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miércoles, 31 de julio de 2013

Fallo del sorteo "Un refugio para Clara", de Marta Estrada

  ¡¡Hola a todos!!!

   Ya tenemos ganador del sorteo de un ejemplar de Un refugio para Clara, de Marta Estrada. Y el elegido por Random.org es.....





   ¡¡Enhorabuena!!!

   La ganadora deberá enviar sus datos postales a Lcasado76@gmail.com en el plazo 72 horas.


   ¡Muchas gracias a todos por participar!
     Nos seguimos leyendo.

martes, 30 de julio de 2013

"Atardecer en París", de Nicolas Barreau: cuando el amor llega así de esa manera....




     

     Ficha técnica:


Título: Atardecer en París        Autor: Nicolas Barreau 
Editorial: Espasa           Género: novela romántica             Páginas: 304
Publicación: 07/05/2013    ISBN:  978-84-670-2863-8

Sinopsis (editorial):


  Una novela deliciosa sobre la maravillosa locura que es el amor; sobre todo, el amor en París, algo tan mágico que sólo puede ser cierto.
  Cinéma Paradis es uno de los poquísimos cines de barrio que aún resisten en el corazón de París, gracias a la pasión de su dueño, enamorado de la chica del abrigo rojo que siempre se sienta en la fila 17.
   En esa pequeña sala se pondrá en marcha el azar para que los sueños se hagan realidad... no sin algún malentendido, pues detrás de las mejores historias de amor siempre hay un gran secreto.
   Cuando el amor llega a sí de esa manera... uno no puede más que abrirle las puertas y cometer todo delito que ese amor exija, como diría Ismael Serrano. Una frase que, a buen seguro, también podría firmar Nicolas Barreau. O al menos, así lo haría el protagonista (y voz narradora) de esta novela: Alain Bonnard, un hombre que regenta un pequeño cine parisino y cuya vida da un vuelco cuando tienen lugar dos sucesos paralelos: su Cinéma Paradis es elegido para rodar una película en él y gana y pierde, con una semana de diferencia, a Mélanie, la misteriosa mujer del abrigo rojo y el pelo del color del crocanti de la que se ha enamorado locamente. 
   Barreau construye la intriga de esta novela sobre dos estrategias clásicas de la literatura y el cine romántico: las casualidades y los equívocos. Así, manejará los hilos para que Bonnard ría, llore, corra por medio París, se imagine mil situaciones, compre ramos de flores, llame a los timbres de todos los vecinos del edificio en el que cree que vive Mélanie, se deje aconsejar por unos y otros y, finalmente, resuelva todos los malentendidos para que la historia tenga el final feliz que merece. Es decir, que en esta novela podemos encontrar los ingredientes clásicos de la más esponjosa comedia romántica cinematográfica.
  Y la mezcla de esos ingredientes cinematográficos de la comedia romántica no es gratuita, en absoluto: toda la novela es un homenaje al cine y a las salas de exhibición que aman las películas tanto como los cinéfilos que no necesitan de un bol de palomitas para vivirlas. La obra está llena de referencias, títulos, situaciones que se comparan con otras ocurridas en diferentes películas y guiños a distintas escenas o personajes cinematográficos, comenzando por nombre del cine de Alain (Cinéma Paradis), continuando por su propia infancia, que tanto recuerda a esa película o por el nombre del director de la película que se rueda en él, Allan Wood, que además de propiciar un juego fónico con el nombre del protagonista, para mí, con ese nombre, no podía dejar de tener la cara de Woody Allen, claro.
  Esta era la primera novela que leía de Nicolas Barreau y creo que tendré que leer algo más para hacerme una idea más concreta de su narrativa, porque Atardecer en París me ha parecido un poco irregular. Puede que sea yo y la forma en la que la he leído, pero el principio me ha parecido un poco lento, creo que incluye pasajes que ralentizan mucho la acción (lo cual no quiere decir que se haga pesada, la novela es bastante ágil y está narrada en un estilo sencillo que hace que la lectura sea fácil y rápida), hasta la mitad no he sentido que empezaba la razón de ser de la novela y no ha sido hasta el broche final donde he comenzado a ver ese estilo personal del autor del que tanto he oído hablar.
  En cualquier caso, Atardecer en París tiene los ingredientes necesarios para hacer disfrutar a mucha gente: a quienes adoren las historias de amor en las que los amantes tienen que superar mil y un obstáculos para encontrarse; a quienes disfruten con las comedias románticas; a quienes les guste el romanticismo de los cines antiguos y las historias contadas con el corazón y, por supuesto, a aquellos a quienes les encanta recorrer las calles de París de la mano de un personaje literario que persigue a una mujer de abrigo rojo. Porque eso es esta novela: amor, cine y París.
  Nos seguimos leyendo.      



