jueves, 6 de diciembre de 2012

"Ya no sé quién eres", de Ali Knight: la verdad tras las apariencias

    Para este día festivo, he decidido recuperar de Anika entre Libros un libro muy fácil de leer, que se devora, que te atrapa y que se avanza por sus páginas con el ansia de conocer, de una vez por todas, qué es lo que está ocurriendo ante nuestras narices.

YA NO SE QUIEN ERES
(Wink Murder, 2011)
Ali Knight

Editorial DeBolsillo
© Ali Knight, 2001
© Random House Mondadori, 2011
© Traducción de Teresa Camprodon Alberca, 2011
1ª Edición, Septiembre 2011

Género y tags: Narrativa, novela, novela de misterio, suspense, thriller psicológico, televisión, literatura inglesa
ISBN: 9788499891057
329 Páginas

 
 
Argumento:

    La vida de Kate da un giro inesperado la noche que su marido llega a casa de madrugada, borracho y ensangrentado. A partir de la mañana siguiente, comienza para la protagonista una frenética carrera por descubrir la verdad en la que los asesinatos, las dudas, la falta de confianza, la inseguridad y el vértigo que le da que todo lo que ha ido construyendo se desvanezca, se irán sucediendo a medida que Kate camina hacia la resolución del misterio.

Opinión:
  
   ¿Hasta qué punto confías en las personas a las que has elegido para compartir tu vida? ¿Hasta qué punto confían ellas en ti? ¿Qué puede hacer que esa confianza se resquebraje? Y, si eso ocurriera, ¿se podría revivir? Éstas son algunas de las preguntas que Ali Knight pone en la boca y en los pensamientos de la protagonista de la novela, Kate Forman, una mujer entregada a su familia, volcada en su marido y en sus hijos, que descubrió su auténtica vocación al nacer éstos. En el fondo, Kate es una antiheroína: su físico es normalito y ella está ligeramente acomplejada, tiene muchas inseguridades, no se valora lo suficiente, vive con la conciencia intranquila de quien le ha robado el marido a otra y valora sus relaciones con los demás desde la perspectiva de quien cree que su esposo es superior a ella, que tiene suerte de tenerle porque, en el fondo, no se lo merece. Ni siquiera está orgullosa de la que ella considera que es su mejor obra: sus hijos, a quienes malcría sin poder evitarlo.
    Éste es el caldo de cultivo en el que irá creciendo la desconfianza hacia su marido, después de que éste llegue una noche borracho y ensangrentado a casa. La imagen de hombre perfecto se va resquebrajando en el corazón y en la cabeza de Kate a medida que los hechos le van mostrando sus errores y debilidades. Y lo peor es que los sucesos recientes van despertando en Kate el recuerdo de situaciones pasadas, sin importancia en su momento, ya olvidadas, pero que van cobrando nuevos significados a la luz de los recientes acontecimientos. Todo ello, presente y pasado, va reconfigurando la visión del mundo de Kate, su percepción de quienes le rodean y, sobre todo, de su propia familia, de su propio marido.
    Trama de suspense al margen, Knight propone en esta novela un ejercicio de imaginación al lector, invitándole a inspeccionar dentro de sí mismo su nivel de confianza hacia sus seres queridos e incitándole a que compare las decisiones que Kate va tomando con las que él mismo elegiría si se viera envuelto en unos incidentes como los narrados.
    Unos incidentes que se desarrollan en el marco de los medios de comunicación, concretamente, en el de la televisión. El marido de Kate es el copropietario de la compañía televisiva Forwood y ella misma trabaja, a tiempo parcial, como documentalista en uno de los programas que produce la empresa. Los grandes éxitos de audiencia de Forwood están basados en programas de tele realidad, principalmente, basados en formatos relacionados con la resolución de crímenes mediante la colaboración del público o la reconstrucción de la vida carcelaria de uno de los presos más antiguos y famosos de Gran Bretaña. La autora conoce bien el mundillo de la televisión y eso se nota en las páginas de la novela, tanto en las descripciones y narraciones del trabajo que requieren los programas (producción, edición, documentación, ensayos…) como en las críticas a un cierto tipo de televisión que subyacen en muchos de los comentarios de los personajes.
    Televisión y crimen aparecen aquí, como hemos visto, íntimamente ligados, sirviendo de telón de fondo a los acontecimientos que van conformando la trama y que van sumando violencia a medida que va atándose la intriga, hasta llegar al clímax, repleto de tensión, giros de argumento, sorpresas, golpes de efecto, rabia y pasión. Justo lo que requiere el género.
     Junto a la televisión y el crimen, también el mundo de los negocios sirve de trasfondo a la trama y permite una jugosa contraposición entre la vida profesional y la vida doméstica, mostrando la dicotomía entre la carrera y la familia a la que muchas mujeres se enfrentan en algún momento de su vida.
El elemento que más va actualizando la trama y acercándola al lector es el uso del presente como tiempo narrativo (en lugar del habitual pasado). Además de conseguir que el lector viva los sucesos como si estuvieran ocurriendo en este mismo momento, las construcciones en presente agilizan la lectura (simplificando la sintaxis de las oraciones) y enlazan el lenguaje de la novela con el de la propia televisión, en la que prima la sensación de inmediatez y actualidad.
     El uso del presente como recurso lingüístico se completa con un lenguaje sencillo, vulgar en ocasiones, en el que no se escatiman expresiones populares e, incluso, insultos soeces y tacos.
    Así pues, Ali Knight engancha al lector en ésta, su primera novela, con una frenética trama que se desencadena ya en la primera frase de la obra. La autora sabe mantener a la perfección el ritmo que requiere el género, incrementando las dosis de acción a medida que va a avanzando el argumento hasta el punto de que casi te hace llegar sin resuello a la resolución del conflicto, para finalizar con un sosegado epílogo que ata los flecos sueltos y frena las pulsaciones hasta de tu propio corazón..
   Enlace a la publicación original en Anika entre Libros. 

