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lunes, 15 de junio de 2020

"La cautiva", de Inma Bretones: un acertado acertamiento a la identidad de género

La cautiva de Inma Bretones

Título: La cautiva
Autora: Inma Bretones
Editorial: autopublicado
Género: novela, intimista, romántica
Páginas: 315
Publicación: 19/4/2020
ISBN: 9788409083107


 A sus sesenta y cinco años, y tras la muerte de su mujer, Rafael repara en que el tiempo, su vida, ha pasado demasiado deprisa. Y lo que es más grave, sin sentir que esa parte de su vida le pertenezca.
  Sin embargo, a pesar de su edad, no todo está perdido, como él cree. Aún tiene la oportunidad de ser feliz, de conocer el amor y la pasión y de cumplir su sueño.  No será fácil conseguirlo. Deberá hacer frente a mucho dolor y desencuentros.  Una historia sobre atrevernos a mostrar quiénes somos realmente, al precio que sea.
   Ya sabéis que tengo el blog un poco en "stand by" desde hace tiempo pero, en esta ocasión, regreso por un buen motivo. Es cierto que (para mí) este confinamiento al que nos estamos viendo sometidos ha tenido (al menos) una cosa buena: he tenido mucho más tiempo para leer y he logrado reducir considerablemente mi montaña de libros pendientes. Así que publicaré alguna reseña más por aquí.
    Pero es verdad que esta situación también ha tenido consecuencias negativas. Muchas y terribles, en algunos casos. Otras, menos graves pero también importantes, sobre todo para quien las padece. Y así, muchos autores se han visto afectados por este parón. Esperemos que el daño no sea muy profundo y que puedan salir del bache cuanto antes.
   Entre esas autoras afectadas, está mi querida Inma Bretones (administradora del blog Lectora de tot), quien publicó su tercera novela justo al comienzo del confinamiento. Me ofreció un ejemplar para que la leyera y, aprovechando que tenía más tiempo, lo acepté. Y aquí estoy para contaros mis impresiones.
    Es curioso, pero durante estos meses he leído otros dos libros que tratan, por separado, dos cuestiones que aparecen en esta novela: "El eco de la piel", de Elia Barceló habla de hombres que se sienten mujeres y que tienen que ocultarlo, por los motivos que sea. Y "El consuelo", de Anna Gavalda, trata de esa vida gris que no nos convence, que no nos hace feliz, pero de la que no sabemos cómo salir. Así que entre los tres me han dado una perspectiva más amplia de estas dos cuestiones.
   Dos cuestiones, sin duda, interesantes y que dan mucho juego en la novela de Bretones. Sobre todo porque Rafael, el protagonista de la obra, se te mete muy pronto en el corazón, así que compartes con él toda su frustración, todos sus sueños prohibidos, toda la tristeza, o la añoranza, por lo que él siente como una vida... no perdida, porque ha sido feliz a su manera con lo que ha tenido, pero sí quizás vivida a medias. Me ha encantando sentir con él esa sensación de que el tiempo pasa muy deprisa, que crees que siempre vas a poder seguir cumpliendo sueños y que, muy al contrario, si no te apresuras a ir poniéndolos en marcha, corres el peligro de quedarte sin ellos.
   Por otra parte, también me ha interesado mucho tanto su relación con sus hijas como la configuración de estas como personajes. Es cierto que, al ser secundarios, son personajes con menos desarrollo, pero lo que la autora nos cuenta de ellas es suficiente y retratan muy bien su manera de pensar, de sentir y de actuar. Y reflejan que esto de los sueños rotos no tiene que ver con la edad, sino con el empeño que uno le ponga.
   Otro de los grandes temas (por no decir el más importante) que se plantean en la novela es el de la identidad de género y las preferencias sexuales de cada uno. En este sentido, me ha encantado el enfoque de Bretones, valiente, cercano, realista y... bueno, no voy a comentar nada del final... pero da mucho que pensar. Y me encanta porque me ha resultado novedoso y, como digo, osado desde el punto de vista literario.
   En cuanto al estilo, es cercano, es amable, el narrador se mantiene muy cercano a los personajes y, aunque es cierto que en ocasiones esta voz narradora me ha causado cierta incomodidad (pero no sabría decir por qué), la novela es muy ágil y engancha fácilmente, sobre todo, con la fuerza de unos personajes muy trazados.
    Me ha costado ponerle la etiqueta de romántica porque no es una historia de amor al uso, por lo que ese membrete podría dar lugar a equívocos a lectores que busquen "más de lo mismo". Y también porque hay muchas más cosas además de una historia de amor romántico (aunque sobre esto también se podría hablar... y mucho). En realidad, "La cautiva" es una historia de amor a la vida, a la música, a los sueños, a la familia, a los amigos, a las pequeñas cosas y a uno mismo.
     En definitiva, una historia entrañable y certera que no deja indiferente.
     Nos seguimos leyendo.

viernes, 27 de octubre de 2017

"El músico de la lluvia", de Mar Mella: conociendo a unos personajes fantásticos



Título: El músico de la lluvia
Autora: Mar Mella
Editorial: autopublicado
Género: novela contemporanea, intimista, histórica
Páginas: 483
Publicación: 12/08/2017
ISBN: 978-1522063957

