viernes, 3 de mayo de 2013

Balance abril y #retomayo

   ¡Vaya mesecito! Uno de esos que demuestran que puedes planificar lo que quieras, que ya te llevarán las lecturas por donde les dé la gana. He cambiado un montón de títulos, así que voy a intentar confeccionar la lista de la manera más clara posible:
  1. Acabé Pídeme lo que quieras ahora y siempre, de Megan Maxwell (me faltaban 382 páginas)
  2. También terminé El aire que respiras, de Care Santos, para Anika entre Libros (me quedaban 565 páginas)
  3. De los libros propuestos originalmente, he leído: Limpieza de sangre, de Arturo Pérez-Reverte, para el Reto Capitán Alatriste (264 páginas)
  4. El cumpleaños secreto, de Kate Morton, para la Novela del Mes de Abril de Momentos de Silencio Compartido (690 páginas)
  5. Habitaciones cerradas, de Care Santos, para el Reto 12 libros 12 meses (495 páginas) 
  6. La tienda de las palabras, de Jesús Marchamalo (304 páginas)
  7. La felicidad es un té contigo, de Mamen Sánchez, para la lectura conjunta de O Meu Cartafol y Mi mar de letras (288 páginas) y
  8. La familia Walsh A-Z, de Marian Keyes (80 páginas)
  9. He cambiado La lista Schindler, de Thomas Keneally, por Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen, porque así me servía para participar en el Mes de Libros con Película de El Búho entre Libros y Leyendo en el bus y para cumplir con el reto propuesto por Carmen y amig@s (o sea que he leído 544 páginas en vez de las 656 páginas que me había propuesto con el primer libro) 
  10. En vez de Dicen que estás muerta, de María Zaragoza (448 páginas), he leído Últimos días en el Puesto del Este, de Cristina Fallarás (112 páginas)
  11. En lugar de Nunca volveremos a ser las mismas, de Brenda H. Lewis (296 páginas) he leído Mamás perfectamente imperfectas, de Diana Guelar y Andrea Jáuregui (272 páginas)
  12. Y en vez de Amantes en el tiempo de la infamia, de Diego Doncel (244 páginas), he leído La aldea de F., de Las Microlocas (180 páginas) 
  13. Sumo in extremis En la cocina con la drama mamá, de Amaya Ascunce (192 páginas), que lo acabé el mismísimo día 30
  14. Y, además, me ha dado tiempo a leer 144 páginas de Nubes de Kétchup, de Annabel Pitcher.
     Total, que en número de libros me salen las cuentas pero en número de páginas leídas... me quedo corta por un pelillo.


13 / 12 libros. ¡108% conseguido!

4.589 / 4.712 páginas. ¡97% conseguido!

  Este mes solo voy a participar (o, al menos, esa es mi intención a día de hoy) en el Mes de la Novela Landscape organizado por Libros que hay que leer y Momentos de Silencio Compartido, aunque calculo que me dará tiempo a leer un único libro, el que gané en el sorteo, porque son oabras con muchísimas páginas y tengo muchos compromisos que voy arrastrando de mes a mes. Total, que en mayo espero poder leer:
  1.  Acabar Nubes de Kétchup, de Annabel Pitcher (me quedan 136 páginas)
  2. Palmeras en la nieve, de Luz Gabás, que me tocó en el sorteo organizado por Momentos de Silencio Compartido y Libros que hay que leer y que quiero leer para el Mes Landscape (736 páginas)
  3. Viajes por el Scriptorium, de Paul Auster, para el Reto 12 meses 12 libros y para el Reto Auster, claro (180 páginas)
  4. Dicen que estás muerta, de María Zaragoza (512 páginas)
  5. Amantes en el tiempo de la infamia, de Diego Doncel (244 páginas)
  6. La mujer que llora, de Zoé Valdés (384 páginas)
  7. Espía de Dios, de Juan Gómez-Jurado, que ya me vale que no haya empezado a leer los libros de mi propio reto (400 páginas)
  8. Helen no puede dormir, de Marian Keyes, que le tengo muchísimas ganas (528 páginas)
  9. Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami, para el Reto Murakami, claro (248 páginas)   
     Y ya, que luego llegan nuevos compromisos y no puedo hacerles sitio. En total, 3.368 páginas, que no está nada mal.