   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Desafío100 libros: 75/100
  • Reto Sumando: 18/2013           

lunes, 29 de julio de 2013

"La hija de la criada", de Barbara Mutch: el amor y la amistad en los tiempos del apartheid




     Ficha técnica:


Título: La hija de la criada       Autora: Barbara Mutch 
Editorial: Alianza    Género: novela             Páginas: 496
Publicación:  Junio 2013    ISBN: 978-84-206-7565-7

Sinopsis (editorial):


  La difícil elección entre el amor y el sentido del deber, entre la amistad y las convenciones sociales en las áridas llanuras de Suráfrica. Corre el año de 1919. Cathleen se traslada a Suráfrica, al duro y desértico Karoo, para casarse con su prometido al que no ha visto en cinco años. Pero el matrimonio no va a resultar como había soñado. Aislada en un entorno inhóspito, Cathleen encuentra consuelo en escribir su diario y en criar a sus dos hijos, Philip y Rose. También a Ada, la hija de su criada, a la que enseña a leer y a tocar el piano, a amar a Chopin. Todo se verá alterado cuando Ada descubre que está embarazada, que espera un hijo mulato en un país que no admite las relaciones entre blancos y negros. Ada se escapa al sentir que ha traicionado a Cathleen. Despreciada y marginada por ambas comunidades, tiene que luchar por su supervivencia y la de su hija. La música, y Cathleen, serán sus refugios. “La hija de la criada” es una deliciosa y emotiva novela, cargada de sentimientos, que retrata con hondo detalle el drama y la desolación de dos mujeres de inquebrantable valor cuya profunda amistad les lleva a superar las inhumanas convenciones sociales de una época y los peligrosos límites de la segregación. Una historia que nos enseña que más allá de la crueldad humana perdura el amor y la esperanza.
   La amistad es un tipo de amor. Una forma de amor a veces más sincera, más significativa, más profunda y más duradera que el amor romántico. De esa manera de querer habla este libro, con el valor añadido de que se trata de una amistad interracial y, por lo tanto, prohibida o socialmente mal vista, dependiendo de la época y del lugar. Desde luego, en el sur del sur de África (en Karoo, una zona semidesértica situada al sur de Sudáfrica) y en los años del apartheid... lo era. 
   Barbara Mutch dibuja la evolución de esa amistad, la que une a la hija de la criada, Ada, y a la señora de la casa, Cathleen, a lo largo de los años que compartieron en Cradock House. Una amistad siempre polémica, que tuvo que ir disfrazándose de otros muchos sentimientos y roles para continuar viva: empezó con la excusa de enseñar algo de música a la curiosa hija de la criada, siguió con el diálogo secreto y no correspondido que se produce cuando Ada empieza a leer el diario de la señora, continuó con un profundo cariño mutuo disimulado entre el respeto, la atención, el cuidado y las buenas formas; superó la traición y el abandono y resucitó con mayor fuerza con la protección y el deber para acabar convirtiéndose en algo que no se puede ocultar, que se siente y se comparte. Y quien no quiera verlo, que no mire.
    En este sentido, Cathleen es el personaje más valientes y con los valores morales y humanos más sólidos de la historia. Llegada de Irlanda para casarse con Edward, la señora de la casa tendrá que acostumbrarse a un mundo nuevo y asumir que nunca volverá a ver a quienes hasta entonces habían sido su vida. La soledad que experimentará al llegar hará que se apoye en Miriam, la madre de Ada, y en sus propios hijos para construir su nuevo entorno de amor y seguridad. Ante una hija caprichosa y egoísta y un hijo quizá algo malcriado, Cathleen se volcará en Ada y en su talento musical para ir construyendo las bases de la sólida amistad que las unirá durante toda la vida. Una amistad proscrita que, sin embargo, ella luchará por mantener y afianzar, aún a costa de amigos, conocidos y de su propio círculo social.
    Ada es la hija de la criada, la voz narradora de esta novela escrita en primera persona, a excepción de los pequeños fragmentos del diario de Cathleen incluidos y alguna que otra carta. Su mirada infantil, al principio; su forma de entender el mundo sin las dobleces de la sociedad blanca que la rodea, después; y la evolución de su capacidad de razonar y su inteligencia irán mostrando al lector las distorsiones que se producen en un mundo dividido por el color de la piel, las contradicciones de la filosofía de vida occidental y la pureza de los sentimientos de Ada por la familia de la casa, sobre todo, por la señora y por Phil, el hijo de Cathleen
    Me han encantado muchas de las reflexiones que propone Ada y su manera de exponerlas al lector, con una inocencia o una capacidad de cuestionar la realidad por la que está rodeada que da que pensar y, a veces, incluso descoloca. Pero el hecho de escuchar en exclusiva la voz de Ada en esta novela me ha hecho creer en ocasiones que se me estaba hurtando una parte de la realidad, que había dimensiones de los otros personajes que eran desconocidas para mí, que no sabía lo que pensaban otros protagonistas en momentos de conflictos y, por tanto, que no entendía su manera de actuar. La voz narradora es, para mí, el gran acierto pero también el gran pero de esta novela. El único pero, diría yo.
   Porque, por lo demás, La hija de la criada es una novela voluminosa pero ágil, bien construida y dosificada, que propone una reflexión sobre las diferencias raciales, sobre el orgullo o el castigo que supone un hecho tan arbitrario como el color de la piel, la lucha, la discriminación, el racismo, el rechazo, el problema que supone estar en medio, en esa zona que no es de nadie y que nadie quiere. Una novela que nos descubre rincones remotos de la tierra en los que la vida no es como la conocemos, en los que la fuerza de la naturaleza decide por las personas. Una novela, en definitiva, que descubre y hace pensar y que dibuja los contornos de una amistad de esas que llenan el corazón.
  Nos seguimos leyendo.      