 Cuando Frédéric Chopin y la escritora francesa George Sand alcanzan el escarpado pueblo de Valldemossa, las nubes amenazan lluvia. Su gélido alojamiento, en la celda de un antiguo monasterio, marcará el inicio de una lucha contrarreloj para tratar de esquivar a la muerte. Casi dos siglos después, un psiquiatra afincado en Nueva York, un escritor en conflicto con su pasado y una joven compositora seducida por la magia de Valldemossa, tratarán de desafiar al paso del tiempo en la hipnótica belleza de la isla de Mallorca. Su guía… el diario de un monje cartujo.
  Mar Mella me conquistó literariamente con su primera novela, Azul Vermeer, que fue finalista en 2011 del Premio de Novela Ateneo de Sevilla, y en lo personal, poco después, cuando pude conocerla y descubrir la gran persona que es. Por eso, cuando me ofreció un ejemplar de su nueva novela (esa que llevaba tanto tiempo esperando, después del buen sabor de boca que me dejó la primera) no me lo pensé (a pesar de que me pilló en muy mala época, a poquísimas semanas de la boda) y, como recibí el ejemplar a tiempo, pude participar en la lectura simultánea que se llevó a cabo en Twitter. Así que el recuerdo que me quedará para siempre de este libro será triple: por la historia y, sobre todo, por cómo está contada; por los comentarios que compartimos en Twitter y porque pasará a mi historia personal como el libro que leí en la semana de mi boda.
    Pero más allá de historias personales, El músico de la lluvia merece ser recordada por sí misma como una historia llena de sensibilidad, de poesía y de temas interesantes. Temas como el amor, la paternidad, el miedo a uno mismo, la enfermedad, las relaciones entres padres e hijos, el matrimonio, la música y las artes, la entrega a los demás, la amistad... y un montón de cuestiones más que van surgiendo a lo largo de sus páginas y que van invitando al lector a que los haga suyos e, incluso, se ponga el lugar de los protagonistas y piense qué haría él en su lugar.
   Unos protagonistas con los que es imposible no es empatizar. Divididos en dos tiempos, tres en una época y tres en otra, serán ellos los encargados de seducir al lector y de arrastrarle página tras página. Porque esta novela, a pesar de tener una historia muy potente detrás (o varias historias, para ser honestos) es una novela de personajes. Ellos son los que van haciendo que se mueva la acción y los que van transmitiendo todo lo que la autora quiere hacernos vivir y sentir.
   Así, Santiago, José y Adrina, en el tiempo actual, y Frédéric Chopin, George Sand y Bartolomé, en el pasado, van dando cuerpo a esta novela llena de sentimientos, emociones y humanidad. El diario del último será el punto de unión entre las dos tramas, muy separadas, por otra parte, en la estructura de la novela.
  Así, hay dos partes claramente diferenciadas en la obra: los protagonistas absolutos de la primera son Santigo, José y Adriana, sus cuitas, sus heridas y los contratiempos que están atravesando en el momento en el que los conocemos; mientras que en la segunda el hilo conductor es el viaje de Aurore (George Sand) y Chopin a Valldemossa, donde conocerán a Bartolomé.
  Mella ficciona, así, este viaje real, histórico, sobre el que consiguió una amplia documentación que se deja ver en la novela aunque no resulta pesada. La autora logra llevarnos de la mano por la dimensión más personal de dos personajes históricos y los mezcla a la perfección con los personajes salidos de su imaginación. La combinación funciona muy bien y permite seguir la trama al completo con interés, al tiempo que nos da la oportunidad de acercarnos un poco más a estos dos artistas tan interesantes.
  Nuevamente, como puede verse, aparece en una novela de Mella el plano artístico. Sin en Azul Vermeer era la pintura la que estructuraba la novela, ahora son la música y la escritura las que nos hablan del proceso creativo y de la forma peculiar de cada artista de dar cuerpo a sus obras.
  Y acabo con una aclaración: es cierto que el ejemplar que yo recibí tenía bastantes erratas pero la autora ya ha corregido todos los problemas y me ha hecho llegar un segundo ejemplar en el que todo parece perfecto.
  En definitiva, una historia sosegada y profunda, llena de humanidad y de fragmentos de vida que me ha encantado paladear y disfrutar con la calma que merece.

     Nos seguimos leyendo.
Gracias a la autora por enviarme un ejemplar de su novela para su reseña.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 69/100
  •  Reto Libros Autopublicados: 4/8

lunes, 19 de junio de 2017

"Nunca falta nadie", de Catherine Lacey: una historia peculiar



Título: Nunca falta nadie
Autora: Catherine Lacey
Editorial: Alfaguara
Género: novela intimista
Páginas: 256
Publicación: junio 2016
ISBN: 9788420423708

