domingo, 24 de febrero de 2013

Domingo de sorteos #20, #IMM semanal y #retodeestaseamana



    Entre presentaciones, proyectos y compras personales, últimamente mi lista de libros que tengo que leer sí o sí y no tardando demasiado se está convirtiendo en un auténtico rascacielos, así que he pensado limitar mi participación en sorteos, no vaya a ser que la torre caiga y yo quede sepultada debajo. Por lo tanto, esta semana sólo me apunto a dos. 
 

SORTEOS

 

  • Como publiqué ayer, me he apuntado a la Quincena erótico-festiva de Libros que hay que leer, así que éste que sortea Momentos de Silencio Compartido me vendrá genial, en caso de ganarlo. El plazo de apuntarse finaliza el 1 de marzo y las bases están aquí.


  • Sara, de Fantasía de Papel, celebraba el domingo pasado su cumpleaños y proponía un sorteo al que me apunto. Está en juego un ejemplar de El club de los corazones solitarios hasta el 10 de marzo, tal y como puedes ver aquí.


 

#SORTEO GANADO

 

  Y justo ayer me enteré de que he ganado el segundo lote en el sorteo organizado por Gatos en la sombra. ¡Qué alegría!

#RETODEESTASEMANA

 

  Desastre total. ¡Qué mal, qué mal, qué mal esta semana! Me atasqué con Los habitantes del bosque (pero bien atascada) y no pude acabarlo hasta el miércoles, con lo que toda mi previsión semanal se fue al traste y, con ello, también mi última posibilidad de sacar adelante mi reto mensual. Si es que no se puede ser tan ansiosa... 
     En definitiva, que esta semana he acabado la obra de Hardy y tengo casi a punto de acabar Nadie quiere saber, de Alicia Giménez-Bartlett y La niebla y la doncella, de Lorenzo Silva. Los acabaré hoy, sin duda. Así que a partir de mañana leeré (sí o sí, porque tengo que publicar la reseña el día 4) Arroz de palma para Momentos de Silencio Compartido. Además, intentaré leer alguna de las novelas policíacas que tengo aún pendientes para el Mes de la Novela Negra de Kayena (que aún son muchas). Probablemente elija Las niñas perdidas, porque después de conocer a Cristina Fallarás esta semana tengo una curiosidad enorme por leer algo suyo. Y, como marzo empieza ya el viernes, quería dedicar el final de la semana para leer Las edades de Lulú, para la Quincena Erótica-Festiva de Libros que hay que leer. A ver qué tal se da esta semana...
 

 IMM SEMANAL

 

  Tres libros nuevos han llegado a mis estanterías esta semana: El alma del mundo, de Alejandro Palomas, fruto del sorteo de Momentos de Silencio Compartido; El aire que respiras, de Care Santos, para reseñar para Anika entre Libros y Últimos días en el Puesto del Este, de Cristina Fallarás, ejemplar que me dieron en la presentación de la novela, celebrada el jueves en Madrid y de la que Momentos de Silencio Compartido y yo hablaremos esta semana.
   Nos seguimos leyendo.