   Nos seguimos leyendo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Aniversario

Situación: Mi chico y yo celebramos esta semana que llevamos diez años juntos. El martes, Lucía no pudo aguantar más la presión del secreto y tuvimos que darnos los regalitos ya. Yo a él, él a mí... ¿y ella?

    Lucía: ¿¿¿Y para mí!!!!????
  Yo: Cariño, es el aniversario de papá y de mamá, celebramos el día en que empezamos a estar juntos.
  Lucía: ¡Ya! ¡Pero ese día nació nuestra familia!


   Moraleja: Nunca lo había visto así... pero razón no le falta. Regalo también para ella (claro).
   Nos seguimos leyendo.

lunes, 3 de diciembre de 2012

"Háblame, musa, de aquel varón" ("Trilogía de la huída", 3), de Dulce Chacón:



    El tres parece ser el número mágico para Dulce Chacón, al menos en su Trilogía de la huída: tres novelas maravillosas, que retratan tres tipos de mujeres diferentes,  construidas mediante tres triángulos amorosos, tres ideas clave sobre las que reflexionar (la violencia, la incomunicación, la invisibilidad)... Pero yo no puntuaría estas novelas con un tres, sino que les daría un diez, por lo que enseñan, lo que ocultan, lo que hacen sentir al lector, las reflexiones que promuevan, las tres formas narrativas diferentes que sustentan las historias y por un estilo literario perfecto, lleno de hermosura, intimismo y ternura.
    En Háblame, musa, de aquel varón (publicada originariamente en 1998) el triángulo lo componen Adrián, un escritor y guionista de cine que espera su gran oportunidad; Matilde, su bella esposa, y Ulises, el productor de la película para la que Adrián escribe el guión. Adrián, cegado por su propia vanidad, egoísta y narcisista, solo concibe a Matilde como extensión de su propia personalidad: no cree que ella tenga nada que decir, controla sus lecturas, no valora su inteligencia... Para él, Matilde cumple el papel que muchos escritores han otorgado a su esposa en la vida real: un bello adorno que llevar en la solapa pero a la ni siquiera creen capaz de leer y entender sus obras. En la propia novela, Chacón habla del caso de Nora, la esposa de James Joyce, ejemplo paradigmático de este tipo de mujer: inculta pero fidelísima, que jamás leyó la obra de su marido. 
    Será Ulises el que vea a la invisibilizada Matilde. Y no solo la verá (que, al fin y al cabo, es lo que pretende Adrián: que todo el mundo vea a mujer, lo bella y lo callada que es) sino que la escuchará. Es más, hará que hable, le hará preguntas, cuyas respuestas oirá y valorará. De esta manera, también estimulará a la propia Matilde, que querrá contestar a las preguntas de Ulises y se preparará para ello.
    El personaje de Matilde va, pues, ganando peso a lo largo de la obra. Al principio, solo la vemos como reflejo de lo que Adrián ve en ella... o sea poco o nada. De hecho, intenta cerrar la ventana que Ulises le abre al mundo, se niega a relacionarse con él, se siente indignada cuando Adrián la obliga a cenar o a prolongar la velada con el productor. Pero al final comprende que vivir con alguien no es compartir tu vida con él, que la vida que ha llevado con Adrián no ha sido vida, no ha habido amor más allá del que ella le ha profesado a él ni sexo más allá del que ha colmado las necesidades del escritor. 
   No será hasta que Matilde se haya marchado cuando Adrián examine su relación, buscando las razones de su huída. Se reprochará, entonces, no haberse interesado por Matilde, no compartido lo que ella sentía y pensaba, no haberle pedido que le hablara de ese varón que acabó por llevársela. 