 «Soy de esa gente que nunca es capaz de olvidar del todo a quienes han perdido, que no conocen ese truco mágico que parece estar al alcance de otros.»  Sin decir nada a su familia, Elyria toma un vuelo de ida a Nueva Zelanda, abandonando su estable pero insatisfactoria vida en Nueva York. Mientras su marido intenta desesperadamente comprender qué ha sucedido, Elyria pone a prueba el destino viajando en coches de desconocidos, durmiendo en campos, bosques y parques, y teniendo encuentros arriesgados, a menudo surrealistas.  A medida que se adentra en la vida salvaje de Nueva Zelanda, el recuerdo de la muerte de su hermana la atormenta y una violencia soterrada crece en su interior, aunque quienes la conocen no perciban nada raro. Esta paradoja la conduce a otra obsesión: si su verdadero yo es invisible y desconocido para el resto del mundo, ¿puede decir que está realmente viva?
   Hacía meses que arrastraba esta novela, que elegí gracias a Edición Anticipada, y por fin he tenido el tiempo y, sobre todo, el ánimo para ponerme con ella. Y enfatizo lo del ánimo porque me parece que esta novela no es una de esas obras que puedes leer de cualquier manera, en cualquier momento y con cualquier humor. Es una obra bastante desconcertante, tremendamente introspectiva y me atrevería a decir que deprimente, sobre todo, por el clima que la autora logra generar durante el desarrollo de la historia.
    Una historia que, en el fondo, no tiene mayor misterio: una mujer abandona su hogar y a su marido en busca de sí misma. Eso le llevará hasta Nueva Zelanda donde dejará que los días y las semanas pasen sin más, buceando en el interior de su cabeza y su corazón.
   La novela, escrita en primera persona, ahonda en los pensamientos y los sentimientos de la protagonista, Elyria, de forma magistral. Unos pensamientos y sentimientos, por otra parte, que no he compartido con ella, quizá porque no he vivido una época de crisis personal tan profunda como la que ella atraviesa. Aunque, siendo honestos, más que un momento puntual de su vida, da la impresión de que Elyria es así, que tiene mil dudas sobre todo, que no da nada por seguiro, que se decide, que analiza todo tanto que se olvida de vivir, que no sabe disfrutar de lo que la vida de ofrece, que se siente atada, desorientada, perdida. Durante los meses que dura la acción de la novela todas estas sensaciones parecen intensificarse y lo que sí ocurre (he ahí el conflicto de la obra) es un punto de inflexión, un intento de ruptura con todo lo que ha sido su vida hasta el momento y un periodo de reflexión sobre lo que quiere que sea a partir de ahora.
    Las numerosas reflexiones y este ambiente general de confusión que la autora crea están favorecidos por un ritmo lento que agudiza esa sensación de que la vida de Elyria no avanza. Por eso digo que hay que leer la novela con el humor adecuado, porque es fácil sentirse atrapada por esa red de indecisión y tristeza en la que vive la protagonista, dejarse contagiar por esos sentimientos y no disfrutar de la obra como merece.
    En este sentido, creo que (aunque he leído algunas reseñas diciendo que la novela no avanza y que esa bastante tediosa) creo que la autora logra su objetivo: hacernos sentir como la propia Elyria, encerrada en una vida que no la satisface y con las heridas profundas que el suicidio de su hermana le causó. Ya he dicho que no he empatizado con lo que le ocurre a la protagonista pero sí he llegado a sentir sus emociones y sus dudas.
    Lo que sí me ha gustado mucho es el estilo de Lacey, su manera de acercarnos a una realidad que a lo mejor no compartimos pero que nos llega, su prosa ágil y humana, su sensibilidad y su capacidad para transmitir.
     Nos seguimos leyendo.

    Agradezco a Edición Anticipada que me enviara este ejemplar digital para su reseña
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 39/100
  •  Reto Autores de la A a la Z: L 16/25
  •  Reto Leemos en Digital: 11/12

martes, 22 de diciembre de 2015

"Los otros son más felices", de Laura Freixas: una novela interesante y original

http://www.planetadelibros.com/los-otros-son-mas-felices-libro-53750.html


Título: Los otros son más felices
Autora: Laura Freixas
Editorial: Destino

Género: novela contemporánea
Páginas: 256
Publicación: 9/11/2011
ISBN: 978-84-233-4553-3