   Agradezco a Albanta, de Adivina quien lee, que organizara el sorteo en el que me tocó esta novela con la que he podido participar en su lectura conjunta.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •   Desafío100 libros: 74/100
  • Reto Sumando: 20/2013           


domingo, 28 de julio de 2013

Pasando revista a la semana #15

   Se nos acaba julio. Ya tenemos medio verano consumido. Me da penita... pero también quiero que llegue agosto porque es cuando mi chico tiene vacaciones y cuando podremos estar juntitos los tres. Mientras eso ocurre, sigo leyendo. Y participando en sorteos. Y metiéndome en líos...
 

SORTEOS

  • De todo un poco cumple ¡¡¡cinco añazos!!! (madre mía, ¡muchísimas felicidades) y lo celebra sorteando cinco libros. El plazo acaba esta misma semana, el día 30, así que si te interesa, date prisa. Tienes toda la información aquí.

  • Adivina quien lee sortea un libro que así, de entrada, tiene buena pinta, así que pruebo suerte a ver qué pasa. El sorteo está abierto hasta el 10 de agosto, como puedes ver aquí.



#RETODEESTA SEMANA


  Sigo con varias lecturas abiertas, pero esta semana he conseguido terminar The ruby brooch, lo cual ha sido todo un logro para mí, que nunca había leído ningún libro en inglés. Y Lucía y yo nos hemos puesto las pilas y también hemos acabado ya El saltamontes verde, que nos ha encantado. Además he leído Helen no puede dormir y hoy espero acabar La arena del reloj, de Mayte Esteban. No está nada mal. Así que mi #retodeestasemana será leer Nunca volveremos a ser las mismas, de Brenda H. Lewis y, si me diera tiempo, también Nacer mujer en China, de Xinran Xue. Ya veremos lo que da de sí la semana.


ENTRADA MÁS LEÍDA ESTA SEMANA

   
  La entrada más leída de la semana es la convocatoria del segundo sorteo organizado por este blog y por Momentos de Silencio Compartido. Aprovecho para recordar que el plazo para participar acaba ya, así que si estabas dudando... ¡anímate que mañana cerramos listas!
   Y la semana que mañana comienza será la última de julio, así que aprovecharé para publicar dos reseñas que se pueden incluir en el Mes del Amor. Además, el miércoles publicaré el resultado del sorteo de un ejemplar de Un refugio para Clara y el jueves, 1 de agosto, llegará el momento de hacer balance de julio y plantearse los retos del mes vacacional por excelencia.


IMM

   
   No he recibido ningún libro esta semana pero me he dado cuenta de que no os había enseñado esta maravilla que recibí hace un mes y que espero leer pronto con Lucía.
¡¡Feliz semana!!
 Nos seguimos leyendo.

sábado, 27 de julio de 2013

Lectura conjunta de "La suerte de las marionetas", de Lucas Barrera: ¡sí, quiero!



   Hace mil años que dije que iba a participar en la lectura conjunta organizada por Raquel Antúnez y me acabo de dar cuenta de que todavía no había publicado el post para hacerlo oficial. ¡Qué desastre! En fin, queda subsanado ya mismo: quiero participar y participo en la lectura conjunta de La suerte de las marionetas, de Lucas Barrera. Tengo previsto leer este libro en agosto, así que publicaré la reseña a comienzos de septiembre. Ya te contaré qué tal. De momento, si quieres animarte, tienes toda la información aquí
   Nos seguimos leyendo.

viernes, 26 de julio de 2013

BBF#44: "Helen no puede dormir", de Marian Keyes

  
   Me encanta Marian Keyes. No puedo evitarlo. Desde que la descubrí con Sushi para principiantes, he leído todo lo que ha publicado y todo lo he disfrutado. Así que, de momento, este libro me está gustando. Comienza así: 

 BBF#44

No me importaría —he ahí la ironía—, pero soy la única persona que conozco que no piensa que sería fantástico ingresar en «un lugar de reposo». Tendrías que oír a mi hermana Claire, como si despertarse una mañana y descubrirse en un hospital psiquiátrico fuera la experiencia más maravillosa que uno pueda imaginar. (“Helen no puede dormir, Marian Keyes)
  Hasta donde he leído, me parece bastante distinto a los demás de la familia Walsh, pero como también es verdad que lleva unos cuantos libros que, al final, nada es lo que parece... pues no voy a decir nada más. Ya te contaré cuando lo acabe
     Nos seguimos leyendo.