    El título de la obra se convierte, así, en pilar básico de la novela. "Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo" son las palabras iniciales de la Odisea de Homero, lo que ya nos da una pista sobre el telón de fondo que supondrá la obra en esta novela. Aunque, más que sobre Homero (que también, sobre todo de Penélope y sus razones para esperar), los personajes debatirán sobre el Ulises de James Joyce, sobre el que Adrián pretende hacer una personal versión cinematográfica. La novela de Chacón tiene, pues, una dimensión metaliteraria en la que los personajes hablan, interpretan y opinan sobre la literatura precedente, componente que, personalmente, siempre me parece un aliciente para leer una determinada obra.
    Uno de los aspectos más peculiares de la novela es su narrador. No suelen escribirse muchas obras en segunda persona, porque es difícil mantener la apariencia de diálogo a lo largo de todas sus páginas. Háblame, musa, de aquel varón, lo mantiene, como vemos, desde el título. De hecho, mi interpretación personal sobre quién es el que cuenta la historia se basa, precisamente, en el título: para mí es la musa la que, tras la petición de Adrián (háblame de aquel varón), analiza lo que la aparición de Ulises (el varón citado, tanto en el caso de Homero como en el de Chacón) supuso para el matrimonio de Adrián. Con un tono de reproche y de pesadumbre, el narrador va señalando los errores del guionista, mostrándole lo que hizo mal, lo que no supo ver, lo que dejó pasar, lo que no advirtió, lo que, en definitiva, cambió el rumbo de su historia (personal y profesional) y, también, las consecuencias de su distracción: ese insomnio al que constantemente alude y que, como en la Biblia, dura ya 40 noches. No obstante, el narrador también podría ser él mismo, una especie de conciencia que haga autocrítica por él, que le señale sus errores y exponga, claramente, lo que no sabía entonces de la vida y las relaciones y ahora sabe, tras haberlo aprendido de la forma más dura posible.
    A todo el trasfondo literario y a la trama sentimental, Dulce Chacón añade en este novela el problema de la inmigración a través de una línea argumental protagonizada por las dos personas que guardan la finca de Ulises a la que los personajes se trasladan para escribir el guión de la película: una marroquí, Aisha, y su marido, Pedro. Aisha contará a Matilde su llegada a España, lo que sufrió como ilegal, lo que dejó en Marruecos, las costumbres de su país... y se irá convirtiendo en una confidente y amiga para ella. La vida de Matilde empezará a pivotar alrededor de la Aisha, totalmente comprometida y seducida por las palabras de la guardesa. Esta subtrama pone ante los ojos del lector la dureza de la inmigración, la tragedia humana que hay detrás de ella y que no siempre vemos, al tiempo que revela el rechazo que provoca, por envidias, meros prejuicios o, en el peor de los casos, un fanatismo lleno de odio y violencia hacia lo foráneo que no puede generar más que destrucción y muerte.
    En definitiva, que me ha gustado mucho la novela, lo que cuenta y cómo está escrita. Ya lo era pero me reafirmo como fan acérrima de Dulce Chacón y ya estoy deseando leer lo (poco) que me queda de ella por conocer. 
    Nos seguimos leyendo.

Ficha técnica:

Título: Háblame, musa, de aquel varón (Trilogía de la huída, 3)  
Autor: Dulce Chacón 
Editorial: Punto de lectura    Género: novela    Páginas: 19Publicación  26/09/2007    ISBN: 9788466369152

  Las otras dos novelas de la Trilogía de la Huída son:

domingo, 2 de diciembre de 2012

Domingo de sorteos #10 y #retodeestasemana


    Como cada domingo, desgrano los sorteos en los que participo, si he tenido suerte o no durante la semana y mi reto para la próxima semana. Allá vamos. 