BALANCE DE RETOS


  •  Reto 13.000 páginas: 13.133/13.000 -> 101%  ¡¡¡SUPERADO!!!
  • Reto 12 meses 12 libros: 4/12 ->33% 
  • Reto Autores de la A a la Z: 16/29 -> 55%
  • Reto Genérico: 30/35 -> 86%
  • Desafío100 libros: 45/100 ->45%
  • Reto Sumando: 1.169/2013 ->58%
  • Reto Murakami: 1/5 20%
  • Reto Juan Gómez-Jurado
  • Reto Paul Auster
  • Reto Libros de Relatos 3/3->100% ¡¡SUPERADO!!
  • Reto Capitán Alatriste  2/7 ->29%
  • Reto Seamos Realistas  2
  • Reto 10 clásicos  3/10 -> 30%
  • Reto Negro y Criminal  8/15 ->53%
  • Reto homenaje a tu autor favorito 3/5 ->60%  
  • Reto “Orgullo y prejuicio” ¡¡SUPERADO!!
  He eliminado los retos ya cumplidos, de modo que solo se vea lo pendiente. Como ves, este mes he conseguido acabar otros tres, entre ellos, el de 13.000 páginas, que me parecía complicado... pero, ya ves, me ha durado hasta abril. Los demás, progresan adecuadamente. Espero tachar alguno más en el próximo balance mensual.
  Nos seguimos leyendo.

BBF#32: "Dicen que estás muerta", de María Zaragoza

  
   Llevo retrasando la lectura de este libro durante varias semanas. Se van colando otros más urgentes y al final... Y eso que le tenía ganas, que he leído reseñas muy interesantes sobre él. Por fin le ha tocado su turno. Empieza así: 

 BBF#32

 Más tarde Sansprénom recordaría los hechos que acontecieron antes del hallazgo como se recuerdan fragmentos de cristal tras saber que el vaso se rompería, como si lo que cronológicamente tuviera su espacio después, aconteciese al mismo tiempo antes, reflejando el futuro en pequeños pedazos. (“Dicen que estás muerta”, María Zaragoza)
   De momento, llevo poquito pero he de decir que me ha enganchado mucho desde los primeros capítulos. Ya te contaré qué me parece el resto.
     Nos seguimos leyendo.

jueves, 2 de mayo de 2013

"El cumpleaños secreto", de Kate Morton: cuando nada es lo que parece



Ficha técnica:


Título: El cumpleaños secreto            Autora: Kate Morton
Editorial: Suma de letras                       Género: novela       Páginas: 690
Publicación: 13/03/2013    ISBN:  9788483654804

Sinopsis (editorial):