  Áurea es una chica de 14 años, madrileña de origen manchego, que va a pasar el verano a la casa de unos familiares lejanos en un pueblecito de la costa Brava. El contraste entre los esfuerzos inútiles de su madre por sacudirse de encima la catetez, que la hacen caer en el ridículo, y el aire aparentemente desenfadado, abierto y culto de sus«primos ricos» compondrán el germen de un malestar que hará que su vida cambie de rumbo radicalmente. Muchos años después, Áurea desentraña algunas respuestas a las preguntas que se ha hecho durante todo ese tiempo. Preguntas acerca de un verano rico en acontecimientos y en el que Áurea conocerá el arte, la belleza, el estilo, la elegancia y la cultura. Una vida verdadera que sin embargo esconderá también mentira, fingimiento y decepción, y que encerrará la clave de un secreto vital que no acierta a desvelar.
  Me gusta mucho la forma de ver el mundo de Laura Freixas, así que cuando en la biblioteca conseguimos pactar un encuentro con ella para marzo de 2016 me sentí inmensamente feliz. ¡Por fin voy a poder conocer de primera mano a esta autora a la que he leído tanto! Fue una de mis principales fuentes de información cuando realizaba mi Trabajo Fin de Máster, porque es, no sé si una de las pocas, pero desde luego sí una de las más beligerantes autoras (y autores) que escribe sobre la literatura elaborada por mujeres, abordando tanto la crítica, la reflexión y la investigación como la propia creación literaria. Para preparar su visita, los clubes de lectura de Azuqueca estamos leyendo Los otros son más felices, una de sus últimas novelas, una obra que me ha conquistado en todos los sentidos.
   La primera gran incógnita que el lector habrá de resolver en esta novela es la cuestión sobre la voz narrativa y, en este caso en concreto, sobre el narratario, es decir, a quién habla esta voz en primera persona (o sea, en segunda, puesto que se dirige e interpela a alguien) que está dialogando claramente con alguien pero no sabemos con quién. Freixas recorta ese diálogo continuo (toda la obra es como una larga conversación) mostrándonos solo los parlamentos de la protagonista, Áurea, y dejándonos huérfanos de las respuestas, las preguntas, los comentarios y las matizaciones de su intercolutora. De este modo, la autora construye un texto que exige al lector el esfuerzo de rellenar los huecos, de intentar reconstruir los parlamentos suprimidos, los fragmentos de conversación que dan pie a las reacciones de Áurea que sí leemos.
   Además, esta técnica literaria también ayuda a crear interés y a dosificar la intriga, puesto que son muchas las ocasiones en las que nuestra protagonista retarda la aparición de determinados datos importantes para la historia emplazando su narración para momentos después, utilizando expresiones del tipo "eso te lo cuento luego, que ahora no quiero olvidarme de los detalles de lo que estoy contando".
   Este tipo de expresiones también nos habla del lenguaje utilizado en la obra: un habla coloquial, sencilla, que remite claramente a la que utilizamos cuando charlamos con cualquier amiga. Hay, además, un claro esfuerzo de la autora por captar y transmitir con la mayor fidelidad posible el habla de determinados lugares de España (La Mancha y Cataluña), además de los dejes propios de la oralidad, de la lengua que utilizamos cuando hablamos cada día. Así, Los otros son más felices es, en realidad, un libro que suena, que se oye, gracias a este esfuerzo por reproducir un tipo de lenguaje más propio del oído que de la vista.
    Estas acertadas (acertadísimas, diría) técnicas literarias acompañan a un fondo no menos interesante. Freixas nos habla, a través del viaje que realiza Áurea (hija de manchegos afincados en Madrid) a Barcelona, para pasar unos días en casa de unos familiares. De esta forma, la autora consigue poner cara a cara los usos y las formas de vida de tres zonas tan dispares como La Mancha, Madrid y Cataluña, destacando esas diferencias y, creo yo, monstrándose bastante imparcial respecto a las preferencias de unas sobre otras. De hecho, una de las reflexiones de la obra es precisamente esa (ya anunciada en el título): los otros siempre parecen más felices, lo de los demás siempre parece mejor que lo nuestro. Aunque solo sea porque lo vemos desde fuera y no nos damos cuenta de lo que bulle dentro de cada uno, de los sufrimientos e inseguridades que los demás tratan de ocultar para sí.
    Además de esta reflexión, Freixas nos habla en esta obra de salto generacional, de apariencias, del reto de ser madre y del reto de ser hija, de mentiras, de familias que parecen perfectas y no lo son, de amistad y de buscar tu propio lugar en el mundo pero también dentro de las fronteras de tu cuerpo y tu mente.
    En definitiva, me ha enamorado esta novela que se lee muy bien y que habla de tantos temas interesantes. Y, a juzgar por los comentarios que hicimos en las sesiones, creo que a todo el club nos ha encantado esta obra. Tanto, que ya estamos deseando que llegue marzo para charlar con la autora de muchas cosas...
     Nos seguimos leyendo.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  • Reto Autores de la A a la Z: F 27/25

viernes, 4 de diciembre de 2015

"Justo antes de la felicidad", de Agnès Ledig: una historia que te toca el corazón

  Leí esta novela este verano, en la playa, y no sé si es que era el contexto perfecto o qué pero me encantó. La resé en Anika entre Libros y ahora la rescato para el blog.

Justo antes de la felicidad
Título: Justo antes de la felicidad
Título Original: (Juste avan le bonheur, 2013)
Autor: Agnès Ledig
Editorial: Grijalbo Colección: Grijalbo Narrativa

Copyright:
© Éditions Albin Michel, 2013
© Penguin Random House Grupo Editorial, S. A.U., 2015
© Isabel González-Gallarza Granizo, por la traducción, 2015
Traducción: Isabel González-Gallarza Granizo
Edición: 1ª Edición: Septiembre 2015
ISBN: 9788425351938
Tapa: Blanda
Etiquetas: amistad, superación, amor, muerte, intimista, libros premiados, literatura francesa, novela, novela sentimental, solidaridad, emociones
Nº de páginas: 304
 

Argumento:

  ¿Puede una persona reconstruirse después de que le ocurra lo peor que le podía pasar? ¿Y puede hacerlo sola? ¿O necesita de alguien que, con tiempo, paciencia y cariño, le ayude a restañar las heridas? ¿Y quién será ese alguien? ¿Podría ser un desconocido? ¿Y un puñado de desconocidos? Agnès Ledig nos habla en esta novela de pérdida y de superación y de cómo a veces nuestro futuro está donde menos lo esperamos.