jueves, 25 de julio de 2013

Septiembre: Mes de los libros sobre libros

   Suelo estar en el otro lado de los meses temáticos, pero en esta ocasión, las liantas responsables de Momentos de Silencio Compartido y Libros que hay que leer (o sea, Lectora de Tot y Laky) me han dejado echarles una mano porque sabían que el género que han elegido para las lecturas de septiembre me encanta. ¡Así que allá vamos!
    Septiembre: el fin de las vacaciones, la vuelta al cole y, desde ahora, el mes de los libros. No de los libros de texto que los estudiantes estrenarán durante esos días, sino de los libros en general. Septiembre será el mes de la metaliteratura, palabreja que igual asusta de primeras pero que, ya veréis, engloba un género de lo más variado y entretenido.
   Desde los blogs Juntando más letras, Momentos de silencio compartido y Libros que hay que leer os invitamos a reservar el mes de septiembre para esos libros que hablan sobre libros (o sobre escritores, lectores...). ¿Cómo? Pues leyendo y reseñando con nosotras durante ese mes una o más novelas del género.


¿Qué entendemos por metaliteratura o libros sobre libros?


    La metaliteratura no es otra cosa que la literatura que habla sobre la propia literatura o que reflexiona sobre la literatura: sobre el proceso de escribir, sobre los mecanismos de la ficción, sobre la recepción que de una obra hacen los lectores o que, simplemente, juegan con los límites de lo esperado para experimentar con el camino que sigue la creación.
   Decimos, pues, que es metaliteraria una novela en la que alguno de los personajes es escritor, porque seguro que en algún momento reflexiona sobre cómo escribe, o cómo inventa a los personajes o cómo construye una trama. Pero también lo es una novela en la que se habla de otros libros y, en muchas ocasiones, sobre las consecuencias de leer esos libros, sobre cómo esos libros transforman a quienes los leen.
   Hay novelas que juegan con la intertextualidad, con fragmentos, citas o referencias a otros libros, para construir su propia trama (como la reciente Inferno, de Dan Brown). Otras, incluyen personajes de otras obras, como homenaje, juego literario o concediéndoles una nueva vida (como ocurre con La muerte llega a Pemberley, de P.D. James, por ejemplo). Y luego están las novelas experimentales, que rompen con las convenciones literarias para proponer nuevos retos al autor y al lector (Señas de identidad de Juan Goytisolo es paradigma de este tipo de literatura) o que, directamente, desdibujan las fronteras entre ficción y realidad para hacer, por ejemplo, que un personaje ruegue al autor que no lo mate en la novela, como ocurre en Niebla, de Miguel de Unamuno, otra de las novelas metaliterarias por antonomasia. Tan metaliteraria que Unamuno ni siquiera quiso llamarla novela y se inventó el término “nivola” para describirla.
    Libros sobre libros, sobre libreros, sobre editores, sobre escritores, sobre lectores, sobre bibliotecas, sobre librerías… y libros que ponen en primer plano la creación literaria y que juegan con los límites entre lo que lees y lo que vives: eso es metaliteratura.

Ejemplos del género


   Os ponemos a continuación unos cuantos libros que pertenecen al género. Son a título indiciativo, hay muchísimos más. Como veréis, hay libros de todo tipo (añado los enlaces de las reseñas que he publicado, para que os hagáis una idea más concreta del libro y del guiño metaliterario):

- Libros sobre lectores:

* “El Quijote”, de Miguel de Cervantes
* “El lector de Julio Verne”, de Almudena Grandes
* “Farenheit 451”, de Ray Bradbury
* “El lector”, de Bernhard Schlink
* “El devorador de libros”, de Rebecca Makkai
* “Un viejo que leía novelas de amor”, de Luis Sepúlveda

- Libros sobre librerías:

* “La librería de las nuevas oportunidades”, de Anjali Banerjee
* “La librería”, de Penélope Fitzgerald
* “Y entonces sucedió algo maravilloso”, de Sonia Laredo
* “El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta”, de Robin Sloan
* “La librería ambulante”, de Christopher Morley
* “La buena novela”, de Laurence Cossé
* “La vida cuando era nuestra”, de Marian Izaguirre

- Libros sobre escritores:

* “Soldados de Salamina”, de Javier Cercas.
* “1Q84”, de Haruki Murakami
* “El jardín olvidado”, de Kate Morton
* “El novelista ingenuo y el sentimental”, de Orhan Pamuk
* “El escritor de anuncios”, de Miguel Ángel Furones
* “París no se acaba nunca”, de Enrique Vila-Matas

- Libros sobre libros:

