miércoles, 25 de septiembre de 2013

Booktrailer de la semana: "Los cuentos de Patatu", de Àngels Bassas

   El booktrailer de esta semana lo protagoniza una obra infantil que invita no solo a leer el libro del que nos habla sino a contárselo a los más pequeños. Así que tomo buena nota de él, que esas sugerencias siempre me vienen bien para nuestra Merienda de Cuentos. ¿Qué te parece?

  LOS CUENTOS DE PATATU, DE ÀNGELS BASSAS




TÍTULO: Los cuentos de Patatu
AUTORA:  Àngels Bassas
Fecha de publicación: 2013
40 páginas
ISBN: 9788424645953


  SINOPSIS (editorial):
Patatu vive en lo alto de una montaña y es medio payaso, medio campesino. Junto con sus amigos, el mago Martín, Pichurrini, el bibliotecario, y los niños y las niñas del pueblo de Patatín, vive unas aventuras extraordinarias... porque para Patatu no hay nada sencillo: bajar al pueblo en trineo quiere decir que siempre, siempre, se dará un castañazo contra el pino. Pero al final todo acaba bien. Porque en Patatín todos los finales son felices.
              

   Nos seguimos leyendo.

martes, 24 de septiembre de 2013

"Rayuela", de Julio Cortázar: la reina de la metaliteratura



Ficha técnica:


Título: Rayuela                Autor: Julio Cortázar             Editorial: Cátedra             Género: novela, metaliteratura     Páginas: 754
Publicación:  Junio 2008    ISBN: 978-84-376-2474-7

Sinopsis (editorial):


 Por primera vez se edita Rayuela como un clásico de la novela contemporánea. Todo el conjunto de materiales que aporta esta edición (introducción, abundantes notas, plano, fotografías) servirán al lector para comprender mejor y disfrutar más con esta gran novela. Al aclararse tantas alusiones y técnicas narrativas, resplandece con más claridad el sentido profundo del relato: la búsqueda constante, el humor, el juego, la nostalgia de una verdadera vida, el paso soñado "de la tierra al cielo"…
   Me he enfrentado a Rayuela con miedo pero con la mente muy abierta, dispuesta dejarme embaucar por Cortázar y entrar en el juego que propone. Y, tal vez, por eso he disfrutado mucho de esta novela con la que saldo, de una vez por todas, mi deuda pendiente. Creo que esa debe ser la actitud del lector frente a ella: volverse un poco niño y dejarse seducir, jugar y compartir el juego en el que nos introduce el autor, buscar, investigar, dejarse arrastrar por las primeras impresiones y tratar de encontrarles sentido más tarde. Si lo haces, si consigues volver a ser un niño que disfruta jugando a la rayuela, es fácil que esta Rayuela te lleve de la tierra al cielo.
   Porque Rayuela es muchas cosas (es una historia de amor, una lección de vida, una reflexión sobre muchos temas interesantes, una guía de París, un reflejo de cotidianidad, una propuesta sobre el quehacer del escritor...) pero sobre todo es un juego. Como dice reiteradamente Cortázar a través de Morelli o de Oliveira en la tercera parte de la  novela, de lo que se trata es de convertir al lector en cómplice, en compañero, de llevarlo al tiempo del autor y transformarlo así en coautor de la novela. Cortázar, como Morelli, busca "quebrar los hábitos mentales del lector" (pag. 615), romper con la monotonía de empezar un libro por el principio y acabarlo en la última página, con la ortodoxia de ofrecer una historia ordenada y unívoca, una trama que cuente un único argumento, un producto cerrado que debe ser consumido tal y como el autor ha ideado. Cortázar busca un lector activo que se deje seducir y participe en el juego. Y que lo disfrute, por supuesto. Por eso, lo primero que hace es ponerle a viajar hacia adelante y hacia atrás en el libro constantemente con un mapa de capítulos que permite varias lecturas.


