Lo confieso: nunca había ido a la Feria del Libro de Madrid a la caza de firmas. Y, la verdad, no entiendo cómo he podido tardar tanto en hacerlo. ¡Me lo pasé pipa! Primero: por poder hablar con los autores que te gustan, aunque sea nada más que unos minutillos y, en algunos casos, sentirte hasta reconocida por ellos. Y, segundo: porque este año tenía el aliciente de conocer o volver a ver a algunas blogueras de esas a las que acabas queriendo a fuerza de comentar, tuitear, feisbuquear y enviar privados y correos.
Así que muy ilusionada y muy cargada (dos cosas que se me debían notar en la cara, porque hasta Alejandro Palomas se dio cuenta e hizo referencia a ellas en su dedicatoria, por cierto, una de las más bonitas que me han escrito nunca) me marché el domingo por la mañana a El Retiro, eso sí, acompañada por mi niña (que no se pierde una) y por mi chico, convencido después de sobornos varios.



Y aunque no sabía que también estaría firmando y no me había llevado ninguno de sus libros, no pude resistirme a sacarle una foto al gran Manuel Rivas, otro de mis autores favoritos (aunque es verdad que lo tengo un poco abandonado últimamente. Tengo que ponerme las pilas).

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Esta foto se la tomo prestada a Bea y a Concha porque me encanta |
El alma del mundo, de Alejandro Palomas, ha sido una de las novelas que hemos leído en el Club de Lectura de Azuqueca este año. Otra ha sido Lo que encontré bajo el sofá y como también tenía muchas ganas de saludar en persona a Eloy Moreno, allá me fui a contarle que nos había gustado mucho su libro y que estábamos haciendo campaña para que venga a vernos a Azuqueca el año que viene. Y él, como siempre, dispuesto a lo que sea.
Casi me temblaban las rodillas cuando crucé a las casetas de enfrente para saludar a uno de los grandes entre los grandes, un referente, uno de los mejores escritores españoles: Luis García Montero. Un auténtico placer verle y saludarle.
A estas alturas de la mañana, ya solo nos quedaban unos cuarenta minutos antes de que se acabaran las firmas, así que hubo que desdoblarse: mi chico se quedó haciendo cola para Santiago Posteguillo (¡y menuda cola!) y yo me fui a por Clara Sánchez. Pude hablar con ella bastante rato, charlando de sus libros, de conocidas comunes y del nueve y medio que conseguí en mi Trabajo Fin de Máster gracias, en otros, a algunos de sus personajes masculinos. También estuvo charlando con Lucía (quien no pudo evitar mentarle su blog. ¡Qué tía! ¡Cómo se vende!) y Clara le preguntó que si leía mucho y que si mamá le compraba muchos libros. Y ahí la liamos porque a partir de ese momento empezó su cantinela de "mamá, cómprame un libro".
Y dio la casualidad de que, camino de la caseta de Posteguillo, nos encontramos una fila de niños. "¡Mamá, aquí seguro que hay algo para mí!", me dijo Lucía con los ojitos brillantes... así que nos acercamos. Y sí, efectivamente: allí estaba María Menéndez-Ponte, la autora de los libros de Pupi, firmando. Claro, Lucía se puso como loca, porque últimamente lee bastante a Pupi y le encanta. "Anda, mami, vamos a pararnos. Y cómprame un libro, que me lo firme... ¡y me sirve también para mi blog!" (no sabe nada, la tía). Así que ahí nos quedamos, ahí picamos y ahí estuvo charlando con la "mamá de Pupi", como ella misma se presentó. Lucía acabó encantada, como puedes suponer, porque cayeron dos libros firmados y un peluche de Pupi futbolero de regalo. Si es que soy más blanda...
Después del encuentro con Pupi y María, llegamos por los pelos a la firma de Santiago Posteguillo. Todavía no me he estrenado con él pero es uno de los autores favoritos de mi chico, así que allá que me fui cargada con Circo Máximo y con La noche en que Frankestein leyó El Quijote. Cada uno, según sus gustos. Es lo bueno que tiene Posteguillo. Por cierto que me dijo que pronto iba a publicar un libro de relatos que, si me gusta la metaliteratura, me iba a encantar. Así que ya estoy esperando impaciente...
Y para el final, un postre de lujo. Tenía muchas ganas de ir ese día porque era la primera oportunidad que tenía para conocer a Mar Mella en persona. No pude ir a la presentación de Azul Vermeer en su día pero gracias a la entrevista que le hice por correo y a los comentarios en las redes sociales habíamos entablado una relación llena de admiración y tenía muchas ganas de poder charlar con ella. Varias blogueras habíamos quedado con ella para tomar algo después de las firmas, así que pudimos disfrutar de un ratito muy muy agradable. Allí estuvimos varios amigos de Mar, mi chico y Lucía, Concha y Bea, Manuela (de Entre mis libros y yo), Bego (de Rustis y Mustis leen) y Nieves (de Mundos de lectura) la mar de a gustito.
Echamos de menos a más de un bloguero... pero, en fin, otra vez será. Y acabo con las fotos de mis nuevas adquisiciones (como ves, fui muuuuy buena)
Y una foto de grupo de mis libros firmados
De los hombros, las narices y las frentes quemadas no hablamos...
Nos seguimos leyendo.
Yo estuve por allí el sábado, me lo pasé genial! Disfruta de las lecturas!! Un besoteeee!!!
ResponderEliminarEnvidia pura es lo que yo siento por todos los que pudisteis ir a la feria del libro!
ResponderEliminarEso es aprovechar bien el tiempo, ¡sí, señor! Je, je.
ResponderEliminarBuenas compras, espero las reseñas!
Saludos!!
Que día más completo, yo voy el sábado también con la peque y mi marido, a ver si se porta igual que Lucia ;) Besotes
ResponderEliminarQué penita me dio no poder ir :(
ResponderEliminarVeo que fue un día estupendo, y aprovechaste muy bien el día.
Un beso!
Qué día tan estupendo!!! A ver si el año que viene me lo monto mejor y puedo acercarme y vivirlo :)
ResponderEliminarBs.
Yo tampoco he ido nunca a la feria del libro de Madrid pero del año que viene no pasa que yo con esta envidia no puedo vivir... jaja
ResponderEliminarEstos días se disfrutan muchísimo!! Besos
ResponderEliminarYo no le doy tanta importancia a las firmas pero me encantan las crónicas sobre la feria.
ResponderEliminarEs lo que se llama una jornada completita :-) Qué gustazo. Yo no soy perseguidora de firmas (aunque he conseguido alguna que otra muy especial, en la feria o en otros momentos). Sí me gusta recolectar libros y, como mi feria este año ha sido escasa, me das una envidia cochina que no veas.
ResponderEliminarGracias por esta crónica. Me ha encantado.
Besos.
Que supermega envidia!!
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