* “El nombre de la rosa”, de Umberto Eco
* “El aleph”, de Jorge Luis Borges
* “Inferno”, de Dan Brown
* “La ladrona de libros”, de Markus Zusak
* “La bibliotecaria de Auschwitz”, de Antonio G. Iturbe
* “El Club Dumas” de Arturo Pérez-Reverte
* “El aire que respiras”, de Care Santos
* “La sombra del viento”, “El prisionero del cielo” y “El juego del ángel”, de Carlos Ruiz Zafón
* “El laberinto de los libros secretos”, de Paolo Di Reda y Flavia Ermetes
* “El libro secreto de Dante”, de Francesco Fioretti
* “El taller de los libros prohibidos, de Eduardo Roca
* “La ciudad de los libros soñadores”, de Walter Moers
* “La encuadernadora de libros prohibidos”, Belinda Starling
* “El libro de las fragancias perdidas”, de M. J. Rose
* “El cuento número trece”, de Dianne Setterfield
* “El manuscrito de Avicena”, de Ezequiel Teodoro

- Juegos literarios:

* “Viajes por el Scriptorium”, de Paul Auster
* “El método Figueroa”, de Alberto Fernández Partido
* “Niebla”, de Miguel de Unamuno
* “La historia interminable”, de Michael Ende
* “Rayuela”, de Julio Cortázar
* “El desorden de tu nombre”, de Juan José Millás

- Otros:

* “Las andanzas del impresor Zollinger”, de Pablo d´Ors
* “La tienda de las palabras”, de Jesús Marchamalo
* “Las aventuras del Capitán Alatriste” (toda la saga), de Arturo Pérez-Reverte
* “Seis personajes en busca de autor”, de Luigi Pirandello
* “El cuarto de atrás”, de Carmen Martín Gaite
* “El año en que me enamoré de todas”, de Use Lahoz
* “Los libros arden mal”, de Manuel Rivas
* “Mendel el de los libros”, de Stefan Zweig
* “La Biblia de barro”, de Julia Navarro
* “La Biblia bastarda”, de Mario Tascón y Fernando Tascón
* “La biblioteca de oro”, de Gayle Lynds
* “La biblioteca perdida”, A. M. Dean
* “La biblioteca de los muertos”, de Glenn Coooper (y sus secuelas)
* “La noche en que Frankestein leyó el Quijote”, de Santiago Posteguillo


    Os cuento que hay que hacer para participar, pero primero os pongo el banner tan chulo que ha hecho Lectora de tot:


Bases del mes genérico de los libros sobre libros:


   .- Se trata de leer y reseñar uno o más libros encuadrados en el género desde el 1 hasta el 30 de septiembre.

   .- Para participar, tenéis que publicar un post individual en vuestros blogs en el que incluyáis el banner (y si lo ponéis en un lateral también genial). Debéis actualizar el post con enlaces a las reseñas que vayáis publicando.
   Si no tenéis blog, también podéis participar. En ese caso, cuando publiquéis una reseña del género, nos enviáis el enlace a cualquiera de nosotras.

  .- Una vez publicado el post, nos dejáis un comentario en el que manifestaréis vuestra voluntad de participar y el enlace al susodicho post

  .- De momento no hay sorteos pero si conseguimos algún libro para sortear, os lo haremos saber

   Bueno, ¿qué? ¿hay algún valiente que se anime? ¿esperabais esta iniciativa? ¿os gusta?

miércoles, 24 de julio de 2013

Entrevista a Fernando Delgado, autor de “Me llamo Lucas y no soy perro”: “Quien maltrata a un perro podría también maltratar a un congénere”