LA ESTRUCTURA Y LAS MÚLTIPLES LECTURAS


    Quizá lo primero que hay que decir respecto a la estructura es que Cortázar divide la novela en tres partes: "Del lado de allá" (hasta el capítulo 36), "Del lado de acá" (hasta el capítulo 56) y "De otros lados (capítulos prescindibles)". Pero este orden de lectura solo es una de las posibilidades que ofrece la obra.
   Comencé a leer Rayuela como una auténtica lectora pasiva (al principio, Cortázar llamó "lector-hembra" a esta manera de enfrentarse a una obra literaria aunque pronto cambiara su denominación, como explica Andrés Amorós en la excepcional introducción de esta edición de Cátedra), empezando por el primer capítulo. Es una de las lecturas posibles de la novela, como explica el propio autor en un comentario previo al capítulo en el que incluye un tablero de dirección que guíe al lector en la segunda posible lectura. Según Cortázar, la primera lectura, el primer libro, como lo llama él, "se deja leer de forma corriente y termina en el capítulo 56" (pag. 111), tras cuyo último párrafo, tres asteriscos equivalen a la palabra fin. Al llegar a ese punto, empecé a dudar: ¿y qué hago ahora? ¿Sigo con la tercera parte de la novela, esos "capítulos prescindibles", según los nombra el propio autor, o vuelvo a empezar y opto por la segunda lectura? Y si sigo con los capítulos prescindibles... ¿cómo los leo? ¿Del primero al último o según el orden del tablero? Estuve valorando las opciones y el tiempo disponible durante unas horas (hasta me planteé dejar la segunda lectura para el año que viene, para tener una idea más clara de las diferencias) y al final opté por comenzar el segundo libro, es decir, por leer Rayuela al completo siguiendo el tablero de dirección de Cortázar. Y cuál no será mi sorpresa cuando en el primer capítulo de esa segunda lectura (que, en realidad, es el capítulo 73) encuentro un eco de mis propias dudas: "Pero preguntarse si sabremos encontrar el otro lado de la costumbre o si más vale dejarse llevar por su alegre cibernética, ¿no será otra vez literatura?" (pag. 544), "¿Por qué entregarse a la Gran Costumbre?" (pags. 545-546). No sé cuántos lectores habrán dudado cómo yo sobre qué camino seguir cuando leen esta novela pero, desde luego, y tras leer todo el libro, esta referencia, justo en este capítulo, no me parece casual en absoluto. Así que ahí fue donde Cortázar me cautivó y me secuestró hasta tal punto que no solté el libro hasta acabar la segunda lectura.
    Esta atípica estructura externa, este juego, esta libertad de elección se conjuga, en la estructura interior, es decir, en el contenido, con una tercera parte que amplía datos, ofrece nuevas perspectivas, explica acontecimientos y, sobre todo, ofrece una reflexión metaliteraria que he disfrutado muchísimo. Digo que amplía datos, ofrece nuevas perspectivas y explica acontecimientos porque en el primer libro ocurren algunas cosas que se quedan sin explicar, algunos personajes aparecen como sacados de una chistera sin saber por qué (aunque con un gran para qué). Ante estas lagunas, uno no puede dejar de construir o reconstruir los hilos que faltan para completar la historia: el lector propone, así, capítulos complementarios que llenen los huecos. Pero en el segundo libro, muchos de esos personajes y de esas situaciones tienen más desarrollo, por lo que el lector puede contrastar sus propias conjeturas con la idea original de autor, ver diferencias y similitudes y calibrar cuánto cambia la historia si la cuenta Cortázar o si me la invento yo. Este juego me ha encantado y me ha hecho pensar mucho sobre los autores que se lo dan todo mascado al lector o los que le permiten participar en la construcción del significado final de la obra.
     Del mismo modo, el hecho de permitir dos lecturas (aunque no sé si debería matizar: al menos dos lecturas) me ha hecho pensar mucho sobre la secuencia de los acontecimientos de un texto y su distribución en él. Desde luego, manipular el orden natural de los hechos implica una mayor participación del lector, pero también me he preguntado si esa alteración podría tener consecuencias también sobre la historia en general. Es decir, si Caperucita se hubiera encontrado al lobo antes de las advertencias de su madre, ¿habría actuado igual? No sé... he estado imaginándome varios ejemplos y calculando posibilidades y solo el hecho de que un libro me haya hecho pensar en esto ya me parece estupendo.

