lunes, 8 de agosto de 2016

"Vías cruzadas", de James Patterson: mi primer acercamiento al detective Alex Cross




Título: Vías cruzadas
Autor: James Patterson
Editorial: Duomo
Género: novela policíaca, suspense, intriga
Páginas: 496
Publicación: junio 2016
ISBN: 9788416634194

 Tras pasar más de treinta años en Washington, el célebre detective Alex Cross regresa a Starksville, su ciudad natal. Su presencia resulta incómoda para algunos, sobre todo cuando decide investigar el caso de su primo, acusado de cometer un horrible crimen. Cada paso que da le acerca a un asesino abominable, de corazón frío, y a la verdad sobre su propio pasado. Las respuestas que encuentra pueden ser fatales. Pero el afán de justicia de Cross es insaciable.
   No había leído nada de James Patterson, así que cuando Libros que hay que leer organizó el sorteo+lectura conjunta en el acabé ganando este ejemplar, no me lo pensé. Y la verdad, me ha gustado, así que seguro que repito.
     Patterson nos presenta dos casos situados en dos puntos geográficos diferentes, por lo que, en principio, no tienen nada que ver (aunque cualquier lector de novela policíaca sabe que, a la larga algo tendrán que ver. Si no, ¿qué pintan ahí?). El primero tiene como eje a Coco, un travesti que lleva al extremo su pasión por la moda: asesina a mujer ricas para probarse su vestuario y robar la joya de su vestidor. He de decir que este personaje, aunque se nos presenta con connotaciones obviamente negativas (inestabilidad mental, conductas obsesivas y fijación con su madre, entiendo que todas ellas ligadas a su rol dentro de la novela, no como crítica a un modo de vivir, aunque es cierto que es demasiado fácil y está demasiado manido que el malo de la peli tenga alguna peculiaridad en sus gustos sexuales o de género), me ha interesado muchísimo. Es más, me hubiera encantado que tuviera algo más de desarrollo, porque, además, la resolución de su historia es un poco rápida. Es cierto que este es el caso secundario (aunque el libro se abra con él), que en realidad no es más que un señuelo (y esto me ha parecido un poco tramposo, aunque cierto es que conduce a un final totalmente inesperado) para introducir a otro personaje que será muy muy importante en la trama (y hasta ahí puedo leer) pero me hubiera encantado una mayor profundización en este personaje y en esta trama.
    El segundo caso, el fundamental, afecta directamente a Alex Cross, el investigador fetiche de Patterson. He dicho ya en más de una reseña que estoy un poco cansada (por decirlo suavemente) de que el investigador y el criminal o la investigación tengan algo personal pero la verdad es que, en esta novela, la conexión entre ambos es fundamental. Y, además, se sabe desde el principio: Cross regresa a su ciudad natal para tratar de arrojar algo de luz sobre el caso de su primo, acusado de un horrendo crimen. Así que, en este sentido, las cosas están claras desde el principio: de una manera o de otra, todo lo que vayamos descubriendo está relacionado con Cross, su familia y su pasado.
    Creo que la novela empieza con un ritmo bastante pausado (exceptuando el primer capítulo protagonizado por Coco, francamente intenso) y que la obra va, por lo tanto, in crescendo. De hecho, tiene una parte final muy muy thriller. Y hay, también, lugar para la familia, para la reflexión sobre el pasado y para conocer la trayectoria vital del detective.
    Como he dicho al principio, es el primer libro de Patterson que leo, así que todas las pequeñas referencias a lo que ha ocurrido antes en la vida de Cross se me escapan. Supongo que si hubiera leído la saga en orden (según he descubierto en internet, esta sería la novela número 23 protagonizada por el detective Cross, ahí es nada) habría captado todas estas referencias veladas y probablemente el hecho de conocer su pasado hubiera marcado un hito para el personaje. Pero tendré que ponerme las pilas y leer las demás para averiguarlo. Aunque la cosa irá con calma, por supuesto 22 novelas son muchas novelas...
   Así pues, mi primer acercamiento a Patterson ha sido positivo. La novela me ha parecido correcta, bien templada e interesante y creo que va creciendo a medida que vamos leyendo. Así que repetiré.   
     Nos seguimos leyendo.


Gracias a Libros que hay que leer por organizar el sorteo en el que me tocó este ejemplar y a la editorial por enviármelo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 72/100
  •  Reto Sabuesos: 6

domingo, 7 de agosto de 2016

Pasando revista a la semana #164

   Esta primera semana de agosto se me ha pasado volando y no sé ni qué he hecho con mi tiempo. He leído, sí... pero no tanto como esperaba y lo peor es que no sé qué he hecho en su lugar. En fin, será que ya tengo ganas de vacaciones...
 

