcel sino de cómo sobrevivían cada día los familiares de los presos, los que no estaban acusados de nada pero estaban marcados, los que luchaban por los que estaban dentro pero, también, por el futuro de los que vendrían.
    Grandes utiliza la posguerra, sus luchas y sus miserias como telón de fondo, invisible (porque solo es el escenario en el que se desarrollan las historias y se mueven los personajes) pero hipervisible a la vez (porque ninguna de esas historias se hubiera producido si no existiese ese contexto histórico). 
   Empeñada en dar voz a quienes estuvieron amordazados durante años, Grandes recoge historias reales, las aliña con otras de ficción y crea un universo que tiene literatura y vida pero que es absolutamente real, fidedigno, documentado en muchos de los casos. De hecho, antes y después de los capítulos de Manolita y del resto de los personajes, Grandes incluye otros dos ("Un principio" y "Un final") que reflejan hechos históricos: la aventura de las multicopistas llegadas a España y que nadie supo manejar (acicate para la trama de Manolita y punto de partida de la novela) y la trayectoria de Roberto Conesa, con sus falsos brillos, su oropel, sus mentiras, su falta de humanidad y sus miserias.

LA HISTORIA DE LOS PERDEDORES

 

    Las tres bodas de Manolita tiene ciertos toques de humor pero es, ante todo, una novela triste, que duele. Grandes refleja en ella a quienes perdieron una guerra y ganaron una condena perpetua de lucha por la vida. Pero no solo todo lo que tiene que ver con la guerra o con la resistencia hace que estos personajes duelan: "¿por qué nos pasa esto a nosotros? ¿Por qué nos vuelve a pasar algo malo a nosotros?", se pregunta Manolita y otra vez. Y así, una tras una, las desgracias, las muertes, las pérdidas, las derrotas van pasando sin descanso por la vida de Manolita, moldeándola pero sin doblegarla, y es que muchas veces piensa, derrotada, al límite de sus fuerzas: "¿por qué no nos fusilan a todos, porque no nos liquidan de una vez en un lugar de matarnos tan despacio, tantas veces, tantas pequeñas muertes de hambre,  de tristeza, de humillación?".
    Todas esas muertes quedan reflejadas en esta novela conmovedora, capaz de mover a la reflexión y a la memoria y, sobre todo, llena de vida. Una novela rica, repleta de matices y una manera extraordinaria de contar la Historia y de refrescar recuerdos que nunca deben olvidarse.
    Nos seguimos leyendo. 
    
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 38/100 
  •  Reto Genérico: 28 (2guerreros)/40
  •  Reto Novela Histórica: 8/15 
  •  Reto Encuentra al personaje: 13/24
   He encontrado en Las tres bodas de Manolita a un personaje que tenga más de tres hermanos, tal y como pedía el Reto Encuentra el Personaje. Es Manolita, la protagonista, que tiene cuatro. Por ejemplo, en la página 72, nos cuenta...
  En octubre de 1939, cuando cumplí diecisiete años, Isabel tenía doce, Pilarín, siete, y a los mellizos, Juan y Pablo, todavía les faltaban unos meses para llegar a los cuatro.
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