sábado, 23 de febrero de 2013

15 días para leer y amar: me apunto a la Quincena erótico-festiva de Laky


    ¡¡¡Ay!!! Pero qué débil es la carne. Y no lo digo sólo por el contenido de la propuesta de Laky, de Libros que hay que leer, a la que voy de cabeza, sino porque yo no sé qué saldrá de esta quincena erótico-festiva. Lo mismo tenemos un baby-boom bloguero durante el otoño... 
    En fin, habrá que arriesgarse. ¿Qué mejor manera de dejar atrás a la inmensa cantidad de asesinos que hemos atrapado en la blogosfera durante febrero gracias a Kayena? Con amor, con mucho amor. Si es que ya lo dicen por ahí: "haz el amor y no la guerra". Pues a ello vamos.
    Me apunto oficialmente a esta locura de amor. Tengo pendiente de publicar la reseña de Pídeme lo que quieras. Aprovecharé para sacarla a la luz estos días, aunque como lo leí en enero, Laky valorará si cuenta o no para el sorteo. Lo dejo a su siempre acertado criterio. La segunda entrega se nos escapa por los pelos de esta quincena porque, hasta donde yo sé, sale publicado el 26 de marzo. ¡Cachis!! Además, aprovecharé para recuperar un clásico con el que tengo una deuda pendiente: Las edades de Lulú. Y ya iré buscando alguno más.
   Iré listando aquí los libros que vaya leyendo y enlazando las reseñas. Aunque lo más seguro es que publique las reseñas durante la segunda semana, porque la primera semana la quería dedicar a la mujer (como autora pero también como personaje), ya que el día 8 es nuestro día (y mi cumpleaños jejeje). De todos modos, como la mayoría de estos libros erótico-festivos están escritos por mujeres... No sé, no sé. Sigo dándole vueltas.
   Feliz marzo del amor (o lo que sea).
   Nos seguimos leyendo.

1.- Las edades de Lulú, de Almudena Grandes (12/3/2013)
2.- La canción de Nora, de Erika Lust (13/3/2013)
3.- S.E.C.R.E.T., de L. Marie Adeline (15/3/2013)
4.- Pídeme lo que quieras, de Megan Maxwell (16/3/2013)     

viernes, 22 de febrero de 2013

BBF#22: "Nadie quiere saber", de Alicia Giménez-Bartlett

  
   Me pegué el hartón de Petra Delicado en septiembre y octubre: leí los ocho publicados hasta el momento de golpe. Por entonces, no sabía si habría una novena entrega, aunque el último libro no cerraba la saga, por lo que quise pensar que sí que habría. Así que cuando vi que Destino la publicaba ya, no puedes ni imaginar el alegrón que me llevé. Y es que, para mí, Petra ya es como de la familia, por muy arisca y refunfuñona que sea. Estaba deseando empezarlo y, por fin, le ha llegado su momento. El comienzo es más que prometedor: 

 BBF#21

   Fue terrible. Yo iba acercándome poco a poco al ataúd abierto, pero no veía quién estaba dentro. Era un féretro imponente, de madera brillante y lujosa. Alrededor se habían colocado cirios enormes y varias coronas de flores yacían a los pies del difunto. Cuanto más cerca me encontraba, más firme era mi paso y menos atenazada por el miedo me sentía. Al llegar junto a la capilla ardiente, miraba en el interior y descubría a un hombre viejo, con un impecable traje negro, una banda tricolor alrededor del cuerpo y la pechera de la americana cubierta de condecoraciones. Nunca lo había visto antes, no sabía quién era, aunque sin duda se trataba de alguien importante. Entonces, con resolución, echaba mano de mi bolso y sacaba de él un gran cuchillo. De modo impetuoso, llevada mi mano por un odio que manaba de mí como un torrente, empezaba a apuñalarlo una y otra vez en el pecho. Los golpes eran fuertes, decididos, mortales si hubiera estado vivo, pero del cadáver sólo salían serrín y papeles viejos. Eso me enfurecía llevándome a un éxtasis de golpes y cuchilladas, como si no aceptara que aquello únicamente era muerte sobre más muerte. (“Nadie quiere saber”, Alicia Giménez-Bartlett)
  Supongo que no tardaré mucho en leerlo, así que tendré la reseña en unos días.
   Nos seguimos leyendo.

jueves, 21 de febrero de 2013

"El frío", de Marta Sanz: cuando el amor hiere como el hielo

   La novela corta que hoy rescato de Anika entre Libros no pertenece al género negro pero sí que se ajusta bastante bien al clima que estamos creando durante este febrero. Es una novela complicada, que sugiere más que cuenta y que te deja metido en el cuerpo el frío del que habla su título.