    Fernando Delgado tiene una larga trayectoria literaria a sus espaldas pero confiesa que este es un libro especial, una de las novelas quizá más peculiares de su carrera. Lo es por el tema y el estilo, pero también porque empezó siendo una cosa que se frustró y porque la sensación que le queda es la de que este ha sido un libro que una voz le ha dictado al oído. El que fuera Premio Planeta de 1995, con su novela La mirada del otro (que fue llevada al cine por Vicente Aranda), nos propone ahora un viaje de la mano, o mejor dicho, de la pata del mejor amigo del hombre. Sobre todo ello y sobre el amor hacia los animales charlé con él en una conversación en la que el escritor dejó paso al hombre amante de los perros que es.
  • Lo primero… debo confesar que yo sigo con una parte del alma dormida, porque nunca he amado a más perro que a este Lucas literario… ¿Puede hacer eso que me haya perdido alguna parte importante de la novela?
  • Eso nunca lo puede decir uno, porque sería una inmodestia por mi parte decir que se pierde algo leyendo el libro de uno mismo. Todo libro es necesario y todo libro es prescindible. No creo que pierdas nada en cuanto al libro, te pierdes más en cuanto a la cercanía o al conocimiento de los perros. Pero esto, en definitiva, es literatura y lo que importa es que, como obra, sea amena y sea capaz de provocar una reflexión no ya sobre los animales o sobre el perro, sino también sobre los seres humanos y su conducta. En este libro, el perro mira desde abajo a su entorno y, más que juzgarlos, cuenta y nos habla de seres humanos ambiciosos, deseosos de tener una vida distinta a la que tienen. De eso es de lo que uno puede, no ya aprender, pero sí reflexionar.
  • Lo segundo: me ha encantado la dedicatoria, con todos esos escritores y sus compañeros perrunos.
  • Luego me he ido acordando de más, espero que nadie se moleste por no figurar.
  • ¿Se puede llegar a descubrir algo de una persona solo sabiendo que tiene perro?
  • Hombre, hay gente que es muy radical, que dice que los seres humanos se dividen en dos: los que aman a los perros y los que no, pero yo soy enemigo de toda radicalización así que creo que no. Hay posiciones más intermedias, una de ellas puede ser la indiferencia, otra puede ser incluso la comodidad: tener un perro también es un sacrificio, tener un perro en una ciudad es complicado. Yo tengo una casa grande y yo me pongo a escribir y allí se meten conmigo, en la misma habitación, y se quedan todo el día, pegados a mí. El perro quiere estar contigo. También hay gente que trabaja y el perro está solo el día… O sea que del mismo modo que hay que ser padres responsables y saber lo que significa tener un hijo, el sacrificio y la entrega, yo creo que tener un animal también implica, por respeto al animal y por cariño, ser capaz de atenderlo. Cuidar a un animal produce muchas satisfacciones a mucha gente pero también hay gente que no está dispuesta a ello de modo que es muy difícil valorar a nadie atendiendo a si tiene o no tiene perro. Lo que sí me parece indicativo de ser mala persona es maltratar a un animal, a un ser vivo en general, no te digo ya nada de los que se ceban en la crueldad: esos casos de galgos que los maltratan y luego los dejan colgados, agonizando… Yo he tenido una experiencia relativamente reciente, que incluí en el libro: iba paseando por el campo y oí unos gemidos, me acerqué y encontré una perra galga preciosa, la temporada de caza había acabado y la habían apaleado, el animal no podía mover la mandíbula, sangraba y lloraba, agonizando. La cogí, la llevé a un veterinario… y no se podía hacer ya nada por ella pero por lo menos lo que sí se podía era acabar con su agonía. Ya me dirás qué crueldad la de esos bestias que no solo se deshacen el animal cuando ya no les vale sino que lo dejan agonizando en esas condiciones. De esa gente tengo muy mala opinión porque pienso que quien hace eso a un animal también podría hacérselo a un ser humano, a sus congéneres. Está la vida llena de potenciales asesinos que no matan y no hacen sufrir más a la gente porque temen las consecuencias. A veces cuando veo casos de maltratadores, de hombres que maltratan a sus mujeres, al margen de los problemas que puedan tener como pareja, veo gente cruel que necesita la violencia… y que luego, fíjate, sufren cuando se separan porque ellos lo que quieren es tener la posibilidad de tener un ser maltratado, un ser al que puedas hacer sufrir, al que puedas hundir… Hay sádicos. Y los perros son, pobres de ellos, víctimas a veces de ese tipo de personajes. Por eso hay una exaltación de la caza… y yo no dudo de que la caza tenga puntos buenos pero, desde luego, entre los cazadores hay verdaderos personajes llenos de crueldad.
  • Y ya metiéndonos en harina. La obra tiene mucho de literatura clásica: la estructura tripartita que sigue el esquema de ascenso, caída y recuperación típica, por ejemplo, del Cid; la segunda parte, que bebe de la novela picaresca, de aprendizaje y de aventuras y que recuerda mucho al Lazarillo de Tormes; el hecho de que dé voz a los animales para reflexionar sobre la sociedad humana…
  • Es curioso pero para mí este es el libro que me parece más raro de cuantos yo he hecho. He escrito novelas, libros de poemas y los considero totalmente míos. Pero con esta novela tengo la impresión de que soy un mero transcriptor o el traductor del perro, como si hubiera escuchado la voz del perro en mi oído. Osvaldo Soriano decía que su novela se la había susurrado al oído su gata… hay un punto de humor en eso pero también hay un punto de verdad. Hay gente que oye voces del más allá y las transcribe, verdaderamente inspiradoras; Santa Teresa oía la voz de Dios, por ejemplo.