1959
   En un caluroso día de verano, mientras su familia se va de picnic al arroyo de su granja en Suffolk, la adolescente Laurel se esconde en la casa del árbol de su infancia, fantaseando con un muchacho llamado Billy, una huida a Londres y un futuro grandioso que aguarda con impaciencia. Sin embargo, antes de que esa tarde idílica toque a su fin, Laurel presenciará un crimen aterrador que lo cambiará todo.
2011
   Siendo ya una actriz célebre, Laurel se ve abrumada por las sombras de su pasado. Acechada por los recuerdos y el misterio de lo que vio ese día, vuelve al hogar familiar y comienza a desenmarañar cada rincón de su memoria en busca de aquella historia. Una historia de tres desconocidos procedentes de mundos muy diferentes —Dorothy, Vivien y Jimmy— que coinciden en el Londres de los años de la Segunda Guerra Mundial y cuyas vidas quedarán unidas de forma funesta e inexorable.
   Alternando los años treinta, los cincuenta y el presente, El cumpleaños secreto es un relato fascinante de misterios y secretos, teatro y farsa, de un asesinato y de un amor imperecedero.
   ¡Qué difícil es reseñar una novela tan bien medida que casi cualquier tema del que hables puede truncar las sorpresas y giros argumentales que la autora ha preparado a conciencia para el lector! ¡Qué difícil contar las impresiones que me ha dejado esta novela sin destripar nada! ¡Qué difícil hablar de El cumpleaños secreto sin hacer referencia a lo que, para mí, es su gran aliciente: cómo cambia la trama, qué recovecos oculta, qué vueltas da la vida y cómo se transforman los personajes a los ojos del lector a medida que va avanzando por la novela! En fin, tendré que intentarlo.
    Quizá lo primero sea decir que me ha encantado. Me parece una novela que plantea temas muy interesantes, que está narrada con un estilo pulcro pero arrebatador, que construye personajes maravillosos y que cuenta con un andamiaje de excepción: una estructura que compagina tiempos y personajes diferentes, que va desvelando información a lo largo de toda la trama (desde el primer capítulo) pero que se guarda lo mejor para el final, de manera que crea un interés creciente que va atrapando el lector y que le mantiene pegado a sus páginas hasta el punto final.
    Y ahora viene lo difícil: decir algo más sobre la novela sin arruinar las trampas que Kate Morton ha ido diseminando en ella. Porque hay giros argumentales y sorpresas pero también hay auténticas trampas: frases que deja caer para que el lector llegue a ciertas conclusiones que luego no se confirman. Y es que si algo se puede decir de esta novela es que nada es lo que parece.
    Kate Morton dosifica tan bien la intriga que consigue provocar en el lector la emoción por descubrir y suponer qué está pasando. El lector camina de la mano de Laurel, la protagonista (o una de las protagonistas) de la historia mientras esta va reconstruyendo el gran misterio de su familia, de manera que se siente involucrado, se siente partícipe. Si la literatura es proyección, si es un juego entre lector y autor en el que el primero debe ir recogiendo las pistas que el segundo va dejando en el texto para dejar en él la sensación de haber reconstruido la historia que el escritor ha deconstruido para él, entonces El cumpleaños secreto es una obra perfecta. Como lectora, no he podido dejar de haber cábalas, de adelantar acontecimientos, de intentar adivinar qué ocurrirá o, mejor, qué es lo que ocurrió. Y Kate Morton nos va marcando el camino que tenemos que recorrer, jugando con nosotros, convirtiéndonos en investigadores, en arquitectos, en fanáticos de los puzles. Pero no nos deja solos en ese camino. Nos ofrece el regalo de tener a Laurel como guía, para que nos saque del fango en los momentos más complicados de la historia y haga avanzar, con sus propias pesquitas, el desarrollo de la trama.
    Con lo que acabo de decir casi podría pensarse que El cumpleaños secreto es una novela policíaca. Y no, no lo es. Aunque comparte elementos con ella: sí hay un asesinato que resolver y Laurel ejerce de investigadora. Y a ello se suma la trama tan bien medida, tan perfectamente construida y dosificada, de la que ya he hablado.
    No es una novela policíaca pero sí es una novela de misterios, de secretos familiares que obligan a bucear en la Historia en busca de las razones para ocultarlos. Bucear en la Historia familiar pero, también, en la Historia universal, así que, sin ser una novela histórica, también es una novela que se apoya en hechos históricos como la II Guerra Mundial para construir la trama.
    Y tampoco es una novela experimental, pero juega (y, después de leer tres novelas suyas, creo que ya es una característica de Kate Morton) con el elemento metaliterario, con la literatura dentro de la literatura. Aquí lo hace de diferentes maneras: incluyen un personaje novelista (¡y qué personaje! Daría para hablar largo y tendido pero, ya digo, no quiero desvelar nada de lo que hay en la novela respecto a ninguno de los actantes), con referencias a diferentes libros y obras teatrales, con una protagonista actriz que ha dado vida a numerosos personajes literarios...
    Total, que estoy hablando de lo que esta novela es contando lo que no es, aunque lo parezca. Paradojas de una reseña que sólo pretende contagiar al lector los sentimientos de búsqueda, las reflexiones y las sorpresas y emociones que la novela me ha transmitido sin desvelar nada que pueda arruinar que estos mismos sentimientos (u otro cualquiera) nazcan en él mientras se adentra en los misterios familiares de El cumpleaños secreto. Paradojas de una reseña tramposa que quiere hablar de una novela sin decir demasiado, una reseña que quiere invitar sin que esté muy segura de que lo haya conseguido. Una reseña que contempla lo que ocurre en la novela desde la casa del árbol del Laurel y que, como ella, no sabe si ha visto o ha imaginado. Pero sí está segura de que ha sentido.                
    Nos seguimos leyendo.      