EL FRIO
(El frío, 1995)
Marta Sanz Pastor

Editorial Caballo de Troya
© Marta Sanz, 1995
© Random House Mondadori, 1995, 2012
1ª Edición, Enero 2012

Género y tags: novela corta, narrativa, amor, locura, literatura española
ISBN: 9788496594685
124 Páginas

   
Argumento:
  
  El pasado y el presente, la individualidad de la memoria y la objetividad de los acontecimientos actuales, el amor y el desamor se convierten en esta obra en protagonistas antagónicos pero cuya complementariedad va configurando las distintas pinceladas que permiten ir reconstruyendo una historia que aún duele: una visita a un centro de salud mental, la vida en éste, la soledad de la relación que ya acabó pero que todavía escuece en el recuerdo, los reproches, la locura… y el frío, el frío, el frío. El amor amargo, el amor áspero y helado, el amor que hiere y deja en el alma cicatrices difíciles de cerrar queda perfectamente reflejado en este viaje sin fin, en el que los recuerdos son las estaciones de paso y el frío, el lugar en el que se habita.

Opinión:
  
    El frío no es una historia al uso, con su principio, su desarrollo y su final. El frío es una historia... pero puede ser miles, tantas como lectores se dejen seducir por sus palabras.
Puede que  El frío ni siquiera sea una historia. Hay unos personajes, sí, y unos hechos, también... Pero el hilo que hilvana las pinceladas que el narrador y la protagonista nos van dejando ver no sirve para unir todos los recortes de la trama. Algunos, quizá fundamentales, se han perdido por el camino. El frío es un puzle en el que no todas las piezas encajan. Como a veces pasa en la vida. Como en ocasiones ocurre en el amor.
    Porque lo que sí es El frío, es un libro sobre el amor. Pero sobre el amor destructivo, el amor huracán, el amor sacrificio no correspondido, el amor que humilla, el que envilece, el amor egoísta y el amor acomplejado por el propio amor. La cara más amarga del amor y también del desamor quedan retratadas en esta novela sin principio ni final, sin consecutividad, donde los episodios se suceden creando significados pero ni sabemos a ciencia cierta cuál es su orden, ni sus consecuencias. Ni siquiera las causas del estado actual de las cosas. 
    El narrador adopta distintos puntos de vista, diferenciados a través de la alternancia de personas gramaticales. Así, emplea la primera y la segunda persona para que la protagonista hable consigo misma y con Miguel, ese amante del que nos van transmitiendo pinceladas con el fin de mostrarnos cómo el frío constituye la mejor definición de su personalidad. En largos coloquios, desnuda su heladora historia de amor fracasado, en un intento de olvidar mediante el recuerdo, de hablar para olvidar. Con un tono bronco, casi cruel (tanto con Miguel como consigo misma), la protagonista desgrana una historia de amor llena de lugares de paso, de autobuses y trenes. Lugares de tránsito en los que queda patente el azar de los encuentros y los desencuentros, los destinos que se entrecruzan y se comparten durante unos minutos, unas horas, para desenredarse en vidas paralelas que no volverán a enlazarse jamás.
   Junto a esta narración personal, reflexiva e intimista, el narrador adopta también la tercera persona omnisciente, que aporta distancia y objetividad. A través de ella vamos descubriendo el presente de Miguel, internado en una institución mental, desde el momento en que recibe la visita de la protagonista. El uso de la tercera persona aporta, en este caso, la perspectiva de la cámara de seguridad, que registra desde su posición privilegiada pero no juzga, que delata las pequeñas y grandes miserias de una residencia de este tipo pero no moraliza.
    Esta alternancia de puntos de vista a lo largo del relato está estrechamente vinculada también con una manía, un vicio (o quién sabe si una virtud) de la protagonista: su capacidad para desdoblarse, para vivir las situaciones desde dentro y desde fuera al mismo tiempo, para vivirlo y contarlo, para describir un acontecimiento como si me hubiera ocurrido a otra persona. Este desdoblamiento de la personalidad, la acerca a su amante a Miguel y a su reclusión en la residencia.
El frío que cala hasta los huesos queda reflejado en esta novela en su título, las emociones que transmite y también en algunas imágenes muy gráficas, como esas manos heladas que maneja la protagonista o el cristal de la ventana roto en mil pedazos de la habitación de Miguel.
   Y es que  El frío es una novela “agriamarga”, no hay dulzor por ninguna parte. Y no es recomendable para aquellos que disfruten de las historias con principio y final.  El frío no cuenta ese inicio y su desenlace, sólo se preocupa del viaje, del desarrollo. Más que una historia por armar, es un conjunto de reflexiones, de sensaciones y, sobre todo, de sentimientos: de agravios y humillaciones, de amargura, de sinsabores, de soledades, lágrimas... Y de frío.
   El frío es una forma de sentir, más que de contar; es la forma de vivir y definir el amor en esta novela. Porque el amor da calor pero también frío, mucho frío, cuando está gobernado por la tensión, el nerviosismo, el miedo al rechazo y la soledad. Por eso, en esta obra el frío no es una estación de paso. Es, simple y llanamente, el lugar que se habita.
   Enlace a la publicación original en Anika entre Libros. 
   Nos seguimos leyendo.