METALITERATURA


   Y es que si algo es Rayuela es metaliteratura, creo que le voy a nombrar rey del Mes de los libros sobre libros. Por varias razones. En primer lugar, por esto que acabo de decir: es un libro que invita a reflexionar sobre las estructuras literarias, sobre la propia literatura, sobre la relación entre autor y lector, sobre las herramientas, técnicas y elementos de los que un escritor dispone para componer su obra. Al jugar con el orden de los capítulos, el lector reflexiona sobre la secuencia de los acontecimientos, sobre lo fundamental y lo accesorio, sobre la información que se le hurta o la parte de la historia que depende de su propia lectura, de sus propias vivencias, de su bagaje, de su experiencia vital y literaria. En realidad, el tablero de dirección no altera el orden de la historia original: los capítulos del 1 al 56 aparecen uno detrás de otro en el orden habitual. Lo único que hace es añadir capítulos de la tercera parte entre los capítulos del primer libro, capítulos que añaden datos, profundizan en personajes, inciden en ideas o añaden una reflexión sobre el quehacer literario.
    Y es que (y en segundo lugar), como Andrés Amorós dice en la introducción, Rayuela contiene una poética y una práctica, una teoría literaria sobre la novela y un ejemplo práctico sobre cómo ejecutar esa teoría. En la tercera parte, Cortázar añade varios (muchos) capítulos que hablan sobre cómo hacer literatura, aprovechando los apuntes del escritor Morelli, auténtico alter ego o doppelgänger del autor. Lo curioso es que muchas de las ideas que se plantean en ellos sirven para explicar lo que uno ha ido leyendo hasta entonces. Así, por ejemplo, Morelli habla de una novela desanudada, sobre la labor del escritor, incluso, Cortázar hace un guiño a la crítica literaria, haciendo que los personajes hablen sobre determinadas obras. En varias ocasiones se habla de romper con la monotonía de la lectura, de jugar, de sorprender, de desautomatizar el hecho de leer un libro, abrir la novela, escribir una antinovela, hacer literatura destruyendo la literatura. O sea, justo lo que Cortázar hace con Rayuela. La metáfora de Amorós explica muy bien lo que estoy tratando de decir: "este libro es como una máquina que, además de funcionar bien, contiene todas las herramientas necesarias para desmontarla y comprobar cómo funciona". 
   Es lo que ocurre, por ejemplo, con el uso de la h. En muchas ocasiones, durante las dos primeras partes de la novela, Oliveira, el protagonista de la obra, añade haches delante de palabras que se escriben sin ella. Así, encontramos en la novela lo que serían errores ortográficos como "hunidad", "hasunto", "hencrucijada" y muchísimos más. En esas dos primeras partes, no se explica por qué y el lector puede hacer sus propias cábalas al respecto (una forma de protesta contra las reglas establecidas, una burla ante la arbitrariedad de ciertas normas y grafías... no sé, hay mil posibilidades). Pero en la tercera parte, Cortázar ofrece su explicación: Oliveira usa las haches como otros la penicilina, son una especie de vacuna contra la pomposidad retórica que muchas veces se asocia con la buena literatura o con el lenguaje académico o el habla hipercorrecta.
    Este juego con la lengua es el tercer pilar metaliterario de la obra: hay toda una reflexión sobre el uso del lenguaje. Una reflexión pero también una transgresión, un juego, una broma. Desde las haches de Oliveira hasta el capítulo 69 en el que se da cuenta de la ingrata "notisia de aber fayesido en San Luis de Potosí el 1º de marso último, el teniente koronel....", hay mil juegos dentro de Rayuela: juegos fónicos, escribir párrafos en los que predomine un sola letra, jugar con el diccionario, el gíglico (lenguaje inventado)... y un recurso muy habitual en Cortázar: redoblar el significado de una misma palabra jugando con los paréntesis o los guiones. Escribe, por ejemplo, "los pasajes donde la ló(gi)ca acababa ahorcándose con los cordones de las zapatillas" (pag. 715) y ya te deja pensando sobre los múltiples significados (a veces opuestos y que a veces dicen mucho en su oposición) de la frase: desde si es la lógica o la locura la que se ahorca, hasta la posibilidad de la que lógica sea loca.
    Y es que Cortázar es puro juego, puro humor, puros dobles sentidos y multiplicidad de lecturas y significados. 