  • También hay escritores que dicen que oyen la voz de un personaje y a partir de ahí construyen su obra…
  • Sí, tú construyes la novela y es que tú los oyes hablar, igual que si te lo estuvieran dictando. En este caso pasa eso con este perro sobre el que la madre en la novela dice: “Si es que a mi Luquitas no le falta sino hablar” y efectivamente eso decimos muchas veces del perro expresivo. Y este habla. Por otro lado, fíjate que los perros han vivido tantos años con los humanos y es el animal más cercano a nosotros, más que a sus congéneres: el perro no te abandona por irse detrás de una perra, ni siquiera de una perra en celo; un perro no te abandona a ti, porque para él tú eres lo primero. Parece que el perro quiere ser persona en el sentido de que en casa, si le dejas, va conquistando el sofá, va conquistando la cama, si lo dejas duerme contigo y va ocupando los espacios que son tuyos o de los otros seres de la familia. El pienso le alimenta y le alimenta bien pero él lo que quiere es comer lo que tú comes y nada te agradece más que comer lo que tú comes.
  • Hay mucho donde rascar en una obra tan cortita porque usted propone una reflexión sobre muchísimas cuestiones: la vida familiar y sus secretos, la hipocresía, por supuesto el trato que damos a los animales, la amistad, el cuidado, la traición, el sexo, la paternidad, el abandono, la frustración, la decepción…
  • Sí, sí. Es una novela breve porque también lo requería el tema: mantener la voz de un perro en muchas páginas no solo es muy difícil sino acaso inoportuno. Son ráfagas de reflexión que, en realidad, no las propone el perro: el perro cuenta, el perro habla. Yo no me he propuesto nada, en la literatura no te propones dar un sermón, en la novela no se dan sermones, se cuenta la vida y es el lector el que extrae de ahí las lecciones que se deriven.
  • Y una reflexión que a mí me ha encantado: esa referencia constante a lo que uno quisiera ser y no es, manifestada en Lucas pero también en muchos otros personajes de los que también se nos cuenta que hubiera querido ser otra cosa en la vida: desde el hermano que quiere ser perro, hasta la madre que hubiera querido ser veterinaria…
  • Todos ellos quieren ser otra cosa o, al menos, no están contentos con cómo son. Es el perro el único que no quiere… bueno, sí quiere ser otra cosa, quiere ser humano, pero acepta lo que el destino le impone. Va viendo circunstancias distintas, inesperadas para él; va creciendo, va madurando, se va encontrando con eventualidades y contratiempos con los que no pensaba encontrarse. Y en su camino encuentra al mendigo que es, realmente, el único personaje que no quiere ser otra cosa y que actúa con la verdadera libertad del mendigo. El mendigo pide para lo estricto, para comer, para sobrevivir, pero no tiene otra pretensión en la vida más allá de sobrevivir. Eso le da una enorme libertad. Y es tan generoso como el perro: es capaz de compartir con el perro el único mendrugo de pan que tiene, sin pedir nada a cambio. De manera que al final de la novela el perro añora el encuentro con ese mendigo, con ese único personaje, además de la madre, que encarna el cariño. Los dos personajes amorosos de la novela son el perro y la madre y a lo mejor eso tiene que ver con mi propia biografía: yo soy muy madrero y me parece que lo más hermoso de este mundo para el ser humano es ser madre, de donde uno puede obtener más amor es el de la madre. De la madre y del perro.
  • Me ha llamado la atención mucho el paralelismo constante entre un perro y un hijo: el cariño, el ser un miembro más de la familia pero también el tema de la adopción, sobre el que también ser reflexiona en la novela.
  • Sí, lo hago en un plan de broma… pero es verdad. Lucas es un adoptado y es curioso porque he hablado de la maternidad y el sentimiento que se da entre los humanos no se da entre los perros: la perra no establece ese vínculo, la perra al poco de parir al animal, se desentiende. Por eso él mismo habla de su madre biológica pero lo que él quiere es el cariño de su madre humana, de la que es su ama. En la realidad siempre ocurre que en una familia hay una persona con la que el perro se identifica más y busca más su cariño, su protección y en este caso es la madre. Por eso para él la pérdida de la madre es una grandísima pérdida cuando él se extravía.
  • Incluso él mismo habla con desapego de su propia prole…
  • Sí. Los animales machos en todo los casos (o creo que en todos los casos) se desentienden de su prole. En cambio, en algunas especies la madre sigue estando vinculada a sus criaturas. Pero la perra no.
  • ¿Por qué eligió la voz de un perro para hablar de todas estas cuestiones?
  • Hay una gran tradición de perros en la literatura. No importa tanto lo que digamos sino cómo lo digamos. En literatura es muy importante eso. Yo lo que digo lo he querido decir con un lenguaje sencillo. Y lo que digo y su lenguaje creo que me los ha dictado el perro. La obligatoriedad de hacer verosímil la voz de un perro, la mirada del perro, te hace ver las cosas de un modo más sencillo de modo que el perro consigue sacar de mí al pedante o al pretencioso que llevo dentro.