miércoles, 20 de febrero de 2013

"Los mejores cuentos", de Emilia Pardo Bazán: una pequeña muestra de la calidad literaria de una autora magistral


Ficha técnica:


Título: Los mejores cuentos       Autor: Emilia Pardo Bazán
Editorial: Ediciones Rionegro    Género: Narrativa, relatos Páginas: 157
Publicación:  1990    ISBN: 8487390293

Sinopsis:


   Recopilación de un puñado de cuentos de Pardo Bazán que dejan ver su maestría a la hora de crear personajes y transmitir valores y estados de ánimo, a pesar de la brevedad de algunos de estos relatos.
   Sólo con ver la portada de este libro ya se puede uno ir haciendo una idea sobre cuánto llevaba esperando en mis estanterías. Y digo mis porque se ha venido de mudanza conmigo por media España, sin que su turno llegase. Han tenido que venir Dsdmona y Carmina, con sus respectivos retos, para que, por fin, me animara a leer este libro. Y la verdad, no entiendo mi demora, porque (como todo lo que he leído de Pardo Bazán) me ha encantado. Habrán sido la portada y la letra minúscula del interior, que siempre se me han hecho un poco antipáticas, la verdad.
    No he leído todos los cuentos de Pardo Bazán (extremadamente prolífica, se calcula que pudo escribir cerca de 1.000 y es considerada como la autora cumbre del género) así que no puedo decir si, tal y como reza el (para mi gusto) pretencioso título de esta recopilación, éstos son los mejores. Lo que sí está claro es que son muy buenos, que dan buena muestra de su maestría narrativa, su singular capacidad para crear caracteres y para transportarte a un mundo rural muy lejano en tiempo y, por lo menos para mí, también en espacio.
   Pardo Bazán sabe condensar el jugo de la trama para ofrecernos un puñado de cuentos de muy diverso tono, escritos con distintas técnicas (realismo, naturalismo, hay uno con influencias románticas, con variación de narradores...) pero capaces de transmitir en muy pocas páginas (con excepción de tres, todos tiene una extensión de tres, cuatro, cinco páginas) un significado, un mensaje, un sentimiento, un valor... una historia. 
     Este pequeño volumen sólo recoge 27 cuentos pero su variedad literaria es inmensa. En ellos, Pardo Bazán nos habla del mundo rural gallego, de la brutalidad que pueden llegar a ejercer los seres humanos, de la iglesia, de la muerte, de distintas clases sociales, de la mentira, de la cobardía, de la oposición Galicia/Madrid o entorno urbano/entorno rural, de pobreza, de hambre, de excesos, de engaños, de amor, de celos, de perdón, de orgullo... De entre todos los personajes presentados aquí, me han