METÁFORAS Y DICOTOMÍAS


   Esa multiplicidad de significados se deja ver muy bien en una serie de metáforas que van vertebrando la novela: los puentes que unen y separan, la tiza como símbolo de lo efímero, el símil entre la lluvia y el amor o, por supuesto, la propia rayuela. Todos ellos son elementos que aparecen una y otra vez en el texto, en un principio como atrezo de la propia historia pero que, cuando más adelante se explica su significado, cambian la visión de lo que has leído hasta ese momento. Un juego más, una señal de alerta más para el lector: fíjate bien en los detalles que luego entenderás por qué son importantes.
    Uno de los símbolos más importantes, además de la rayuela, son los piolines, los hilos de colores que Oliveira siempre anda manipulando y que, en el capítulo 56 (es decir, el que cierra el primer libro, la primera lectura) sirven para crear una mágica tela de araña que une cada rincón de la habitación en la que se encuentra. Esta imagen de los piolines repartidos por la habitación que tejen una estructura clara se asemeja a la propia estructura de la novela: los símbolos repetidos y las autorreferencias (las referencias al propio libro) crean el tejido que soporta el significado final de la novela.
    Otro de esos elementos recurrentes es el doppelgänger, el doble: en muchas ocasiones, personajes o situaciones se asimilan a lo largo de la lectura. Por ejemplo, tras su regreso a Argentina (la primera parte transcurre en París y la segunda, en Argentina), Oliveira cree ver a La Maga aquí y allá y hasta llega a asimilar a La Maga y Talita (por extensión, él cree ser Traveler, el marido de Talita, lo que supondría un final feliz para su historia con La Maga).
    El ser y lo posible, los dos lados del puente, el acá y el allá, la muerte y la vida, el drama y la farsa, materia y esencia, lo real y  lo mágico, lo arbitrario y lo medido, lo serio y el humor, lo racional y lo sentimental, La Maga y Oliveira... son muchas las dicotomías sobre las que se asienta Rayuela, dicotomías de las que nacen nuevos significados y que abren, casi hasta el infinito, el tema de la novela.

PORQUE, A TODO ESTO... ¿DE QUÉ VA RAYUELA?


    Rayuela es, ante todo, o sobre todo, o en su faceta más sencilla, una historia de amor fracasada: la de La Maga y Oliveira. Pero, por debajo de ella, esta novela que pretende ser total, abarcarlo todo, habla de un sinfín de temas capaces de mover a la reflexión del lector. Comenzando por la búsqueda, auténtico leit motiv de la novela que se desvela ya en su primera frase ("¿Encontraría a La Maga?") y finalizando por esa aspiración al tránsito de la tierra al cielo que permite hacer la muerte, sí, pero también el amor... y el símbolo fundamental de la novela: la rayuela.
   Estaría horas y horas hablando de lo que Rayuela me ha hecho sentir y de lo mucho que he reflexionado leyendo sus páginas. Tantas, que hasta la introducción de 100 páginas de Andrés Amorós de la edición que he leído se podría quedar corta comparada con esta reseña. Rayuela es todo, es la vida, es el absurdo, es el drama, es la razón y la locura, la intelectualidad y el circo. Es una novela diferente a todo lo que he leído, una novela que te implica y que te invita a construirla junto a Cortázar. Es una novela para pensar y para disfrutar y, por lo tanto, es una obra que requiere tiempo, dedicación, silencio y ganas, para poder entrar en su juego y que el viaje valga realmente la pena. Un viaje difícil pero que vale la pena. ¡Ya lo creo que sí!
   Nos seguimos leyendo.      
     

    Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Desafío100 libros: 96/100 
  •  Reto Rayuela: 1/1
  •  Reto 12 meses 12 libros: 9/12
  •  Reto Desafía tu estantería: 5/5



lunes, 23 de septiembre de 2013

"Una misma noche" de Leopoldo Brizuela: o cómo la memoria nos salva hasta de nosotros mismos






















Ficha técnica:


Título: Una misma noche            Autor: Leopoldo Brizuela Editorial: Punto de lectura                                               Género: novela, novela histórica     Páginas: 288
Publicación:  08/05/2013    ISBN: 9788466327077

Sinopsis (editorial):


 Narrada como el cuaderno de notas de un detective que, pista tras pista, se indaga a sí mismo y se expone al crimen organizado, Una misma noche es una novela de suspense que explora el rol de los ciudadanos enfrentados a las formas más brutales y secretas del poder. Y reflexiona sobre la intolerable conciencia de nuestra propia cobardía. Un texto a un tiempo íntimo y político, confesional, potente, misterioso, destinado a perdurar.
   Por paradójico que pueda resultar, hay episodios oscuros de nuestra vida que la mente relega al rincón más profundo y olvidado de nuestra memoria, quizá para protegernos, quizá para que nada cambie, quizá porque no podemos asimilarlo ni interpretarlo ni aceptarlo, quizá porque es imposible de asumir. Eso es lo que le ocurre al protagonista de esta novela, Leonardo Bazán, un escritor que, al hilo de lo que ocurre una noche en su barrio, rescata de lo más recóndito de su memoria un episodio parecido pero completamente diferente, ocurrido cuando él era un niño.
    Brizuela mezcla lo detectivesco y lo metaliterario para ofrecernos una novela fragmentada que se va construyendo con pedazos de narración de acontecimientos de presente y del pasado y de notas con reflexiones, comentarios, recuerdos, etc. de un protagonista que ejerce de escritor/detective y que busca las respuestas que en su momento no quiso o no pudo aceptar.
    Lo metaliterario se deja notar, pues, en la reflexión sobre cómo se construye la literatura, en esas notas que el escritor está tomando para escribir una futura novela y en guiños como la coincidencia entre las iniciales del autor y las del protagonista.
    Más inquietante que esta coincidencia es el trasfondo en el que desarrolla la novela y, sobre todo, lo que dice sin decir: el miedo que se genera en los regímenes opresores y dictatoriales, el terror a descubrir o ser descubierto, a ser pillado en falta, a luchar y a abandonar la lucha. Brizuela nos traslada a la Argentina de 1976 y nos habla, desde el pasado y desde el presente, desde los hechos y desde la memoria, de uno de los episodios más tristes de la Historia de aquel país.
   Escrito con un estilo ágil y entrecortado, lo que, de algún modo, conecta con las intermitencias de la memoria y el modo en el que van surgiendo las ideas cuando un autor prepara la redacción de una nueva novela, Brizuela ahonda en la mezquindad de la opresión, en eso en lo que la fuerza nos convierte y en los mecanismos que utiliza la memoria para defendernos de nosotros mismos o de aquellos a los más queremos y su verdad.
   Nos seguimos leyendo.      

   Agradezco a Punto de Lectura el envío de este ejemplar.      
    Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Desafío100 libros: 93/100

domingo, 22 de septiembre de 2013

Pasando revista a la semana #23

    ¡Qué semana más rara y más improductiva! Entre las fiestas del pueblo en el que vivo, una boda, el bicicuento y la entrega definitiva de la tesina... se me han pasado los últimos siete días sin enterarme. Y sin que haya podido leer demasiado, todo sea dicho. En fin, que así ha ido mi semana.
 

SORTEO

  • Estantes llenos (de libros) sortea un libro que tiene bastante buena pinta, así que me animo a participar, a ver si hay suerte. El plazo está abierto hasta el 30 de septiembre, como puedes ver aquí.
 

#RETODEESTA SEMANA


   Ya he adelantado antes que esta semana no he tenido demasiado tiempo para leer, así que lo único que he podido hacer ha sido acabar La vida cuando era nuestra, de Marian Izaguirre. Rayuela va bastante avanzado pero ¡madre mía! lo que cuesta leerlo. Pero bueno, espero acabarlo ya hoy o mañana. Y de La mujer que llora, de Zoé Valdés, llevo las mismas 20 páginas que la semana pasada... así que bastante mal, la verdad.
    Como no he cumplido el reto de esta semana, tendré que volver a repetir, como los malos estudiantes: lo volveré a intentar con En tierra de lobos, de Luis García Jambrina, y Generación EGB, de Javi Nieves, además de acabar La mujer que llora, claro. Aunque ya veremos porque esta semana tengo todas las tardes ocupadísimas con las Jornadas de Animación a la Lectura de la biblioteca de Azuqueca. Pero tengo que darle un empujón al reto mensual esta última semana porque si no, será un fracaso absoluto. Y, además, el próximo fin de semana tendré que leer el libro en inglés para el segundo Redathon de Isi... ¡¡¡uff!!