   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto génerico: Lo voy a utilizar de comodín para el género de terror, que no me gusta.
  •  Desafío100 libros: 40/100
  • Reto Sumando: 21/2013       
 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Care Santos: "Mis novelas surgen como las montañas, por sedimentación de obsesiones"

Care Santos, en el centro, junto a la concejala de Cultura de Azuqueca (izda.) y la directora de la Biblioteca Almudena Grandes (dcha.)

   25 años reuniendo a diferentes grupos de personas todas las semanas para charlar de libros son muchos años. Por eso, la Biblioteca Almudena Grandes de Azuqueca de Henares ha querido celebrar el vigésimo quinto aniversario de sus Clubes de Lectura con un programa de lujo entre el que se encontraba Care Santos. Habitaciones cerradas (reseña aquí) había sido uno de los libros leídos y disfrutados por los clubes y compartir un rato con la autora para comparar puntos de vista, solucionar cabos sueltos e intercambiar opiniones fue todo un regalo para las habituales a estas reuniones. Y, a juzgar por su entusiasmo y sus palabras finales, para la autora también.
    Care Santos comenzó el encuentro con una pequeña historia sobre la novela antes de dar inicio al coloquio. Así, contó que Habitaciones cerradas “existe de milagro. Lo más probable es que no se hubiera editado jamás. Si salió adelante fue gracias a la intervención de un par de ángeles que, por lo que se ve, velaban por ella”. Según contó la escritora, tenía clara la historia, comenzó a escribir... pero cuando llevaba unas 200 páginas se dio cuenta de que no le gustaba. Coincidió con su cuadragésimo cumpleaños “y uno piensa que a los 40 años ya no se pueden hacer tonterías, es hora de hacer cosas serias” así que la arrojó a la papelera. Pero dos de sus lectores de confianza, esos que leen las obras mucho antes de ser publicadas y van dando su opinión a los autores para ir corrigiendo posibles fallos y enderezar el rumbo de la historia, no conocían ni una palabra de aquella obra frustrada. Aunque estuviera en la papelera de reciclaje, le pidieron a Care que se la enviara, aún sabiendo que no era lo mejor que había salido de su pluma. Y esos dos lectores cambiaron el rumbo de la Historia: uno de ellos le vio el potencial comercial y el otro valoró la trama aunque creía que los personajes eran “medusas”, es decir, que no hacían nada, que había demasiada reflexión y poco acción. Care leyó lo que tenía escrito desde esas nuevas perspectivas y decidió resucitar Habitaciones cerradas hasta convertirla en lo que hoy es, en la novela de éxito internacional que en este momento, tal y como desveló la autora, está en proceso de convertirse en una miniserie para televisión.
   “He llegado a sentir una satisfacción enorme que me compensa con creces el tremendo esfuerzo de volver a escribir lo ya escrito de forma diferente, de volver a trabajar en ella y acabarla, de resucitarla”, explicó, con emoción, Care Santos.
   Contada esta pequeña (pero fundamental) anécdota, la primera pregunta no podía ser otra: ¿cómo surgió la historia de Habitaciones cerradas? “Mis novelas surgen como las montañas: por sedimentación. En ellas voy plasmando algunas de mis obsesiones, unas más antiguas y otras más recientes. Entre las antiguas que dieron lugar a esta novela está mi interés por el mundo de las cupletistas, que conozco de mi etapa como periodista cultural y siempre me había llamado la atención, y mi obsesión por los almacenes El Siglo. En realidad, quería que todo pivotara en torno a ellos. Eran unas galerías muy modernas, inspiradas en el modelo comercial americano que aún no había llegado a España. Llevaba años guardando información, catálogos antiguos (que son una delicia, no tenían fotos, estaban pintados a plumilla) y no sabía muy bien para qué, hasta que les di salida en la novela. Y entre mis obsesiones más recientes estaba El Santito. Tropecé con él en su propia tumba y vi que había trabajado en El Siglo. Hay veces que la vida nos ayuda a escribir una novela y esta fue una de esas veces. Es una incorporación de última hora, un personaje que estaba en el banquillo pero que salió en el último minuto a jugar y metió el gol, porque ha sido un éxito”, explicó la autora, quien señaló divertida que la fama de El Santito ha crecido después de su novela y que, según le han contado, hay mucha gente que se acerca al Cementeri de l'Est de Barcelona, Habitaciones cerradas en mano, para pedir algo a Francesc Canals Ambrós, el Santet del Poblenou,  porque, según dicen, cumple todo lo que se le pide.