Opinión:


  Hay novelas que te tocan el corazón o te remueven algo por dentro. A veces es por lo que cuentan. A veces, por cómo lo cuentan. En este caso, por las dos cosas al mismo tiempo. Agnès Ledig nos cuenta una historia de pérdida y superación, de solidaridad y esperanza, y lo hace con un estilo inocente, sutil, tranquilo, tremendamente personal y con un precioso toque de poesía.
  La historia emociona por sí misma. Ledig construye una novela sustentada en el concepto coalescencia, término que define al comienzo como "acercamiento de personas sensibles y heridas cuyo contacto genera una reconstrucción sólida de cada elemento a través del todo que conforman". Y con eso, ya está todo dicho. De eso habla esta novela: de heridas en el alma, de vidas rotas en mil piezas como complicados puzles que hay que volver a armar, de soledades que se unen, de granos de arena que forman una playa, de solidaridad, de lazos, de cariño, de entrega sin pedir nada a cambio, de sanación... De humanidad.
  La autora nos propone una historia dura pero al mismo tiempo delicada y hermosa. Un historia hecha de historias que duelen, algunas incluso capaces de estrujar tu corazón hasta generar un nudo en tu garganta que duele más que unas anginas. Más que un dolor de muelas.
  Ledig juega con las trasmisión de sentimientos y de emociones y consigue no solo que fluya la empatía entre los personajes y el lector, sino que este reflexione sobre la naturaleza de tales emociones, cómo a veces tratamos de contenerlas sin pensar en el daño que nos pueden hacer o sobre la necesidad de dejar que corran libres de vez en cuando. Aunque la excusa sea pelar una cebolla. O perder una carrera. O una tormenta en una cueva.
  Y esta historia sobre el poder curativo del cariño está contada con un tono íntimo y poético. Es casi como un susurro en nuestra oreja, un mensaje en voz queda que cala hasta el fondo de nuestro corazón. Es cierto que la forma de escribir de Ledig recuerda a la de Anna Gavalda: ambas mezclan dolor y sencillez, profundidad e inocencia y ambas saben ver el mundo con los ojos de quien no ha abandonado del todo el país de la infancia.
  Narrada en un presente que te mete en la historia desde el mismo comienzo y que te hace vivirla como si te estuviera ocurriendo a ti, aquí, ahora, la novela (ganadora del Premio de los Libreros Franceses en 2013) combina un narrador en tercera persona con algunos fragmentos en primera persona, diferenciados tipográficamente a través del uso de la cursiva, en los que oímos directamente la voz de Julie, la protagonista de la novela, el pegamento que une los demás fragmentos de esta historia. Una voz que dejamos de escuchar en la segunda parte de la novela para volver al final en un pasado que sirve para cierra la historia y que permite un final tan reflexivo como redondo.
  En definitiva, una novela bella, amarga, dulce y poética como la vida misma, capaz de doler y esperanzar a partes iguales. Todo un hallazgo.
    Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

lunes, 26 de octubre de 2015

"El tren de los huérfanos", de Christina Baker Kline: una de esas historias que se queda pegada a la piel

http://www.edicionesb.com/catalogo/autor/christina-baker-kline/1241/libro/el-tren-de-los-huerfanos_3423.html


Título: El tren de los huérfanos
Autora: Christina Baker Kline
Editorial: Ediciones B
Género: novela, histórica, intimista
Páginas: 360
Publicación: 23/10/2013
ISBN: 978-84-666-5519-4

 Entre 1854 y 1929, los llamados trenes de huérfanos partieron regularmente de las ciudades de la Costa Este de Estados Unidos hacia las tierras de labranza del Medio Oeste, llevando miles de niños abandonados cuyos destinos quedarían determinados por la fortuna o el azar. ¿Serían adoptados por una familia amable y afectuosa, o se enfrentarían a una adolescencia de trabajo duro y servidumbre?  La inmigrante irlandesa Vivian Daly fue uno de esos niños, enviada por ferrocarril desde Nueva York hacia un futuro incierto a un mundo de distancia. Ahora, muchas décadas más tarde, Vivian es una anciana que lleva una vida tranquila y apacible en la costa de Maine, y los acontecimientos de su infancia se han convertido en un recuerdo vago. Sin embargo, en arcones de su desván se ocultan vestigios de un pasado turbulento.  Molly Ayer, una joven de diecisiete años, sabe que cumplir con un servicio a la comunidad ayudando a una anciana viuda a ordenar sus trastos es lo único que puede salvarla de terminar en un centro de menores. Pero a medida que Molly ayuda a Vivian a revisar sus recuerdos y posesiones, descubre que ambas tienen mucho en común. Molly, una india Penobscot que ha pasado su adolescencia entrando y saliendo de casas de acogida, también ha sido educada por desconocidos y tiene preguntas sobre su pasado de las que aún no ha obtenido respuesta.
  No sé qué me ha pasado con este libro que lo he leído casi sin darme ni cuenta. Lo empecé, enseguida me sentí atraída por los personajes y metida de lleno en la historia... y cuando quise darme cuenta, me quedaban 50 páginas para terminarlo.
  Y eso que ni la estructura (dos tramas contextualizadas en dos ejes temporales diferentes que se van trenzando para contarnos ambas historias) ni un argumento basado en una amistad a priori improbable son recursos novedosos. Pero aquí funcionan o, por lo menos, la intensidad de lo contado es tanta que no te paras a pensar en que has visto esos recursos mil veces en otros libros.
   Las dos tramas paralelas de las que hablo nos cuentan las vida de dos mujeres, Vivian (o Niamh o Dorothy, porque tuvo que cambiar de nombre, y casi de piel, en cada casa por la que pasó) y Molly. Ambas tienen en común la orfandad, lo que hace que este libro sea, en el fondo, tanto un testimonio como una reflexión sobre los niños que se quedan sin padres y qué pasa con ellos.
   En este sentido, especialmente dura es la historia de la ahora anciana Vivían, quien cuenta en primera persona las experiencias que vivió en 1929, cuando fui subida a uno de los trenes de huérfanos que llevaban niños desde las ciudades de la Costa Este de Estados Unidos al Medio Oeste. Es tremendo comprobar para qué querían a los pequeños esos "padres adoptivos" o cómo les trataban. Se te encoje el corazón leyendo lo que le ocurrió a Vivian, y más cuando piensas que, dentro de lo que cabe, ella se puede sentir afortunada. Y, sobre todo, que hay una base histórica, real, para esta trama de ficción, que alguien pasó por eso... o algo muy parecido. O peor.
   La autora reflexiona en esta obra sobre el desarraigo, sobre la sensación de sentirte sola en esta vida y sobre el sentimiento de que todo es susceptible de ser perdido y, lo que es peor, que ya no se puede recuperar. Quizá por eso Vivian es incapaz de deshacerse de todos los recuerdo que guarda en su trastero, un trastero que servirá como excusa para que las dos protagonistas se conozcan y aprendan a quererse, a comprenderse y a crear unos lazos casi familiares a las que ambas habían renunciado.
   La historia de Vivian tiene más peso en la novela, aunque eso no quiere decir que la de Molly no tenga importancia. De hecho, además de lo que cuenta en sí, sirve como contrapunto a la de Vivian, como catálogo de orfandades o como cabo del que tirar para reflexionar sobre cómo ha cambiado el trato a los niños huérfanos y qué aspectos siguen más o menos igual.
   En definitiva, me ha encantado subirme a este tren de huérfanos y viajar con una de sus pasajeras a través de sus años de infancia y juventud. La autora ha conseguido hilar una historia muy interesante, llena de sentimientos y reflexiones (y no de moralinas ni sensiblerías), con un buen pulso, un ritmo adecuado y que permite al lector conocer una realidad alejada de él, en tiempo y en espacio, pero que, a buen seguro, se le quedará pegada en la piel para siempre.
     Nos seguimos leyendo.