llamado la atención dos caracteres que se repiten con cierta constancia: por un lado, el de las mujeres fuertes, capaces de llevar a cabo las labores más ingratas, de sacar adelante su vida y la de quienes la rodean, que no sea callan, no se muerden la lengua, mujeres física y psicológicamente fuerte (tan diferentes, pues, al estereotipo de aquella época y de otras muchas épocas); y, el de los padres. La maternidad y la paternidad están muy presentes en muchos de los cuentos, tratada desde múltiples variables (el cariño que despierta un bebé, la protección, el honor de las hijas vigilado por los padres, el respeto a los mayores... también la violencia y la brutalidad). Me ha llamado especialmente la atención la contraposición entre dos tipos radicalmente opuestos de padre: el padre intolerante, violento y brutal del primer cuento ("Las medias rojas") y los padres cariñosos y entregados que sufren por no poder estar con sus hijos, bien porque el duro trabajo se lo impide (como ocurre en "Sin esperanza", donde, fíjate por dónde, plantea ya el problema de la conciliación laboral) o porque el niño ha fallecido ("Otro añito").
   Hay muchos cuentos (diría que la mayoría) que dejan un amargo sabor en la boca, otros que abren puertas a la esperanza, otros que dibujan una sonrisa en la cara, otros que critican el cinismo de la sociedad o la jerarquía eclesiástica.  Una variedad, pues, de formas y temas que deja clara constancia de la calidad literaria de la autora.
   Una autora que, en su intento por llevarnos hasta su tierra, hasta su Galicia natal, imita el lenguaje, las expresiones, los sonidos y las palabras de los gallegos, torciendo grafías, incluyendo incorrecciones gramaticales y vulgarismos que acercan al lector al mundo rural, al lenguaje popular, al habla del pueblo.
  En definitiva, 27 pildoritas que muestran el buen hacer de una autora singular, una fuerza de la naturaleza y la escritura, con una trayectoria brillante y una manera de entender el mundo y la literatura muy adelantadas al tiempo que le tocó vivir.
    Nos seguimos leyendo. 

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 13.000 páginas: 157/13.000
  •  Reto En Femenino: 8/15
  • Reto 12 meses 12 libros: 2/12
  •   Reto Genérico: 1/2 relatos
  •  Desafío100 libros: 13/100
  • Reto Sumando: 19/2013
  • Reto 25 españoles: 11/25
  • Reto Libros de Relatos: 1/3
  • Reto Seamos Realistas: 1
  • Reto 10 clásicos: 1/10                   

martes, 19 de febrero de 2013

Presentación de lujo para un premio Nadal que reflexiona sobre la España que emprendía su camino a la modernización