SORTEOS

  • Yo creo que este libro va a acabar tocándome solo por la cantidad de sorteos a los que me apunto. Digo yo, vamos. El último, el organizado por Generación Reader, abierto hasta el 15 de diciembre. Bases, aquí.
  •  No hay semana en que no participe en algún sorteo de Momentos de silencio compartido, pero es que pone en juego libros tan interesantes... El de esta semana, que organiza junto a Libros que hay que leer, va acompañado de lectura conjunta. Y sortean cuatro libros cada una, así que hay bastantes posibilidades. El sorteo está abierto hasta el 13 de diciembre y puedes consultar las bases aquí.
  • El Universo de los Libros, por su parte, sortea un ejemplar de El legado, de Katherine Webb, hasta el 21 de diciembre. Las bases están aquí.
  •  El sorteo de Portadora de Sueños acaba hoy, así que habrá que darse prisa. Pone en juego un ejemplar de Las ranas también se enamoran, tal y como puedes ver aquí.
 
  • Y acabo con el sorteo de Navidad de Carmen y amig@s: tres ejemplares de El reino de azahar. Está abierto hasta el 15 de diciembre. Puedes consultar las bases aquí.


SORTEOS GANADORES

  Esta semana he ganado un libro... ¡¡bien!! Se trata de Pretérito imperfecto, de Mercedes Pinto Maldonado. Ganarlo significaba participar en la lectura conjunta organizada por Caminando entre libros, así que disfrutaré de su lectura compartiéndolo con el resto de participantes.

RETO SEMANAL

    Voy a dedicar esta semana a cumplir con algunos compromisos que había aparcado hasta acabar con las lecturas de la tesina. Así que tengo previsto acabar Baila, baila, baila, de Haruki Murakami (ayer leí hasta algo más de la mitad) y leer El latín ha muerto, ¡viva el latín!, de Wilfried Stroh y Disparatado asesinato en el Upper East Side, de C. Pérez de Tudela, para la lectura conjunta organizada por O Meu Cartafol. Y si me diera tiempo a empezar a La Bibliotecaria de Auschwitz sería la bomba, pero no confío demasiado en los puentes... Y el de la semana que viene es de los largos. Te voy contando cómo me va en Twitter (#retodeestasemana y #leoycomparto).
    Nos seguimos leyendo.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Balance #unnoviembreagridulce y #retodiciembre