Agradezco a la editorial el envío de este ejemplar.

lunes, 27 de abril de 2015

"¿A qué llamas tú amor?", de Pilar Muñoz Álamo: una historia valiente que da que pensar (y mucho)

http://www.palabrasdeaguaeditorial.com/2014/09/a-que-llamas-tu-amor.html


Título: ¿A qué llamas tú amor?
Autora: Pilar Muñoz Álamo
Editorial: Palabras de agua
Género: novela romántica, erótica, intimista
Páginas: 424
Publicación: octubre 2014
ISBN: 9788494264184

  Jana, una atractiva periodista próxima a los cuarenta, se siente hastiada de sacrificar su vida en favor de su matrimonio con Julio, un escritor de éxito centrado en sí mismo y en su profesión.  Tras tomar la decisión de romper con todo, Hugo –un nuevo compañero de trabajo– irrumpe en su vida haciendo que descubra una parte de sí misma que desconocía.  La atracción sexual que surge entre ambos parece no tener límites, empujándola a vivir experiencias impactantes que provocarán en ella un dilema moral para el que no sabe si está preparada. Julio y Hugo, dos caras de una misma moneda llamada AMOR que marcarán la vida de Jana.  ¿A qué llamas tú amor? Una novela intimista de corte erótico que puede alterar las bases de tu propia relación.
   Después de todo lo que nos contó Pilar Muñoz en la presentación de este libro, la verdad es que tenía muchas ganas de ponerme con él. Por razones varias lo he ido dejando hasta que he dicho "de aquí no pasa" y por fin lo he leído. He comprobado, en primer lugar, que todo lo que nos dijo la autora en aquella presentación era cierto y, en segundo lugar, que me siguen gustando las historias que nos propone, se enmarquen en el género que se enmarquen.
     Pilar Muñoz vuelve a tentarnos con una historia que va más allá de las apariencias. El título y, sobre todo, la portada, ya proclaman a los cuatro vientos la condición de romántica y erótica de esta novela pero dejan como sorpresa al lector algo que sí se anuncia en la sinopsis: el componente intimista y, por lo tanto, de reflexión que incluye la autora. Intimista, reflexivo y reivindicativo, diría yo, aunque poco hablaré de ello para no desvelar a nadie el desenlace de la historia de Jana. Ella misma es la encargada de contar es historia al lector, en primera persona, lo que refuerza la impresión de intimismo, de confesión y de reflexión.
   Es fácil empatizar con Jana porque, como decía Muñoz en la presentación, es una mujer real. Una mujer que duda, que siente el paso del tiempo, que tiene claras algunas cosas pero necesita debatir con sus amigos y conocidos sobre otras; una mujer profesional, con una vida privada interesante que, en un momento dado, se deja llevar por la pasión sexual. Aunque es cierto que, aun habiendo empatizado con Jana desde el principio, como he dicho, no he compartido algunas de sus decisiones o, mejor, de sus no decisiones, sobre todo cuando se ha dejado llevar por la situación, a pesar de que el corazón le estaba dando señales de que algo no era como ella creía que debía ser. 
    Con quien no he empatizado para nada es con Hugo, el compañero sexual de Jana, así que no he logrado meterme en las escenas sexuales tanto como en otros libros eróticos que he leído. Al principio, me preocupaba esta falta de empatía pero Pilar Muñoz no da puntada sin hilo, como ya demostró en Los colores de una vida gris. Y no voy a decir nada más al respecto. Si has leído el libro, sabes a qué me refiero. Y si no, ya estás leyéndolo a ver qué te parece a ti.
    De hecho, me parece que la historia de fondo es tan potente que las escenas de sexo son un mero aderezo que sí, sirven para hablarnos (y mucho) de los personajes pero no sustentan el peso de la novela, no son la clave para leerla ni para disfrutarla. Justo lo que pretendía la autora.
    Porque si algo hay en ¿A qué llamas tú amor? es profundidad. Profundidad en la propia pregunta que lanza el título y que es debatida en numerosas ocasiones por los personajes de la novela, personajes que defienden posturas diferentes, lo cual da mucha riqueza a la reflexión sobre qué es el amor o si hay formas diferentes de entenderlos. Pero también hay mucha profundidad en un tema muy muy serio que se toca en la novela, del que no voy a hablar para no fastidiar la lectura de nadie, pero que me parece interesante y que es necesario que se aborde en la literatura. Es más, me parece que la manera de abordarlo de Muñoz es valiente, sobre todo teniendo en cuenta algunos de los libros eróticos que estamos viendo en los últimos años y que más parecen defender la postura contraria a esta.
   La autora también se distancia de ellos en el lenguaje: Muñoz huye del lenguaje demasiado franco que incluso roza lo soez de algunas obras eróticas actuales y nos seduce con un estilo muy literario y elegante que se acerca más a la literatura erótica tradicional.
   En definitiva, Muñoz vuelve a hacernos pensar con una novela que, en este caso, profundiza en uno de los temas más tratados en literatura, el amor, pero desde una perspectiva seria y reflexiva que considero tan valiente como necesaria.
     Nos seguimos leyendo.