     Si un Día de la Radio cualquiera reúnes frente a la Biblioteca Nacional a un grandísimo periodista que va a hablar de otro periodista que ha escrito un libro con un puñado de periodistas y blogueros... el resultado no puede ser malo. Pero si además ese grandísimo periodista es un monstruo de la radio y el escritor ha ganado el Premio Nadal con una novela en la que la radio es casi casi una protagonista más... la combinación no puede tener más magia. Sobre todo porque, según dijeron en el acto, nadie se había dado cuenta de que justo ese día se celebraba el Día de la Radio. Fruto de la casualidad... o de la mano de Juan Cruz, como señaló alguien.
Sea como fuera, que Iñaki Gabilondo presente Estaba en el aire, la novela de Sergio Vila-Sanjuán que se alzó con el Premio Nadal el pasado 6 de enero, dio pie a algo más que a un acto de presentación de un libro. Dio lugar a una charla repleta de anécdotas, de franquismo y censura, de despertar a una nueva sociedad, de radio, de comunicación, de literatura y de vida.
     Porque más que una presentación, Gabilondo inició un diálogo con Vila-Sanjuán, diálogo al que éste respondió con premura y diligencia. Más que una presentación de un libro era como estar escuchando un programa de radio en vivo y en directo. Así, Gabilondo empezó confesando que todo lo que se cuenta y se recrea en la novela “está tan conectado con mi vida personal que puedo dar fe de que dar testimonio de la veracidad de lo que se cuenta”. Así, aseguró que sí había oído el programa de radio sobre el que gira una de las tramas de la novela, un programa de radio parecido al que luego conduciría Paco Lobatón en la tele y en el que se buscaban personas desaparecidas. Para Gabilondo, esta búsqueda de personas desaparecidas, en la época en la que se puso en antena este programa (esa etapa de cambio de una “sociedad de tullidos de la posguerra a la sociedad de consumo”, tal y como aseguró el periodista radiofónico) hablaba, sin hablar, de esas “heridas de la guerra que aún seguían supurando”.
    Si real es la experiencia de Gabilondo con el programa de radio al que se alude en la novela, no menos lo es la del propio autor, quien, según explicó en la presentación, también tiene un vínculo personal con el espacio: su padre era representante del producto que lo patrocinaba y lo escuchaba con cierta asiduidad. “Hay muchas historias de aquel programa que me impactaron”, que se quedaron en su memoria, hasta el punto de que se dijo “si algún día aprendo a escribir, las contaré”. De ahí nació una primera idea para la novela, idea que se vio apoyada no tanto por la documentación o las grabaciones a las que pudo acceder Vila-Sanjuán (inexistentes, hasta donde él ha podido averiguar) como por las cartas que aún conserva su padre y, sobre todo, por los ejemplares encontrados en hemerotecas de una publicación surgida al hilo del programa y en la que se recogían los casos radiados. 
    Fue un programa de radio de muchísimo éxito en la época, un éxito que derivó en un aumento de la presión por parte de las autoridades. A Vila-Sanjuán le interesó ese encontronazo entre determinados periodistas y el poder, lo que suscitó una reflexión sobre la censura franquista en la presentación. Reflexión apoyada por la experiencia práctica del propio Gabilondo, quien recordó cómo había que llamar a Censura antes de la emisión de un boletín informativo para que ésta aprobara (o no) las noticias e, incluso, llegó un momento en que había que guionizar, hasta con puntos y comas, todo lo que se decía en antena, para evitar problemas con el gobierno franquista.
    Estaba en el aire está montada a base de escenas, de historias diferenciadas que acaban confluyendo. La idea era “crear una serie de círculos, de tramas paralelas, creando unos cuantos enigmas que se van resolviendo a medida que avanza la trama. En la vida, muchas cosas quedan abiertas pero lo que la literatura te permite es atar todos los cabos, cerrar todas las historias”, explicó el ganador del Premio Nadal de este año. 
   Entre esas tramas está la de una mujer que ha cautivado a todos los que han leído la novela hasta el momento y que sólo despertó alabanzas durante la presentación. Se trata de una mujer “a la que le pasan cosas normales, cosas que pasan en la vida”, dijo Vila-Sanjuán, pero agudizadas por la época en la que le ocurren, una época en la que imperaba una “legislación misógina que convertía a la mujer en un ser de segunda categoría”, criticó Gabilondo. 