#RETODEESTASEMANA


   Esta semana he seguido avanzando en El caso de la profesora desaparecida y Geronimo Stilton en el Reino de la Fantasía, he acabado El método 15/33 y he leído El niño terrible y la escritora maldita aunque solo me ha dado tiempo a empezar Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido.
  A partir de mañana lunes tengo que acabar El caso de la profesora desaparecida y Geronimo Stilton en el Reino de la Fantasía y Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido, quería empezar Muerte de una heroína roja, de Qiu Xiaolong, y leer El beso del canguro, de Eugenia Rico.
 

ENTRADA MÁS LEÍDA ESTA SEMANA


 Mientras agonizo y Mensaje cifrado vuelven a ser las entradas más leídas de la semana, cosa que vuelve a sorprenderme, y más viendo que ya van dos semanas encabezando la lista de reseñas más vistas. En fin, misterios de internet.

NUEVOS HABITANTES


   Esta semana ha sido mi estantería digital la que ha engordado con este ejemplar.
   
  ¡Feliz semana!
  Nos seguimos leyendo.

miércoles, 3 de agosto de 2016

"El día que los crayones regresaron a casa", de Drew Daywalt y Oliver Jeffers: regresan los crayones, más nostálgicos y disparatados que nunca




Título: El día que los crayones regresaron a casa
Autor: Drew Daywalt
Ilustrador: Oliver Jeffers
Editorial: Fondo de Cultura Económica
Género: álbum ilustrado, humor
Páginas: 48
Publicación: 2016
ISBN: 9786071634504

 Los crayones que Duncan había perdido, olvidado en algún lugar durante las vacaciones, abandonado en el patio al calor del sol, tirado al suelo al alcance de su perro o que había dejado en su bolsillo y terminaron en la lavadora, le escriben cartas para exigirle que los rescate de los apuros en los que se encuentran. Duncan se pone triste por haberlos abandonado y de inmediato pone manos a la obra para recuperarlos a todos y compensar el tiempo perdido.
   Si la semana pasada te hablaba de El día que los crayones renunciaron, hoy hago lo propio con su continuación: El día que los crayones regresaron a casa. Una historia igual de divertida que la anterior (o más) que triunfa siempre que la cuento.
   Dicen que segundas partes nunca fueron buenas y he de decir que, en este caso, el refrán no es aplicable: esta segunda parte es igual de buena que la primera. O, si hacemos caso a los más pequeños, mejor. Y yo creo que lo dicen porque esta tiene aún más humor, porque sigue jugando con algunos personajes que ya conocimos en el libro anterior (¿habrán resuelto sus conflictos amarillo y naranja? Pues sí. Y aquí lo descubrimos) y porque los textos son postales en vez de cartas, que son aún más cortos y certeros.
   Además, los colores que protagonizan esta segunda entrega son colores "raros", colores especiales que llaman más la atención de los niños. Desde el color que brilla en la oscuridad, hasta el rojo neón, pasando por el color guinda o el café, son muchas las pinturas que van enviando sus postales a Duncan y contándole que fue de ellas desde que él las perdió de vista.
   Porque esa es una de las grandes reflexiones de este cuento: ¿nos hemos dado cuenta alguna vez de la cantidad de pinturas que hemos gastado, perdido, abandonado, roto o regalado en nuestra vida? Probablemente, no. Son un objeto tan pequeño y trivial que quién va a echar de menos una pintura más o menos. Y, sin embargo, aquí se muestra que ellas también tienen su corazoncito y su memoria. Y ni te cuento el juego que da este debate con los niños.
      También el tema de las postales da mucho juego con los más pequeños, porque, te parecerá raro, pero muchos de ellos no han visto ninguna en su vida. Ahora son casi casi como un objeto exótico, algo del pasado. Así que es muy divertido mostrarles postales (yo les enseño las que he recibido o las que compras cuando haces turismo) e, incluso, enseñarles a rellenarlas de forma correcta. Si consigues que los padres las echen al correo y que comprueben que llegan a sus destinarios, el delirio es total para ellos. 
   Como en la entrega anterior, los dibujos de Oliver Jeffers son el complemento perfecto a la obra. Es más, yo diría que la hacen aún más grande, con su simplicidad y los entrañables personajes que nos presenta.
   Así pues, otro gran título para disfrutar con los más pequeños, ya sea leyendo, hablando o inventando actividades que nos permitan continuar el juego propuesto en el libro. 
     Nos seguimos leyendo.

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