Agradezco a la autora el envío de este ejemplar.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto Genérico: 21 (3/5 narrativa contemporánea)/40 
  •  Reto 25 españoles: 22/25
  

miércoles, 23 de julio de 2014

"Rompecabezas", de Laura Rivas: sobre los rincones de la infancia que nos persiguen durante toda la vida

http://www.amazon.es/gp/product/B00CO8HNG0?ie=UTF8&camp=3714&creative=25246&creativeASIN=B00CO8HNG0&linkCode=shr&tag=juntanmasletr-21&=books&qid=1404636144&sr=1-1&keywords=rompecabezas






Título: Rompecabezas

Autora: Laura Mª Rivas

Editorial: Amazon

Género: novela contemporánea, novela intimista
Páginas: 114

Publicación: 2013

ASIN: B00CO8HNG0

  Una historia sobre colegios, rompecabezas y niños algo rotos. Una historia sobre lo afiladas que pueden llegar a estar las aristas de un rompecabezas.  Hoy es un día como cualquier otro. Hoy Aurora cumple dieciocho años, pero nadie puede ir a celebrarlo con ella. Hoy a Sofía una gripe le desgarra la garganta, le tapona las narices y le recalienta la cabeza con pensamientos oscuros. Hoy Sergio lee; lee siempre porque tiene demasiadas horas muertas que intenta reanimar leyendo novelas. Julio estudia; como ayer, como hace un año, como hace dos años… Hoy los cuatro se plantean dar un giro a sus vidas.
 Lo que fuimos siendo niños queda en nosotros, nos marca, nos moldea y nos convierte en los adultos que hoy somos. En el fondo, no dejamos de ser el niño que fuimos, aunque crezcamos, maduremos, lo disfracemos, superemos sus miedos, venzamos sus frustraciones y olvidemos sus ilusiones. En algún momento, alguna situación, una persona, un temor... hacen que aquel niño vuelva a aparecer: sus ojos asustados, su corazón herido, su mano desasida, su rodilla herida, su mirada de incredulidad ante la humillación pública, su inseguridad, sus miedos, sus dudas...
   Todos estos pensamientos me han venido a la mente leyendo esta novela corta de Laura Rivas, en la que explora, precisamente, el mundo de la infancia y las consecuencias que determinados hechos de nuestro pasado tienen en nuestra forma de ser y de encarar la vida. A través de cuatro personajes relacionados entre sí (primos, hermanos, amigos), Rivas analiza los complejos que nos crearon en la infancia y que siguen activos durante la adolescencia y primera madurez.
    Esta historia sencilla, con un límite de tiempo muy cerrado, ahonda en la infancia y en la adolescencia, en el pasado y en el presente por delimitar, en el futuro que se ve como lejano pero para el que se labra cada día el camino que nos conducirá a él.
    Más allá del argumento, me ha gustado mucho la estructura de esta novela. Cada capítulo incluye cambios temporales y de focalización del narrador, lo que da mucha agilidad a un texto que, en su contenido, es de corte reflexivo y, por lo tanto, no demasiado dinámico. Cada uno de ellos comienza con un pequeño episodio del pasado para continuar con el presente de cada uno de los cuatro personajes, que tienen la atención del narrador en exclusiva durante un espacio más o menos largo: desde unas páginas hasta una sola línea. Creo que Rivas consigue, así, un equilibrio entre acción e inacción que favorece mucho la impresión final que da la obra.
    En definitiva, una novela introspectiva y melancólica que ahonda en la naturaleza humana y en ese territorio de nuestra infancia que no abandonamos nunca del todo. Muy a nuestro pesar.
    Nos seguimos leyendo.  