ENTRADA MÁS LEÍDA ESTA SEMANA

   
   Me encanta organizar un sorteo, en este caso junto con Momentos de Silencio Compartido y Libros que hay que leer, y que la entrada que sirve para anunciarlo y apuntarse sea la más vista de la semana. Eso quiere decir que despierta, por lo menos, curiosidad... y de eso es de lo que se trata. Y también me gusta muchísimo que la reseña más leída de los últimos días sea la de un libro que me encantó, La vida cuando era nuestra, porque quiere decir que a mucha gente también le interesa esa novela, muy recomendable, por cierto.
   Y aprovecharé la última semana completa de septiembre para seguir publicando reseñas dentro del Mes de los libros sobre libros. Y ojito al próximo fin de semana, que el Redathon in english... ¡promete!

IMM 


  Me apetece muchísimo leer los dos libros que me han llegado esta semana, así que estoy super feliz. El de Eloy Moreno espero empezarlo ya, si no es esta semana, la próxima. Y el otro, estoy pendiente de los clubes de lectura de Azuqueca para ponerme con él, así que en cuanto digan... ¡¡allá que voy!! Por cierto, que este año el autor pasará por la biblioteca de Azuqueca, así que espero contarte qué tal el encuentro.



   Y además, ayer se incorporó a mi estantería digital otro libro en inglés gracias a las recomendaciones de Isi. Ayer estaba gratis y hoy, a primera hora de la mañana, también. No sé si seguirá todo el día...



 ¡¡Feliz semana y feliz otoño!!
 Nos seguimos leyendo.

sábado, 21 de septiembre de 2013

En octubre, #leemosjuntos "Memento mori", de César Pérez Gellida



   Tan bien salió la experiencia de leer simultáneamente La verdad sobre el caso Harry Quebert que Laky se ha vuelto a animar y nos embarca a tod@s en una nueva lectura simultánea. En este caso, leeremos Memento mori, de de César Pérez Gellida, un libro al que le tengo muchas ganas, porque he oído y he leído cosas muy interesantes sobre él.
   Si quieres saber más sobre la iniciativa puedes leer el post que publicó Laky en Libros que hay que leer. Y si quieres leer y comentar, no tienes más que abrir el libro el próximo 1 de octubre y comentar todo lo que se te ocurra en Twitter con el hashtag #leemosjuntos. ¡Yo no me lo pierdo!
   Nos seguimos leyendo.

viernes, 20 de septiembre de 2013

BBF#52: "La mujer que llora", de Zoé Valdés

  
   ¡¡Ayyy!!! Pero qué rematadamente mal llevo la semana y, con ella, el mes. ¡¡¡Ayyy!!! Otro mes que no cumplo objetivos ni queriendo. Si es que entre vueltas al cole, bodas, nuevos proyectos, readaptación a la normalidad... Uff. Demasiadas cosas. Así que, a estas alturas de la semana, todavía arrastro los dos libros que tenía empezados de la anterior: Rayela y La mujer que llora. Como ya conté cómo comenzaba el primero la semana pasada, hoy transcribo el primer párrafo del segundo.

 BBF#52



Observaba desde la terraza el tránsito de los automóviles, mi mirada descendió hacia el bando del bulevar Bourdon, donde una pareja de jóvenes se besaba; probablemente el mismo banco en el que Bouvard y Pécuchet conversaron, bajo un calor de treinta y siete grados, en la novela de Gustave Flaubert. No hay nada más placentero y hechizante que deleitarse observando los besos que se dan los jóvenes en París: besos de tornillo, de pura lengua; Robert Doisneau supo retratar el beso parisino como nadie. (“La mujer que llora”, Zoé Valdés)
  Y otra vez que estoy en París. Yo no sé qué me pasa últimamente, que viajo literariamente a París cada dos por tres. Voy a acabar conociendo sus calles sin haberlas visto nunca (lo de Eurodisney no cuenta). Ya te contaré qué tal.
     Nos seguimos leyendo.
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