   Respecto a la presencia de la pintura en la novela, Care confesó que es una de las disciplinas artísticas que le interesan y de la que disfruta especialmente. Además, le permitía introducir una la obra “una reflexión que no es muy evidente, pero que está ahí: la reflexión sobre la verdad en el arte. Violeta cree que puede llegar a conocer a su abuelo porque ha estudiado su obra... y no es así. Cualquier obra artística es un disfraz, una fachada que el artista pone ante sí para que sea vista por los demás. El arte siempre miente. La creación artística jamás puede contener la verdad”.
    Mencionar la pintura condujo al personaje central de la novela, Amadeo Lax, y el debate se encendió. La propia autora quiso escuchar las opiniones y valoraciones de las lectoras sobre un personaje controvertido, complejo, que no despierta simpatías aunque hay quien salva su conducta (justificándola en su falta de cariño durante la infancia) frente a quienes le condenan sin mayores miramientos. Encantada con la discusión sobre su personaje (“antes no existía más que en mi mente pero ahora estáis hablando de él como si le conocierais, como si fuera real”, justificó la autora) Care contó algunas de las anécdotas que ha vivido respecto a Amadeo. Y es que mucha gente ha creído que se trataba de un personaje real, histórico, y son muchísimos los lectores que le han preguntado por qué sus cuadros no aparecen en Google. “Porque no existe”, aduce Santos. Una respuesta que se ha convertido en frecuente y que tuvo que dar ya desde el primer momento: antes de salir a la venta, Planeta publicó un pequeña edición solo para libreros y ya entonces tuvo que hacer frente a reproches del tipo “te van a matar porque sacas todos los trapos sucios del pintor”, como si fuera un artista real sobre el que la investigación literaria hubiera descubierto todos sus secretos. Por eso, hasta tuvo que cambiar la nota final para dejar bien claro que se trata de un personaje de ficción, no de un pintor real. Sea como fuere, los recovecos del destino son sorprendentes y, según contó la autora, ahora mismo hay un pintor que, basándose en las profusas descripciones de la novela, está trasladando al lienzo la imaginaria obra de Amadeo Lax.
    Mezclar personajes históricos y de ficción es ya una característica de las novelas de Care, que ha vuelto a repetir en su nueva novela, El aire que respiras. “Me interesa mucho la historia y escribir sobre ella”, justificaba la autora, “pero lo que más me interesa es la historia desde la reflexión del presente: somos las consecuencias de lo que pasó. Por eso en mis novelas siempre hay dos planos temporales: alguien, desde el presente, cuenta o reconstruye lo que ocurrió o lo que pudo ocurrir. Me apetece escribir sobre Historia para recuperar historias olvidadas pero también para recordar de dónde venimos”. En este sentido, Care ironizó sobre lo poco que hemos cambiado en los últimos dos siglos: no es que seamos hijos de nuestros antepasados... es que, en algunos aspectos, somos iguales, no hemos evolucionado. “Una de las mayores sorpresas que te llevas al bucear en bibliotecas, hemerotecas, etc. es que descubres que siempre somos iguales. Se ve muy bien, por ejemplo, con el debate independentista. Tiene momentos más enconados y momentos más relajados, pero ahí lleva durante siglos. Y hoy nos creemos muy modernos pero rebuscas un poco en hemerotecas y ves que lo que se dice hoy ya se decía hasta dos siglos. Las mismas declaraciones, casi palabra por palabra. El debate independentista, como tantas cosas, no avanza... ni retrocede”.