    Acabó noviembre y, la verdad, no puedo estar más satisfecha. Tenía mucho que leer, el reto que me propuse era muy exigente pero he de decir que no solo lo he cumplido, sino que lo he superado. No se puede ser más feliz. Cierto es que he hecho algún cambio, pero ha sido mínimo. Esta es la lista definitiva de los libros que he leído durante noviembre:
  1. Algún amor que no mate, Dulce Chacón (128 páginas)
  2. 30 noches con Olivia, Noe Casado (leí la mitad en octubre y me quedó la mitad para noviembre, así que unas 200 páginas por mes)
  3. Blanca vuela mañana, Dulce Chacón (160 ginas)
  4. La deuda de Eva, Alicia Giménez Bartlett (185 páginas)
  5. Háblame, musa, de aquel varón, Dulce Chacón
    (192 páginas)
  6. Una tienda en París, Màxim Huerta (352 páginas)
  7. El lado frío de la almohada, Belén Gopegui (240 páginas)
  8. Entre amigas, Laura Freixas (192 páginas)
  9. Atlas de geografía humana, Almudena Grandes (472 páginas)
  10. Amor, curiosidad, prozac y dudas, Lucía Etxebarria (352 páginas)
  11. Amor o lo que sea, Laura Freixas (200 páginas)
  12. Te trataré como a una reina, Rosa Montero (256 páginas)
  13. Amado amo, Rosa Montero (176 páginas)
  14. Irse de casa, Carmen Martín Gaite (352 páginas)
  15. Black, black black, Marta Sanz (333 páginas)
  16. El bandido doblemente armado, Soledad Puértolas (140 páginas)
  17. Arcángeles, Lourdes Ortiz (206 páginas)
  18. Los amantes tristes, Eugenia Rico (125 páginas)
    No los había contado hasta ahora pero, ¡¡uff!!, ¡son muchos! Y a ellos hay que sumar que tengo a medias Reflejada en ti, de Sylvia Day (he leído unas 250 páginas), y Baila, baila, baila, de Haruki Murakami (bueno, no tan a la mitad, he leído 93 páginas de 464). O sea que, en total, he leído 4.604 páginas. Ojalá todos los meses fueran como noviembre. Tanto es así, que ahora mismo tengo una lista de reseñas pendientes tan larga que creo que tendré que empezar a publicar tres por semana, en vez de dos, aun a riesgo de resultar demasiado pesada.
    De la lista que propuse al acabar octubre solo se ha caído El padre de Blancanieves, de Belén Gopegui. No se ajustaba al tipo de lectura que necesitaba para la tesina y, como ya había leído varios de la misma autora que sí eran lo que mi tesina necesita, decidí aparcarlo porque, además, no me estaba interesando demasiado. A cambio, han entrado en la lista los cuatro últimos títulos, que pensaba dejar para diciembre, pero que he conseguido acabar ya... así que fantástico.
    Supongo que diciembre no será tan productivo. Sobre todo porque, teniendo en cuenta que tengo que redactar la tesina y la cantidad de fiestas, puentes y vacaciones que trae... no sé de cuánto tiempo para leer dispondré. Pero bueno, por planificar que no quede. Así que, en principio, esta es mi lista de lecturas para diciembre. Seguro que tengo que añadir alguno más para Anika entre Libros y no sé si mi tutora de la tesina creerá conveniente leer alguna novela más... Yo creo que 25 es un buen número... pero a lo mejor entra alguna más a última hora. En cualquier caso, esta es mi planificación inicial:
  1. Acabar Baila, baila, baila, de Haruki Murakami (me quedan 371 páginas)
  2. Acabar Reflejada en ti, de Sylvia Day (me quedan 182 páginas)
  3. La bibliotecaria de Auschwitz, de Antonio G. Iturbe, dentro de la lectura conjunta organizada por Momentos de silencio compartido y O Meu Cartafol (488 páginas)
  4. Disparatado asesinato en el Upper East Side, de C. Pérez de Tudela, para la lectura conjunta organizada por O Meu Cartafol (106 páginas aprox.)
  5. Pretérito imperfecto, de Mercedes Pinto Maldonado, para la lectura conjunta organizada por Caminando entre libros (267 páginas aprox.)
  6. El latín ha muerto, ¡viva el latín! Breve historia de una gran lengua, de Wilfried Stroh, para Anika entre Libros (375 páginas)
  7. Pecadores: obsesión, de Olivia Cunning, pedido para Anika entre Libros, pero aún no recibido (400 páginas)
  8. La leyenda del ladrón, de Juan Gómez-Jurado, para el Mes de la Novela Histórica de Libros que hay que leer (664 páginas)
  9. Es raro ser niña (98 páginas) y
  10. Una niña estadísticamente feliz, ambos de Mildred Hernández Barrios (98 páginas), que conseguí en el blog de Kayena por ganar el premio a la mejor reseña de agosto
  11. Muerte en el café Gijón, de Rubén Loza Aguerrebere, que gané en el sorteo que organizó Un lector indiscreto (208 páginas)
  12. Seis peces azules, de David Tejera, que Algaida me envió (¡¡gracias!!!) y tengo pendiente (488 páginas)
  13. Ola de calor, de Richard Castle, obra que demuestra que en ocasiones soy muy friki jajaja. Me gusta mucho la serie y cuando vi que habían publicado libros basados en ella, creando la ilusión de que los ha escrito el protagonista, no me pude resistir. Tengo mucha curiosidad. No sé si me llevaré un chasco, pero es que tengo corazón de friki jajaja (368 páginas).
    En total: 4.113 páginas. Hasta la número 8 son compromisos, los demás no, así que puede que bailen un poco, si es que llego a leerlos todos. Tengo algún sorteo a la vista con lectura conjunta que a lo mejor cambia mis planes y quizá Papá Noel traiga alguno irresistible que no pueda esperar a enero para leer. Diciembre es un mes tan mágico que... ¿quién sabe?
    Nos seguimos leyendo. 

   Actualización: me ha gustado mucho la idea del blog Momentos de silencio compartido de poner el número de páginas de cada libro. Así se puede ver mejor lo que hemos leído. No es lo mismo leer uno de 120 páginas (como es mi caso) que uno de Ken Follet. Así que añado el número de páginas para hacernos una idea más real del balance.
 
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