  • Eso es cierto. El estilo de la novela está construido de acuerdo a esta propuesta inicial de dar voz a un perro: la narración se fragmenta en frases simples, oraciones cortas, párrafos mínimos… ¿Cuesta meterse en la mente de un perro y trata de imaginar cómo hablaría si pudiera?
  • No lo fue en principio por una razón: porque perseguía hacer un libro para niños. Lo que pasa es que no lo conseguí, digamos que el perro se puso serio. Cuando acabé la primera versión de la novela me di cuenta de que era una pequeña novela para adultos, no para niños. El perro habla a veces como un niño, como un niño espabilado pero como un niño. Pero eso no significa que sea un libro para niños porque se dan las situaciones complejas de una familia compleja en un mundo complejo y eso escapa a la comprensión de un niño. Era una historia demasiado triste para niños.
  • Supongo que en la novela hay mucho de usted y de su relación con sus perros… Quizá, incluso, algo de proyección de lo que usted cree que ellos podrían estar pensando en un momento determinado.
  • Sí, hay mucho de mi relación con los animales y, en concreto, de mi relación con mi perro. Yo de pequeño hablaba solo, me inventaba personajes… tu manera de proyectar tu imaginario es hablar como si fueras el otro. Uno a veces, de mayor, también se sorprende a veces hablando solo y cuando tienes una compañía como la del perro te da la impresión de que tienes un interlocutor pero quizá todo forma parte de tu imaginario y otorgas al perro poderes que, en realidad, el perro no tiene. Pero la verdad es que tienes la percepción y a veces la sensación, de que el perro está entendiendo lo que le dices, aunque lo que sí es cierto es que el perro percibe muy bien los estados de ánimo, es capaz de entristecerse contigo y alegrarse contigo y, por lo tanto, ser sensible y generoso. Se dicen muchas cosas en negativo de los perros: tiene cara de perro, una noche de perros, una vida de perros… Pero el habla popular también dice una cosa que es cierta: el perro es el mejor amigo del hombre. Aunque no siempre el hombre es el amigo del perro.
  • Una cosa que me ha gustado mucho de la novela, que me ha parecido muy divertida pero que también me ha hecho pensar sobre los perros que quieren ser humanos y los humanos que son alimañas, es la elección de los nombres de los personajes. Muchos de ellos incluso tienen nombres que podrían, perfectamente, ser de animal. ¿Por qué quiso incluir este juego?
  • Yo he tenido siempre obsesión con los nombres. Me molesta mucho que los padres jueguen a tonterías con los hijos, tonterías que luego terminan pagando: que busquen nombres estrafalario o, por ejemplo, que si se apellida Darío le llamen Rubén. Luego los niños lo sobrellevan mal, porque los niños son crueles y burlones. Y hay gente que al perro le pone un nombre de alguien que detesta, como castigo. Realmente esto es un menosprecio del perro y no comprendo que se castigue al perro intentando denostar a alguien. Yo tuve la tentación de bautizar a Lucas con el nombre del primer perro que aparece en la literatura, en Homero, el perro de Ulises, Argos, pero pensé que era una tontería, que era una manera de castigar al perro por una pedantería mía. El nombre de Lucas me gustaba muchísimo y además los pocos Lucas que conocía me parecían personas excelentes. También pensé en llamarlo Roque, y con ese nombre le bautiza otro personaje en otro momento de la novela, porque Roque me parece muy sonoro y a mí me gustan los nombres sonoros para los perros, aunque Lucas, al final, no sea tan sonoro.
  • Claro, ese es otro de los elementos que me ha dado que pensar: ese momento en el que Lucas lo pierde todo, pierda su hogar, a su familia… y hasta su nombre, porque nadie puede saber que se llama Lucas y lo rebautizan constantemente. Perder el nombre es, en cierto modo, empezar a perder la esencia de uno mismo…
  • Sí, eso pasa muchas veces, con los perros abandonados, por ejemplo, que tienen que volver a acostumbrarse a que les llamen con otro nombre. Yo recogí una perra abandonada, la tenía en acogida y resulta que le habían puesto Faraona… y a mí llamarla Faraona me costaba mucho, así que lo reduje a Fara. Y ella se acostumbró a su nuevo nombre e incluso a la casa, porque venía la pobre llena de miedos.
  • Es que los perros tienen mucha capacidad para adaptarse, ¿no?
  • Sí, aunque también tienen mucha memoria. En el caso de esta perra se conoce que fue maltratada por cazadores y en cuanto oye un estampido o un ruido fuerte o un petardo o algo similar a un tiro, se pone a temblar.
  • Hemos hablado del perro como animal de compañía, como fuente de cariño, pero también hay perros que resultan útiles al ser humano, que le aportan mucho más que cariño (que no es poco, en cualquier caso).
  • Sí, es que el perro es un servidor. Fíjate que el otro día el rey condecoraba a un perro que ha prestado un enorme servicio detectando bombas terroristas debajo de los coches durante largos años. Y yo tengo una amiga ciega que ahora han jubilado a su perro y tiene el alma partida. Y mira los casos de tragedias, de terremotos, qué función desempeñan, rescatando y salvando personas… Tienen una enorme utilidad.
  • ¿Y por qué no fue más benevolente con el pobre Lucas?
  • Pues fíjate que fue algo inesperado: las historias se van imponiendo… En algunas novelas tú haces un planning y a lo mejor cambias algo pero tienes un final claro pero esta, en cambio, es una historia que yo escribí casi al dictado, como si lo fuera pensando en cada momento… y paso eso. Pasó lo que pasa en la novela y yo nunca me propuse enmendar la plana. Me hubiera gustado darle otra vida pero…