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto100 libros: 64/100
  •  Reto Generación Kindle: 8/10 
  •  Reto Encuentra al personaje: 10/12

lunes, 14 de enero de 2013

"Atlas de geografía humana", de Almudena Grandes: la mujer polifónica

Ficha técnica:


Título: Atlas de geografía humana                           Autor: Almudena Grandes           Editorial: Tusquets        Género: novela, novela intimista, narrativa contemporánea     Páginas: 472 
Publicación:  octubre 1998    ISBN:  978-84-8310-073-8

Sinopsis (editorial):


   En el Departamento de Obras de consulta de un gran grupo editorial, cuatro mujeres trabajan en la confección de un atlas de geografía en fascículos. Reunidas por azar en ese proyecto, y muy distintas entre sí, todas comparten, sin embargo, una edad decisiva, en la que el peso de la memoria matiza ya la conciencia del tiempo y de la Historia. Mientras investigan, buscan materiales y fijan datos, Ana, Rosa, Marisa y Fran se encuentran en ese punto de inflexión de la vida en que no pueden aplazar más la necesidad de encararse de una vez consigo mismas, despejar dudas, deseos y contradicciones ya insostenibles para situarse ellas mismas en su propia geografía, en su propio atlas. Así, iremos descubriéndolo todo sobre cada una de ellas y sobre el mundo que las rodea, que no es otro que el de toda una generación: su soledad, sus inhibiciones, sus sueños truncados, sus decepciones, pero también sus pasiones y sus amores inconfesados, su dureza y su ternura, sus derrotas y sus grandes conquistas.
   Con Atlas de geografía humana me ha pasado lo mismo que a Proust con su magdalena. Lo leí hace tiempo, unos trece años, cuando vivía sola en Madrid, en las noches de insomnio que el cambio radical de turno de trabajo me producía. Y su lectura casi ha vuelto a dejarme sin sueño. Y eso que el ejemplar es el mismo pero mi vida, no. Por eso, he descubierto cosas en él en las que no me fijé la primera vez y he desestimado algunos de los subrayados que hice en su momento. Nos buscamos en los libros, nos identificamos, nos modelizamos, nos rebatimos con ellos y con sus historias. De ahí que el mismo libro no te diga las mismas cosas hoy que dentro de 13 años. Y con éste, me ha vuelto a pasar. Abrirlo fue como probar la magdalena de Proust: los recuerdos que habían quedado adheridos a sus páginas volvieron a saltar en mi memoria, devolviéndome anécdotas, episodios, sentimientos y reflexiones que había vivido mientras lo leía. No deja de sorprenderme cómo funciona nuestra memoria, cómo asocia acontecimientos y recuerdos, objetos y vivencias, de modo que si consigues rescatar uno, los recuerdos asociados a él van saliendo solos, anudados como los pañuelos de colores que se saca de la manga un mago.
   Pero volvamos al libro. Atlas de geografía humana es una novela polifónica en la que cuatro mujeres (Rosa, Ana, Fran y Marisa) van alternando la narración de sus vivencias en primera persona. Las cuatro trabajan juntas en un proyecto editorial por fascículos (un atlas, claro) pero su interacción en el ámbito profesional es un mero telón de fondo que actúa como decorado realista de la novela psicológica e intimista que en realidad es. Porque, aunque pasan cosas, aunque hay diálogos, aunque las cuatro mujeres salen de cena y hablan entre sí o las unas sobre las otras, el grueso de la obra la constituyen los monólogos que recogen sus pensamientos. Monólogos en los que analizan el estado actual de sus vidas, haciendo balance de lo vivido y sopesando frustraciones, esperanzas y alegrías para afrontar nuevos rumbos personales.
   La estructura temporal de la obra completa un círculo que, en el final de la novela, nos devuelve al primer capítulo. Entre tanto, Almudena Grandes nos cuenta los dos años largos que transcurren entre la cena que recuerda Rosa en ese primer capítulo mientras se arregla para asistir a otro cena, similar a esa, en la que celebran el fin del proyecto en común. Pero esa no será la única celebración: las cuatro tendrán que brindar por un nuevo proyecto que les mantendrá más de cuatro años ocupadas y por las nuevas etapas que, en lo personal, afronta cada una.
   En estos dos años largos, veremos a Rosa asumir el fracaso de su matrimonio y de su aventura sexual con un fotógrafo de la editorial; a Fran, descubrir la verdad sobre su esposo, admitir la madurez a la que hasta ahora se habían negado a abrir las puertas y embarcarse en la siempre inquietante aventura de la maternidad. Ana, por su parte, tras haberse casado y divorciado muy joven, averiguará que la vida a veces te sorprende y que todo puede cambiar, para bien; mientras que Marisa sopesará si subirse al último tren que pasa por su vida (al menos, es lo que ella cree), aunque no sea el veloz y elegante AVE que esperaba, sino un tren de cercanías renqueante al que el amor rejuvenecerá y devolverá la dignidad perdida.
   Cuatro mujeres al borde de los 40, cuatro historias de amores frustrados, recuperados o sorprendentemente encontrados cuando menos se esperaban; cuatro universos femeninos llenos de sensaciones agridulces, recuerdos, sueños rotos y esperanzas recobradas; cuatro vidas distintas pero iguales, parecidas pero singulares, capaces de transmitir universalidad, comprensión, ternura y fraternidad.
   Nos seguimos leyendo.

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