   Si seña personal es la mezcla de Historia y ficción, no menos característico de Care Santos es la presencia de lo sobrenatural en sus obras. “Me ha interesado desde siempre y desde muchos de vista”, explicaba. “En unas obras está más presente que en otras. En esta, es un hilo sutil. Lo que me interesa destacar con todo esto es lo pronto que olvidamos, lo poco que queda de la gente que nos ha precedido. ¿Cuántas de las aquí presentes lograrías recordar el nombre de vuestros bisabuelos? Tenemos ocho... ¿cuántas sois capaces de recordar? Y hablo solo de los nombres, quizá de los apellidos. No hablo ya de conocer qué hicieron, a qué se dedicaron, si fueron felices, si hicieron algo grande. Si lo supieran, romperían a llorar al ver que los hijos de sus nietos ya ni recuerdan sus nombres. Lo que me interesa es la reflexión sobre lo rápido que pasamos página, sobre la velocidad a la que olvidamos. En la vida real, no tenemos tiempo para estas minucias. Pues para eso está la literatura, para rendir culto a los muertos y a sus posesiones”.
   No pude por menos que preguntarle sobre otra de lo que yo considero son sus marcas identidad: el extremo cuidado de la edición. En los dos libros que he leído (Habitaciones cerradas y El aire que respiras) las guardas son preciosas, hay cambios de tipografía, pequeños dibujos... Son detalles mínimos que, para mí, hablan mucho (y muy bien) del amor de la autora por los libros, como meros objetos, como regalo al lector. Care se mostró agradecida a Planeta porque permite incluir este tipo de guiños y por poder sumar belleza física, material, a la belleza intangible que dibuja con sus palabras.
   Estos cambios de tipografía están propiciados por otra de las señas de identidad de la autora: la introducción de diferentes documentos dentro de la narración. “Soy deudora de la novela decimonónica pero reconozco que hoy no se pueden escribir folletines, porque el lector es otro y la mirada es otra. Una de las mayores diferencias es cómo nos ha educado la imagen, el cambio que ha producido en nuestra manera de ver el mundo y, claro, de narrar. Un lector del siglo XIX se volvería loco con una novela actual, con la manera en la que saltamos en el tiempo. Sin embargo, mis lectores están hechos a la velocidad de la imagen, a sus cambios, de ahí que incluya diferentes documentos, para cambiar de tercio. Hoy no tiene sentido ninguno la lentitud narrativa ni las larguísimas descripciones. Hoy no necesitas 25 páginas para que te cuenten cómo es la catedral de Oviedo, porque o la has visto con tus propios ojos o buscas en internet y te aparecen tropecientas mil fotos. De ahí lo fragmentario de mis novelas, la mezcla de voces, de formatos, de tipografías... que, además, dan apariencia de verdad. Y de eso va la literatura: si el lector no me cree, ya puedo yo contar la historia maravillosa del mundo, que si no hay apariencia de verdad, no hay nada”.
   Otros muchos personajes de la obra fueron analizados durante el debate, así como el título. La autora explicó que lo eligió como guiño a la teatralidad de la obra: “la referencia a las habitaciones, a la casa, tiene algo de escenografía”. Otros lectores han comentado a Care que entienden el título como referencia a las mujeres de la obra. Para mí, es una gran metáfora del personaje central: las habitaciones cerradas están en el corazón de Amadeo, selladas, inhabitables, y, al mismo tiempo, Amadeo es la casa, en cuyo corazón, convertido en un sucio cuarto de escobas, late el recuerdo de un cadáver.
   Lectoras y autoras salimos felices de este encuentro en el que pudimos compartir tanto con la cabeza que ideó la historia que nos conmovió durante horas. Compartimos cosas grandes, como todo lo que he contado, o pequeñas, como cuando la autora confesó que se había divertido muchísimo escribiendo el episodio del vahído del rey. O cosas entrañables, como la amistad que mantiene, a raíz de la documentación del libro, con la familia fundadora de El Siglo o como el guiño que hace a su marido (y, desde hace poco, también a su hijo) cada vez que un Lax tropieza con la balaustrada de la escalera. Un guiño tierno que hace aún más grande a una autora maravillosa.
    Nos seguimos leyendo. 
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