    Es esa época histórica en la que España “se empezaba a colorear”, según la preciosa metáfora utilizada por Gabilondo. Una época de cambio, en la que España salía del franquismo más férreo y comenzaba una etapa de apertura, iniciando la senda del capitalismo, dando los primeros pasos de un periodo que, según se debatió en la presentación, llega ahora a su final. Una etapa poco retratada literariamente, muy interesante y ante la que Vila-Sanjuán mostró su fascinación. “Es un momento contradictorio social e históricamente, España intenta modernizarse, la industria empieza a despegar y la publicidad planta ante los españoles un espejo aspiracional, comienza a mostrar una sociedad mejor que la que se vive realmente, una sociedad americanizada a la que España aspiraba”, explicó. Una publidad que, como hizo notar Gabilondo, abría el horizonte de los españoles, les mostraba preciosas mujeres rubias y que hasta sirvió para ampliar vocabulario. “Gracias a ella supimos que existía el cutis o la epidermis”, ironizó el periodista.
   En esa época, Barcelona se convirtió en el centro de la modernización española, gracias a la industria (con momentos cumbre como el nacimiento de la SEAT) y las primeras agencias de publicidad que se implantaron en España. Una modernización que era, como se hizo notar en la presentación, un gesto de buena voluntad de Franco, un intento del caudillo de intentar congraciarse con la catalanidad. En este sentido, Vila-Sanjuán quiso remarcar que Estaba en el aire “ocurre en Barcelona” (por todas estas razones) “pero es una novela española. Barcelona es, quizá, la ciudad que mejor sintetiza un momento de contradicción y de gran creatividad. A través de las agencias de publicidad que surgen en ella se gesta el cambio de la sociedad española”. Dado el contexto actual de enfrentamiento entre el Gobierno central y el Gobierno catalán, la afirmación del autor despertó varias preguntas entre los asistentes. Así por ejemplo, uno de los presentes enfatizó el protagonismo de Barcelona en la novela, pero Vila-Sanjuán volvió a incidir en la españolidad de la novela, asegurando que “Barcelona tiene un papel porque es el contexto en el que se desarrollan los acontecimientos narrados y es mi ciudad”. “Barcelona es la vanguardia de la sociedad española en ese momento”, insistió el autor, el mejor símbolo del cambio que se estaba produciendo en esa época, cambio que la novela quiere mostrar. “Además, Barcelona nunca ha sido una ciudad introspectiva, siempre ha tenido una vocación de abrirse, de comunicación, de ciudad cosmopolita”, añadió, retrotrayéndose, incluso, a la época de la invención de la imprenta para avalar su tesis. 
    Si poco retratada es esta época en la literatura española, no menor es la laguna que, según hizo notar el autor, existe con respecto al mundo de la empresa. Un universo que sí queda reflejado en Estaba en el aire y en el que se mueve uno de los personajes más interesantes de la novela. Un personaje que, como otros muchos de la obra, dan muestra de esa época de cambio, llena de contradicciones: Vila-Sanjuán retrata a un “burgués pero muy contradictorio, de carácter liberal aunque muy metido en el entorno empresarial y en el franquismo”, señaló un autor que ha querido dejar constancia, también, de las diferencias sociales e históricas de la época. Por ello, ha creado una serie de “personajes desgarrados entre el pasado y la voluntad de evolución, de seguir adelante”. 
   Todo ello construido con un lenguaje “sencillo y directo”, tal y como lo calificó Gabilondo y que Vila-Sanjuán atribuye a su alma de periodista: “no puedo escapar de mis orígenes, es la novela de un periodista. El periodismo me sirve para hacer una escritura clara, para evitar tópicos y para documentar adecuadamente la novela”, señaló el autor quien, como periodista cultural y en los tiempos que corren, quiso romper una lanza a favor de su profesión: “el periodismo no está acabando. Seguimos necesitando periodismo bien hecho”, remarcó. 
   Estaba en el aire es una historia generacional, según Juan Cruz, una historia de la Historia, un reflejo de una sociedad “más inocente, menos sofisticada, más cálida desde el punto de vista humano que la actual, pero que no se puede idealizar de ningún modo”, señaló Gabilondo. Una novela que ya está a la venta y que estoy deseando devorar.
     Nos seguimos leyendo. 
    Enlazo el booktrailer de Estaba en el aire por si quieres saber sobre la novela.
    
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